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Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural

Entrevista con la delegada de la CDI en Veracruz

• A los hijos hay que acariciarles la espalda y lanzarlos al aire
• De la cuestión indígena no me distrae nada por el momento

José Pastor/ Marzo 22

Para enseñar a volar a la gente, primero hay que empezar desde uno mismo y desde la familia. Así ha sido la vida de Sara María López Gómez, quien en su propósito de avanzar junto con los indígenas de Veracruz, ha tenido que separarse de sus hijos, cada quien por su propio vuelo.

La actual delegada de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos de los Indígenas en el Estado de Veracruz se confiesa como una mujer a quien le marcó su vida la muerte de la indígena de Zongolica, Ernestina Ascencio, presuntamente ultrajada y asesinada por militares.

En entrevista con política, se dice dispuesta a seguir en el camino del servicio público, pero rechaza aceptar que aspire a la candidatura al Senado de la República, como se le ha mencionado en los últimos días.

La charla se desarrolla en un conocido restaurante, donde en medio del ir y venir de los meseros empieza a relatar desde cómo fue su primer contacto con la política hasta llegar a su actual encargo.

La primera alcaldesa de su natal Yanga

Originaria del municipio de Yanga, Veracruz, con 45 años de edad, egresada de la Universidad Veracruzana, de la carrera de contador público, hija menor de cuatro hermanas y jefa de familia con tres hijos: Ricardo, Diego y Julieta, se ubica como una mujer comprometida con su trabajo y el esfuerzo diario.

Su salto, de ser una mujer dedicada a sus hijos y negocios, a la política, lo considera como una circunstancia que se dio en 1997, cuando fue elegida para ser candidata a presidenta municipal de Yanga a invitación del Partido Acción Nacional, donde no militaba, pero que le atrajo por ser un instituto político con una buena doctrina, por sus fundadores y su trayectoria.

“Era la primera vez que se designaba a una mujer como candidata a Presidenta Municipal de Yanga”, subrayó al recordar que si bien en aquel entonces no ganó, menciona que en el 2000 vuelve a participar y logra este puesto, para después ser diputada plurinominal en la pasada Legislatura.

Desde ese entonces, recuerda que su distintivo siempre fue el orden, la armonía y la honestidad, pues considera que a lo largo de su vida lo que más ha procurado es ser honesta consigo misma, “si fuera yo diferente no estaría tranquila conmigo. La honestidad forma parte de mí”.

Empero, admite que a lo largo de su trayectoria política ha tropezado con personas que no practican la honestidad, por lo que cada vez que se ha encontrado con una situación así, procede a realizar las denuncias correspondientes, “si ves una situación de deshonestidad y te quedas callado, contribuyes o eres cómplice”.

Incluso, también revela cómo cuando fue diputada local no compartía ciertos puntos de vista con el grupo legislativo, pero pudo sacar adelante diversas demandas de los municipios, derivado de su experiencia ya como alcaldesa.

Ernestina Ascencio, un parteaguas en mi vida

Si bien su carrera va de un lado a otro, avanzando, rechaza tener un padrino político o alguien que esté detrás de ella apoyándole: “Lo que me respalda es mi trabajo. Mi trabajo es mi carta de presentación, es mi todo, y yo considero que eso es lo que habla por mí misma”.

Por ello, se dice afortunada de estar al frente de una institución dedicada a atender a más de 750 mil indígenas, para poder contribuir a su desarrollo y empoderamiento, siempre dentro del marco de su propia identidad, desarrollando el propio modelo de ellos.

- ¿Qué sentiste cuando tuviste tu primer contacto con un indígena?
- La situación del indígena se ve desde el Congreso local. Tú recordarás el asunto de nuestra indígena Ernestina Ascencio Rosario, cuya muerte estuvo llena de muchos claroscuros, entonces en ese momento yo presenté un punto de acuerdo sobre el particular, tuve contacto con la comunidad y ahí sentí el tema indígena muy propio, me identifiqué, me compaginé y me dije que podía hacer algo por ese sector. Claro que cuando me comienzo a involucrar entiendo que hay 12 etnias en el estado y que son totalmente diferentes entre sí, en cuanto a su cultura.

- Veo que el caso Ernestina Ascencio fue un parteaguas en tu vida, y cuando hablamos de esta mujer hablamos de injusticias, ¿cómo te sientes tú ante este tipo de injusticias, sobre todo como mujer y ahora como persona comprometida con el sector?
- Mira, a lo largo de la historia podemos hablar de muchas injusticias en contra de los indígenas y realmente es lamentable que ocurran, aunque hay que ser honestos, no podemos hablar de una catástrofe, ya ha habido avances, si hablamos a nivel legislativo, a nivel internacional ya hay legislaciones a favor de los pueblos indígenas, hay avances a nivel nacional y en el nivel estatal la Legislatura anterior aprobó ya la Ley Estatal de Derechos Indígenas (…) Si hablamos de las mujeres, tuvimos un evento en Mecayapan, donde cientos de mujeres popolucas y náhuatl se reunieron para analizar hacia dónde van, es un gran avance. Podemos asegurar que un papel importante en el desarrollo de las comunidades indígenas ha sido la Universidad Veracruzana Intercultural que tiene cuatro sedes en el estado de Veracruz, donde podemos ver la participación constante de jóvenes indígenas, las jóvenes traen una dinámica de mucho más empoderamiento (…) Sí es importante decir que desafortunadamente sigue habiendo situaciones de injusticia con los indígenas, pero es de reconocer que ha habido un avance en varios temas.

- Hay una situación que ha ocurrido a lo largo de los años. Al sector indígena se le ve como vulnerable y a veces las políticas públicas tienden a errar buscando ser paternalistas, en darles todo y no enseñarles a cómo obtener ese todo, ¿cómo le has hecho tú, aparte de tus talleres y capacitaciones, para romper con ese esquema?
- En primer lugar yo tengo contacto directo con todos los pueblos indígenas, sobre todo, cuando ellos presentan una propuesta. Uno de los ejemplos está en Mecayapan, donde me presentaron una propuesta de un desarrollo turístico a las orillas del río Huazuntlán. Yo acudo, conozco el grupo, lo recorro, y ya después hablo con el grupo de que no se trata de recibir dinero por recibir, que ellos tienen un compromiso con su comunidad para conservar esta riqueza natural de donde ellos son originarios (…) El contacto con la gente, el hacerles ver que ya han cambiado esos tiempos en que nada más estiraban la mano y recibían el dinero, se tiene que desaparecer, no vamos a decir que ya lo desaparecimos, sigue existiendo en otro sector indígena, pero trabajamos primero en la responsabilidad que ellos tienen con su comunidad para generar ese desarrollo que tanto anhelan, y quitarles esa política paternalista que tanto daña.

A los hijos hay que acariciarles la espalda y dejarlos volar

Sara María está dedicada, a la fecha, a la planeación del desarrollo a través de los ocho centros coordinadores en el estado, para ver cómo aspiran a vivir los indígenas hoy o en el futuro. Por ello, reconoce que tiene muy poco tiempo para convivir con sus tres hijos.

- Estás en una responsabilidad que te quita casi todo tu tiempo, ¿cómo le haces para compaginar tu trabajo con tu vida familiar?
- Me organizo (risas). Tengo mis pequeños espacios, pero lo que sí te puedo decir es que este tema me apasiona. A veces peco un poco de dejar el tema de la familia para el domingo, porque toda la semana o ando en el sur, o ando en el norte, o estoy aquí en Xalapa, o en Zongolica. El tema me apasiona, me siento muy realizada y muy plena.

- ¿La falta de tiempo para convivir, no te ha generado conflictos al interior de tu familia?
- No, mis hijos entienden perfectamente mi trabajo. Yo les estoy informando constantemente, por ejemplo, ayer les mandé el boletín y las fotos de lo que hice, que se los envié a todos los medios de comunicación, también se las envié a ellos como reporteros, para que estén informados, para que vean el trabajo de su mamá.
Yo te puedo enseñar un correo de lo que expresa mi hija, de lo que comenta del trabajo de su mamá. Ellos se sienten muy contentos de verme feliz de trabajar por un sector tan importante como es el indígena.

En este momento, Sara María aprovecha para mostrar su Black Berry y mostrar diversos mensajes donde los hijos comentan su trabajo:
“Por ejemplo, a Julieta le envié la información sobre las actividades realizadas en el Día Internacional de la Mujer y me contesta: Padrísimo todo, felicidades mamá, eres una mujer de mucho éxito”.

Otro de los mensajes dice: “Hola, les escribo para avisarles que ya llegué a Xalapa, me fue muy bien, les envié un correo con fotos, gracias por sus felicitaciones del Día Internacional de la Mujer. Eso es de mí para ellos, les aviso cuando salgo y cuando regreso, es que ellos no están conmigo, están fuera del estado, y acá me contestan: Mi Sara, que padre de todas esas oportunidades que tienes en ese trabajo, el cual es muy envidiado, pero tú te lo super mereces, feliz Día Internacional de la Mujer, espero que te la hayas pasado super bien el sur y que todo haya salido mejor. Te quiero muchísimo”.

- ¿Cada cuanto ves a tus hijos?
- Cada tres meses. Están fuera.

- ¿No sientes feo de no verlos durante tanto tiempo?
- Eh… Lo que pasa es que ya están grandecitos. Ricardo tiene 24, Diego tiene 18 y Julieta tiene 17, entonces ellos se están abriendo su camino…

- ¿Te casaste muy joven, por qué tienes hijos tan grandes?
- Me casé de 19 años, ahorita tengo 45, Ricardo ahorita ya tiene 24 años…

- ¿Y ellos a qué se dedican?
- Están estudiando. Ricardo está estudiando criminología criminalística y técnicas periciales. Diego está estudiando Ciencias de la Comunicación y Julieta está en el bachillerato. Cada quien tiene definido su rumbo. Yo sí creo que a los hijos hay que acariciarles la espalda y dejarlos volar. Ellos tienen que enfrentar sus propios retos, que los superen, que reconozcan sus logros, y en eso están. Yo me siento muy orgullosa.

- ¿Se han inclinado por la política, seguir tus pasos?
- No.

- Ni quieren…
- (Risas) No, ellos quieren tener su propio desarrollo, en ese tenor están, y creo que también parte de ello fue cuando me dijeron que se querían ir a estudiar fuera.

Me conmueve ver avanzar a un indígena

Sara María reitera sentirse realizada como mujer y muy feliz porque tiene trabajo, salud, familia, amor, amigos, anhelos, aspiraciones “y quiero crecer, aunque ya tengo una maestría en administración pública, quiero continuar estudiando, es lo que me apasiona. Es lo único que no he podido hacer, tengo tanto trabajo, que no he podido continuar estudiando”.

- Estando tan alejada de tus hijos que veo que son muy importantes en tu vida, y estando dedicada de lleno a un trabajo que requiere casi del 100 por ciento de tu tiempo, ¿no has llegado en algún momento a sentirte sola?
- Bueno, sí hay momentos de soledad. Hay momentos de soledad, pero cuando ves todo tu entorno de todo lo que se está llevando a cabo, precisamente por esos espacios, vale la pena esos momentos de soledad, no te puedo decir que todo es hermosísimo, de un súper ánimo, hay momentos en que sí, como toda mujer, pero bueno, se superan.

- Estás en un sector indígena donde casi todo te puede conmover, ¿qué es lo que te conmueve?
- ¿En qué sentido?

