Para llevar a cabo un
análisis amplio del impacto sobre la salud del trabajador provocado por
los cambios en el área de trabajo, algunos estudios se han realizado
como tentativas para comprender el proceso de desarrollo de las lesiones
físicas y el sufrimiento mental resultantes. Particularmente, en el caso
de empleados de banco, se han hecho diversos estudios que han puesto un
énfasis especial en los efectos sobre la salud que resultan de ese tipo
específico de trabajo (Assunção, 1993; Brandmiller, 1993; Cardoso, 1994;
Codo, 1993; Gomes, 2001; Ferreira, 1992; Ribeiro, 1995; Silva, Sato y
Délia, 1985), caracterizado por una “fragmentación y simplificación de
las tareas, redundancia y estandarización, secuenciación, ritmo intenso,
tensión psicológica, control riguroso y presión de los jefes” (Ferreira,
1992). En cuanto a los efectos, se destacan las lesiones por esfuerzos
repetitivos (LER) y sufrimiento mental.
En su análisis de la
relación entre trabajo y padecimiento físicos y psíquicos, Borges (1999)
da especial importancia a los conflictos provenientes de la organización
del trabajo, y más concretamente a las relaciones de los cajeros de
bancos con sus colegas y jefes. Con respecto a los primeros, resalta la
jerarquía entre ellos, establecida colectivamente, como aspecto
definidor del ritmo de trabajo; es decir, aquellos compañeros de trabajo
que se convierten en “modelo estándar” hacen que los demás se sujeten a
los ritmos de trabajo impuestos por ellos. En lo referente a los jefes,
sobresale la correlación de la variable “problemas con los jefes como
fuente de tensión y cansancio” con la manifestación de disturbios
mentales menores y LER.
En general, el desgaste de
esos trabajadores puede apreciarse por la presencia de síntomas y
disturbios asociados a la fatiga, al impacto osteo-muscular y a otros
aspectos psicoemocionales. Con-viene resaltar que, en los estudios
citados, quienes manifestaron síntomas de sospecha de LER tuvieron un
índice mayor de síntomas psicoemocionales que aquellos en quienes no
hubo tal sospecha.
El sufrimiento mental fue
más frecuente entre quienes respondieron que la mayor parte del tiempo
no hacían pausas para descansar y que, cuando sí las hacían, no eran
suficientes para recuperarse del cansancio diario, que los jefes
ejercían un control excesivo y que no se sentían valorados por el
trabajo llevado a cabo. Señala Borges (1999): “Los conflictos en el
ámbito de la sociabilidad y de la subjetividad están en el origen del
sufrimiento físico y psíquico. Las LER pueden ser entendidas como la
expresión patológica, a nivel fí-sico y psíquico, del conflicto en la
organización del trabajo”.
Assunção (1994) caracteriza
las lesiones por esfuerzos repetitivos como una consecuencia de la forma
de trabajo organizado por la lógica de la producción capitalista, la
cual expone a los trabajadores a puestos de trabajo inadecuado,
ambientes desfavorables, movimientos repetitivos de alta velocidad, y
tensión y estrés resultantes de la organización del trabajo.
Lima (1997), en su
investigación sobre la génesis de las LER ―y, específicamente, la forma
en que los factores psicológicos actúan en el desarrollo de la
enfermedad―, señala elementos mediadores que permiten comprender la
acción de dichos factores. Desde esta perspectiva, la autora cita los
problemas presentes en la organización del trabajo considerados
relevantes: el contenido extremadamente pobre y monótono de las tareas,
la postura autoritaria de la gerencia, las exigencias y la presión para
producir, las dificultades de relacionarse con colegas y clientes, y la
autoaceleración asociada al contenido repetitivo de las tareas, así como
a la presión de los jefes y al deseo de reconocimiento. El raquítico
contenido del trabajo y la consecuente falta de sentido de las
actividades producen una fuerte ansiedad o irritabilidad en algunos
sujetos. Se recurre a la autoaceleración como la manera de lidiar con la
situación. Lima (1997), por consiguiente, resalta la necesidad de
analizar un conjunto de factores y sus interrelaciones para comprender
las LER.
