﻿{"id":4931,"date":"2018-06-27T14:09:31","date_gmt":"2018-06-27T19:09:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/?p=4931"},"modified":"2018-06-27T14:12:03","modified_gmt":"2018-06-27T19:12:03","slug":"hacia-una-tipologia-de-los-nacionalismos-en-torno-a-la-seleccion-nacional-del-nacionalismo-cultural-al-nacionalismo-futbolero-de-la-era-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/2018\/06\/27\/hacia-una-tipologia-de-los-nacionalismos-en-torno-a-la-seleccion-nacional-del-nacionalismo-cultural-al-nacionalismo-futbolero-de-la-era-digital\/","title":{"rendered":"Hacia una tipolog\u00eda de los nacionalismos en torno a la selecci\u00f3n nacional: del nacionalismo cultural al nacionalismo futbolero de la era digital"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt\">Si un componente de los nacionalismos ha sido la emoci\u00f3n resuelta como lealtad irrestricta a los Estados Nacionales o a la naci\u00f3n de pertenencia, entonces desde el siglo XX hemos visto que la construcci\u00f3n del deporte en general y del futbol en particular -m\u00e1s en la etapa global donde los mundiales son el evento m\u00e1s integrador de audiencias del planeta-, es uno de esos lugares donde se han resguardado esos sentimientos intensos y extremos de la identidad nacional. De por s\u00ed, el futbol en su car\u00e1cter de deporte competitivo ha venido a configurarse en una de esas \u201cemociones controladas\u201d ubicadas en sociedades que han entrado en el proceso civilizatorio, tal cual ha escrito Norbert Elias en Deporte y ocio en el proceso de la civilizaci\u00f3n.<a href=\"https:\/\/books.google.com.mx\/books\/about\/Deporte_y_ocio_en_el_proceso_de_la_civil.html?id=sSoRDQAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=kp_read_button&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q&amp;f=false\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[1]<\/a> Y como todo en la vida social, los nacionalismos tambi\u00e9n han venido cambiando, por caso, no es el mismo nacionalismo mexicano el de los a\u00f1os 70 del siglo XX que el actual. Ello es visible en eso que puede llamarse nacionalismo futbolero.<\/span><\/p>\n<div style=\"width: 885px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large\" src=\"https:\/\/www.eldictamen.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/20170618095930_183.jpg\" width=\"875\" height=\"619\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 12pt\">Foto tomada de El Dictamen<\/span><\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><!--more--><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Homero \u00c1vila Landa<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Nota original:\u00a0https:\/\/www.chiapasparalelo.com\/noticias\/futbol-rusia-2018\/2018\/06\/homero-avila-landa-hacia-una-tipologia-de-los-nacionalismos-en-torno-a-la-seleccion-nacional\/<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Vale la pena preguntarse si antes de la profundizaci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n que desregul\u00f3 mercados y adelgaz\u00f3 Estados, los nacionalismos digamos deportivos eran otros. Y es que hubo un tiempo donde el futbol cristalizaba el car\u00e1cter nacional, cuando incluso se asoci\u00f3 cierto car\u00e1cter nacional a determinada forma de juego, al menos de ciertas selecciones: el juego alem\u00e1n, sistem\u00e1tico, directo, avasallador, irrendible, representaba en cierto modo el ser del alem\u00e1n com\u00fan, y as\u00ed, la historia pol\u00edtica, cultural y militar de Alemania; mientras el estilo de juego brasile\u00f1o representaba la imaginaci\u00f3n, cierta forma de libertad y belleza encarnada en precisi\u00f3n, est\u00e9tica, r\u00edtmica y t\u00e9cnica, un preciosismo contundente que tambi\u00e9n encontraba similitud en la alegr\u00eda, el gusto musical y la idea de un Brasil que jugaba como bailaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Esa idea tuvo lugar antes del mundo neoliberal, y todav\u00eda m\u00e1s atr\u00e1s de la naturalizaci\u00f3n de la vida mediada por tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n. Si es as\u00ed, puede