Año 4 • No. 149 • agosto 31 de 2004 Xalapa • Veracruz • México
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Aseguró Guillermina Almazán, de la Universidad de Mcgill en Canadá
Necesario que se utilicen
animales en investigación
Ricardo Luna

El mayor logro de los biólogos moleculares es sin duda el haber llegado a la secuencia del genoma humano, avanzar en este punto es importante, así como en los demás estudios que se han hecho desde los años 50 a la fecha sobre la estructura del ADN (ácido desoxirribonucleíco). Ahora el reto es conocer las señales químicas que van a dirigir a la célula madre hacia una diferenciación celular, es decir, un fenotipo comparado con otro tipo. Señaló en entrevista la investigadora de la Universidad de Mcgill en Canadá, Guillermina Almazán, quien recientemente visitará la Universidad Veracruzana (UV) donde formará parte de un importante seminario sobre biología molecular.

La investigadora, quien ha asistido a la UV por varias ocasiones donde ha impartido seminarios a investigadores del Instituto de Neuroetología agregó que indudablemente de estos estudios se desprendió la hipótesis de emplear células madre para utilizarlas en la enfermedad de Parkinson, que son las células de neuronas que mueren y lo más fundamental ahora es encontrar cuáles son las señales que van a diferenciar a esas células de otras.

Parte de los estudios que Almazán realiza en su laboratorio son para conocer los factores de crecimiento de las hormonas liberadas por una célula y que pueden tener acción sobre la misma célula, en una comunicación que se ha determinado como señalización autocrina o que pueden tener una señal sobre otra célula. Estas señales van de célula a célula a la que tiene receptáculos sobre sus membranas, denominada receptiva.

La especialista explicó que esas señales químicas se traducen finalmente a una respuesta biológica, una adaptación de la célula al medio ambiente que indudablemente también ocurre en el organismo: “Estos son conceptos fundamentales, pero en mi caso tengo un laboratorio, soy profesora de la Universidad de Mcgill en Canadá y en esos laboratorios estamos interesados en conocer cómo funcionan los oligodendrocitos, que son las células del cerebro que sintetizan una sustancia blanca que se denomina mielina, la cual recubre las células neuronales, así como un cable recubre un aislante”.

La mielina sirve tanto para proteger al axón como para que la relación entre una célula y otra, es decir la transmisión entre las células nerviosas, del cerebro sea rápida y eficaz. Guillermina Almazán dijo que conocer sobre la comunicación de las células se logra a través de la experimentación, ya sea en un sistema en vivo, pero existe la tendencia por parte de los biólogos moleculares a ser reduccionistas y a estudiar en sistemas más simplificados.

“Lo que hacemos es obtener células del cerebro en ratas recién nacidas que todavía están en fase de proliferación celular, que todavía no están diferenciadas y que son cultivadas in vitro y así estudiar los procesos por los cuales las células proliferan y se dividen, se diferencian, cómo la célula recibe señales y envía a otras células”, indicó.

Agregó que sus investigaciones son relativas a la ciencia básica: “Estudiamos las señales que regulan la diferenciación celular, la muerte celular por lo que indudablemente tiene importancia biológica y patológica porque tenemos padecimientos como la esclerosis múltiple donde existe la muerte del oligodendrocito, y ésta una enfermedad degenerativa
muy importante de la sustancia blanca”.

Por otra parte, dijo que las células madre son evidentemente células no diferenciadas, son células pluripotenciales que tienen la habilidad de diferenciarse en distintas células y la capacidad de dividirse por muchas generaciones. La investigadora estudia con células llamadas progenitoras y que ya tienen una diferenciación, es decir, ya están encaminadas a una línea celular específica, dependiendo de su estado de diferenciación que puede ser multipotencial, cuando es célula madre, o la ya diferenciada o bipotencial, que es de dos genotipos diferentes, con la capacidad de proliferar las células madre.

Ante la duda de que existan restricciones para hacer experimentos en laboratorio, señaló que no hay tal problema al usar modelos animales, siempre y cuando éste sea justificado, como en el caso de todas las drogas y su experimentación, que así
están basadas.

“Los biólogos moleculares, aunque sean reduccionistas siempre recurrirán a estos modelos, cuando se hacen descubrimientos importantes ya sea in vitro o en un sistema simplificado siempre tenemos que volver al animal completo, para hacer estudios de tipo fisiológico y en farmacología, en particular, para ver los efectos toxicológicos de algunas drogas y los beneficios que tienen, por lo que la utilización de animales en cualquier investigación es necesaria”, comentó Almazán.

Con relación a la tendencia actual de conservar el cordón umbilical para preservar las células madre, la especialista dijo que es necesario dejar que las investigaciones continúen y poder demostrar que dichas células pueden reparar a las células que van muriendo. Agregó que en Suecia ya se han utilizado células de embriones humanos trasplantados en pacientes con el mal del Parkinson. Esto ha sido posible porque en Europa, el aspecto político de estas prácticas, los países son más abiertos que en los eu hacia la investigación y las novedades por haber menos restricciones.