|
Córdoba-Orizaba
Estudiantes y maestros
bailaron sones campesinos
Francisco Javier Chaín Revuelta
Tequila, Ver.- La Coordinación Regional de Difusión Cultural de la Vicerrectoría de la Universidad Veracruzana (UV), a cargo de Yolanda Cárdenas Martínez en el campus Orizaba-Córdoba, brindó a la comunidad universitaria de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) sede Grandes Montañas un recital didáctico de música campesina del centro y sur del estado de Veracruz, representativa del son jarocho.
El concierto fue ejecutado por campesinos y vaqueros de los llanos del sur de Veracruz, con jaranas y leonas que ellos construyen escarbando y dando forma a una sola pieza de roble, tal como lo cantan, tocan y bailan en los fandangos de sus pueblos y comunidades, y lo hicieron de tal manera que el recital concluyó en verdadero fandango donde estudiantes y maestros zapatearon contagiados de alegría.
Luis Alejandro Martínez Canales, responsable de Orientación en Comunicación de la UVI, presentó a los músicos recordando que el son jarocho es cultura musical veracruzana mantenida viva por más de dos siglos gracias al entusiasmo e identificación de una población indígena y mestiza de campesinos, arrieros, vaqueros y pescadores, quienes nutren la tradición en eventos seculares y religiosos.
Octavio Rebolledo Kloques, quien toca el marimbol, consideró importante aclarar que ellos no forman un grupo en sentido clásico, no hacen espectáculo, sino que sólo son amigos que tocan en las fiestas comunales de sus regiones y en lugares que les invitan. Han venido con la idea de contagiar esta expresión de cultura patrimonial del pueblo.
“Venimos de distintos lugares, de Chinameca, de Jáltipan, de Cosoleacaque, de Xalapa y de la comunidad El Hato de Santiago Tuxtla”.
Anahí Hernández Cruz, la única mujer del grupo, informó que anteriormente las mujeres se limitaban a la función de bailadoras, pero ahora también cantan y tocan.
Los demás ejecutantes, Benito Cortés Padua, Camerino Utrera Luna, Nazario Martínez Amaro y José Farías Luna también hablaron brevemente de sí mismos, de sus oficios, de su familia y de su pasión por el son. Destacaron que esta música indígena, hispana y africana, vive gracias a larga tradición que nació en Veracruz y que ha emigrado al
resto del país y de América, y se cultiva dinámicamente en comunidades hispanas asentadas en Estados Unidos.
Entre los sones escuchados destacaron El cascabel, La morena, La bamba, El pájaro carpintero y El buscapiés, en interpretaciones originales y llaneras, tal cual se cantan en los campos, en los ranchos y en las reuniones comunales.
Este mismo concierto se presentó al día siguiente en la Vicerrectoría de Orizaba, donde lo disfrutaron trabajadores, funcionarios y estudiantes de las experiencias educativas sobre interculturalidad.
|