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Validación del Inventario de
Ansiedad Rasgo-Estado
Validation of the State-Trait Anxiety Inventory for Children Alexis Lorenzo Ruiz1, Jorge Grau Abalo2, Angelina Fumero Madam1, María de los A. Vizcaíno Londián3, Martha Martín Carbonell4 y Francisco C. Prado Torres5
Existe una amplia variedad de conceptualizaciones e instrumentos sobre la ansiedad. Fue Charles D. Spielberger, en 1966, quien destacó la necesidad de distinguir entre la ansiedad como un estado emocional transitorio (ansiedad-estado) y como un rasgo de personalidad relativamente estable (ansiedad-rasgo). De conformidad con esta distinción, desarrolló el State-Trait Anxiety Inventory for Children (STAIC) para el estudio de la ansiedad en niños estadounidenses. En el presente trabajo se utilizó su variante española IDAREN (Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado para Niños) para estudiar su validez y confiabilidad en una muestra de adolescentes cubanos. Se corrobora su valor para el diagnóstico de la ansiedad en dicha población infantil, lo cual se ha seguido demostrando en diferentes investigaciones realizadas durante los últimos diez años en distintas áreas. Palabras clave: Ansiedad infantil; Ansiedad-estado; Ansiedad-rasgo.
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| INSTRUCCIÓN NORMAL | INSTRUCCIÓN AMENAZANTE | |||
| N | % | N | % | |
| Varones | 147 | 54.4 | 123 | 45.6 |
| Mujeres | 158 | 52.5 | 143 | 47.5 |
| Tota | 305 | 53.4 | 266 | 46.6 |
Nota: Los porcentajes totales están referidos a al muestra en su conjunto (n = 571).
Tabla 2. Medidas, desviaciones típicas, mínimos y máximos del test
IDAREN.
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ANSIEDAD-ESTADO |
ANSIEDAD-RASGO |
||
|
Varones |
Mujeres |
Varones |
Mujeres |
|
|
n |
270.00 |
301.00 |
270.00 |
301.00 |
|
Medidas |
30.34 |
31.82 |
33.85 |
35.85 |
|
Desviación típica |
6.73 |
7.34 |
5.55 |
6.17 |
|
Mínimo |
20.00 |
20.00 |
22.00 |
21.00 |
|
Máximo |
49.00 |
54.00 |
60.00 |
57.00 |
Las medidas de las puntuaciones en las escalas de estado y rasgo se
analizaron a través de pruebas t. No se obtuvieron diferencias
estadísticamente significativas entre las medias de las puntuaciones
obtenidas por los adolescentes de octavo y noveno grados en ambas
escuelas. Como se observa en la tabla anterior, las medias de las
puntuaciones en las escalas de estado y rasgo fue mayor en las mujeres.
Estos resultados son coincidentes con los de otros estudios similares
del IDAREN (Bauermeister y cols., 1986; 1988; Spielberger y cols.,
1990).
La confiabilidad del IDAREN se examinó a través del método de test-retest. Los resultados obtenidos se resumen en la Tabla 3, que presenta los coeficientes de correlación momento-producto de Pearson, comparándose estos resultados con los obtenidos en los estudios originales. Los coeficientes obtenidos en la ansiedad-estado no son elevados, pero pueden considerase satisfactorios para un instrumento de medida con tiempo de test-retest relativamente corto. Si se tiene en cuenta que los estudios originales de test-retest se hicieron con seis semanas de intervalo entre la aplicación del test y del retest, mientras que en los presentes fue de catorce semanas ―además de que los estados de ansiedad tienen un carácter transitorio―, no es de extrañar la obtención de indicadores más bajos; sin embargo, como cabría esperar, los coeficientes de la ansiedad-rasgo son superiores. Al comparar los resultados de los estudios originales con los del que aquí se describe, pudiera afirmarse que los coeficientes conseguidos parecen ser suficientemente consistentes en ambas culturas. A similares conclusiones arribaron Bauermeister y cols. (1986, 1988) en sus estudios de validación del IDAREN con niños puertorriqueños y panameños. Los resultados de los estudios de validez de constructo se han resumido en las Tablas 4 y 5.
Tabla 3. Análisis de la confiabilidad del IDAREN (coeficientes de Pearson).
