En países andinos como Chile, Perú, Bolivia e incluso Venezuela, desde la mitad de la década de los noventas del siglo pasado, se han integrado en los Departamentos de Salud facilitadores interculturales que hacen el vínculo entre el médico y los hablantes de una lengua originaria. En contraste, en México por falta de voluntad política se tiene un grave retraso en el tema. En entidades con mayor población indígena como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Veracruz es urgente que las Secretarías de Salud implementen estos modelos, pues mientras siga marginándose el asunto, indígenas mueren por no poder entablar comunicación con los médicos que sirven a sus comunidades, expresó el académico de la Facultad de Medicina de la UNAM Roberto Campos Navarro.
“El facilitador intercultural no es una simple recepcionista, es todo un vínculo para que la gente vaya a hospitalización, laboratorio, radiografías. Es un vínculo importante donde la gente se siente contenta de que le hablen en su propio idioma”.
Este reconocimiento hacia las comunidades originarias se inició en Chile desde la mitad de la década de los noventas del siglo pasado y fue seguido por Perú y Bolivia. Es más, a partir de 2001 Venezuela creó la Dirección General de Medicina Tradicional. Sin embargo, en el caso mexicano, “estamos retrasados de manera impresionante”, lamentó el académico.
“En México no se ha logrado para ninguna institución del Sector Salud que exista esta figura”, agregó el también asesor del Organismo Andino de Salud.
Hay algunos hospitales en estados como Nayarit, Puebla y Chiapas que intentan ser interculturales pero todavía no lo logran, dijo.
“Nuestros funcionarios no se han puesto las pilas para ver lo importante que significa la atención de los pueblos originarios. Se sigue despreciando, se sigue menospreciando, se sigue discriminando a los pueblos originarios, pese a los discursos que existen. Tenemos una grave discriminación aún y esta discriminación es a todos niveles, pero sobre todo se siente y reciente con el personal de salud que trabaja en los hospitales, que no están siendo capacitados en el área intercultural y que no están tratando humanamente a la gente; ése yo creo que es uno de los problemas más graves en nuestro país” subrayó.
En el caso de la Facultad de Medicina de la UNAM, agregó, a partir de 2010 su plan de estudios ya contempla Antropología Médica e Interculturalidad como materia obligatoria. Ése es un gran avance, porque se tiene que trabajar en sensibilizar a las nuevas generaciones.
“En término de los estados de la República, aquellos que tienen más población indígena, estoy hablando de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, península de Yucatán, los secretarios de salud se deberían poner las pilas para darse cuenta de las bondades que significa un programa de estos (facilitadores interculturales), que tendría un alto impacto político y un bajo costo económico”, enfatizó Campos Navarro.
En ese sentido, consideró una urgencia para el país que se integren facilitadores interculturales en el Sector Salud, pues mientras tanto indígenas mueren de enfermedades curables y que por falta de comunicación son personal médico, no fue posible atenderle en tiempo y forma.
El académico fue entrevistado luego de la charla “Recursos y estrategias para mejorar la comunicación entre usuarios hablantes de zoquepopoluca y personal de salud en el hospital de Tonalapa, Mecayapan, Veracruz”, impartida por las alumnas de la Universidad Veracruzana Intercultural (IVI), Adela Martínez Ramírez y Crescencia Cruz Pascual, en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU).