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Dirección de la Universidad Veracruzana Intercultural

Egresados de la UVI implementaron proyecto de la FAO en el Totonacapan

Xalapa, Ver.- En México, como en otros países en vías de desarrollo, los gobiernos e instituciones trabajan para garantizar a las familias de las zonas rurales e indígenas con mayores índices de marginación, el acceso y disponibilidad a la alimentación suficiente, saludable y nutritiva, basada en el aprovechamiento de los recursos locales y sustentada en aspectos ambientales, sociales y económicos.

Para apoyar estos esfuerzos, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) inició, en 1994, el Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), el cual tiene como estrategias principales la participación prioritaria de los pequeños agricultores, con énfasis en la aplicación de técnicas modernas, sencillas y accesibles, la sensibilización ante los problemas ambientales, así como la equidad social.

El PESA comenzó a implementarse en México a partir de 2003, adecuándose a las características particulares del país, en cuyas regiones rurales e indígenas se registran altos índices de desnutrición y de deficiencias alimentarias, e introduciendo la figura de las Agencias de Desarrollo Rural (ADR), organizaciones, redes o equipos de trabajo que se encargan de promover y aplicar las estrategias del PESA en cada microrregión.

 

Gestores interculturales, idóneos para el proyecto

En 2005, tras la realización de estudios que detectaron serias deficiencias en cuestiones alimentarias, el PESA inició sus operaciones en la región del Totonacapan.

Francisco Javier Pancardo Escudero, catedrático adscrito a la Orientación en Salud de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) en la sede Totonacapan, explicó que los primeros beneficiados por el proyecto fueron los municipios de Filomeno Mata y Mecatlán, y que gracias a los resultados obtenidos la convocatoria se amplió en 2010 para incluir a Espinal y Papantla.

“Cuando salió la convocatoria para Espinal –municipio en el que se encuentra la sede Totonacapan– nos dijimos que no la podíamos dejar pasar, ya que forma parte de la naturaleza de la UVI, de nuestra vocación. Así fue como me reuní con un grupo de egresados de la Licenciatura en Gestión Intercultural para el Desarrollo (LGID), apoyados por el maestro Erasmo Curti Díaz, y armamos la idea.”

No obstante, agregó, para empezar a implementar el PESA en la región se requerían recursos y un equipo de trabajo. Por esta razón, se reunieron con una figura con capacidad y fuerza de convocatoria, la cual ha desarrollado proyectos de educación ambiental y de producción agrícola en zonas indígenas y marginadas de la región del Totonacapan a lo largo de más de 15 años, Cihuame, A.C.

“Trabajamos con esta asociación para que los muchachos adquirieran experiencia y en el futuro ellos mismos puedan generar su propio espacio, su propia asociación.”

Pancardo Escudero hizo hincapié en que para impulsar esta iniciativa en la región es necesario comprender la cultura y las formas de comunicación de las comunidades a las que se pretende llegar, razón por la cual los gestores interculturales egresados de la UVI resultan idóneos.

Comentó cómo en 2005 le tocó iniciar con el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Veracruzana (UV) una Agencia de Desarrollo Rural en Coyutla; sin embargo, apuntó, de los 11 jóvenes que iniciaron –recién egresados de las carreras de Biología, Ingeniería y Veterinaria– al primer año, la mitad había desertado.

“Creo que para realizar este trabajo es necesario tener arraigo por la región y la capacidad de tolerar el medio rural; ésas son las ventajas comparativas que tienen los egresados de la UVI frente a los de otras carreras. Tal vez les hagan falta elementos, como más amplitud de visión y percepción del mundo, además de algunos aspectos tecnológicos, pero con la mitad de esas capacidades pueden trabajar y mantenerse”, abundó.

Por su parte, Erasmo Curti opinó que el proyecto es una gran oportunidad para que los nuevos gestores interculturales pongan en práctica los conocimientos y habilidades adquiridos durante su estancia en la UVI.

Considera que se trata de un trabajo que resulta sumamente complejo por las características del sistema económico que vive el país; sin embargo, se puede hacer mucho, ya que ve entusiasmo, decisión y ganas de aprender cosas nuevas para ponerlas en práctica en los egresados de la LGID incorporados al proyecto.

“Yo soy maestro de Orientación de Sustentabilidad, pero este año no me fue posible dar clases en la UVI, pues para sacar adelante este proyecto se requiere una buena cantidad de tiempo, especialmente en la parte de capacitar a los muchachos para ubicarlos en su papel de facilitadores. Sin embargo, creo que ellos ya tienen lo más importante para llevar a cabo esta tarea: son de la región y están comprometidos con sus comunidades.”

