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Necesidad de control sobre el trabajo como
factor de riesgo Need for job control as a risk factor for arterial hypertension Jorge Román Hernández2, Rogelio Romero Millares2 y Abel Ramírez Vilató3 Se realizó un estudio de casos y controles con 91 trabajadores industriales (64 hipertensos) para probar la necesidad de control sobre el trabajo como factor de riesgo. Los grupos fueron comparables en factores conocidos de riesgo de la hipertensión arterial. El peso corporal discriminó entre ambos grupos, pero mostró independencia del control sobre el trabajo. La medición de la tensión arterial incluyó registros en el puesto de trabajo, consultorio médico, centro de trabajo y comunidad. Los sujetos respondieron una versión en español del Job Content Questionnaire de Karasek, basado en las percepciones del trabajo, y un cuestionario que explora los mismos tópicos, pero fundado en las necesidades y preferencias en relación con el trabajo. La baja necesidad de control se comportó como factor de riesgo de la hipertensión arterial en estos trabajadores, y particularmente en quienes percibían su trabajo como de alto control. Palabras clave: Factores psicosociales; Estrés e hipertensión arterial; Modelo demanda-control; Necesidad de control en la hipertensión.
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FACTORES |
O.R. |
|
Sexo |
|
|
Mujer |
1 |
|
Hombre |
0.63 (0.22-1.73) |
|
Edad (en años) |
|
|
18-39 |
1 |
|
40-49 |
0.63 (0.21-1.87) |
|
50 o más |
0.37 (0.09-1.55) |
|
Raza |
|
|
Blanca |
1 |
|
Negra |
2.13 (0.70-6.56) |
|
Mestiza |
1.91 (0.54-6.89) |
|
Hábito de fumar |
|
|
No fumadores |
1 |
|
Fumadores |
0.45 (0.16-1.21) |
|
Indice de masa corporal |
|
|
Normal |
1 |
|
Sobrepeso (IMC > 25 kg/m2 ) |
3.40 (1.04-12.10) |
|
Antigüedad laboral (en años) |
|
|
1-14 |
1 |
|
15-19 |
0.51 (0.08-2.95) |
|
20-24 |
0.99 (0.18-4.71) |
|
25-29 |
0.16 (0.01-1.64) |
|
30 ó + |
0.69 (0.09-5.09) |
|
Antigüedad en el cargo (en años) |
|
|
1-4 |
1 |
|
5-9 |
0.59 (0.04-6.80) |
|
10-14 |
1.11 (0.17-7.76) |
|
15-19 |
1.37 (0.34-5.47) |
|
20-29 |
1.01 (0.26-3.83) |
Bajo la aplicación del modelo demanda-control y mediante el cuestionario K, se clasificó a los sujetos, tanto a los hipertensos como a los sanos, en los diferentes tipos de trabajo según sus percepciones de las características de los mismos. Para esta clasificación se empleó la mediana grupal total a fin de decidir los puntos de corte de las variables que permiten la clasificación.
Asimismo, por medio de la prueba alternativa DPK ―que aborda los mismos tópicos del modelo demanda-control, pero no como descripción del trabajo sino como “preferencias” o necesidades de los sujetos en relación con esas características de su trabajo―, se realizó otra clasificación. Se calculó la concordancia entre las clasificaciones que las personas hacen de su trabajo, según perciben sus peculiaridades y según sus preferencias (Tabla 2).
