Eirinet Gómez/Diario de Xalapa
Niños indígenas que emigran del campo a la ciudad son víctimas de discriminación por apariencia, por hablar otra lengua y por sujetarse a costumbres y creencias de su comunidad de origen, dijo el doctor en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Daniel Hernández Rosete
El investigador considera que este programa se agrava cuando son mujeres, porque desde la esfera familiar padecen el proceso de discriminación al encasillarlas en un rol social, y destinarles ciertos trabajos domésticos.
"Me encuentro con niñas de nueve a diez años que tienen que levantarse una hora más temprano que sus hermanos mayores, porque tienen que preparar alimentos para ellas y sus hermanos", comentó.
A través del una investigación etnográfica, "Etnicidad, género y desventaja escolar: estudio etnográfico de familias indígenas migrantes en La Merced", en el segundo seminario "Migración, pobreza y vulnerabilidad" que organizó la Universidad Veracruzana, Daniel Hernández documentó este y otros abusos, actos de discriminación y exclusión contra los hijos de migrantes.
En la escuela, explicó Hernández Rosete, los alumnos de origen indígena son estigmatizados como "de lento aprendizaje", "con problemas neurológicos", "deficientes intelectuales", "autismo", etcétera, debido a la incomprensión de su contexto de origen y el proceso de migración que han pasado.
Citó el caso de unos niños de comunidades indígenas que son muy buenos en matemáticas, porque tienen padres que son vendedores ambulantes, y a su lado han aprendido a sacar cuentas, hacer sumas y multiplicar de forma rápida y mentalmente, sin ayuda de la calculadora.
Pero, cuando en la escuela les aplican un examen por escrito de matemáticas, los menores presentan dificultades para responderlos, un fenómeno que se repite cuando comienzan el proceso de aprendizaje en la lecto-escritura del español, porque ahí, los niños que hablan una lengua indígena tardan más en aprender que el resto de sus compañeros.
Esta desventaja se atribuye a actos de discriminación, exclusión del proceso enseñanza-aprendizaje, ser tachados de retrasados mentales y que en ocasiones los integren con grupos de niños que tienen alguna discapacidad mental.
Sin embargo, el investigador dijo que si bien tienen algunos problemas en los procesos de enseñanza no es porque sean discapacitados mentales, sino porque el esquema educativo los tiene excluidos del sistema.
"En el caso de la lecto-escritura del español, es porque no hablan el idioma o sólo conocen algunas palabras, y en el caso de matemáticas, no es porque sean retrasados, sino porque tienen desarrollado el conocimiento de otra forma".
Daniel Hernández dijo que los niños indígenas que estudian en escuelas de la ciudad tienen muchas dificultades para concluir sus estudios, porque los maestros no los comprenden y el sistema educativo no los reconoce.
Insistió en que los alumnos de origen indígena estudian en condiciones de desventaja y discriminación en escuelas de la ciudad, hasta en las que han sido catalogadas como instituciones de educación intercultural.