 

Hogares saludables y autosustentables

Luis García Santiago, miembro de Cihuame, A.C, señaló que esta asociación integrada como ADR ha comenzado a implementar el PESA en 30 comunidades de las 42 que conforman el municipio de Espinal, mismas que reúnen las características estipuladas por la FAO para su aplicación, es decir, débiles económicamente, de alta marginación y con un componente indígena.

En la actualidad, añadió, se trabaja en la primera etapa denominada Hogar Saludable, que consiste en la capacitación de la gente para el desarrollo de ecotecnias, como la construcción de estufas ahorradoras de leña (patsari, “la que guarda el calor”, en purépecha) que ayuden a reducir la contaminación ocasionada por el humo.

“También estamos trabajando en un proyecto para la elaboración de letrinas secas o baños ecológicos, para 11 familias en un principio, 11 en el segundo año y 11 en el tercero.”

Respecto a la segunda etapa, dijo, se están desarrollando planes de trabajo para la producción de alimentos en traspatio; y para la tercera fase, referente al mejoramiento del ingreso, se pretende crear proyectos que manejen las propias comunidades para que sean autosustentables.

 

El trabajo en las comunidades

García Santiago comentó que la visión del PESA es diferente a proyectos que se implementan desde otras instituciones, toda vez que en su método de trabajo busca desarrollar capacidades en las familias para que se apropien realmente de los proyectos, estimulando a la gente para que ellos mismos sean capaces de crear tecnologías propias.

En ese sentido, indicó, los egresados de la UVI que trabajan en la ADR Cihuame se desempeñan como promotores técnicos del proyecto y cada uno tiene comunidades específicas a su cargo, en las que desarrollan estrategias de organización y capacitación en torno de la seguridad alimentaria.

“No son como un maestro tradicional con su ‘aquí yo mando, yo les digo cómo hacerlo’, sino que trabajan de manera que todos los actores –campesinos, mujeres, ancianos– compartan sus experiencias.”

Andrés García Degante, egresado de la segunda generación de la LGID, describió su experiencia de trabajo como facilitador del PESA en la región: “La respuesta de los pobladores ha sido positiva, aunque en algunos casos existe desconfianza, ya que muchas veces las instituciones de gobierno u otras organizaciones les han ofrecido recursos o proyectos, pero nunca más regresan”.

A él le toca trabajar con seis comunidades del municipio de Espinal, las cuales están en la zona que colinda con Cuetzalan, Puebla. Se trata de Poza Larga-Miradores, De la Luz, El Mirador, Garrancho, la Colonia Cuauhtémoc y la Colonia Guadalupe Hidalgo.

Asimismo, en las comunidades de Santa Isabel, Chapultepec, El Ermitaño, La Lámina, Zacate Limón y la Colonia 5 de Octubre, “la gente ha demostrado interés en trabajar y aprender cosas nuevas, no sólo en recibir dinero, y es lo que nosotros queremos también, que desarrollen sus propias capacidades”, comentó Erika López Vega, originaria de la comunidad de Chapultepec y egresada de la primera generación de la UVI.

Lorena Patricia Hernández Pérez, también de la primera generación y a cargo de las comunidades Zapotal, Poza Larga Zapotal, Nuevo Ojite y Oriente Meridiano, expuso que aunque en un principio los pobladores los ven como extraños, poco a poco se van familiarizando con el proyecto.

Originaria de Entabladero, Hernández Pérez reconoció que ha habido retrasos por la lentitud con la que fluyen los recursos económicos. A pesar de ello, señaló, realizan su mejor esfuerzo ya que “como egresados de la UVI, no podemos fallarles a las comunidades”.

Francisco Bernabé Espinoza, de la segunda generación de la LGID, atiende las comunidades de Arenal, Pacífico, San Leoncio Jamaya, La Noria, Ojo de Agua y Buenavista. En esos lugares, dijo, “la gente se interesó por los programas que maneja el proyecto, como las estufas ahorradoras y los baños ecológicos, y por la producción de alimentos en hortalizas, que corresponde a la segunda fase”.

Al igual que el resto de los facilitadores PESA egresados de la UVI, asume su vocación como gestor intercultural. “Parte de lo que nos ha enseñado la UVI es que debemos estar comprometidos con las comunidades. Ésa ha sido nuestra formación desde que iniciamos, por lo que hemos procurado estar muy cerca de ellas”, concluyó.