Tabla 2. Tipos de trabajo percibidos y preferidos.
|
|
Grupos |
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|
Tipos de trabajo |
Casos |
Controles |
Total |
|||
|
|
n |
% |
n |
% |
n |
% |
|
Percibidos |
||||||
|
Alta tensión |
12 |
13.1 |
16 |
17.6 |
28 |
30.8 |
|
Baja tensión |
2 |
2.2 |
5 |
5.5 |
7 |
7.7 |
|
Activo |
2 |
2.2 |
7 |
7.7 |
9 |
9.9 |
|
Pasivo |
25 |
27.5 |
22 |
24.2 |
47 |
51.7 |
|
Preferidos |
||||||
|
Alta tensión |
12 |
13.2 |
7 |
7.7 |
19 |
20.9 |
|
Baja tensión |
9 |
9.9 |
20 |
22.0 |
29 |
31.9 |
|
Activo |
3 |
3.3 |
14 |
15.4 |
17 |
18.7 |
|
Pasivo |
17 |
18.7 |
9 |
9.9 |
26 |
28.6 |
La proporción de concordancia entre ambas clasificaciones para el grupo total fue de 39.6%. En los hipertensos esta proporción fue mayor (43.9%) que entre los no hipertensos (36.0%).
Seguidamente, el análisis efectuado se orientó a identificar el valor que como posible factor de riesgo comportan los tipos de trabajo y las variables básicas del modelo demanda-control (demandas y control), primero, según son percibidas por los sujetos y, segundo, según se expresan como preferencias o necesidades de los sujetos respecto del trabajo. En la Tabla 3 se presentan los resultados para todos los sujetos y de acuerdo al control por el IMC.
Los factores identificados teóricamente en el modelo de R. Karasek, trabajo de alta tensión (combinación de altas demandas y bajo control), altas demandas y bajo control, no mostraron una razón O.R. que los avalase significativamente como factor de riesgo de hipertensión arterial en los sujetos estudiados.
En cuanto a dichas características tomadas como preferencias de los sujetos respecto del trabajo, ni la preferencia por el tipo de trabajo ni la necesidad de altas demandas se comportaron de modo significativamente diferente entre los hipertensos y los sanos; sin embargo, la baja necesidad de control se comportó como factor de riesgo en el grupo total de los sujetos, y particularmente en los de IMC normal. En el subgrupo que formaban los sujetos con sobrepeso no se apreciaron diferencias entre hipertensos y sanos respecto de la preferencia por el bajo control.
Posteriormente se analizó el factor de riesgo identificado, la baja necesidad de control, en las condiciones de realizar un trabajo percibido como discordante o coincidente con esa necesidad; es decir, entre quienes realizaban un trabajo que percibían como de bajo control y quienes lo percibían como de alto control. Obviamente, se trató de dos subgrupos diferentes: los que percibían realizar un trabajo con bajo control y los que consideraron que realizaban un trabajo con alto control sobre el proceso del trabajo. La Tabla 4 muestra dichos resultados.
Tabla
3. Características del trabajo y riesgo de hipertensión arterial,
controlados por el Índice de Masa Corporal (IMC).
|
Características del trabajo |
O.R. |
||
|
|
Todos los sujetos |
IMC>25 kg/m² (n=19) |
IMC£25 kg/m² (n=72) |
|
Condiciones percibidas Tensión laboral |
|||
|
No alta |
1 |
1 |
1 |
|
Alta |
1.73 (0.52-5.86) |
Indefinido |
1.44 (0.37-5.63) |
|
Demandas |
|||
|
Bajas |
1 |
1 |
1 |
|
Altas |
0.72 (0.28-1.83) |
0.44 (0.04-4.72) |
0.80 (0.27-2.38) |
|
Control |
|||
|
Alto |
1 |
1 |
1 |
|
Bajo |
2.21 (0.87-5.63) |
2.33 (0.22-28.43) |
2.53 (0.85-7.72) |
|
Condiciones preferidas Tensión laboral |
|||
|
No alta |
1 |
1 |
1 |
|
Alta |
2.54 (0.80-8.22) |
Indefinido |
1.76 (0.47-6.64) |
|
Demandas |
|||
|
Bajas |
1 |
1 |
1 |
|
Altas |
0.80 (0.31-2.02) |
0.86 (0.08-8.74) |
0.68 (0.22-2.06) |
|
Control |
|||
|
Alto |
1 |
1 |
1 |
|
Bajo |
5.14 (1.92-14.03) |
1.17 (0.11-12.08) |
8.74 (2.56-31.37) |
Tabla 4.