Rocha, Batista y Mendonça
(2001), en un estudio de casos de disturbios psíquicos relacionados al
trabajo y atendidos en un centro de salud del trabajador, enfatiza el
papel de la organización del trabajo en el proceso del padecimiento
presente en fábricas o empresas del sector de servicios: ritmo intenso
de trabajo, falta de autonomía del trabajador, falta de reconocimiento
con relación a su desempeño, horas extra, trabajo de turno, presiones
intensas por parte de los gerentes y otros. Dicho estudio fue realizado
por un equipo multidisciplinario con el objeto de comprender “la
interrelación entre trabajo y vida fuera del trabajo, en la
determinación de la salud psíquica” utilizando el “concepto de
integración entre el cuerpo y la mente; o sea, entre sufrimiento físico
y psíquico del trabajador”. Como ejemplos de dicha integración, los
autores citan casos de trabajadores con disturbios psicosomáticos, como
úlcera e hipertensión, y resaltan la presencia de trabajadores con LER y
depresión entre los atendidos en el Centro de Referência de Saúde do
Trabalhador “André Gabois”, de São Paulo.
En estudios anteriores, si
bien implícitamente, así como en el presente trabajo, se tomaron como
guías algunas ideas preconizadas por Dejours (1992) y Dejours,
Abdoucheli y Jayet (1994). Inicialmente, el autor parte de la relación
del hombre con la organización del trabajo para entender la génesis del
sufrimiento mental derivado de éste. Una mayor posibilidad de
intervención sobre tal organización, adaptándola a sus necesidades y
apro-ximándola a sus deseos, permitiría al trabajador la obtención de
placer y la satisfacción con el trabajo; lo contrario haría surgir el
sufrimiento mental o diversas enfermedades psicosomáticas.
Posteriormente, Dejours y
cols. (1994) proponen el desdoblamiento del sufrimiento hacia el polo de
la salud. En este pasaje, los factores de protección de la salud
adquieren una dimensión importante: la solidaridad, la ética y el
reconocimiento colectivo de cada sujeto involucrado en el proceso del
trabajo son elementos imprescindibles en la construcción de un sentido
del trabajo que, a su vez, favorece el ejercicio de la creatividad y de
la sublimación.
El desafío que se le plantea
a la psicodinámica del trabajo es el de reducir cada vez más la
distancia entre la organización del trabajo prescrita y la real, en
busca de un ambiente de trabajo más saludable y previniendo así los
riesgos a la salud y a la seguridad del trabajador.
El objetivo general de la
presente investigación fue analizar ampliamente a portadores de LER con
la intención de comprender mejor el proceso del padecimiento y la
interferencia de la enfermedad en la vida de las personas afectadas (cfr.
Chaves, Valadares, Lino y Bussacos, 2002), así como reconstruir el
proceso del padecimiento a causa de LER y sus consecuencias desde la
perspectiva del trabajador, señalando la relación entre sufrimiento
mental y LER.
MÉTODO
Sujetos
Se trató de un estudio
epidemiológico descriptivo, cuya población estuvo compuesta por 104
trabajadores portadores de LER. Una población diferente fue inicialmente
definida para el estudio piloto y más tarde modificada para el estudio
definitivo.
El promedio de edad de los
participantes del estudio fue de 41.3 años. La distribución por sexo fue
de 86% de mujeres y 12.4% de hombres (uno no informó el sexo).
El promedio de tiempo de
servicio de los portadores de LER en las empresas fue de 12.9 años, y el
promedio del tiempo en el puesto actual fue de 9.4 años.
Solamente tres personas
(2.9%) se encontraban trabajando al momento de la encuesta; la gran
mayoría (65.6%) se hallaba con licencia médica, 17.1% estaba desempleada
y un 10.5% había vuelto al trabajo después de su licencia. Una persona
no informó acerca de su situación laboral y dos más fueron clasificadas
en la categoría de “otras” situaciones no previstas con anterioridad.
Según sus profesiones, se
apreció la siguiente distribución de los portadores de LER: 32.4% eran
empleados bancarios, 25.7% del sector comercial, 20% pertenencían al
área de telecomunicaciones y procesamiento de datos y 20.9% a otras
categorías.
Procedimiento
Después del estudio piloto,
se rediseñó la metodología de acceso a la población bajo estudio puesto
que la proyectada al principio resultó demasiado laboriosa e
infructífera. Se decidió trabajar con la población de portadores de LER
que frecuentasen las reuniones de la Comisión Intersindical de LER en el
Centro de Estudios de la Salud del Trabajador de la Secretaría de Salud
del Estado de Bahía (CESAT) los segundos lunes de los meses de julio,
agosto y septiembre. A solicitud de la Comisión, en septiembre se
realizaron dos recolecciones durante cuatro días.
Todo el equipo fue entrenado
para la recolección de datos. Hubo reuniones semanales para discutir lo
sucedido cada día en las que se intercambiaron ideas sobre las dudas que
surgieron con respecto al cuestionario.