- En general. Yo veo a un indígena y me puede conmover las injusticias que se cometen con ellos, o que haya alguien que no tenga para comer…
- No, no, es que tienes que ver la experiencia de una mujer empoderada o de un grupo de trabajo echado para adelante, o cuando te hablan y te dicen: “Estamos muy agradecidos, muy contentos por tener un proyecto que nos ha generado un ingreso que nos ha permitido quedarnos con nuestras familias”, eso es más conmovedor, eso es muy conmovedor. Es muy conmovedor cuando ellos están creciendo, en esa etapa de desarrollo que ellos mismos la buscaron, eso es increíble, es una experiencia maravillosa. O cuando las mujeres dicen:
“Compañeras, hablemos con las demás mujeres para que se integren a este movimiento de crecimiento de nosotras, porque nosotras tenemos la posibilidad de salir adelante como cualquier mujer”. Eso es increíble. Yo la verdad me emociona hasta las lágrimas, porque se tiene la idea de que los indígenas son sufrimiento, pobreza, sometimiento, y no es así, hay otros indígenas, hay otras mujeres.

- ¿Y además qué es lo que le pone triste a Sara María?
- ¿Qué es lo que me pone triste? Ah… Sabes qué, hay un tema que sí me entristece, me preocupa y nada más lo dejaría yo así, el tema de la inseguridad, porque obviamente queremos vivir en un lugar donde la tranquilidad permanezca, donde todos queramos estar seguros, eso sí me preocupa, porque hay otras mujeres como yo que les preocupan sus hijos. Ese tema sí me preocupa, me pone triste, pero bueno, hay que hacer lo propio.

Más allá de todo esto, aclara sentirse feliz, pues para ello comienza su día desde las cinco de la mañana haciendo ejercicio, alimentándose saludablemente, además de que atiende sus intereses personales en el cultivo de la caña en su natal Yanga.

“Soy cañera y tengo ahí otros cultivos de floricultura. Me encanta el tema del campo, me gusta muchísimo, ahí es donde es nuestra razón de ser, nuestro futuro. Hay que invertirle al campo porque generas empleo”, señala.

Esta actividad, revela, le permite viajar cada 15 días a su lugar de origen, donde la gente la sigue recibiendo con mucho afecto, y donde gusta de convivir con sus hermanas.

Hablar de candidatura al Senado, en su momento

En este momento, Sara María deja de lado su vida personal y se enfoca nuevamente en su vida política, donde demuestra su experiencia en el tema, al no comprometerse a hablar de su futuro en esta profesión.

- Me imagino que Sara María tiene un proyecto político a futuro, ¿hacia dónde quieres ir en el futuro?
- Pues mira, yo ahorita estoy muy dedicada en el tema de la CDI, esperaremos después los momentos indicados para tomar decisiones, ahorita me siento plena, feliz en la CDI…

- Pero, hay algo que aspires, hay gente que quiere ser gobernador, ¿a ti qué te gustaría ser?
- A mí en este momento lo que me gusta es ser delegada de la CDI…

- Porque por ahí mencionaron que puedes ser candidata al Senado de la República…
- (Risas) Este… Yo le agradezco a la persona que hizo ese comentario, pero mi tiempo está dedicado a la CDI.

- Pero, ¿no te gustaría ser diputada federal, senadora, después de que termines tu compromiso en la CDI?
- Eh… Eh… Yo lo que te podría decir es que tendría yo que esperar. La política es de circunstancias y de condiciones, entonces lo evaluaríamos, no lo descarto, lo evaluaríamos.

- ¿Sí tienes interés de seguir en el terreno político?
- Sí tengo interés, me siento muy contenta en esto, porque creo que en la cuestión de la delegación estatal está el verdadero resultado, porque incides de manera directa con los propios indígenas. Esto es como cuando estás en la Presidencia Municipal, que tienes el contacto con el ciudadano y le puedes resolver de manera rápida el problema.

- ¿Se puede decir que atrae más el servicio público que la política en sí?
- Sí, el servicio público es muy bueno porque puedes incidir de manera directa en la población que tienes como objetivo, en este caso, que son los indígenas.

Sara María despide la entrevista defendiendo al sector indígena, al advertir que los pueblos han tenido un gran avance, “que no es tal como quisiéramos, porque también es importante reconocerlo, no es tal como quisiéramos, pero se va avanzando. En la medida en que los tres niveles de gobierno nos involucremos para el desarrollo de actividades, pero si sumamos a las organizaciones civiles y las instituciones académicas, la realidad de los indígenas en Veracruz será diferente”.

 

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