Necesidad de control, tipo de trabajo y riesgo de hipertensión arterial
controlados
por el Índice de Masa Corporal (IMC).
|
Control preferido |
O.R. |
||
|
Todos los sujetos |
IMC > 25 kg/m² |
IMC < 25kg/m² |
|
|
Trabajo de bajo control (n = 48)1 |
|||
|
Alto |
1 |
1 |
1 |
|
Bajo |
2.91 (0.74 - 11.90) |
0.00 (0.00-11.28) |
5.63 (1.14-30.88) |
|
Trabajo de alto control (n = 43)2 |
|||
|
Alto |
1 |
1 |
1 |
|
Bajo |
7.33 (1.50-39.20) |
3.00 (0.12 - 209.12) |
13.30 (1.64-153.84) |
1
IMC > 25 kg/m²
(n = 9); IMC < 25kg/m² (n = 39).
2
IMC > 25 kg/m² (n = 10); IMC < 25kg/m²
(n = 33).
La baja necesidad de control en general se comporta como factor de riesgo cuando se realiza un trabajo no coincidente con la necesidad, esto es, que exige un alto control. Pero al controlar estos datos por el IMC, tal relación varía.
Entre los sujetos de peso corporal dentro de límites normales, la baja necesidad de control es un fuerte factor de riesgo tanto cuando se realiza un trabajo que requiere bajo o alto control. No obstante, el riesgo sobrepasa su duplo cuando el trabajo que se realiza no concuerda con la necesidad de control. En cambio, en los sujetos con sobrepeso, la necesidad de bajo control no se comporta como un factor de riesgo significativo.
Si bien en un estudio de casos y controles es deseable metodológicamente contar con una cantidad superior de controles, en el presente estudio no fue posible hallar entre los trabajadores del centro laboral más personas que cumplieran los requisitos debidos.
Ambos grupos, hipertensos y no hipertensos, fueron comparables en un conjunto de factores de riesgo individuales de la hipertensión arterial, como la edad, sexo, raza, consumo de sal, tabaquismo, sedentarismo y causas orgánicas probables de hipertensión arterial secundaria. Solamente el sobrepeso fue identificado como factor de riesgo, razón por la cual los análisis efectuados sobre las variables psicosociales del trabajo son controladas por este factor.
Además, el nivel cultural de ambos grupos de sujetos ―que pudiera ser responsable de diferencias en la comprensión de los cuestionarios― fue igualmente comparable entre casos y controles.
Los resultados no permiten identificar las variables fundamentales del modelo demanda-control de R. Karasek, tal como ha sido enunciado originalmente por su autor (alta tensión, altas demandas, bajo control), como factores de riesgo.
En consonancia con la hipótesis del presente trabajo, se procedió a valorar las necesidades de los sujetos hacia estas mismas características de sus trabajos. La hipótesis consiste en que no sólo los elementos cognitivos presentes en la valoración del trabajo pueden comportarse como factores de riesgo, sino también las expectativas que tienen las propias personas del trabajo y que se expresan en preferencias, necesidades, actitudes y valoraciones.
Ni las preferencias por el trabajo de alta tensión, presentes en una parte de los sujetos, ni la necesidad de altas demandas constituyeron factores de riesgo. Empero, la baja necesidad de control se muestra como un factor que explica el riesgo de hipertensión arterial en los sujetos estudiados, particularmente en los que no se encuentra presente el factor de riesgo de sobrepeso corporal. Más aún, se ha explorado la interacción de este elemento motivacional de las valoraciones del trabajo con el elemento cognitivo, perceptual, en que se basa exclusivamente el modelo de Karasek.
