Relación entre estilos parentales,
estilos de apego y bienestar psicológico

Relationship among the parental and attachment styles,
and psychological well-being

 

Nélida Asili Pierucci y Bárbara Kristel Pinzón Luna1

 

 

RESUMEN

Este trabajo tuvo como propósito estudiar la relación entre el estilo parental, el estilo de apego y el bienestar psicológico en mujeres divorciadas y casadas, así como estudiar las diferencias entre los mismos grupos. Participaron 100 sujetos divididos en dos grupos. Para medir las variables, se utilizaron cuatro instrumentos: una escala socioeconómica y las escalas de Lazos Parentales, Estilos de Apego y Bienestar Psicológico. Los resultados mostraron que existe una correlación negativa entre la sobreprotección parental y el bienestar psicológico en ambos grupos, así como una correlación positiva entre las dimensiones de estilos de apego y el bienestar psicológico. Se apreciaron diferencias entre los grupos respecto a las variables estudiadas.

Palabras clave: Estilos parentales; Cuidado parental; Sobreprotección parental: Estilos de apego; Bienestar psicológico.

 

 


ABSTRACT

The purpose of this work was to study the relationship among the parental and the attachment styles, and psychological well-being in divorced and married women, as well as the differences between said groups. 100 subjects participated and were divided into two groups: married women and divorced women. Four instruments were used in order to measure the variables: a socioeconomic scale, the Parental Bonding Scale, the Attachment Style Scale, and the Scale of Psychological Well-being. The results showed that there exists a negative correlation between parental overprotection and psychological well-being, and a positive correlation between the dimensions of attachment style and psychological well-being in both groups. There were differences between the groups concerning the studied variables.

Key words: Parental styles; Parental care; Parental overprotection; Attachment styles; Psychological well-being.

 

 

INTRODUCCIÓN

Ser padres es una actividad compleja que incluye conductas específicas que operan de manera individual y en conjunto, influenciando el desarrollo de los hijos. Muchos investigadores se han basado en el concepto de estilo parental de Baumrind (1971) para describir los patrones de conducta de los padres y la repercusión de los mismos en el funcionamiento psicológico y social de los hijos.

Los estilos parentales difieren significativamente en dos dimensiones distintas respecto de cómo educar a los hijos: primero, el porcentaje de cuidado y ternura que demuestran los padres durante la interacción con sus hijos, y, segundo, el porcentaje de control demostrado sobre las actividades y comportamiento de estos.

Baumrind (1971) realizó una serie de estudios sobre la relación entre los estilos parentales y la competencia social de los niños de edades preescolar y escolar. Lo anterior le permitió describir tres tipos de estilos parentales; sin embargo, más adelante, se amplió su trabajo inicial y, en la actualidad, la investigación describe cuatro estilos (Rothbaum y Weisz, 1994; para un resumen, véase Asili y Prats, 2002).

Parker (1996), por su parte, define cuatro estilos parentales, diferenciándolos entre sí por el cuidado y control o protección que ejercen los padres durante la crianza de sus hijos, trazando así un cuadrante que ubica las siguientes características parentales: 1) Cuidado óptimo, definido por alto cuidado y baja sobreprotección; 2) Compulsión afectiva, por una combinación de excesivo cuidado y excesiva sobreprotección; 3) Control sin afecto, identificado por una sobreprotección y escaso cuidado, y 4) Negligente o descuidado, que se forma por la combinación de bajo cuidado y baja sobreprotección.

Se han realizado estudios acerca del autoritarismo parental y sus implicaciones en el desempeño escolar de los adolescentes y el apoyo afectivo que los padres brindan a sus hijos respecto a sus logros escolares (Steinberg, Lamborn, Dornbusch y Darling, 1992), encontrándose que parecen rendir mejor en las actividades escolares. Sin embargo, se encontró asimismo que el autoritarismo parental se puede asociar con el incremento de conductas o actividades agresivas (Lamborn, Mounts, Steinberg y Dornbusch, 1991). En México se han realizado estudios para explorar las relaciones disfuncionales entre padres e hijos, además de los efectos que provoca en los niños, concluyéndose que en el desarrollo emocional de los hijos influye más en forma negativa el rechazo del padre que el rechazo de la madre, aunado a una autoestima disminuida, falta de motivación y rendimiento académico deficiente (Sánchez y Hernández, 1992).

