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Percepción hacia las relaciones
sexuales
y riesgo de embarazo en adolescentes
Perception to sexual
intercourse and pregnancy risk in teenagers
Carlos
Arturo Ramírez Rivera
y Gloria Irene Almeida Félix
RESUMEN
El principal objetivo de la
presente investigación fue conocer la actitud hacia la práctica sexual, el
riesgo de embarazo y su posible relación con los procesos cognitivos. Se
aplicó un instrumento de 46 reactivos dicotómicos a dos muestras no
aleatorias de estudiantes de una escuela privada y una pública. Los
resultados indican que existe una diferencia significativa en los grupos de
ambas escuelas en las variables de percepción y actitud de riesgo hacia el
embarazo, pero no se detectaron diferencias significativas en las variables
de actitud y percepción hacia la practica sexual. Los resultados de este
estudio representan una oportunidad para establecer programas de
intervención con el propósito de reducir los riesgos de la conducta sexual
en los adolescentes.
Palabras clave: Embarazo
adolescente; Actitudes hacia la práctica sexual; Percepción de riesgo.
ABSTRACT
The principal goal of this study
was to know the attitude toward sexual practice and pregnancy risk, and also
to identify a probably relationship with cognitive processes. An instrument
integrated by 46 dichotomist questions was administrated to two no random
samples of 200 students from a private and a public high schools. The
results indicated that there are significant differences between students
from both schools about perception and attitude toward pregnancy risk. But
data showed no significant differences between the groups in perception and
attitude toward sexual relationships. The results represent a great
opportunity to design intervention programs to reduce the risk of sexual
behavior in teenagers.
Key
words: Pregnancy in teenagers; Attitudes about sexual intercourse; Risk
perception.
INTRODUCCIÓN
La adolescencia es el
periodo de vida comprendido entre el inicio de la pubertad y el completo
desarrollo de los caracteres sexuales (Organización Panamericana de la
Salud, 1988), y es una etapa del desarrollo humano que se caracteriza
por la presencia de cambios físicos y emocionales que dan origen a la
búsqueda de la propia identidad y al despertar hormonal, situación por
la cual se intensifica el interés por conocer nuevos territorios, por
pertenecer a un grupo de iguales y, sobre todo, por la atracción física
por el sexo opuesto.
Uno de los desafíos a los
cuales se enfrenta el adolescente hoy en día es el manejo adecuado de la
información con que cuenta en relación a la práctica sexual.
Actualmente, una situación que continúa prevaleciendo en nuestra cultura
es la oposición que algunos grupos de personas muestran hacia la
educación sexual objetiva y escolarizada para los jóvenes. Ante tales
circunstancias, el adolescente obtiene información sobre este tema a
través de diferentes medios de comunicación en forma indiscriminada y
con una facilidad notable, en la cual prevalece una imagen de la
sexualidad casi siempre sesgada y poco confiable (Ibáñez, 1996; Ramírez
e Ibáñez, 1999).
Al respecto, Collins y
Stryker (1998) argumentan que el rechazo existente hacia la orientación
sexual se sustenta en la idea equivocada de que, al recibir información
sobre distintos tópicos relacionados con los cambios físicos y
emocionales propios de la adolescencia, se invita de una manera sutil e
indirecta a los jóvenes a poner en práctica su sexualidad. Es poco
probable que suceda lo anterior cuando el adolescente tiene una relación
familiar basada en la responsabilidad, lo que facilita el
establecimiento y manejo del autocontrol en la conducta sexual (García,
Figueroa, Reyes y Pérez, 1993). Al respecto, diversos autores (McCary y
McCary, 1983; Meckler, 2002) señalan que al existir comunicación entre
padres e hijos se establecen nexos afectivos que disminuyen la
posibilidad de tener experiencias sexuales antes de la formación de
pareja.
Una de las estrategias que
se han utilizado para reducir la probabilidad de la práctica sexual en
los adolescentes es ofrecer información sobre sus consecuencias
negativas. Sin embargo, como afirma Opoku (2002), la práctica sexual
per se no es lo que origina los conflictos, sino el llevarla a cabo
sin contar con información confiable sobre la salud reproductiva, razón
por la cual una de las contingencias que más se asocia con el escaso
nivel de orientación sobre práctica sexual y conducta anticonceptiva es
el alto índice de embarazos entre las adolescentes. Los jóvenes que no
cuentan con una orientación proveniente de fuentes confiables se vuelven
vulnerables a un sinfín de situaciones que ponen en peligro su
estabilidad emocional y física, afirmación derivada de un estudio
realizado por Pérez y Torres (2001), en el que 66.1% de los varones y
57.3% de mujeres con experiencia sexual declararon que la primera
concepción no fue planeada ni deseada.