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ESTUDIOS ORIGINALES |
ESTUDIOS CUBANOS |
||||||
|
Grupo |
n |
A-E |
A-R |
Grupo |
n |
A-E |
A-R |
|
Varones |
132 |
Test-retest 0.31 |
Test-retest 0.65 |
Varones |
270 |
Test-retest 0.34 |
Test-retest 0.59 |
|
Mujeres |
114 |
Test-retest 0.47 |
Test-retest 0.71 |
Mujeres |
301 |
Test-retest 0.48 |
Test-retest 0.68 |
Tabla 4. Medias y desviaciones típicas obtenidas en la escala de
estado.
|
INSTRUCCIÓN NORMAL |
INSTRUCCIÓN AMENAZANTE |
||||||
|
Grupo |
n |
Media |
Desv. Típica |
Grupo |
n |
Media |
Desv. Típica |
|
Varones |
147 |
31.05 |
6.60 |
Varones |
123 |
40.05 |
10.23 |
|
Mujeres |
158 |
32.37 |
8.50 |
Mujeres |
143 |
45.50 |
10.25 |
Tabla 5. Medias y desviaciones típicas obtenidas en la escala de rasgo.
|
INSTRUCCIÓN NORMAL |
INSTRUCCIÓN AMENAZANTE |
||||||
|
Grupo |
n |
Media |
Desv. Típica |
Grupo |
n |
Media |
Desv. Típica |
|
Varones |
147 |
33.51 |
6.83 |
Varones |
123 |
34.84 |
6.22 |
|
Mujeres |
158 |
35.68 |
7.69 |
Mujeres |
143 |
37.14 |
6.99 |
La media de la puntuación total para la escala de estado (ver Tabla 4) fue significativamente más alta (p < 0.05) en la condición de “instrucción amenazante” que en la de “instrucción normal”, observándose en las mujeres un aumento más significativo que en los hombres; este resultado coincide también con los obtenidos en anteriores estudios (Bauermeister y cols., 1986, 1988; Spielberger y cols., 1990).
En cuanto a los reactivos (ítemes) de la escala de estado, cada uno de ellos discriminó significativamente entre las condiciones normales y amenazantes: todos los reactivos positivos (ítemes directos) aumentaron sus valores promedio en las condiciones amenazantes, mientras que en todos los casos los negativos (ítemes inversos) los disminuyeron, tanto en uno como en otro sexo. En otras palabras, los resultados permiten inferir la validez de constructo de la escala de estado, pues hay respuestas significativas ante las condiciones amenazantes.
Por otra parte, al observar los resultados de la escala de rasgo (ver Tabla 5), la media de puntuación total no obtiene cambios significativos al hacerse la comparación entre las instrucciones “amenazante” y “normal”, mostrando las mujeres una estabilidad relativamente menor. Similares resultados se observan en la literatura especializada revisada (Bauermeister y cols., 1986, 1988; Díaz Guerrero, Spielberger, 1975; Natalicio y Natalicio, 1971; Spielberger y cols., 1990). Como complemento de lo anterior, al observar el comportamiento de los reactivos de la escala de rasgo se constata que todos tienen aumentos no significativos, lo cual coincide con las puntuaciones medias de la escala. Sin embargo, llama la atención la estabilidad que mantienen todos los ítemes, independientemente del sexo, en cuanto al lugar que ocupan sus valores promedio. Esos resultados demuestran lo esperado, ya que la escala de rasgo se diseñó para medir diferencias relativamente estables en cuanto a la predisposición de sentir ansiedad y no estados transitorios de ésta.
Los resultados del estudio de validez concurrente, realizado con el criterio de jueces (profesores y alumnos), al no disponerse en Cuba de otro instrumento validado que mida variables similares en la adolescencia, se muestran en la Tabla 6.
Tabla 6. Evaluaciones contra criterio de jueces (%).
|
Evaluaciones de
Ansiedad- |
Alumnos |
Profesores |
Promedio |
|||
|
n |
% |
n |
% |
n |
% |
|
|
Baja (1) |
100 |
17.54 |
257 |
44.91 |
77 |
13.51 |
|
Media (2) |
333 |
58.25 |
123 |
21.59 |
368 |
64.56 |
|
Alta (3) |
138 |
24.21 |
191 |
33.51 |
126 |
21. 93 |
Nota: La muestra total fue de alumnos evaluados.
Puede apreciarse que es mayor el promedio de las evaluaciones medias en la evaluación de los alumnos, y que en el caso de los profesores predominan las evaluaciones bajas; es decir, en comparación con los profesores, los alumnos evalúan a sus coetáneos como más ansiosos. Resultó llamativo el que las evaluaciones más altas de ansiedad correspondieran siempre a los varones; sin embargo, debe tenerse en cuenta que los puntajes tendieron en todos los casos a un nivel medio.
Al correlacionar los resultados de las evaluaciones de jueces con las puntuaciones obtenidas en la escala de rasgo (autoevaluación), se obtuvieron correlaciones estadísticamente significativas, tanto para el total de la muestra como por sexos. De esta forma queda establecida la validez concurrente de la escala de rasgo del IDAREN para la población estudiada.