Instrumentos
El instrumento principal de
la investigación fue un cuestionario autoaplicable de 120 preguntas que
abordaban cuestiones objetivas y subjetivas. El proceso de su
construcción fue bastante riguroso, y en él participaron los técnicos y
los miembros de la Comisión Intersindical de LER. Como se indicó líneas
arriba, el cuestionario fue modificado después del estudio piloto para
su aplicación final.
El estado de salud mental se
evaluó mediante la inclusión de los ítemes del SRQ-20 (Self Report
Questionnaire), un cuestionario elaborado por la Organización Mundial de
la Salud para la identificación de disturbios psiquiátricos menores en
instituciones de atención básica de la salud en países en desarrollo (cfr.
Mari y Williams, 1986). Se consideró positivo el SRQ-20 de los hombres
cuyas respuestas afirmativas fueron por lo menos de 6, y en el caso de
las mujeres por lo menos de 8.
De las ocho preguntas
subjetivas formuladas en el cuestionario, se seleccionaron tres para ser
analizadas. Las respuestas a las tres preguntas se obtuvieron de veinte
cuestionarios escogidos al azar. Las preguntas seleccionadas fueron, a
saber: “¿Qué cree usted que causó su padecimiento?”, “¿Cree usted que su
estado emocional contribuyó al surgimiento de su enfermedad y cómo?” y
“¿Có-mo las lesiones por esfuerzos repetitivos repercutieron sobre su
estado emocional?”.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los resultados referentes a
las cuestiones objetivas serán presentados en los incisos
correspondientes, mientras que los testimonios relativos a las tres
preguntas subjetivas aparecerán a lo largo del texto, intercalados en la
discusión de las cuestiones objetivas. A pesar de ser testimonios que a
menudo abarcan diversos aspectos de la organización del trabajo, se
mostrarán en los incisos de los resultados más directamente relacionados
a los aspectos enfatizados en los propios testimonios.
Inicialmente se presentará
una síntesis de los resultados de las cuestiones subjetivas.
Así, con relación a la
primera pregunta (“¿Qué cree usted que causó su padecimiento?”),
sobresalieron los siguientes: sobrecarga de trabajo, muebles y equipo
inadecuados, presiones, postura, ritmo de trabajo y repetitividad de
movimientos.
Con respecto a la segunda
cuestión (“¿Cree usted que su estado emocional contribuyó al surgimiento
de su enfermedad y cómo?”) diez sujetos respondieron afirmativamente,
siete negativamente, un sujeto no respondió y dos más contestaron fuera
del contexto de la pregunta. En las respuestas afirmativas, el trabajo
siempre fue percibido como desencadenador de sufrimiento mental, y éste,
a su vez, como propiciador del padecimiento. Los aspectos más
sobresalientes fueron la sobrecarga de trabajo, la imposibilidad de
decir no, las presiones en el trabajo y la falta de reconocimiento.
En cuanto a la tercera
pregunta (“¿Cómo LER repercutió sobre su estado emocional?”), la
totalidad reportó algún tipo de repercusión. Los testimonios referentes
a esta pregunta serán presentados en el último inciso de los resultados.
Sobrecarga de trabajo y
repetitividad
Pueden hallarse respuestas
particulares a algunos ítemes referentes a la sobrecarga de trabajo. Con
respecto a las horas extra, 87.5% afirmó que las trabajaban, no así el
12.5%; como factor importante de sobrecarga, el trabajar horas extra
disminuye la posibilidad de recuperación después del agotamiento. Con
relación al volumen de trabajo, el 90.5% consideró el suyo como
excesivo, mientras que para el 9.5% no lo era. Concuerda con esta
información la referencia a la insuficiencia de pausas para descanso de
la gran mayoría de los investigados (89.4%). Algunos testimonios
referentes a las causas del proceso del padecimiento corroboran lo que
muestran los datos objetivos: “el trabajo, o sea, la jornada laboral sin
descansos, en fin, el trabajo excesivo”; “ritmo de trabajo intenso,
horas extra, constantes turnos dobles, trabajo los fines de semana,
carga excesiva de trabajo”.
En los testimonios en que se
afirma que el estado emocional contribuyó a la manifestación de la
enfermedad, la sobrecarga de trabajo y las presiones en éste fue el
aspecto de la organización del trabajo más citado como factor de
desequilibrio del estado emocional, como en este ejemplo: “¡Sí! Sin
decir nunca no a las cosas cuando estaba sobrecargada”. En este caso
existe la percepción de que un límite debería haber sido establecido en
la cantidad de trabajo existente para impedir la so-brecarga, evitándose
una situación de tensión continua. O la percepción de estar dando más de
lo que podía: “Sí. Trabajaba demasiado, ganaba poco, estando consciente
de que era explotada...”.