El estudio de las relaciones interpersonales y el reconocimiento de la relación con la madre como la primera relación vital importante se ha centrado en las características del vínculo entre progenitor e hijo. Ello condujo al desarrollo de la teoría de apego, la cual se sustenta en un sistema conductual; es decir, la relación del organismo con personas claramente identificadas del entorno, en el que los límites se mantienen por medios conductuales en lugar de fisiológicos. Bowlby (1989) conceptúa el apego como cualquier forma de conducta que tiene como resultado el logro o conservación de la proximidad con otro individuo reconocido palmariamente al que se le considera más capacitado para enfrentarse al mundo. Otros autores han definido dicho término poniendo énfasis en los aspectos biológicos, y lo describen como una necesidad biológica de búsqueda de protección por alguien considerado capaz y fuerte (Bowlby, 1973, 1989; Maslow, 1955). Otros lo ven como un proceso de desarrollo y evolución de la historia de apego de cada individuo (Bartholomew, 1990; Bartholomew y Horowitz, 1991; Hazan y Shaver, 1987, 1990; Tzeng, 1992). Igualmente, se maneja el aspecto de la dependencia como parte de la conceptuación del apego (Maslow, 1955), así como la asociación del apego con el amor (Rubin, 1974).

Se ha demostrado que los estilos de apego permanecen estables con el tiempo; es decir, se manifiestan dentro de las relaciones románticas adultas como un estilo de amor expresado por cada uno de los miembros, producto de las experiencias que se tuvieron en la infancia y que han persistido a lo largo de la vida del sujeto (Ainsworth, 1972; Bowlby, 1982; Collins y Read, 1990; Fenney y Noller, 1990; Shaver y Brennan, 1992). 

Ainsworth, Bell y Stayton (1971) y Ainsworth, Blehar, Waters y Wall (1978) llevaron a cabo un estudio al cual denominaron “la situación extraña”, que consiste en interacciones entre el niño, los padres y un adulto desconocido hasta ese momento por el pequeño, observando y calificando las reacciones del niño en dicha situación, las que dieron lugar a tres estilos distintos de apego: a) apego seguro, caracterizado por una demostración apropiada de angustia cuando los cuidadores se retiran, seguida de una conducta reconfortante y comportamientos positivos al regreso de los mismos. Se ha encontrado que dichos individuos pueden desarrollar relaciones interpersonales estables y pueden aproximarse a otros con facilidad ya que toleran niveles altos de compromiso y confianza (Hazan y Shaver, 1987; Simpson, 1990); b) apego de ansiedad-ambivalencia, cuando el individuo está inseguro de si su progenitor será accesible o sensible o si le ayudará cuando lo necesite. Estos sujetos reportan sentir con frecuencia que sus parejas no los quieren y, a pesar de ello, desean estar extremadamente cerca de su pareja (Simpson, 1990); c) apego de evitación, el cual se caracteriza por una reacción defensiva y de rechazo hacia el objeto de apego; estos sujetos reportan sentir incomodidad y ansiedad al estar cerca de otros (Fenney y Noller, 1990). Y, finalmente, el apego desorganizado o desorientado, que se define por una conducta variable, inconsistente y contradictoria (Ainsworth y cols., 1978). Este estilo de apego no es considerado en las pruebas de medición.

Los estilos de apego tienen influencia en el desenvolvimiento y desarrollo de los seres humanos, por lo que se ve reflejado en el funcionamiento general de los mismos. Es por ello que el bienestar psicológico ha sido definido como el equilibrio de la psiqué manifestado en una percepción adecuada del medio ambiente. Con base en otros autores (Allport, 1961; Bradburn, 1969; Jahoda, 1958; Maslow, 1968), se ha asociado con la autorrealización, madurez, salud mental, adaptación y felicidad.

Algunos investigadores (Rutter, 1979; Sahoo y Nanda, 1990; Xochihua, 2001) encontraron que existe una relación entre la separación de los niños de uno de sus padres y la presencia de ansiedad y desazón en las relaciones de pareja futuras, así como una menor autoestima en esas personas. Por otro lado, se halló que quienes se han criado en hogares desdichados o quebrantados cuentan con mayores probabilidades de tener matrimonios disfuncionales y de divorciarse, lo cual trae consigo conflictos para los hijos, quienes son los receptores del estado de ánimo de los padres y de la situación. Se ha demostrado que la comunicación entre padres e hijos aporta efectos positivos en la socialización y en las actividades que realizan los hijos, y que los patrones de conducta de los padres repercuten en el funcionamiento psicológico y social de los hijos.

