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El síndrome de burnout en una
muestra y factores sociodemográficos asociados
Burnout syndrome in a
psychologists’ Mexican sample:
Bernardo Moreno Jiménez1, Rosa Martha Meda Lara2, Alfredo Rodríguez Muñoz1, Andrés Palomera Chavez2 y María Marcela Morales Loo3
A pesar de que el síndrome de burnout ha sido sistemáticamente estudiado en numerosos países europeos, hasta la fecha apenas si ha habido inves-tigación al respecto en Sudamérica. Los objetivos del presente estudio fueron, en consecuencia, examinar la prevalencia del burnout en 454 psicólogos me-xicanos e identificar las variables sociodemográficas asociadas a éste. El burnout se evaluó con el Maslach Burnout Inventory y el Inventario de Burnout en Psicólogos, habiéndose encontrado bajos niveles. Los resultados del aná-lisis multivariado de varianza mostraron que el número de horas de trabajo se-manales y la especialidad estaban estadísticamente asociados con el agota-miento emocional y la despersonalización, respectivamente. Palabras clave: Síndrome de burnout; Factores sociodemográficos; Psicó-logos mexicanos.
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Puntos de corte |
Criterios MBI |
MBI |
IBP |
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AE |
DP |
FRP |
AE |
DP |
FRP |
AE |
DP |
FRP |
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Niveles altos Niveles medios Niveles bajos
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33.3 32.6 34.2
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32.5 29.8 36.8
|
30.1 35.5 30.1
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12.7 19.7 77.6
|
10.2 18.4 91.4
|
10.7 15.7 93.6
|
10.7 39.6 59.7
|
11.3 49.8 48.9
|
10.0 14.8 95.2
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AE: Agotamiento emocional; DP: Despersonalización; FRP: Falta de realización personal en el trabajo.
Tabla 2. Análisis multivariado de las dimensiones del burnout (IBP) según las variables sociodemográficas.
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VARIABLES |
Agotamiento emocional |
Despersonalización |
Falta de realización |
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Sexo Masculino Femenino |
25.32 (.087) 26.29 |
15.36 15.14 |
52.52 51.96 |
|
Edad (años) 21-30 31-45 Más de 45 |
25.27 26.43 26.18 |
15.64 14.88 15.17 |
51.69 52.16 52.86 |
|
Nivel de estudios Licenciatura Especialidad Maestría Doctorado |
24.94 (.067) 28.19 26.18 27.37 |
15.42 14.94 14.90 16.31 |
52.12 51.02 52.96 51.50 |
|
Área de trabajo (especialidad) Clínica Educativa Laboral / Organizacional Investigación / Docente |
25.61 26.11 26.87 26.17 |
13.98 (.000) 16.30 16.62 15.69 |
52.54 52.11 51.26 51.95 |
|
Tipo de centro Privado Público Consultorio Mixto |
26.78 25.42 26.66 24.92 |
15.43 15.27 14.59 14.55 |
52.06 52.13 50.21 53.35 |
|
Experiencia laboral (meses) 6-42 43-120 121-140 241-425 |
25.02 26.58 26.83 25.94 |
15.12 15.54 15.04 15.30 |
51.43 52.45 52.41 52.51 |
|
Horas de trabajo semanales Hasta 25 26-40 Más de 40 horas |
24.22 (.042) 26.75 27.30 |
14.80 15.36 15.50 |
52.16 51.84 53.02 |
|
Tiempo de interacción con los pacientes Más del 75% 50% Menos del 30% |
26.39 25.47 27.34 |
15.19 15.20 15.69 |
52.48 52.04 51.33 |
Nota. Las variables con diferencias estadísticamente significativas aparecen con la p entre paréntesis (p), así como las variables que muestran alguna tendencia.
Relación entre variables
sociodemográficas y burnout
Las variables sociodemográficas de área de trabajo y número de horas que labora a la semana resultaron esta-dísticamente significativas (p < .05) al realizar el MANOVA. Igualmente, el género y el nivel de estudios mostraron una similar tendencia.
Las puntuaciones de las dimensiones del IBP en función de las características sociodemográficas se pueden apreciar en la Tabla 2.