Los resultados hallados en
diferentes estudios indican que existe una asociación muy estrecha entre
el inicio cada vez más temprano de las relaciones sexuales en los
adolescentes (González, 2002) y la orientación insuficiente que tienen
sobre la conducta preventiva (Gámez, Troncoso, Sánchez y cols., 1998).
Por tal motivo, la percepción de riesgo de embarazar o embarazarse que
los jóvenes tienen ocurre con una frecuencia muy baja, originando
posiblemente ―como lo señala Carpintero (2002)― que el 70% de los
jóvenes encuestados se perciban como bien informados en materia de
sexualidad y, por lo tanto, no identifiquen la necesidad de buscar
información confiable.
Las razones por las cuales
el adolescente toma la decisión de iniciar su práctica sexual pueden ser
muy diversas. Autores como Flores y Díaz-Loving (1994) opinan que la
falta de información adecuada propicia el inicio de la práctica sexual y
una baja percepción de riesgo de un posible embarazo. Al respecto,
Beltrán y Ramos (2000) lle-varon a cabo un estudio con una muestra de
524 participantes, hallando que efectivamente hay carencia de
información relativa a temas que tienen que ver con la relación de
pareja, lo que genera en consecuencia un cúmulo de interrogantes y
conductas de riesgo en esta población. Por otra parte, se ha señalado
que durante la etapa del noviazgo aparece una atracción física, afectiva
e intelectual entre los integrantes de la pareja, y que es importante
lograr un equilibrio entre esos tres elementos para establecer una
relación con bajo nivel de riesgos y conflictos; sin embargo, el
adolescente privilegia los dos primeros aspectos, fortaleciendo la
posibilidad de acercamientos físicos que conllevan potencialmente el
inicio de su vida sexual (Beltrán y Ramos, 2000).
Es importante señalar que
más de la mitad de los adolescentes obtienen información de sus amigos,
los cuales han tenido posiblemente una educación limitada y contaminada
con prejuicios, situación que favorece la presencia de conductas de
riesgo (Ramírez, 1998; Valenzuela, 2001). De acuerdo con los datos
reportados, se puede decir que los adolescentes, en su afán por
experimentar nuevas sensaciones físicas y emocionales, no ven la
posibilidad de un embarazo, lo cual implica una menor posibilidad de que
consideren los problemas que tiene este acontecimiento biológico
inesperado.
Las consecuencias del
embarazo adolescente pueden abarcar desde problemas relacionados con la
salud física hasta conflictos psicológicos y sociales. Las jóvenes
manifiestan períodos de ansiedad, depresión, baja autoestima y
dificultad para adaptarse a los cambios que viven durante el proceso
reproductivo, situación que conduce en numerosas ocasiones a la
deserción escolar (Atkin, 2001).
Ante esta perspectiva de
origen social, se puede considerar que las conductas de riesgo que
muestra el adolescente pueden ser controladas y, más aún, prevenidas a
través de una orientación formal sobre las precauciones y limitantes de
las relaciones físicas y emocionales entre los jóvenes, con el propósito
de establecer o fortalecer hábitos y actitudes favorables a una práctica
responsable de la sexualidad.
Es por ello que el objetivo
de este estudio fue conocer la actitud y percepción de un grupo de
jóvenes hacia la práctica sexual y la posibilidad de embarazo, a fin de
identificar las variables cognitivas asociadas a conductas de riesgo,
información que puede utilizarse como fundamento para el desarrollo de
programas encaminados a posponer en el adolescente el inicio de su debut
sexual y, por lo tanto, reducir la probabilidad de embarazos no
planeados.
MÉTODO
Sujetos
Participaron 400 alumnos de
nivel medio superior, seleccionados en forma no aleatoria por cuotas,
integrados en sendas submuestras perteneciente a una escuela pública (n
= 200 ) y a una privada (n = 200). Del total de participantes, 204 eran
mujeres (51%) y 196 varones (49%), con una edad promedio de 17 años.