Ryff (1989) integró al bienestar psicológico en un modelo multidimensional y lo describió en seis dimensiones: 1) autoaceptación, que son las actitudes positivas hacia sí mismo y la vida pasada; 2) relaciones positivas con otros, que enfatiza la importancia de la cordialidad y confianza; 3) dominio del ambiente, que es la capacidad de crear y escoger ambientes adecuados a la condición psíquica; 4) crecimiento personal, que es el desarrollo del potencial y expansión como persona; 5) propósito de vida, que se refiere a ser productivo y creativo, tomando en cuenta el aspecto emocional, y 6) autonomía, que es el centro de control interno, la capacidad de autoevaluarse y la regulación de la conducta.

Tomando en cuenta lo anterior, se desprenden las siguientes preguntas de investigación: ¿Qué tipo de relación hay entre el estilo parental con el bienestar psicológico? ¿Cómo se relaciona el estilo de apego y el bienestar psicológico? ¿Influye el estilo parental en el bienestar psicológico de las mujeres divorciadas? ¿Influye el estilo de apego que las mujeres divorciadas tuvieron en su infancia en su bienestar psicológico? ¿Hay diferencias en el bienestar psicológico de las mujeres divorciadas y las casadas? ¿Existe relación entre estilo parental, estilo de apego y bienestar psicológico? Por lo tanto, el propósito de este estudio fue estudiar la relación y las diferencias entre el estilo parental, el estilo de apego y el bienestar psicológico en mujeres divorciadas y casadas. En este trabajo se hipotetiza que existe relación entre el estilo parental, el estilo de apego y el bienestar psicológico en mujeres divorciadas y no divorciadas, así como que existen diferencias entre el estilo parental, el estilo de apego y el bienestar psicológico en ambos grupos.

 
MÉTODO

Sujetos

La muestra estuvo constituida por cien sujetos divididos en dos grupos de cincuenta: mujeres casadas y mujeres divorciadas. Sus edades oscilaron entre 35 y 45 años, fueron seleccionadas por disponibilidad y todas ellas se ubicaban en la clase social media.

Intrumentos

Para realizar esta investigación, se utilizaron los siguientes instrumentos:

Cuestionario de datos generales, integrado por cuatro preguntas relativas a la edad, estado civil, años de matrimonio y años de divorcio.

Estudio socioeconómico, que se utilizó para medir el nivel socioeconómico y así obtener grupos homogéneos.

Escala Parental Bonding Instrument, desarrollada por Parker (cfr. Anderson y Stevens, 1992), la cual se compone de 25 reactivos divididos en cuatro subescalas: cuidado paterno, cuidado materno ―los cuales expresan el afecto, la comunicación, la independencia e individualidad de una persona (alfa de Cronbach = 0.81)―, sobreprotección paterna y sobreprotección materna ―que miden consentimiento, sobreprotección, control y dependencia (0.83). Cada reactivo de la escala contiene cuatro opciones de respuesta (“siempre”, “algunas veces”, “rara vez” y “nunca”) (Pastor, 2002).

Adult Attachment Scale, de Collins y Read (1990), adaptado por Tacon y Caldera (2001), empleada para medir los estilos de apego, la cual consta de 18 reactivos divididos en tres dimensiones: dependencia (alfa de Cronbach = 0.75), ansiedad (0.72) e intimidad (0.69), con cinco opciones de respuesta (“no característico”, “poco característico”, “neutral”, “algo característico”, “muy característico”). Collins y Read (1990) reportaron que cuando los puntajes de las dimensiones de dependencia e intimidad son mayores a los puntajes de la dimensión de ansiedad, se habla de un estilo de apego seguro; cuando los puntajes de las tres dimensiones son menores, se habla de un estilo de apego de evitación, y, finalmente, cuando los puntajes de la dimensión de ansiedad son mayores que los puntajes de las dimensiones de dependencia e intimidad, se habla de un estilo de apego ambivalente.

