Es necesario reflexionar en el concepto de innovación, tradicionalmente entendido desde una visión empresarial o economicista como la transformación de servicios y productos para poder ser colocados exitosamente en el mercado, desde el punto de vista social y cultural, con énfasis en el tipo de prácticas que permitan la transformación de nuestra sociedad hacia un modelo más justo en el que haya una mayor participación de todos los miembros con el pleno reconocimiento de la diversidad cultural.
Así lo expuso León Olivé, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante la conferencia magistral “Hacia una sociedad de conocimientos justa, democrática y plural: fundamentos éticos y epistemológicos”, ofrecida en la sede Selvas de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI), en la localidad de Huazuntlán, Veracruz.
“Debemos pensar en un tipo de sistema que nos permita entender y ofrecer propuestas a los problemas que enfrentamos –globales, nacionales y locales– en el marco de la interculturalidad”, abundó.
En su exposición, que forma parte del ciclo itinerante de conferencias “Apuntes críticos sobre interculturalidad”, Olivé habló sobre el impresionante desarrollo de la ciencia y tecnología que ha venido ocurriendo desde mediados del siglo XX, la manera en que ha incidido en la sociedad y los problemas y los desafíos que ha generado, “ante los cuales tenemos que dar respuesta”.
Señaló que uno de los aspectos a tener en cuenta es la globalización, que se significa en la interdependencia de los sistemas sociales de todo el mundo, especialmente en el aspecto económico, y en una tendencia hacia la homogeneización cultural.
“Todo esto ha sido posible debido al desarrollo tecnológico. Si no existiera el Internet o las redes telemáticas no sería posible este tipo de fenómenos.”
Dijo que las nuevas tecnologías permiten un intercambio de información con cualquier parte del mundo, así como nuevo tipo de interacción cultural, situación que se engloba bajo el término de sociedad del conocimiento.
En ese sentido, apuntó que resulta indispensable hacer hincapié en el tipo de condiciones que tuvieron que darse para acuñar este concepto.
El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México hizo una retrospectiva de la manera en que se ha generado el conocimiento científico y tecnológico en el siglo XVII (durante la llamada Revolución Científica), el siglo XVIII (la Revolución Industrial), hasta la Revolución Tecnocientífica ocurrida a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Expuso las diferencias sustanciales en el quehacer científico tradicional –que buscaba generar conocimientos fiables de carácter público– con el actual, que mayoritariamente busca privatizar el conocimiento para explotarlo económicamente.
“Para entender los sistemas tecnocientíficos debemos tomar en cuenta como los valores epistémicos muchas veces están subordinados a valores económicos e incluso militares.”
Finalmente, León Olivé instó a los asistentes a reflexionar sobre la manera de encaminar a México en la transición hacia una sociedad del conocimiento.
“Se hace obligatorio concebir una sociedad del conocimiento con justicia social, en la que sus miembros puedan satisfacer sus necesidades básicas y desarrollar sus competencias; plural, en la que se reconozca la diversidad cultural; y de participación democrática, en la que la comunidad determine cuáles son sus problemas y necesidades y la forma en que las resolverán.”