• Núñez: De todos modos falta política pública para su atención
Paola J. Cortés Pérez.- En las poblaciones indígenas de todo el país no hay políticas públicas enfocadas a atender a quienes tienen VIH/Sida, situación que es preocupante, ya que algunos de estos lugares registran tasas por encima de la media nacional, señaló Guillermo Núñez Noriega, doctor en Antropología e investigador del Centro de Investigaciones en Alimentación y Desarrollo AC.
A pesar de que los indígenas no cuentan con educación en materia de salud, ni con los servicios básicos, no representan un grupo vulnerable ante el VIH/Sida; sin embargo, si se es indígena y migrante, se tiene el doble riesgo de contraer la enfermedad, pero si a lo anterior se suma la homosexualidad, transgénero o ser mujer, entonces se incrementa de forma preocupante la vulnerabilidad ante esta pandemia.
“He trabajo en comunidades indígienas migrantes de Sonora, Chiapas, Guerrero, Veracruz y Centroamérica, hemos descubierto que las tasas de Sida son muy altas en la población indígena migrante, pero en los indígenas locales la tasa es muy baja, quizá en las segundas se deba a la endogamia de la sociedad”, indicó.
De ahí que sea necesario analizar cómo desde el Gobierno y las organizaciones civiles, se puede apoyar a estas poblaciones que son altamente vulnerables, sobre todo ahora que el VIH/Sida no es sinónimo de muerte, sino de estigmatización y discriminación al relacionar la enfermedad con la homosexualidad.
“Por eso hay que invertir más en campañas contra la discriminación y apoyo a las personas infectadas con el Sida, porque se requiere que haya políticas públicas más integrales, porque no hay políticas de atención en la población indígenas, sobre todo porque algunas están por encima de la media nacional”, mencionó.
Asimismo, relató que durante las investigaciones que hizo en comunidades indígenas migrantes y locales, encontró que la mayoría de los hombres que contrajeron el virus fueron expulsados por la homofobia de sus comunidades, pero en algunas ocasiones regresaron a morir a su lugar de origen por la necesidad de apoyo, atención, cuidados, nostalgia y por la búsqueda de la raíz, “otras veces se quedan en las ciudades, allí enferman y allí mueren”.
Por último, sugirió que no debe perderse de vista la lucha contra el estigma del VIH/Sida y la lucha contra la discriminación hacia la homosexualidad, transexualidad, bisexualidad y demás, porque eso crea trabas para atender eficazmente la epidemia.