Psychological Well-being Scale (Riff, 1989), que se utilizó para medir el bienestar psicológico. Dicha escala tiene una alfa de Cronbach de 0.96 y está constituida por 84 reactivos con seis opciones de respuesta (“completamente en desacuerdo”, “en desacuerdo”, “parcialmente en desacuerdo”, “parcialmente de acuerdo”, “de acuerdo” y “completamente de acuerdo”). Los reactivos están divididos en seis factores: autoaceptación, relación positiva con otros, dominio del ambiente, crecimiento personal, propósito de vida y autonomía (Pastor, 2002).

Los tres últimos instrumentos fueron traducidos del inglés al español por seis traductores del Departamento de Lenguas de la Universidad de las Américas-Puebla (tres personas lo tradujeron del inglés al español y tres del español al inglés) (Pastor, 2002).

 
Procedimiento

La aplicación de los instrumentos se llevó a cabo de manera individual, y, una vez concluida la aplicación de las pruebas, se procedió al procesamiento de datos y al tratamiento estadístico de los mismos. Se utilizó la correlación de Pearson con la finalidad de investigar la relación entre las variables, y la t de Student para estudiar las diferencias entre los grupos.

 
RESULTADOS

Con objeto de responder a lo anteriormente planteado, se procedió al análisis estadístico de los datos. Los datos descriptivos de las variables estudiadas muestran lo siguiente:

Como se observa en la Tabla 1, la media del cuidado parental total es mayor en las mujeres casadas que en las mujeres divorciadas, siendo el cuidado paterno más elevado que el cuidado materno en ambos grupos. La sobreprotección parental total es más alta en las mujeres divorciadas que en las mujeres casadas. La sobreprotección materna es más alta que la sobreprotección paterna en ambos grupos. En cuanto a las dimensiones de estilos de apego, la dimensión de dependencia e intimidad es más alta que la dimensión de ansiedad en el grupo de mujeres casadas, lo que significa que tienen un estilo de apego seguro. Datos similares se encontraron en el grupo de mujeres divorciadas; sin embargo, éstas muestran una media más alta en la dimensión de ansiedad  respecto al grupo de mujeres casadas. Los resultados descriptivos en cuanto a los factores de bienestar psicológico (autoaceptación, relación positiva con otros, dominio del ambiente, crecimiento personal y propósito de vida) son mayores en el grupo de mujeres casadas  que en las mujeres divorciadas, excepto en el factor de autonomía, donde el resultado es mayor en las mujeres divorciadas que en las casadas.

Tabla1. Resultados descriptivos.

 

CASADAS/ DIVORCIADAS

Valor t

Valor p

ESTILOS PARENTALES

Sobreprotección parental total

–2.60

0.010*

Sobreprotección materna

–4.84

0.000*

ESTILOS DE APEGO

Dependencia

2.43

0.010*

Ansiedad

–3.70

0.001*

Intimidad

1.72

0.090*

BIENESTAR PSICOLÓGICO

Autoaceptación

2.60

0.010*

Relación positiva con otros

2.93

0.005*

Dominio del ambiente

1.73

0.080*

Propósito de vida

2.54

0.010*

                            * p < 0.05

Posteriormente, para estudiar las diferencias entre los grupos, se procedió al cálculo de la t de Student (Tabla 2).


Tabla 2. Diferencias entre grupos.

 