hacer sentido preguntarse \u00bfqu\u00e9 representa hoy ser campe\u00f3n mundial de futbol en t\u00e9rminos del nacionalismo cultural actual? \u00bfprivan a\u00fan, y de qu\u00e9 maneras, esas viejas formas de pertenencia nacional relacionadas con sus representantes futboleros?, \u00bfa\u00fan los campeones representan formas de supremac\u00eda en el concierto de las naciones? Pienso que no totalmente; sobre todo porque ahora el Estado nacional no es actor todo poderoso en la hegemon\u00eda de la vida nacional. Adem\u00e1s, porque el neoliberalismo en un continente como el americano ha mostrado capacidad para debilitar -pero no borrar- la memoria hist\u00f3rica y los elementos culturales constitutivos de la identidad nacional, hasta llevar a aceptarnos en un mundo integrado en bloques econ\u00f3micos y dentro de naciones marcadas por migraciones varias; y no porque tambi\u00e9n hoy existen formas de comunicaci\u00f3n que permiten maneras m\u00e1s horizontales en que los ciudadanos se interrelacionan y comunican.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Sin duda, el futbol asume la forma de nacionalismos contempor\u00e1neos en diferentes pa\u00edses. Para el caso M\u00e9xico el nacionalismo futbolero que afirma la identidad mexicana adquiere forma visible en la masividad volcada a celebrar -de forma desmedida, ilegal y hasta delincuencialmente- los triunfos de la selecci\u00f3n mexicana en las plazas p\u00fablicas del pa\u00eds y de los pa\u00edses donde tienen lugar los mundiales a los que asiste la Selecci\u00f3n Nacional. Es tan contundente (o es contundente hasta la ridiculez) nuestro nacionalismo futbolero que parecer haber m\u00e1s entusiasmo y gusto por esa forma de mexicanidad atada no s\u00f3lo simb\u00f3lica sino emocionalmente, apasionadamente, al comportamiento futbol\u00edstico de nuestra Selecci\u00f3n, que a aquella discursividad que nos impone el ser mexicanos como un deber hist\u00f3rico; o es que quiz\u00e1 hay algo agradable en el sentirse mexicano triunfador o cuando menos competitivo gracias al futbol hoy en d\u00eda, porque adem\u00e1s ese juego demanda una alta inversi\u00f3n de energ\u00edas para soportar los estados emocionales en los que suelen colocarnos los triunfos y las derrotas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">M\u00e1s all\u00e1 de que la relaci\u00f3n amor-odio en torno al Tri se asocie a la eficacia ganadora o al mal funcionamiento derivado de las derrotas tricolores en los mundiales, y m\u00e1s all\u00e1 de las manifestaciones patrioteras, mexicanistas o nacionalistas en torno al \u201cequipo nacional\u201d, las fuentes del nacionalismo articulado a la Selecci\u00f3n Mexicana presentan modificaciones sustantivas durante los \u00faltimos tiempos. En este sentido, hemos pasado de tener una estructura de nacionalismo vertical que fue definido, pautado, administrado, permitido y comunicado de arriba hacia abajo, y que fue delegado al quehacer cultural e identitario del Estado, a experimentar formas de ese nacionalismo ligado al futbol cuyas fuentes ya no s\u00f3lo son las estatales. Ello se acent\u00faa cada 4 a\u00f1os en el marco de los mundiales de futbol. En ellos son notorias las modificaciones en las pr\u00e1cticas del nacionalismo, las formas de pertenencia y de expresividad. Las nuevas conductas culturales del nuestro nacionalismo est\u00e1n relacionadas a los pesos diferenciados en la construcci\u00f3n de los sentidos de lo mexicano ligados a la Selecci\u00f3n seg\u00fan las fuentes de las que manan los elementos con que se construye el mexicano futbolero, por caso, el del Mundial Rusia 2018.