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Reveló investigación universitaria
Gobierno mexicano margina a estudiantes indígenas
En el nivel básico y medio superior la educación que reciben es precaria
"Este país no crece, ni va a crecer si no incluye a todos y la vía más importante para la inclusión social sigue siendo la educación y la vía más importante para el progreso sigue siendo la educación superior”:
Miguel Ángel Casillas Alvarado
De los mil 819 encuestados, de las generaciones 2005 a 2008, de los cinco campus de la UV y las cuatro sedes de la UVI, mil 98 se reconocen como indígenas y 721 no
Los investigadores coincidieron en que es necesario ampliar la participación de los estudiantes indígenas, así como garantizar y apoyar su permanencia en todas las instituciones de educación superior
Karina de la Paz Reyes
Al gobierno de México “no le importa la educación superior” a pesar de que es la vía más importante para el progreso; la situación más marginal la padecen los estudiantes indígenas que logran llegar a ese nivel educativo, pues no hay políticas de inclusión, apoyos económicos ni programas específicos que los acompañen en el transcurso de su carrera profesional, aseveró el director del Área Académica de Humanidades, Miguel Ángel Casillas Alvarado.
De 2007 a 2011, Casillas Alvarado junto con Jessica Badillo Guzmán y Verónica Ortiz Méndez, egresadas de la Maestría en Investigación Educativa de la UV, desarrollaron el proyecto de investigación “Trayectoria y experiencia escolar de los estudiantes indígenas de la Universidad Veracruzana” con recursos de los Fondos Mixtos del Conacyt-Gobierno del Estado de Veracruz.
Se trata de la primera investigación sobre estudiantes indígenas dentro de la UV.
Para Jessica Badilllo, esta casa de estudios es pionera a nivel nacional con la formación de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI), pero podría serlo ahora con el desarrollo de sistemas de información sobre los estudiantes indígenas, así como con políticas específicas para atender sus necesidades y programas que les permitan potenciar sus capacidades; “ahí tenemos un fuerte nicho de oportunidad para la institución”.
Otra de las razones es porque “nos interesa, en términos ideológicos y políticos, visibilizar a esta población, porque como equipo de trabajo compartimos la idea de equidad social, de inclusión, que tiene que haber un reconocimiento de la diversidad como parte de una riqueza universitaria y no como un problema”.
De acuerdo con el proyecto de investigación desarrollado, de los mil 819 encuestados (en coherencia con la definición de estudiante indígena que orienta la investigación) de las generaciones 2005 a 2008, de los cinco campus de la UV y las cuatro sedes de la UVI, mil 98 se reconocen como indígenas y 721 no.
La investigación de estudiantes indígenas implicó cambiar varios puntos de vista para reconocer que además de universitarios, eran indígenas que tienen “vínculos especiales” con una comunidad.
“Ese vínculo con la comunidad le da un matiz particular a su experiencia escolar. Porque tienen un arraigo, un sentido, una proyección, una cosmovisión, un sentido comunitario de la existencia completamente distinto”, subrayó Casillas Alvarado.

Este sector carece de políticas de inclusión, apoyos económicos y programas específicos que acompañen su carrera profesional |
La investigación
Jessica Badillo relató que en el transcurso de la investigación encontraron que la mayoría de las trayectorias de los estudiantes indígenas son “de mucho esfuerzo, necesidades y contratiempos para poder llegar a la Universidad”.
Muchos de los estudiantes indígenas que fueron objeto de estudio son los primeros de la familia, incluso de la comunidad, que lograron llegar a la educación superior.
En ese contexto, el funcionario de la UV dijo que desde su sentir los estudiantes indígenas son “el ideal del estudiante universitario”, por su grado de compromiso, enamoramiento, admiración y agradecimiento con lo que hacen y obtienen en la Universidad, producto del esfuerzo que les implicó llegar a ese grado académico.
Los indígenas y la UV
El también investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales mencionó que dentro de la UV hay dos políticas para los estudiantes indígenas: por un lado está la UVI, donde hay un enfoque multicultural, una valorización de las lenguas, investigación, defensa de los derechos de las comunidades, promoción de la salud comunitaria y social, por citar algunas de sus bondades.
“La UVI es un proyecto, yo creo que de los mejores de México, que además forma parte de la UV, no es una universidad distinta y eso es mucha riqueza.”
Por otro lado, citó, están los jóvenes indígenas que llegan a las facultades convencionales de esta casa de estudios, “porque no hacemos nada para ellos, ni siquiera políticas de inclusión”. En este caso, el problema no es de voluntades, es toda una cultura, “un criterio arraigado de una visión del mundo anclada en el pasado de cada uno de nosotros como profesores y de generaciones anteriores”.
Los estudiantes indígenas que entran a facultades convencionales, explicó, entran a jugar como iguales con el resto, “cuando no tienen las mismas disposiciones culturales y ahí viene una situación de desventaja”.
La desventaja está en que un estudiante indígena que logró ingresar a la Universidad, generalmente estudió su primaria en un curso comunitario de Conafe, la Telesecundaria y el Telebachillerato, la llamada “educación precaria”.
No obstante, en la Universidad los estudiantes indígenas son tratados de la misma manera que el resto de sus compañeros, en algunos casos con cierto grado de discriminación, porque “como tienen un color de piel distinto, hablan de un modo particular el español, tienen un conjunto de referentes culturales distintos”.
Precisamente, con la investigación que realizaron los especialistas se comprobó que la discriminación “más fuerte” para los estudiantes indígenas viene de los propios compañeros de clase. Evidencia que motiva “hacer un trabajo cultural con todos los estudiantes y profesores universitarios para valorizar y dignificar a nuestros pueblos originarios”, dijo Casillas Alvarado.
Aunque pareciera que los estudiantes indígenas dentro de las universidades tienen todo en contra, “son de los mejores”; esto se debe a que se trata de un sector que ha ido compitiendo y ha sobrevivido, resaltó.