CASADAS

DIVORCIADAS

MEDIA

DESVIACIÓN ESTÁNDAR

MEDIA

DESVIACIÓN ESTÁNDAR

ESTIILOS PARENTALES

Cuidado parental total

23.21

6.68

21.46

4.58

Sobreprotección parental total

15.87

5.58

18.01

5.56

Cuidado paterno

23.30

6.80

21.62

4.33

Cuidado materno

23.12

6.63

21.30

4.33

Sobreprotección paterna

15.54

5.33

17.18

5.31

Sobreprotección materna

16.20

5.86

18.84

5.73

ESTILOS DE APEGO

Dependencia

19.58

3.83

17.86

3.80

Ansiedad

13.94

4.70

17.28

4.51

Intimidad

21.08

4.36

19.62

4.60

BIENESTAR PSICOLÓGICO

Autoaceptación

66.54

11.32

60.30

13.02

Relación positiva con otros

65.86

7.90

60.22

10.19

Dominio del ambiente

64.80

8.14

61.60

9.76

Crecimiento personal

65.28

7.52

64.12

9.15

Propósito de vida

67.82

9.06

63.00

11.16

Autonomía

64.46

9.62

64.48

8.91

* p < 0.05

Respecto de los estilos parentales, los resultados mostraron que existen diferencias significativas entre los grupos en cuanto a la escala de sobreprotección parental total. Lo anterior fue más evidente en la sobreprotección materna de las mujeres divorciadas, quienes muestran un resultado mayor que el grupo de mujeres casadas. La escala de cuidado parental total no mostró resultados significativos, al igual que el cuidado paterno, cuidado materno y sobreprotección paterna. Referente a los estilos de apego, se pudieron observar diferencias significativas entre las dimensiones de dependencia, ansiedad e intimidad, siendo más significativa la dimensión de ansiedad en el grupo de mujeres divorciadas en relación con el grupo de mujeres casadas. Tocante al bienestar psicológico, sólo se hallaron diferencias significativas en los factores de autoaceptación, relación positiva con otros, dominio del ambiente y propósito de vida. En relación con los factores de crecimiento personal y autonomía, estos no mostraron diferencias significativas.

Con la finalidad de investigar la relación entre las variables, se procedió al cálculo de la correlación de Pearson (Tabla 3).

Tabla 3. Correlación entre variables: grupo de mujeres casadas.

SUBESCALAS

Valor r

Valor p

ESTILOS DE APEGO

Sobreprotección materna

Intimidad

–-0.33

0.010*

BIENESTAR PSICOLÓGICO

Cuidado paterno

Relación positiva con otros

  0.32

0.020*

Sobreprotección paterna

Autoaceptación

–0.39

0.005*

Relación positiva con otros

–0.39

0.005*

 

Sobreprotección materna

Autoaceptación

–0.39

0.005*

Relación positiva con  otros

-0.34

0.010*

Propósito de vida

–0.32

0.020*

ESTILOS DE APEGO

Autonomía

Dependencia

0.30

0.030*

Intimidad

0.34

0.010*


Como se aprecia en la Tabla 3, los resultados en el grupo de mujeres casadas en cuanto a estilos parentales y estilos de apego muestran que hubo una correlación negativa significativa entre sobreprotección materna y el factor intimidad. Las demás subescalas de lazos parentales (cuidado paterno, sobreprotección paterna y cuidado materno) no exhiben correlaciones significativas con las dimensiones de estilos de apego. En lo referente a las subescalas de estilos parentales y bienestar psicológico, cuidado paterno mostró una correlación positiva significativa con el factor relación positiva con otros, mientras que la sobreprotección paterna se correlacionó significativamente con autoa-ceptación y relación positiva con otros. Respecto a la sobreprotección materna, se observaron correlaciones significativas con los factores de autoa-ceptación, relación positiva con otros  y propósito de vida. En lo referente a las otras subescalas (dominio del ambiente, crecimiento personal y autonomía) no se encontraron correlaciones significativas. En cuanto a cuidado materno, no se encontró correlación con los factores de bienestar psicológico. Se observó una correlación positiva significativa entre la subescala autonomía con las dimensiones de apego, dependencia e intimidad. En las subescalas de autoaceptación, relación positiva con otros, dominio del ambiente, crecimiento personal, propósito de vida  y autonomía no se encontraron correlaciones significativas.

En el estudio de correlación en el grupo de mujeres divorciadas, se encontró lo que se describe en la Tabla 4.

Como se ve en la tabla, en el grupo de mujeres divorciadas se encontró una correlación negativa significativa entre sobreprotección materna y la dimensión de ansiedad. Las otras subescalas de lazos parentales (cuidado paterno, sobreprotección paterna, cuidado materno y sobreprotección materna) no mostraron correlaciones significativas. Respecto a los estilos parentales y bienestar psicológico, se observó una correlación positiva significativa entre la subescala cuidado paterno con el factor relación positiva con otros. En las subescalas cuidado paterno, cuidado materno, sobreprotección materna y sobreprotección paterna no se hallaron tales correlaciones. En cuanto al bienestar psicológico, hubo correlaciones significativas con las dimensiones de los estilos de apego. Autoaceptación mostró una correlación negativa significativa con el factor ansiedad, mientras que se aprecia una correlación positiva con el factor intimidad. Relación positiva con otros manifestó una correlación positiva significativa con las dimensiones dependencia e intimidad, mientras que con el factor ansiedad hubo una correlación negativa significativa. Dominio del ambiente indicó una correlación positiva con el factor ansiedad, al igual que la escala de crecimiento personal. El factor propósito de vida se correlacionó positivamente de un significativo con los factores ansiedad e intimidad. Finalmente, el factor autonomía mostró una correlación positiva significativa con el factor ansiedad.