Instrumento
Se aplicó un cuestionario
para recabar información sobre la percepción y actitud de los jóvenes
hacia el riesgo de embarazo y las relaciones sexuales. Dicho instrumento
estaba formado por 46 reactivos dicotómicos distribuidos en las
siguientes variables: percepción hacia el riesgo de embarazo (nueve
reactivos); percepción hacia las relaciones sexuales (siete reactivos);
actitud hacia el embarazo (diez reactivos), y actitud hacia las
relaciones sexuales (dieciocho reactivos). La forma de calificar el
instrumento consistió en asignar un punto a cada estudiante por cada
respuesta de aceptación proporcionada, de tal manera que el puntaje
máximo por sujeto estuvo determinado por el número de reactivos que
integraba cada sección.
Procedimiento
Una vez obtenida la
autorización por los directivos de cada plantel educativo, se
proporcionó a cada alumno en su salón de clases un cuestionario que
contenía las 46 preguntas respecto de las cuatro áreas de interés,
contando con un tiempo aproximado de 30 minutos para la aplicación. Para
analizar los datos, se utilizó estadística descriptiva y la aplicación
de la prueba de Chi cuadrada y la U de Mann-Whitney para identificar las
posibles diferencias significativas entre los datos obtenidos en alumnos
de ambas escuelas.
RESULTADOS
Los resultados obtenidos con
la aplicación del instrumento sobre percepción y actitudes hacia el
embarazo y práctica sexual en estudiantes procedentes de una escuela
pública y una privada son los que a continuación se describen.
En los datos recabados con
alumnos de la escuela pública, se encontró que en la variable percepción
hacia las relaciones sexuales se obtuvo un puntaje promedio de 5.1
respuestas de aceptación por los 200 participantes. Partiendo de la base
de que 7 es la calificación media máxima que se puede alcanzar, de
acuerdo al número de reactivos que comprende esta sección, es posible
deducir que hay 73.3% de respuestas en que se acepta la práctica sexual
como un acto natural y permisible. En forma similar, la opinión de los
alumnos pertenecientes a la escuela privada reportó una media de 5.4, lo
que equivale a 76.4% de nivel de aceptación.
Respecto de la sección
percepción hacia el riesgo de embarazo en los alumnos de la escuela
pública, se obtuvo un promedio de 5.3 respuestas, lo que indica que es
posible la detección de conductas de riesgo, lo cual representa un 59.2%
de afirmaciones respecto a la variable estudiada, partiendo de que el
valor máximo de la media que se pudo haber alcanzado fue de 9. En la
escuela privada se encontró un promedio de 4.8 respuestas afirmativas,
es decir, 0.55 puntos menos que en la escuela pública. El valor obtenido
equivale al 53.1% de la muestra que reporta identificar eventos donde
puede haber riesgo de embarazar o de quedar embarazada.
En la tercera sección, a
través de la cual se recabó la información sobre las actitudes hacia las
relaciones sexuales, se encontró que en los estudiantes de la escuela
pública la media en el valor que expresa tener una actitud favorable
hacia las experiencias premaritales fue de 8.2, lo cual representa el
45.7% en el nivel de aceptación, considerando que el valor máximo de la
media pudo haber alcanzado 18 puntos por persona. Resultados similares
se hallaron en las respuestas de alumnos en la escuela privada, ya que
la media fue de 8.6, equivalente a una tendencia del 47.8% de actitud
favorable hacia tales relaciones. Al comparar los resultados en ambas
escuelas, se puede apreciar que hay un 2.1% más en el nivel de
aceptación en los estudiantes de la escuela privada, en comparación con
el obtenido en la otra escuela.
Finalmente, en la variable
actitudes hacia el embarazo durante la adolescencia, los alumnos de la
escuela pública alcanzaron una media de 4.8 de respuestas, lo que señala
una tendencia hacia la prevención del embarazo y que es equivalente a
considerar que un 47.9% de los participantes muestran rechazo hacia el
embarazo en los adolescentes. Por otra parte, en la escuela privada la
media del valor alcanzado en las respuestas de los 200 participantes fue
de 4.4; esto es, el 44% de las respuestas expresan tendencias
preventivas ante situaciones de riesgo. El valor máximo que se pudo
haber alcanzado en esta sección fue de 10 puntos por persona.
