En México no es reconocida la presencia de mujeres cineastas | Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación

Universidad Veracruzana



En México no es reconocida la presencia de mujeres cineastas

Hasta antes de la década de los sesenta, realizaban su trabajo con mucha dificultad y obstáculos, resaltó Elissa Rashkin, autora del libro Mujeres cineastas en México. El otro cine. Expansión de la universidad e ingreso masivo de mujeres a la educación superior, decisivos para su incursión en el mundo del cine.

Mujer

 


Claudia Peralta Vázquez

 Xalapa, Ver. 24/05/2016.- En México nunca ha sido reconocido el trabajo de mujeres cineastas, incluso hasta antes de la década de los sesenta las primeras directoras hicieron su trabajo con mucha dificultad y obstáculos debido a los prejuicios de género, expresó Elissa Rashkin, autora del libro Mujeres cineastas en México. El otro cine.

“Pensaban que una mujer no podía mandar en la casa, en el trabajo, en un set y mucho menos encabezar producciones cinematográficas”, dijo la investigadora del Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación (CECC) de la Universidad Veracruzana (UV) el pasado 20 de mayo, en el marco de la celebración del séptimo aniversario de esta entidad académica.

Resaltó que en la obra, iniciada hace 20 años y publicada por la Editorial de la UV, se plasma la situación que enfrentaron las cineastas.

Las directoras tenían que hacer varios actos de performance para ser escuchadas, se ponían pantalón para asumir un papel masculino y así poder entrar a ese ambiente, ya que era una industria cerrada y comercial no abierta a nuevas visiones ni a personas por prejuicios de género.

Sin embargo, subrayó que la expansión de la universidad en México –durante los años sesenta y setenta– y el ingreso de mujeres de forma masiva a la educación superior, fue decisivo para la incursión de este sector al mundo del cine.

En un inicio, fueron la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Centro de Capacitación Cinematográfica, las instituciones que abrieron espacios y oportunidades para estudiar cine o arte, de manera académica y no comercial.

“Se puede citar que la primera generación de mujeres directoras de cine surgió en los años ochenta.”

En este sentido, Elissa Rashkin reconoció la función de la educación superior y el cambio que genera en ciertas áreas que limitan a los integrantes de una sociedad.