En un análisis más detallado, se observó que los psicólogos dedicados al área organizacional o laboral mani-festaban mayores niveles de despersonalización (MLaboral = 16.62), habiendo una diferencia significativa (p = 0.00) con quienes trabajaban en la especialidad de psicología clínica (MClínica = 13.98). La diferencia en despersona-lización entre la especialidad clínica y la educativa (MEducativa = 16.30) también resultó significativa (p = 0.00). No se apreciaron diferencias significativas entre las demás especialidades. Respecto del número de horas de trabajo semanales, se apreciaron diferencias significativas en la dimensión de agotamiento emocional. Se observó asi-mismo que los psicólogos que trabajaban hasta 25 horas semanales (M25horas = 24.22) obtuvieron una media significativamente inferior que quienes trabajaban entre 26 y 40 horas (M26-40horas = 26.75) (p = 0.02) y más de 40 horas semanales (MMás40horas = 27.30) (p = 0.01), los que no se hallaron entre los dos últimos grupos mencionados.
En lo tocante a la variable sexo, se observó una tendencia (p = 0.08) en la dimensión de agotamiento emocional, en la que las mujeres obtuvieron una media superior que la de los varones (MHombre = 25.32; MMujer = 26.29). Asimismo, los sujetos que sólo eran licenciados mostraron menores niveles de agotamiento emocional, en com-paración con quienes tenían especialidad (MLicenciatura = 24.94; MEspecialidad = 28.19), resultando estas di-ferencias casi significativas (p = 0.06).
DISCUSIÓN
El objetivo del trabajo fue investigar la prevalencia del síndrome de burnout en una muestra de psicólogos mexi-canos, así como la influencia de diversas características sociodemográficas en el proceso de desgaste profesional. Uno de los principales hallazgos es que las tasas de prevalencia difieren manifiestamente dependiendo del criterio que se utilice para dividir a la muestra. Como se aprecia, el criterio del MBI agrupa a un elevado porcentaje de personas en la categoría “burnout alto”. Comparativamente, utilizando un criterio escalar basado en la frecuencia de respuesta a la sintomatología del cuestionario, el porcentaje de personas en el nivel de desgaste profesional alto es claramente inferior. Este hecho tiene importantes implicaciones prácticas. Aunque en el manual de uso del MBI se advierte que tal clasificación no debería utilizarse con criterios diagnósticos, existe una clara tendencia a utilizarla en este sentido (Gil-Monte y Peiró, 2000). Además, los diversos criterios revelan tasas de prevalencia muy di-ferentes. En este sentido, en una muestra de 92 anestesiólogos mexicanos se encontró que 17% sufría de agotamiento emocional, 12.3% sentimientos de despersonalización y 10% falta de realización personal (Palmer y cols., 2005). Por otra parte, Aranda y cols. (2003), en una muestra de estudiantes de posgrado, hallaron, mediante los criterios del MBI, una prevalencia de 39.2% de agotamiento emocional, 37.3% de falta de realización personal en el trabajo y 9.8% de despersonalización.
Estas diferencias ponen de manifiesto que cuando se utilizan los percentiles como puntos de corte diagnóstico, la tasa de prevalencia puede estar sesgada. Así, si se comparan las tasas de prevalencia que se informan del burnout con otras patologías similares ―como la depresión―, ninguna presenta una tasa de afectados tan elevada. Esta comparación resulta válida ya que numerosos estudios indican que el burnout y la depresión son fenómenos similares (Glass y McKnight, 1996). En el contexto del análisis y la intervención de los riesgos psicosociales, el diagnóstico y la identificación de los niveles de incidencia son fundamentales al momento de decidir si procede o no la intervención (Gil-Monte y Peiró, 2000).
Respecto de la influencia de las características sociodemográficas en el proceso del desgaste profesional, se halló que diversas variables fueron significativas. Tanto la especialidad como el número de horas de trabajo semanales son variables asociadas con el burnout en los psicólogos estudiados. Del mismo modo, el sexo y el nivel de estu-dios muestran claramente una tendencia significativa.
Los resultados del análisis multivariado denotan que los psicólogos que trabajan en el área laboral exhiben niveles significativamente más altos en despersonalización que aquellos que trabajan en el área clínica. Del mismo modo, los psicólogos clínicos presentan menores niveles de despersonalización que los del área educativa. Vredenburgh, Carlozzi y Stein (1999) han planteado que los psicologos clinicos suelen establecer una relacion íntima y estrecha y crean fuertes lazos afectivos con los pacientes, lo que podría explicar sus menores niveles de despersonali-zación. Estos resultados concuerdan con los de Farber (1985), quien encontró que los psicólogos clínicos esta-dounidenses experimentaban menores niveles de burnout que otros grupos profesionales. Algunos autores han planteado que dichas diferencias puedan deberse a otros factores de la organización, como, por ejemplo, si se trabaja en una institución pública o en una empresa privada (Dupree y Day, 1995; Vredenburgh y cols., 1999). Sin embargo, en el presente estudio, controlando todas las variables mediante el análisis multivariado, se obtuvo que era el tipo de trabajo ejercido y no el tipo de empresa el factor que influía en los niveles de burnout.