De las cuatro variables
involucradas, la percepción hacia las relaciones sexuales alcanzó el
porcentaje mayor en ambas escuelas, en tanto que la actitud hacia el
riesgo de embarazo y actitud hacia las relaciones sexuales obtuvo el
puntaje más bajo en la escuela privada y en la escuela pública,
respectivamente. Haciendo una descripción global de cada variable sin
tomar en consideración la escuela de procedencia, se puede apreciar que
la percepción hacia las relaciones sexuales (75.3%) obtuvo el máximo
porcentaje de respuestas afirmativas y, en contraposición, la actitud
hacia el riesgo de embarazo (46%) fue la variable que menor porcentaje
reportó.
Para comparar los respuestas
proporcionadas por los alumnos de ambas escuelas en cada una de las
variables, se aplicó la prueba no paramétrica U de Mann Whitney con una
alfa de 0.05, encontrándose que en la percepción y en las actitudes
hacia las relaciones sexuales no hay diferencia significativa. Por otra
parte, al aplicar la misma prueba en las variables percepción y
actitudes hacia el riesgo de embarazo, se obtuvo una diferencia
significativa entre ambas escuelas.
Con el propósito de
identificar la existencia de diferencias más específicas en las
respuestas de los alumnos de cada escuela, se procedió a utilizar la
prueba estadística no paramétrica X2 al comparar la frecuencia de
respuestas de aceptación en los reactivos positivos (+) y la selección
de respuestas de rechazo en reactivos negativos (–) en cada una de las
cuatro variables, encontrando que respondieron en forma diferencial en
nueve de los 46 reactivos (Tabla 1). En dicho grupo de reactivos
discriminantes ocurrió la mayor diferencia en las respuestas del ítem
que afirma que la información para la prevención de embarazos debe ser
exclusiva de los casados, donde 32 alumnos de la escuela pública dieron
respuestas de rechazo, en comparación con 102 respuestas similares de
los alumnos de la escuela privada, obteniéndose un valor calculado de
36.56. Por otra parte, ocurrió la menor diferencia entre las escuelas en
el reactivo que afirma que se han tenido relaciones sexuales, toda vez
que 52 estudiantes de la escuela pública seleccionaron la respuesta
afirmativa en comparación con 76 de la escuela privada, identificándose
un valor calculado de 4.5.
Tabla 1. Diferencias significativas entre los grupos de las
escuelas privada y pública.
|
I t e m |
Escuela privada |
Escuela
pública |
X2 c |
X2 t |
|
El uso del
condón permite planear el momento de un embarazo (+). |
94 |
54 |
10.80 |
3.84 |
|
La información
sobre prevención de embarazo debe ser exclusiva de los
casados (–). |
102 |
32 |
36.56 |
3.84 |
|
Una adolescente
embarazada puede seguir su vida normal, sin mayores
responsabilidades (–). |
108 |
48 |
23.06 |
3.84 |
|
He tenido
relaciones sexuales (–). |
76 |
52 |
4.50 |
3.84 |
|
Utilizamos
protección contra el embarazo (+). |
52 |
20 |
14.22 |
3.84 |
|
Tendría
relaciones sexuales sin utilizar protección (–). |
102 |
140 |
5.96 |
3.84 |
|
Las muchachas
que no se embarazan es porque saben cuidarse (+). |
106 |
150 |
7.56 |
3.84 |
|
Quiero quedar
embarazada o que mi novia quede embarazada (–). |
98 |
172 |
21.38 |
3.84 |
|
He recibido
información de mis padres sobre prevención del embarazo (+). |
96 |
140 |
8.20 |
3.84 |
Es importante señalar que si bien en el resto de los 37 reactivos no se
encontró diferencia significativa entre las escuelas, al considerarlos
en forma conjunta puede obtenerse información que permita conocer de
manera más completa las actitudes y la percepción que tienen hacia la
práctica sexual y el posible riesgo de embarazo. Dicha información da la
oportunidad de identificar diferencias y similitudes en la manera de
pensar de los adolescentes de ambas escuelas y planear posibles
alternativas de intervención.