Con excepción de una
persona, todos los participantes del estudio afirmaron que realizaban mo-vimientos
repetitivos. Ello corrobora la información existente en la literatura
referente a la bastante conocida asociación entre movimientos
repetitivos y LER, confirmándola sin dejar lugar a dudas. En una
respuesta a la pregunta subjetiva sobre las causas del desarrollo del
padecimiento, los esfuerzos repetitivos aparecen junto a la sobrecarga
de trabajo: “Esfuerzos repetitivos por el exceso de digitación, muchas
horas extra...”. De los que realizan movimientos repetitivos, el 89.5%
se quejó del ritmo acelerado del movimiento.
Presiones
Sobre las presiones sufridas
por los participantes del estudio, el 87.6% reportó las de los jefes, el
87.6% la del tiempo, el 76.1% de los clientes y el 61.9% de los colegas.
Los índices presentados son muy elevados y ofrecen un panorama de la
situación de los trabajadores en cuestión, quienes constantemente
trabajaban bajo presión, generándose una situación de estrés y tensión
permanente.
En lo que se refiere a las
cuestiones subjetivas, la presión en el trabajo estuvo presente en la
mayoría de los testimonios, y con respecto a las causas de la
enfermedad, la presión se asoció a la exigencia de productividad y
cumplimiento de metas, como puede advertirse: “Algunos aspectos como ...
exigencias de meta, presión para acelerar el trabajo, horas extra”; “La
presión de la empresa por mejor productividad, el mobiliario
inadecuado...”. O la presión asociada al control exagerado por parte de
los jefes: “Cuando entré en la empresa, soñaba en progresar en la vida,
pero sufrí mucho con mis jefas y monitoras. Me supervisaban, me
presionaban a hacer trabajos que no eran míos ...”.
En cuanto a la pregunta
sobre el papel del estado emocional como factor que contribuye a la
manifestación de la enfermedad, las respuestas enfatizan explícitamente
la presión: “Sí, principalmente por sufrir presión por parte de la
empresa”. Una visión clara del proceso del padecimiento puede ser
observada en el siguiente testimonio: “Cuando una persona se siente muy
presionada y se le exige mucho, tiene muchas actividades ejerciendo una
función sin una remuneración satisfactoria: claro que una parte del
cuerpo va a reclamar”.
Aspectos subjetivos
Hay un conjunto de datos que
corresponden a aspectos más subjetivos del trabajador. El 81.9% de los
sujetos reportó no tener libertad para realizar su trabajo, el 80% no lo
consideraba creativo y el 81.9% afirmó sentir que no recibía
reconocimiento por el que llevaba a cabo.
La literatura existente ha
mostrado cada vez más la importancia de los aspectos subjetivos en la
génesis de las más diversas enfermedades, particularmente el grupo de
LER. Algunos autores señalan el reconocimiento por parte del colectivo
de trabajo como uno de los factores fundamentales para la protección de
la salud mental en el trabajo, así como la posibilidad de tener libertad
de crear, la que permite el ejercicio de la sublimación (Dejours, 1992).
Factor importante para la protección de la salud es el compañerismo en
el trabajo, pero el 51% reportó que no lo había.
SRQ-20
El índice general de
positividad del SRQ fue de 89.3%: 88.8% en las mujeres y 100% en los
varones. Dos aspectos llaman la atención: primero, su elevado índice;
segundo, el hecho de que fuese mayor en los hombres, al contrario de lo
que se reporta en la literatura. Esta diferencia debe considerarse con
cautela dada la considerable desigualdad entre el número de
participantes de cada sexo, con muy pocos representantes del sexo
masculino, lo que no permite evaluar la significancia estadística de la
diferencia.
El impresionante índice de
positividad de SRQ-20 muestra el grado de sufrimiento mental que afecta
a la población estudiada. Es necesario comparar los presentes resultados
con los de estudios semejantes en busca de referencias acerca de la
frecuencia del SRQ-20 positivo en personas afectadas por un cuadro de
LER. Probablemente no serían fáciles de obtener esas referencias puesto
que ese indicador de sufrimiento mental es usado, en el área de la salud
del trabajador, principalmente en trabajadores “sanos”, en pleno
desempeño de su trabajo.