Tabla 4. Correlación entre variables: grupo de mujeres divorciadas.

SUBESCALAS

Valor r

Valor p

ESTILOS DE APEGO

Sobreprotección materna

Ansiedad

–0.29

0.03*

BIENESTAR PSICOLÓGICO

Cuidado paterno

Relación positiva con otros

0.32

0.02*

ESTILOS DE APEGO

 

Autoaceptación

Dependencia

0.30

0.03*

Intimidad

0.34

0.01*

 

Relación positiva con otros

Dependencia

0.34

0.01*

Ansiedad

–0.30

0.03*

Intimidad

0.55

0.00*

Dominio del ambiente

Ansiedad

0.37

0.00*

Crecimiento personal

Ansiedad

0.29

0.03*

Propósito de vida

Ansiedad

0.36

0.00*

Intimidad

0.30

0.03*

Autonomía

Ansiedad

0.33

0.01*

 
DISCUSIÓN

Con la finalidad de profundizar sobre el tema de la educación familiar y su repercusión en el funcionamiento psicológico de los hijos, este trabajo tuvo como principal objetivo estudiar las diferencias entre los estilos parentales, los estilos de apego y el bienestar psicológico en dos grupos de mujeres, casadas y divorciadas, así como estudiar en ambos grupos la relación entre las variables mencionadas.

Respecto al estudio de diferencias, se aceptó la hipótesis de que existen diferencias en el estilo parental (cuidado y sobreprotección materna y paterna), el estilo de apego (seguro, evitación y ambivalente) y el bienestar psicológico (autoaceptación, relación positiva con otros, dominio del ambiente, crecimiento personal, propósito de vida y autonomía). Los resultados mostraron que el grupo de mujeres divorciadas se caracterizó por puntajes más elevados de sobreprotección materna en comparación con el grupo de mujeres casadas. Estos resultados podrían sugerir que la sobreprotección materna percibida por parte de las mujeres divorciadas podría repercutir negativamente en los vínculos que ellas establecen en su vida adulta.

En cuanto a las dimensiones de estilos de apego (dependencia, ansiedad e intimidad), se encontró una diferencia significativa en relación a la dimensión de ansiedad, la cual es más alta en el grupo de mujeres divorciadas, mientras que las dimensiones de dependencia e intimidad muestran un nivel mayor en el grupo de mujeres casadas. Con base en lo mencionado por Collins y Read (1990) respecto a la clasificación de los estilos de apego, se puede concluir que ambos grupos estudiados exhiben un estilo de apego seguro; sin embargo, el grupo de mujeres divorciadas se caracteriza por un estilo de apego ansioso-ambivalente, lo que podría indicar que este grupo tiene mayor dificultad para establecer vínculos íntimos y seguros, por lo que tenderán a sentir mayor inseguridad de ser abadonadas o no aceptadas. Esta manera de sentir ―y, por tanto, de percibir― las conduce a ejercer mucha presión en sus relaciones interpersonales, pues evalúan permanentemente si en realidad se les acepta o quiere. Finalmente, se observó que los factores de autoaceptación, relación positiva con otros, dominio del ambiente y propósito de vida indican diferencias significativas entre ambos grupos, obteniéndose los resultados más altos en el grupo de mujeres casadas. 

Por tanto, los resultados encontrados en el estudio de diferencias implica que las mujeres casadas se caracterizan por percibir más cuidado, afecto, protección y seguridad por parte de los padres, mientras que las mujeres divorciadas se definieron por haber crecido en un ambiente donde el control y la restricción estaban presentes. Ello puede influir en el establecimiento de las relaciones interpersonales y en el manejo de conflictos dentro de las mismas.