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Si bien una primera fuente de nuestro nacionalismo posrevolucionario tuvo su momento dorado, digamos arbitrariamente, entre los a\u00f1os 40 y 90 del siglo pasado, cuando el discurso de la mexicanidad era hegemonizado por el Estado mexicano y por Televisa, una segunda fuente estructural derivo de la implantaci\u00f3n del modelo econ\u00f3mico neoliberal que implic\u00f3 el adelgazamiento del Estado como concentrador y distribuidor de la riqueza nacional, a la vez que como ordenador del deber ser social. As\u00ed, la entrada del neoliberalismo en el juego de la construcci\u00f3n de la identidad nacional ligada a la selecci\u00f3n de futbol vino a opacar aquella forma de identificaci\u00f3n propia del nacionalismo cultural del M\u00e9xico moderno surgido de la Revoluci\u00f3n Mexicana. Con la instauraci\u00f3n del neoliberalismo, el mercado fue haci\u00e9ndose de un lugar determinante en la producci\u00f3n de la identidad nacional ligada al futbol. Desde entonces, grandes empresas mexicanas o no, han sacado ventaja econ\u00f3mica de la identificaci\u00f3n con la selecci\u00f3n de futbol. Si no, recu\u00e9rdese y v\u00e9ase hoy la cantidad de comerciales que protagonizan varios de los seleccionados (los que m\u00e1s popularidad tienen, los que m\u00e1s puedan atraer consumidores de los productos que publicitan) y v\u00e9ase que empresas importantes no dejan de hacer comerciales que tienen a la selecci\u00f3n nacional y al mundial como parte de sus discursos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Pero es una tercera fuente de esa producci\u00f3n activa y de la pr\u00e1ctica del nacionalismo futbolero mexicano la que ha venido a ser la primera que no necesariamente genera un nacionalismo vertical, sino que permite la generaci\u00f3n misma del sentido y de las formas de participaci\u00f3n en la patria futbolera. Esta tercera fuente la configura el sistema comunicacional digital. La presencia del Internet, de las plataformas de informaci\u00f3n, y de la inundaci\u00f3n de los dispositivos m\u00f3viles, principalmente tabletas y m\u00e1s a\u00fan de celulares inteligentes, ha modificado la experiencia del ser aficionado, sobre todo porque ha venido a permitir una manera de identificaci\u00f3n nacional en el futbol m\u00e1s participativa, o menos pasiva en el modelo estatal y no solamente consumista en el modelo mercantil. Y es que el \u201cempoderamiento\u201d comunicacional que permite la telefon\u00eda inteligente, la presencia de las redes sociales digitales y la participaci\u00f3n comunicacional debida a la web 2.0, han hecho que dejemos de ser \u00fanicamente consumidores de datos y podamos ser productores de ellos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Sabiendo que trazo una caricatura, puede decirse que el nacionalismo estatal, monol\u00edtico y vertical, ten\u00eda como correlato una selecci\u00f3n que representaba el car\u00e1cter nacional de un mexicano ideal que en gran medida el poder estatal caracterizaba como entr\u00f3n, voluntarista, grit\u00f3n, aspiracional y muy macho (el cine mexicano est\u00e1 plagado de estos estereotipos), aunque la selecci\u00f3n siempre perd\u00eda y se reduc\u00eda medi\u00e1ticamente a un temeroso rat\u00f3n verde sin capacidad de dominar un sistema ni tener una identidad de juego, roedor perdido dentro del campo. Era aquella etapa la de un nacionalismo que se emborrachaba con la idea de ser muy futbolero, aunque no se tuviera con qu\u00e9 competir en los mundiales y cuyo mayor logro era haber sido sede de dos copas del mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Curiosamente, aunque el neoliberalismo propio de la etapa de profundizaci\u00f3n globalizadora hablar\u00eda del desdibujamiento de los Estados Nacionales, hoy queda claro que desregulaci\u00f3n estatal no es igual a desaparici\u00f3n del Estado, sino que se trata m\u00e1s bien de la priorizaci\u00f3n del mercado en la vida social, que por una parte privilegi\u00f3 las l\u00f3gicas mercantiles, empresariales y financieras para dirigir la econom\u00eda y la sociedad, y por otra al adelgazar al Estado abri\u00f3 las puertas al infierno de la violencia descontrolada antes administrada estatalmente. En ese horizonte, la Selecci\u00f3n Nacional devino en un gran empresa que hoy prefiere jugar en Estados Unidos porque all\u00e1 s\u00ed es negocio, que tiene a los seleccionados en calidad de actores para comerciales de productos varios y que nos ha vuelto consumidores asiduos de productos que traen las im\u00e1genes de los jugadores, consumidores que hallamos recompensa en las camisetas