Finalmente, una vez obtenidas y analizadas las puntuaciones directas en ambas escalas, es necesario in-terpretarlas con sentido diagnóstico. Se decidió en consecuencia una tipificación o normalización preliminar que se ajusta al carácter empírico de tales distribuciones, esto es, se normalizaron las puntuaciones derivadas a partir de las frecuencias observadas en intervalos de una unidad de amplitud. Atendiendo a que el ámbito de aplicación es escolar, se empleó la Escala de Rasgos Percentiles del tipo ordinal desde 1 a 99. Este tipo de escala es similar a otras, también muy utilizadas en la atención psicológica, como por ejemplo subdividir estos valores en niveles, de forma similar al Inventario de Ansiedad para Adultos (STAI/IDARE de Spielberger). La distribución preliminar por ni-veles de los resultados de ansiedad obtenidos en esta muestra poblacional infantil se muestra en las Tablas 7 y 8.
Tabla 7. Distribución preliminar de puntuaciones promedio de la escala de estado por niveles.
|
NIVELES |
VARONES |
MUJERES |
POBLACIÓN TOTAL |
|
Baja |
23.61 |
23.48 |
24.05 |
|
Media |
30.34 |
31.82 |
31.08 |
|
Alta |
37.07 |
39.16 |
38.12 |
Tabla 8. Distribución preliminar de puntuaciones promedio de la escala de rasgo por niveles.
|
NIVELES |
VARONES |
MUJERES |
POBLACIÓN TOTAL |
|
Baja |
28.80 |
29.68 |
28.99 |
|
Media |
33.85 |
35.85 |
34.85 |
|
Alta |
39.40 |
42.02 |
40.71 |
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos permitieron introducir, de forma preliminar, el Inventario de Autoevaluación Rasgo-Estado (IDAREN) como un instrumento más de psicodiagnóstico infantil y juvenil, y así continuar el trabajo de validación y aprobación con sus puntuaciones totales agrupadas por niveles. Se recomendó la presentación de todos estos resultados en la forma de un manual de aplicación del IDAREN para la población cubana, actualmente en preparación.
A lo largo de los diez años transcurridos desde su validación preliminar, la versión cubana del IDAREN se ha incorporado y utilizado en diferentes servicios de psicología infantil y juvenil en el país. En esta década, lo primero que se hizo fue repetir el estudio de validación en una muestra de adolescentes de una zona rural de la provincia Habana (Llanes, Lorenzo y Vizcaíno, 1994), cuyos resultados fueron similares a los obtenidos por los adolescentes encuestados en la población urbana de la capital cubana.
Dada la importancia de la autovaloración como cualidad de la personalidad que constituye una de las esferas con mayores incidencias en el desarrollo de la personalidad del niño y del adolescente, se optó por evaluarla y correlacionar sus alteraciones en comparación con los resultados de las aplicaciones del IDAREN (Morales y Lorenzo, 1993); de hecho, se obtuvieron correlaciones altas, estadísticamente significativas, entre las inadecuaciones de la autovaloración y el desarrollo como tal de la personalidad en formación, con las más llamativas autoevaluaciones de la ansiedad (estado y rasgo).
En la búsqueda y definición de diferentes acciones sanitarias en diversas instituciones en el con-texto del proceso de intervención de la psicología de la salud, la psicopedagogía, la psiquiatría infantil y otras especialidades afines, resulta imprescindible determinar la magnitud de las alteraciones psicopatológicas del niño y del adolescente. Las alteraciones propias de la ansiedad se hallan entre las que tienen una mayor incidencia en la clínica. Por estas razones, se diseñó y desarrolló la aplicación del IDAREN en una población infantil en edades entre 9 y 16 años, atendida en el Hospital Pediátrico Docente de la Ciudad de La Habana “William Soler”, la cual se destacaba por sus alteraciones y trastornos psicoemocionales, así como en infantes de las áreas de la salud de diferentes comunidades de referencia (Vizcaíno y Lorenzo, 1994). Aquí, los casos con mayores alteraciones psicoemocionales coinciden con los de mayores niveles de ansiedad en el IDAREN, tanto en la escala de rasgo como la de estado, lo cual se ratifica en los resultados de un estudio realizado en una población urbana atendida en una consulta especializada de psiquiatría y psicología infantil (Mayor y Lorenzo, 1994).