Respecto del estudio de correlación y una posible relación positiva entre el cuidado paterno-materno y el estilo de apego seguro, así como una relación negativa entre la sobreprotección materna-paterna y el apego seguro, se demostró la existencia de una relación negativa entre la sobreprotección materna y la dimensión intimidad del estilo de apego en el grupo de mujeres casadas. Este resultado podría indicar que cuando una mujer percibe sobreprotección por parte de la figura materna, tendrá mayores dificultades en establecer cercanía e intimidad en sus vínculos interpersonales. Con respecto a la sobreprotección materna-paterna y el estilo de apego en el grupo de mujeres divorciadas, se demostró una relación negativa entre la sobreprotección materna y la dimensión ansiedad del estilo de apego. Como muestran los resultados, la sobreprotección materna repercute en el estilo de apego en las mujeres casadas y en las divorciadas, no así la sobreprotección paterna, lo que podría indicar que, dada la importancia que el vínculo materno tiene para la mujer y el desarrollo de su identidad femenina, la falta de una relación cálida, respetuosa y afectuosa puede repercutir en la relación de la mujer consigo misma y, por ende, con los demás.

En lo tocante al cuidado materno-paterno, no se demostró que existiera una relación positiva entre el cuidado materno-paterno y el estilo de apego seguro. En efecto, en este estudio no se hallaron relaciones positivas entre el cuidado y el es-tilo de apego en ninguno de los dos grupos, por lo que se requiere seguir investigando para entender el comportamiento de tales variables .

Otra hipótesis que se propuso implícitamente fue que había una relación positiva entre los estilos parentales y el bienestar psicológico en ambos grupos de mujeres. En el grupo de mujeres casadas y divorciadas sólo se halló una relación positiva entre el cuidado paterno y uno de los seis factores del bienestar psicológico: el de relación po-sitiva con otros.

En este trabajo, el cuidado materno ha mostrado no tener relación con las variables estudiadas, y el cuidado paterno sólo la exhibió con respecto al factor de bienestar psicológico. Los resultados se asemejan a lo encontrado en otros tra-bajos en que se entrevistó a adultos de ambos géneros y a mujeres jóvenes y ancianas, respectiva-mente (Asili y Prats, 2002).

En referencia a la sobreprotección materna y paterna y su relación con el bienestar psicológico, en el grupo de mujeres casadas sólo se comprobó que había una relación negativa entre la sobreprotección paterna y los factores de autoaceptación y relación positiva con otros. En relación a la sobreprotección materna, se halló una relación negativa entre ésta y los factores de autoaceptación, relación positiva con otros y propósito de vida. Nuevamente se observa que la sobreprotección materna tiene efectos negativos en el bienestar de las mujeres.

Holden (1997) señala que la sobreprotección es un factor importante para que el niño muestre dificultades en el desarrollo de sus relaciones personales. Apoyando estos resultados, Murphy (1977) afirma que la manera como los hijos perciben la relación con sus padres repercutirá positiva o negativamente en su funcionamiento general.

En cuanto a los estilos de apego y el bienestar psicológico, en el grupo de mujeres casadas se encontró una correlación positiva significativa entre las dimensiones del estilo de apego dependencia e intimidad y el factor de autonomía, lo que podría indicar que cuando una persona exhibe el estilo mencionado ―que es el hecho de sentirse cómodo al estar cerca o en una relación estrecha e íntima con alguien―, le ayuda a sentirse autónoma y segura de sí misma; esto es, la mujer se sentirá cómoda estando cerca de otros, así como también confiando que los objetos de apego estarán ahí cuando los necesite, aspectos éstos que, sin duda, se reflejarán en la calidad y duración del vínculo conyugal.

