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El mayor
logro de los biólogos moleculares es sin duda el haber llegado
a la secuencia del genoma humano, avanzar en este punto es importante,
así como en los demás estudios que se han hecho desde
los años 50 a la fecha sobre la estructura del ADN (ácido
desoxirribonucleíco). Ahora el reto es conocer las señales
químicas que van a dirigir a la célula madre hacia
una diferenciación celular, es decir, un fenotipo comparado
con otro tipo. Señaló en entrevista la investigadora
de la Universidad de Mcgill en Canadá, Guillermina Almazán,
quien recientemente visitará la Universidad Veracruzana (UV)
donde formará parte de un importante seminario sobre biología
molecular.
La investigadora, quien ha asistido a la UV por varias ocasiones
donde ha impartido seminarios a investigadores del Instituto de
Neuroetología agregó que indudablemente de estos estudios
se desprendió la hipótesis de emplear células
madre para utilizarlas en la enfermedad de Parkinson, que son las
células de neuronas que mueren y lo más fundamental
ahora es encontrar cuáles son las señales que van
a diferenciar a esas células de otras.
Parte de los estudios que Almazán realiza en su laboratorio
son para conocer los factores de crecimiento de las hormonas liberadas
por una célula y que pueden tener acción sobre la
misma célula, en una comunicación que se ha determinado
como señalización autocrina o que pueden tener una
señal sobre otra célula. Estas señales van
de célula a célula a la que tiene receptáculos
sobre sus membranas, denominada receptiva.
La especialista explicó que esas señales químicas
se traducen finalmente a una respuesta biológica, una adaptación
de la célula al medio ambiente que indudablemente también
ocurre en el organismo: Estos son conceptos fundamentales,
pero en mi caso tengo un laboratorio, soy profesora de la Universidad
de Mcgill en Canadá y en esos laboratorios estamos interesados
en conocer cómo funcionan los oligodendrocitos, que son las
células del cerebro que sintetizan una sustancia blanca que
se denomina mielina, la cual recubre las células neuronales,
así como un cable recubre un aislante.
La mielina sirve tanto para proteger al axón como para que
la relación entre una célula y otra, es decir la transmisión
entre las células nerviosas, del cerebro sea rápida
y eficaz. Guillermina Almazán dijo que conocer sobre la comunicación
de las células se logra a través de la experimentación,
ya sea en un sistema en vivo, pero existe la tendencia por parte
de los biólogos moleculares a ser reduccionistas y a estudiar
en sistemas más simplificados.
Lo que hacemos es obtener células del cerebro en ratas
recién nacidas que todavía están en fase de
proliferación celular, que todavía no están
diferenciadas y que son cultivadas in vitro y así estudiar
los procesos por los cuales las células proliferan y se dividen,
se diferencian, cómo la célula recibe señales
y envía a otras células, indicó.
Agregó que sus investigaciones son relativas a la ciencia
básica: Estudiamos las señales que regulan la
diferenciación celular, la muerte celular por lo que indudablemente
tiene importancia biológica y patológica porque tenemos
padecimientos como la esclerosis múltiple donde existe la
muerte del oligodendrocito, y ésta una enfermedad degenerativa
muy importante de la sustancia blanca.
Por otra parte, dijo que las células madre son evidentemente
células no diferenciadas, son células pluripotenciales
que tienen la habilidad de diferenciarse en distintas células
y la capacidad de dividirse por muchas generaciones. La investigadora
estudia con células llamadas progenitoras y que ya tienen
una diferenciación, es decir, ya están encaminadas
a una línea celular específica, dependiendo de su
estado de diferenciación que puede ser multipotencial, cuando
es célula madre, o la ya diferenciada o bipotencial, que
es de dos genotipos diferentes, con la capacidad de proliferar las
células madre.
Ante la duda de que existan restricciones para hacer experimentos
en laboratorio, señaló que no hay tal problema al
usar modelos animales, siempre y cuando éste sea justificado,
como en el caso de todas las drogas y su experimentación,
que así
están basadas.
Los biólogos moleculares, aunque sean reduccionistas
siempre recurrirán a estos modelos, cuando se hacen descubrimientos
importantes ya sea in vitro o en un sistema simplificado siempre
tenemos que volver al animal completo, para hacer estudios de tipo
fisiológico y en farmacología, en particular, para
ver los efectos toxicológicos de algunas drogas y los beneficios
que tienen, por lo que la utilización de animales en cualquier
investigación es necesaria, comentó Almazán.
Con relación a la tendencia actual de conservar el cordón
umbilical para preservar las células madre, la especialista
dijo que es necesario dejar que las investigaciones continúen
y poder demostrar que dichas células pueden reparar a las
células que van muriendo. Agregó que en Suecia ya
se han utilizado células de embriones humanos trasplantados
en pacientes con el mal del Parkinson. Esto ha sido posible porque
en Europa, el aspecto político de estas prácticas,
los países son más abiertos que en los eu hacia la
investigación y las novedades por haber menos restricciones.
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