El paciente asmático severo, con varios años de evolución y múltiples complicaciones en la infancia, está caracterizado además por la presencia de altos niveles de ansiedad. Se realizaron varios estudios con aplicaciones del IDAREN en el Centro de Rehabilitación para el Niño Asmático y Diabético “Celia Sánchez Manduley”, ubicado en Tarará, en la ciudad de La Habana, en una zona que ecológicamente se reconoce como ideal para la rehabilitación integral de estos enfermos. En
dicha población infantil asmática resaltan los altos valores de ambas escalas del IDAREN, los cuales son estadísticamente significativos al correlacionar los resultados de las autoevaluaciones de los propios niños con los de sus madres y educadoras (Lorenzo, 1996a). Luego se estudió la correspondencia de la prevalencia de altos valores de la ansiedad de estos encuestados con la existencia de disfunción marcada en el funcionamiento familiar en la mayoría de los casos (Lorenzo, 1996b).
Al investigar en un área de atención primaria a una población de diabéticos insulino-dependientes, ellos exhibían ansiedad (como rasgo) en el debut de su enfermedad; se puso de manifiesto la influencia negativa de tal variable en el curso y evo-lución de la enfermedad crónica (ansiedad-esta-do); todo ello se reflejó en los valores de las autoe-valuaciones del IDAREN (Reyes y Lorenzo, 1996).
Otra entidad pediátrica con un significativo reflejo de los factores psicosociales ―entre ellos la ansiedad― es el problema del dolor en la infancia. Para ello, se evaluó la prevalencia de los va-lores de la ansiedad en pacientes atendidos por los Servicios de Gastroenterología, Cirugía, Clínica del Dolor, Psiquiatría y Psicología del Hospital Docente Pediátrico “William Soler”, portadores de un dolor abdominal recurrente (Vizcaíno, Lorenzo y García, 1996)Una vez más, los altos índices en las escalas de ansiedad del IDAREN correlacionaron con aspectos psicoemocionales negativos y su repercusión en el proceso salud-enfermedad en los casos con dolor abdominal recurrente.
La vinculación de las ciencias psicológicas con la estomatología hizo posible participar en un estudio realizado a un grupo de adolescentes con disfunción temporo-mandibular (DTM) en una provincia del interior del país (Castillo y Lorenzo, 1993); se observó cómo las alteraciones de tipo ansioso evaluadas (tanto rasgo como estado) correlacionaron significativamente con el curso de la DTM; los resultados del tratamiento ortodóncico y psicoterapéutico se vieron favorecidos en los casos con bajos niveles de ansiedad, pero lo contrario se halló en los pacientes con los mayores valores de ansiedad.
La metodología expuesta ha servido durante estos años para desarrollar otros estudios dirigidos a la validación de diferentes instrumentos psicodiagnósticos para la población infantil y juvenil.
Así se hizo en la validación cubana de un cuestionario dirigido a identificar las figuras de apego en la infancia, enmarcado en un proyecto de educación sanitaria en la esfera sexual, con el objetivo de evaluar las características de la empatía y sus dimensiones (Cuesta, Bonet, Lorenzo y Salazar, 1997). La validación del Inventario de Depresión Rasgo-Estado para Niños (IDEREN), una variante del Inventario de Depresión Rasgo-Estado (IDERE), construido y validado en Cuba desde 1989 (Ramírez, Grau, Martín y Grau, 1989), transcurrió de forma similar a la validación del IDAREN, tanto en una población cubana de adolescentes como en encuestados procedentes de zonas damnificadas por las consecuencias del desastre nuclear de Chernobyl, atendidos por el equipo de trabajo de los presentes autores en Cuba y en el territorio de Ucrania (Lorenzo, 2000).
CONCLUSIONES
En todo el proceso de validación del IDAREN en Cuba se demuestra ampliamente que:
● La escala de estado resultó útil para la evaluación de los cambios transitorios de la ansiedad.
● La escala de rasgo rindió una considerable utilidad para evaluar la ansiedad personal.
● Los sujetos del sexo femenino resultaron ser más ansiosos en comparación con los del masculino, en ambas escalas y en las mediciones test-retest.
● No se detectaron cambios significativos en las puntuaciones entre las dos mediciones test-re-test correspondientes a la escala de rasgo.
Todos estos resultados reafirman la validez y confiabilidad del IDAREN.
La diversidad de estudios realizados confirma el carácter imprescindible del IDAREN como instrumento de evaluación psicológica, destacándose por su fácil aplicación, interpretación y versatilidad para los diferentes problemas de la salud mental infantil y juvenil.
El IDAREN, como instrumento diagnóstico, continuará perfeccionándose en el futuro, pero ya hoy su pertinencia está demostrada y su presencia en la práctica asistencial cotidiana está generalizada y constatada.
El desarrollo de las alteraciones ansiosas detectadas a través de la autoevaluación con el IDAREN (al igual que con cualquier otro instrumento) no siempre tenderá hacia valores patológicos; como es reconocido, en la infancia y adolescencia prevalecen las capacidades y potencialidades psicológicas de una rápida y efectiva compensación, disminución, eliminación e inclusive autocorrección.
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