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Universidad Veracruzana

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Centro de EcoAlfabetización y Diálogo de Saberes

Centro de EcoAlfabetización y Diálogo de Saberes




 

 

 

 

Educación para la sustentabilidad

Deseamos construir una sociedad mexicana y planetaria que brinde calidad de vida para todos los seres humanos.

¿Cómo construir una educación que forme seres humanos con valores, profundidad de pensamiento, sabiduría y respeto por el mundo?

¿Es posible un diálogo participativo y creativo entre los saberes ancestrales, la ciencia de frontera, el arte y la reflexión filosófica?

¡ Te invitamos a conocer nuestra experiencia de una educación comprometida con las generaciones futuras y nuestro planeta!

 

 

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¿Qué es y que hace el Centro EcoDiálogo?

 

El Centro de EcoAlfabetización y Dialogo de Saberes (Centro EcoDiálogo), fundado hace varios años en el Campus-Xalapa, es un Colectivo-Unidad Académica Transdisciplinaria formada por profesores-investigadores y estudiantes de las diferentes áreas que componen nuestra Universidad.

En esta Unidad Académica existen actualmente diversas áreas de actividad académica en torno al re-aprendizaje y reflexión Transdisciplinaria. En el marco de la Dirección General de Investigaciones, el Centro EcoDiálogo realiza Docencia e Investigación-Acción desde la Reflexión Epistemológica  Transdisciplinaria, lo cual implica regresar al ser humano, al individuo (su cuidado, sus valores, sus capacidades emocionales-cognitivas, etc.) al centro del proceso de conocer. Es así como el proceso de re-aprendizaje ocurre desde la EcoAlfabetización y el Diálogo de Saberes, siempre en torno al imperativo de la sustentabilidad. Por lo que las actividades académicas del Centro están encaminados hacia el mejoramiento articulativo e integral de las tres áreas básicas la Universidad: la vinculación, la docencia y la investigación.

 

 

Problemática y justificación.

Desde todos los niveles y disciplinas que se aborde, la situación ecológica planetaria y de la humanidad en este inicio del tercer milenio se encuentra al borde de una catástrofe local y global. Los indicios de un desmembramiento de las condiciones mínimas de convivencia y sostenibilidad a todo nivel son a todas luces alarmantes. Hasta el momento los intentos por  sanear esta situación bajo la propuesta del Modelo de Desarrollo Sustentable expresado en la Cumbre de Río-1992 y su secuela Johannesburgo-2002, no sólo no han detenido el agravamiento  del desastre planetario, sino que en algunos niveles ha generado nuevos mecanismos aún más perversos de explotación y destrucción cultural y ecológica. Es indispensable, por lo tanto, construir creativamente alternativas bajo paradigmas novedosos que le permitan a la humanidad emerger de este callejón sin salida.

            En este escenario, la Universidad y el conocimiento académico juegan un papel central, ya sea para la aceleración de este desastre planetario o por el contrario en su contribución para una sanación y sostenibilidad planetaria. Sin embargo los esquemas de creación, enseñanza y distribución social del conocimiento han tendido  a empantanarse y paralizarse bajo los modelos actuales de las instituciones de educación superior. Esta situación se debe fundamentalmente a que el modelo racionalista y disciplinario del conocimiento occidental genera un aislamiento, un ensimismamiento y por lo tanto una “des-ecologización” de las actividades académicas que se realizan en la universidad. Lo anterior provoca el que se desaproveche el enorme arsenal de conocimientos y experiencias que se han generado durante su trayectoria. De la misma forma esta dinámica de aislamiento se da también hacia el interior de la propia universidad y entre las universidades, lo que imposibilita un diálogo entre distintas disciplinas y experiencias creadas por los académicos y estudiantes. El aislamiento disciplinario y epistémico existente actualmente en las universidades es incompatible con la gravedad de la crisis planetaria.

            La universidad disciplinaria, tiende aislarse en sus modelos teóricos, disminuyendo su capacidad de diálogo con otras formas de saberes, encontrándose con numerosos obstáculos para la generación de conocimientos y praxis transformadoras. Lo que impide una adecuada pertinencia y adaptabilidad hacia las problemáticas locales y planetarias.

            Ancestralmente en la sociedad civil y en la naturaleza existe un enorme conjunto de saberes, conocimientos y experiencias vernáculas y tradicionales, que se encuentran en íntimo contacto con las problemáticas reales y locales, y que poseen una enorme capacidad creativa para dar soluciones complejas y pertinentes a las diferentes expresiones de la complejidad planetaria. Gran número de estudios han mostrado que los sistemas tradicionales y vernáculos de conocimiento, poseen una gran capacidad de contender con la hipercomplejidad de los procesos planetarios. La universidad,  que ha funcionado bajo las premisas anteriormente descritas, ha sido poco sensible y eficiente para reconocer, vincularse y enriquecer dichos procesos sociales y naturales. Sin embargo, el Diálogo de Saberes no es una tarea sencilla, pues implica que en muchos niveles las prácticas y estructuras disciplinarias  se re-construyan en dirección contraria a lo que ahora existe; este diálogo tan necesario requiere de una profunda transformación epistémica que posibilite una praxis ecologizada y planetaria.

            Considerando todo lo anterior creemos firmemente que asumiendo una posición crítica y creativa es posible revigorizar las potencialidades y la praxis transformadora de la Universidad, en su compromiso con la sociedad y en general con la sostenibilidad planetaria.

El Centro EcoDiálogo se inserta en la inminente necesidad de establecer diálogos abiertos, incluyentes y articulativos, no sólo al interior de la universidad, sino hacia todos los actores planetarios, y en particular con las formas tradicionales de saberes. Nuestra praxis central es la transformación del quehacer universitario desde la experiencia reflexiva, es decir, desde los principios epistémicos que nos fundan como seres de conocimiento, y este cambio sólo puede darse desde una vinculación permanente con las problemáticas locales y planetarias. Existen muchos Centros e Institutos cuyo objetivo es profundizar ciertos conocimientos específicos, pero que carecen de la capacidad articulativa y dialogante, de una praxis transformadora, lo que constituye una necesidad apremiante  para abordar las complejas problemáticas planetarias. La pérdida de certezas que implica la complejización y transdisciplinarización del conocimiento, nos provee de la capacidad de crear y articular diálogos y saberes que poseen una intrínseca pertinencia ecológica y planetaria.

            Por lo tanto la esencia epistémica del Centro es el Diálogo y la Articulación de Saberes, la cual se materializa a través de la creación de espacios y procesos que propicien una transformación social hacia la sostenibilidad planetaria.

 

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