Si se consideran los
estudios realizados en trabajadores de los sectores bancario,
siderúrgico, de procesamiento de datos, hospitalario y de transporte
metropolitano, se observará una variación de los índices de positividad
del SRQ-20 que va de 19.4% a 37.7%, que son elevados pero bastante
inferiores a los encontrados aquí (cfr. Borges, 1990; Borges, 1999;
Chaves, Borges, Valadares y Bussacos, 1998; Fernándes, 1992; Jardim,
1994; Pitta, 1990; Silva, 1993). Es probable que la diferencia se deba
al hecho de que en esos otros estudios no existía un padecimiento ya
declarado.
LER y sus repercusiones
sobre el estado emocional
Los testimonios del estudio,
en respuesta a la pregunta “¿Cómo repercutió LER sobre su estado
emocional?”, reflejan el dolor derivado del proceso de enfermar de LER,
que no se restringe al dolor físico sino que también incluye el
psíquico. En la mayoría de los testimonios se percibe un cuadro de
síndrome depresivo, con componentes variables tales como irritabilidad,
enojo, embotamiento mental, culpa, tristeza, dolor, sentimiento de
inutilidad y fantasía suicida, los que resaltan de diversas maneras en
los discursos. La irritabilidad se pone de relieve: “Me volví una
persona agresiva y susceptible al mismo tiempo; todo me molesta, me
pongo nerviosa y hasta lloro”; indicios de embotamiento mental: “Acabó
mi sistema nervioso y el raciocinio se volvió un poco lento; me tardo
mucho para entender algunas explicaciones”; tristeza e inconformismo
ante las pérdidas: “Me sentí inconforme con las pérdidas y
restricciones; deseando fuertemente la cura, me volví depresiva”, “El
mundo para mí ya se acabó, pues nada me da placer; mi matrimonio acabó,
carezco de cariño y otras cosas”; el dolor explícitamente enfatizado:
“Me pongo tensa, me duele el brazo y se me hinchan las rodillas y los
tobillos. El dolor aumenta, me duele la cabeza”, “Ver a personas en
peores condiciones, y saber que yo también puedo quedarme así, pues es
mucho el dolor que una siente”, “Al principio casi creí que era una
persona limitada, descartable y muy discriminada. Me volví muy
susceptible (llorona) no sé si por el dolor o por la discriminación”; el
sentimiento de inutilidad que impregna algunas declaraciones: “Por
sentirme una persona inútil, incapaz de realizar una tarea más simple.
Yo soy joven, pero me siento una vieja”; el límite de la desesperación:
“Hay momentos en que creo que si me quitara los brazos resolvería los
problemas, porque hay días que me da pánico”; el borde de la muerte: “Al
principio fue muy difícil, hasta pensé en el suicidio; sin embargo, he
recibido buen tratamiento psicológico”. El discurso de una elaboración
incipiente se hace presente en pocas declaraciones, como la siguiente:
“Me siento triste, pues siempre trabajé, y hoy sé que ya no soy la
misma. Es muy difícil, pero trato de superarlo luchando de la mejor
manera”.
COMENTARIOS FINALES
En lo que se refiere a las
causas del proceso del padecimiento, los datos subjetivos reforzaron los
datos cuantitativos, particularmente la importancia de algunas
variables, como sobrecarga de trabajo, presiones, ritmo de trabajo y
repetitividad de movimientos.
Lo que no se puede afirmar
con el estudio cuantitativo sobre las relaciones entre LER y salud
mental ―es decir, por un lado, cuáles influencias de orden psíquico
están involucradas en la manifestación de LER, y, por otro, qué
repercusiones tienen esas LER en la salud mental de los lesionados―
puede ser pensado a partir de los testimonios de los participantes del
estudio.
Con respecto a la
contribución del estado emocional al aprecimiento de la enfermedad, el
trabajo fue entendido como generador de sufrimiento mental; y éste, a su
vez, como elemento propiciador del proceso del padecimiento. Ello
permite una mejor comprensión de la relación entre trabajo, sufrimiento
mental y LER. Los factores en que se hizo hincapié en la organización
del trabajo fueron la sobrecarga de trabajo, las presiones en él y la
falta de reconocimiento.
Con relación a la
repercusión de LER sobre el estado emocional, los testimonios utilizados
en el estudio reflejan el dolor derivado del proceso de enfermar de LER,
dolor que trasciende lo físico, a veces explícita y a veces
simbólicamente. En la mayoría de dichos testimonios se observa un cuadro
de síndrome depresivo.
Nuevos desafíos se plantean
en la búsqueda de la comprensión de la relación entre trabajo, LER y
sufrimiento mental. Por el momento, se percibe esta relación, pero
quedan cuestiones que instigan nuevas reflexiones.