Estudiar en universidades convencionales les significa una desventaja por las diferencias culturales a las que se enfrentan |
Las propuestas
Entre las conclusiones a las que ha llegado el equipo de investigación, es que los estudiantes indígenas deberían tener acceso a tutorías especiales tipo la UNAPEI: tendría que haber actividades de reforzamiento cultural, de idiomas y de ciencia, como complementos a su formación, porque no la tienen y es “indispensable”.
Además, en la UV se tendrían que modificar los criterios de admisión, “porque creemos que la situación de los chicos indígenas es de desventaja desde el propio examen de admisión y que debería haber ciertos premios, ponderaciones específicas para la calificación”, añadió Casillas Alvarado.
Asimismo, debería haber becas especiales, no sólo en términos económicos, sino que ofrecieran una atención relacionada con vivienda, servicios culturales y de salud.
“Son cosas grandísimas, pero lo podemos hacer y lo deberíamos hacer junto con los indígenas, con los discapacitados y otros grupos vulnerables.”
El académico aclaró que están conscientes de las críticas que versan sobre los sistemas de enseñanzas que anteceden a la educación superior (como Conafe, Telesecundaria y Telebachillerato), “pero no es lo que nos toca” resolver.
En ese sentido, Verónica Ortiz abundó que los estudiantes indígenas que se postulan para ingresar a los programas convencionales también son conscientes de sus posibles debilidades y los estudios han arrojado que “los chicos complementan su formación, no es que se queden con lo que el Conafe, la Telesecundaria o el Telebachillerato les dio. Esas debilidades que pueden traer, de cierto modo ellos las resuelven”.

Los jóvenes indígenas muestran mayor compromiso con lo que hacen |
La educación superior en México
Para Casillas Alvarado, el cambio más fuerte es eliminar la perspectiva racista que opera en la vida cotidiana y en la relación pedagógica de todos los días.
“Lo que tenemos que desmontar es una idea de discriminación que es muy poderosa en nuestro país, derivada desde la Conquista española.”
Si bien es cierto que en el país hay cambios positivos en lo que se refiere al reconocimiento de la diversidad cultural, como la creación de la Dirección General de Educación Intercultural y Bilingüe a nivel federal y de las universidades interculturales, son dependencias que permanecen en la “marginalidad”, señaló el investigador de la UV.
En el caso de las universidades interculturales, su marginación es “peor que el resto de las públicas”.
De por sí, a los gobiernos de México “no les importa la educación superior”, toda vez que “los que nos gobiernan tienen muy estrechas miras y no entienden el valor estratégico que tiene la educación en general, pero menos la superior”.
Al respecto, “tenemos que cambiar el perfil de las universidades de México, y en relación con los estudiantes indígenas tenemos que ampliar su participación, garantizar y apoyar su permanencia en todas las universidades.
”Este país no crece ni va crecer si no incluye a todos, y la vía más importante para la inclusión social sigue siendo la educación, y la vía más importante para el progreso sigue siendo la educación superior”, subrayó.
Añadió que “el caso más dramático de esta demagogia” es el de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, que ofrece educación superior, “embauca” a la gente a que ingrese, pero “no ofrece ninguna calidad y sus resultados no tienen ningún beneficio efectivo ni en las personas, ni en sus comunidades. Estamos hablando de algo que es realmente complicado, no son enchiladas, es educación superior”.
Jessica Badillo añadió que a la falta de una política más trasversal en términos de financiamiento para la educación superior, sobre todo indígena, se suma la falta de espacios laborales donde puedan incursionarse los estudiantes, una vez que concluyeron sus estudios.
Al respecto, Verónica Ortiz planteó que los estudiantes indígenas deberían tener posibilidades para decidir si quieren cursar su licenciatura en una universidad intercultural o en una convencional.
Pero sea cual sea el sistema de estudio que elijan o logren cursar, los estudiantes indígenas en su mayoría no se quedan en sus comunidades porque no hay esos espacios.
“Sí, tienen acceso a esa educación superior, pero es una educación superior que nuevamente el Estado les está previendo y una vez más es lo que desde arriba se les está dando y no lo que las comunidades están necesitando”, concluyó Ortiz Méndez.
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