Por otro lado, en el grupo de mujeres divorciadas se halló una correlación positiva significativa entre la dimensión del estilo de apego intimidad con el factor del bienestar psicológico de autoaceptación. Ello significa que cuando la mujer establece relaciones íntimas con los objetos de apego manifiesta una mayor aceptación de sí misma. Hubo asimismo una relación positiva entre las dimensiones del estilo de apego de dependencia e intimidad (cuya unión se traduce en estilo de apego seguro) con el factor de bienestar psicológico de relación positiva con otros. Lo anterior permite entender que la persona que ha tenido vínculos seguros en los primeros años de la vida, en su vida adulta tendrá una mayor capacidad para establecer y mantener relaciones adecuadas con otras personas. En lo que respecta a la dimensión del estilo de apego ansiedad-ambivalente, se halló una relación positiva con los factores del bienestar psicológico de dominio del ambiente, crecimiento personal, propósito de vida y autonomía, lo que podría significar que la mujer divorciada ―a pesar de que participe activamente en su medio, tenga propósitos claros y refleje un adecuado desenvolvimiento en su entorno― podría sentirse amenazada en todo aquello que implique una mayor intimidad y cercanía con personas o instituciones. Dentro de este mismo grupo hubo una relación negativa entre la dimensión del estilo de apego de ansiedad con los factores de autoaceptación y relación positiva con otros, y corrobora que, pese a que la mujer divorciada esté orientada al crecimiento personal, a tener un propósito de vida y a mostrarse autónoma, al mismo tiempo tiene dificultades en sus relaciones interpersonales y en la aceptación de sí misma.

Como conclusión, se podría decir que la necesidad de establecer relaciones cercanas e íntimas con otros es una motivación básica del ser humano. Dependiendo del estilo de apego que haya desarrollado en los primeros años de vida, se podrá inferir el devenir que tendrán los vínculos en la adultez. El matrimonio tiene en sí mismo el potencial para ofrecer a la pareja intimidad, seguridad, amistad, afecto, satisfacción sexual y compañía; sin embargo, eso dependerá del estilo educativo parental que hayan tenido los miembros de la pareja en la infancia, así como del estilo de apego que hayan desarrollado en la interacción con sus padres y con el entorno social.

Con base en los referidos resultados, se puede suponer que si la persona percibió que sus padres la educaban con cuidado, respeto, firmeza y seguridad, y que a partir de esa educación familiar pudo desarrollar un estilo de apego seguro, ello se manifestará en su vida adulta en un buen funcionamiento psicológico y en la capacidad para establecer relaciones interpersonales adecuadas y estabilidad en el vínculo matrimonial. El divorcio podría ser una consecuencia desfavorable de que lo anterior no se logró. En este estudio, no obstante que ambos grupos manifestaron un estilo de apego seguro, el de las divorciadas mostró un nivel más alto de la dimensión de estilo de apego ansiedad-ambivalente. Una posible explicación podría ser que el miedo, la inseguridad y la preocupación que tendían a experimentar tuviese su origen en los temores y angustias experimentados durante la infancia, siendo así el resultado de la educación familiar que recibieron y del estilo de apego que desarrollaron.

Debido a la importancia del tema, se sugiere continuar ahondando sobre estas variables para es-clarecer más todo aquello que repercuta en el establecimiento de relaciones nutrientes y funcionales. Por lo tanto, se requiere estudiar los estilos de apego considerando otras variables para conocer sus posibles efectos y consecuencias en el comportamiento humano. Asímismo, se propone el desarrollo de un instrumento que permita diferenciar más claramente los distintos estilos de apego que desarrolla la teoría psicoanalítica. Por último, los resultados de este trabajo muestran la relación negativa que la sobreprotección materna-paterna tiene con los estilos de apego y el bienestar psicológico, y ratifican las implicaciones que el estilo parental tiene en el funcionamiento psicológico. Por tal motivo, se recomienda a los trabajadores sociales, psicólogos, educadores y profesionales afines dar a conocer las consecuencias de la educación en el ambiente familiar a través de grupos de discusión y reflexión, seminarios, talleres, escuela para padres y otros, y lo que la ciencia está aportando sobre la educación parental. Ello propiciaría cambios que se reflejarán en una mayor calidad de vida familiar y de los individuos en la vida adulta.

Para concluir, se necesita seguir investigando sobre los distintos estilos educativos y de apego, así como sus efectos en el bienestar general, a fin de diseñar instrumentos que hagan posible evaluar los distintos estilos de apego de manera más objetiva y precisa.

1 Departamento de Psicología, Universidad de las Américas-Puebla, Ex Hacienda de Santa Catarina Mártir, Cholula, Pue., México, tel. 2222-292055, correo electrónico: nasili@ mail.udlap.mx. Artículo recibido el 13 de marzo y aceptado el 28 de mayo de 2003.

 

 


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