que \u201cregalan\u201d o que se \u201cgana\u201d uno por comprar los productos \u201coficiales de la selecci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\"><a href=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/investigadores\/homero-avila-landa\/dsc_1028-3\/\" rel=\"attachment wp-att-4157\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-4157\" src=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/files\/2009\/10\/DSC_10281-940x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"940\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/files\/2009\/10\/DSC_10281-940x1024.jpg 940w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/files\/2009\/10\/DSC_10281-275x300.jpg 275w, https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/files\/2009\/10\/DSC_10281.jpg 1390w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a>Homero \u00c1vila Landa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">Pero la revancha, el placer desmadroso e inteligente, la posibilidad horizontal de hacer parte de la producci\u00f3n de sentido de modo serio y cr\u00edtico, es decir, de actuar nuestra identidad nacional futbolera, la hallamos en nuestros celulares inteligentes, que nos permiten no s\u00f3lo revisar la informaci\u00f3n de lo acontecido con Memo Ochoa o con \u201cEl Chicharito\u201d, sino tambi\u00e9n lanzar al ciberespacio nuestra voz, en apariencia libre y no dominada por otro poder que no sea nuestras competencias comunicativas, y as\u00ed hacer parte activa de esto que nos revitaliza tanto en cada Mundial. All\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, el Twitter y el WhatsApp que nos tienen comentando todo, proveyendo las bases para nuestra colectividad digital aunque en el espacio real estemos limitados por horarios de oficina y responsabilidades laborales. Quiz\u00e1 las redes digitales y la telefon\u00eda m\u00f3vil no representen ni permitan el triunfo del ocio sobre el trabajo, pero s\u00ed que nos hacen la vida m\u00e1s intensa en temporadas mundialistas; adem\u00e1s de que permiten comunicarnos a partir de constituir comunidades virtuales con nuestros afines sin la intervenci\u00f3n contundente del poder estatal y del poder mercantil (aunque estos siempre siguen all\u00ed).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">En todo caso, las tres fuentes del nacionalismo futbolero est\u00e1n vigentes; de hecho, conviven y se combinan; y de pronto muestran rasgos que hablan de cierto nivel de autonom\u00eda; como cuando lo memes son capaces de alterar la semi\u00f3tica estatal impuesta anta\u00f1o, para representar la naci\u00f3n futbol de modo nuevo, muchas veces en tonos tan irreverentes como chuscos, como lo hacen sustantivamente los memes que circulan por la carreta digital a la mano en nuestros tel\u00e9fonos. Digamos que, si las dos primeras fuentes buscan ganarse nuestras almas, convencernos, dominarnos, obligarnos a llevar a cabo ciertas conductas (obediencia y consumo), la tercera fuente, sin ser ninguna panacea liberadora -sino quiz\u00e1, al contrario-, s\u00ed permite entrar al discurso futbolero desde la producci\u00f3n de sentido seg\u00fan las capacidades, intereses, sensaciones, de cada uno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt\">[1]Elias, Norbert y Eric Dunning, 2014, Deporte y ocio en el proceso de la civilizaci\u00f3n, M\u00e9xico, FCE.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si un componente de los nacionalismos ha sido la emoci\u00f3n resuelta como lealtad irrestricta a los Estados Nacionales o a la naci\u00f3n de pertenencia, entonces desde el siglo XX hemos visto que la construcci\u00f3n del deporte en general y del futbol en particular -m\u00e1s en la etapa global donde los mundiales son el evento m\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":439,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-4931","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/users\/439"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4931\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.uv.mx\/blogs\/cecc\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}