Como se ha señalado en la introducción, a pesar de los numerosos estudios llevados a cabo, aún existe con-troversia acerca de qué variables sociodemográficas son las que más influyen en el proceso del desgaste profe-sional. En este sentido, Cherniss (1995) señala que uno de los mayores problemas al respecto es que muchos de los estudios realizan análisis univariados sin controlar los demás factores sociodemográficos. Por ello, en el pre-sente estudio se llevaron a cabo análisis multivariados.
Otro de los factores que se ha encontrado que influyen en los niveles de burnout es el número de horas de trabajo semanales. El número de horas mostró una relación positiva con el agotamiento emocional. Estos hallazgos concuerdan con los estudios anteriores (Barnett, Gareis y Brennan, 1999; van Wijk, 1997), en los que se halló una asociación positiva entre el número de horas trabajadas y el burnout.
Como se ha señalado antes, la literatura indica que son las variables de carácter organizacional las que mejor predicen la aparición del síndrome. Ya en los comienzos de la investigación sobre burnout Cherniss (1980) se-ñalaba la relevancia de los estresores organizacionales como los antecedentes más importantes del desgaste pro-fesional. Así, se ha visto que diferentes medidas relativas a la sobrecarga de trabajo están vinculadas a la aparición del burnout (Cox, Kuk y Leiter, 1993; Leiter, 1991). En esta línea, los resultados presentados aquí se hallan en consonancia con los encontrados en el estudio de Moreno-Jiménez, González, Garrosa y Peñacoba (2002), en el que se investigó la influencia de diversas variables sociodemográficas en los niveles de burnout de 247 profesio-nales de enfermería. Al igual que en el presente estudio, estos autores hallaron que las variables laborales fueron las que mayor relación mostraron con el desgaste profesional.
Aparte de las variables mencionadas, los resultados indican que ciertas variables manifiestan tendencias signi-ficativas. Este es el caso del sexo y del nivel de estudios. Sin llegar a ser significativa la relación, las mujeres experimentan mayores niveles de agotamiento emocional, lo que concuerda con los estudios de Maslach y Jack-son (1981) y Freudenberger y Nort (1985). Los resultados también denotan que las personas con una mayor formación profesional sufren mayores niveles de agotamiento emocional que los que tienen un nivel de licenciatura. Tal hallazgo también resulta controvertido. Lee y Wang (2002) encontraron que había una relación positiva entre el nivel educativo y los estresores ocupacionales; en cambio, Ehrenfeld (1991) halló que el nivel educativo se corre-lacionaba negativamente con el estrés ocupacional, en el sentido de que las enfermeras con mayores niveles de educación padecían menores niveles de estrés percibido.
A modo de conclusión, cabe señalar que son las variables laborales las que parecen influir en los niveles de desgaste profesional; sin embargo, al momento de interpretar los datos del estudio, hay limitaciones que deben ser tenidas en cuenta. A partir de éste, no es posible establecer ninguna relación causal entre las variables sociode-mográficas que resultaron significativas y el burnout, ya que estos resultados se obtuvieron mediante un diseño transversal. Además, sería recomendable desarrollar estudios con referentes clínicos cuando se trata de determinar el punto de corte que es más adecuado para discriminar entre personas con niveles altos y bajos de burnout.
1
Facultad de Psicología,
Universidad Autónoma de Madrid, Ciudad Universitaria de Cantoblanco,
Carretera de Colmenar Viejo, Km 15, 28049 Madrid, España, correo
electrónico: bernardo.moreno@uam.es. Artículo recibido el 29 de septiembre y
aceptado el 3 de diciembre de 2005.
2
Centro Universitario de Ciencias
de la Salud, Universidad de Guadalajara, Sierra Nevada 250, Col.
Independencia, Sector Libertad, 44340 Guadalajara, México, tel
(33)618-19-11.
3
Facultad de Psicología de la
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Carretera Central Km 424.5, San
Luis Potosí, S.L.P., México, tel. (444)822-22-15.
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