DISCUSIÓN
En la etapa de la
adolescencia ocurren cambios físicos, emocionales y sociales importantes
que impactan en forma directa la percepción que los jóvenes tienen
acerca de diferentes situaciones de riesgos a las que se enfrentan. En
los últimos años se ha incrementado el interés por parte de diversas
dependencias de los sectores de salud y educación en México en relación
con el estudio de distintos fenómenos sociales, dentro de los que se
puede mencionar el embarazo en la adolescencia. De acuerdo a las
investigaciones, la actitud y la percepción que se tienen hacia la
práctica sexual pueden ser una variable que se asocie con la
probabilidad de iniciar una vida sexual activa.
Los datos encontrados en
este estudio indican que tres cuartas partes de los alumnos
participantes perciben las relaciones sexuales como una actividad
susceptible de llevarse a cabo, pero que se requiere tener mayor
información para evitar consecuencias como el embarazo, lo cual se
relaciona con la opinión de casi la mitad de los alumnos de la escuela
privada que afirma haber obtenido de sus padres información sobre
prevención de embarazo. Estos resultados son similares a lo que expresan
algunas fuentes (Atkin, 2001; Red Europea de Escuelas Promotoras de la
Salud, 2000) respecto de la conciencia y aceptación que los adolescentes
tienen de su sexualidad, pero que a veces ignoran exactamente los hechos
reales que les haga posible protegerse de los riesgos.
En lo tocante a la actitud
hacia las relaciones sexuales, casi la mitad de los alumnos encuestados
manifiestan una tendencia para aceptar esta práctica, lo cual podría
representar una situación de riesgo al elevarse la posibilidad de que
sean sexualmente activos si la situación lo permite. Del total de
participantes, 38% de los alumnos de la escuela privada y el 26% de la
escuela pública aceptaron haber tenido su primera relación sexual, pero
considerando la actitud que mostraron los estudiantes hacia esta
experiencia, tales porcentajes pudieron haberse incrementado en poco
tiempo. Por tal motivo, Papalia y Wendkos (1997) señalan que es oportuno
estudiar las actitudes y percepciones que los jóvenes tienen sobre la
sexualidad, ya que uno de los problemas que con mayor frecuencia se
suelen presentar en este etapa es el embarazo temprano, variable
asociada al bajo nivel de conocimientos sobre los factores de riesgo.
Por otra parte, una
proporción equivalente a casi la mitad de la muestra estudiada
manifiesta no tener los conocimientos necesarios que permitan enfrentar
con responsabilidad una experiencia con riesgo de embarazo, lo cual
adquiere mayor importancia al conocer el porcentaje total de estudiantes
que son sexualmente activos. Este bajo nivel de habilidades para
detectar a tiempo algunas situaciones que predisponen a tener relaciones
sexuales con alto riesgo de embarazo puede estar relacionado con la
escasa información objetiva que tienen los jóvenes, situación que hace
necesario llevar a cabo diagnósticos por regiones sectorizadas para
conocer las necesidades de una orientación encaminada al ejercicio de
una sexualidad sana y responsable (Gamma Idear, 2002; Orduño, 2000).
En forma general, se halló que hay diferencias significativas entre los
alumnos de las dos escuelas participantes en las actitudes y en la
percepción hacia el riego de embarazo, siendo la muestra proveniente de
la escuela pública la que tuvo el mayor puntaje en ambas variables. No
obstante, el número de estudiantes que alcanzaron un alto puntaje en
cuanto a la actitud hacia el riesgo de embarazo en las dos escuelas fue
menos de la mitad del total, por lo que se deduce que tener mayor
percepción de riesgo hacia el embarazo no necesariamente implica
disponer de conductas para el control de la práctica sexual y la
prevención de embarazos. Ello se puede apreciar en el porcentaje global
de jóvenes que ya han tenido su debut sexual y que no utilizaron métodos
preventivos.
Los datos encontrados
permiten identificar la necesidad de generar espacios donde los
adolescentes reciban información objetiva y sistematizada,
independientemente del carácter público o privado de sus escuelas, la
cual se integre a una formación basada en el fortalecimiento de valores
personales y actitudinales que los habiliten para to-mar decisiones
responsables respecto de su práctica sexual. Se requiere llevar a cabo
una intervención preventiva que haga factible evaluar su impacto en los
conocimientos y actitudes que el adolescente tiene sobre conducta sexual
y la percepción de riesgo hacia el embarazo no planeado.
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