En general, en los sujetos con peso corporal dentro de los límites normales la baja necesidad de control es un fuerte factor de riesgo con relativa independencia del control permitido por el trabajo que se realiza, ya que el riesgo se incrementa notablemente si constituye un factor de riesgo significativo en ambos tipos de trabajo (alto y bajo control) cuando el control demandado es alto y por tanto no coincidente con la baja necesidad.
Al considerar el grupo total de sujetos, con independencia de su peso corporal, la baja necesidad de control solamente se comporta como factor de riesgo cuando el trabajo que se realiza es percibido como demandante de un alto control por parte del sujeto; es decir, la incongruencia de las necesidades de bajo control de los sujetos con un alto control que exige el trabajo resulta en un riesgo mayor de hipertensión arterial, pero en ello influye el grupo de sobrepeso corporal, en que la baja necesidad de control no se comporta como factor de riesgo.
En la actualidad, uno de los modelos dominantes en la investigación de los factores psicosociales relacionados con la salud de los trabajadores es el de demanda-control, de R. Karasek. La experiencia en la aplicación de dicho modelo ha demostrado que no solamente la combinación de altas demandas y bajo control sobre el proceso de trabajo, que determina el trabajo llamado de “alta tensión” es la condición de riesgo para la salud. Se ha comprobado que sus elementos fundamentales ―las demandas y el control sobre el trabajo― de hecho pueden constituirse, bajo determinadas condiciones, en factores de riesgo.
El modelo de Karasek privilegia el elemento cognitivo-perceptual en la valoración de las condiciones del trabajo, ya que basa en el mismo la clasificación de las demandas, el control sobre el proceso de trabajo y, consiguientemente, el tipo de trabajo desempeñado.
Es preciso tener en cuenta además el elemento motivacional de estas valoraciones y las necesidades que determinan preferencias, expectativas, atracciones y rechazos relacionados con el trabajo. Tales necesidades también se manifiestan de modo particular con las demandas y el control, aunque no se limitan únicamente a esos elementos.
Sin no se tienen en cuenta las necesidades de los trabajadores en relación con las características que se estudien sobre el trabajo ―como de cualquier otra actividad humana―, se estará omitiendo un elemento esencial de la subjetividad, y ello conlleva una limitación teórica y metodológica de los resultados y conclusiones a los que se arribe.
Precisamente, este estudio demostró que la baja necesidad de control del sujeto sobre el proceso de trabajo se comporta como un factor de riesgo de la hipertensión arterial. El riesgo en trabajadores con peso corporal dentro de límites normales se incrementa cuando realizan trabajos que permiten y demandan el ejercicio de un alto control; es decir, cuando las necesidades del sujeto y las características del trabajo no concuerdan en este respecto. En sujetos con sobrepeso, esa relación se anula.
Desde el punto de vista teórico y metodológico, los resultados apuntan en la dirección de complementar el modelo demanda-control de Karasek ―u otro modelo cualquiera de los factores psicosociales en el trabajo― con los aspectos motivacionales del comportamiento humano y de la subjetividad.
En sus implicaciones prácticas, los resultados sugieren la importancia de conocer las necesidades de las personas en relación con su trabajo antes de realizar intervenciones que pretendan incrementar o regular el control que las mismas tengan sobre el mismo, o introducir procedimientos en la organización del trabajo que manipulan el control sobre el proceso laboral, como es el caso del empoderamiento. Bajo esta óptica, tales acciones pueden tener efectos diferentes en personas con preferencias y expectativas distintas sobre el control en el trabajo que desempeñan.
1 Este trabajo fue posible gracias a una Ayuda a la Investigación (año 2000) concedida por la Fundación Mapfre Medicina al primer autor y a la cooperación de la Unidad de Investigación en Salud Laboral del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, colaboraciones que los autores agradecen a ambas instituciones. Artículo recibido el 9 de noviembre de 2002 y aceptado el 19 de febrero de 2003.
2 Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores, Apdo. 9064, La Habana 10900, Cuba, correo electrónico: insatpsi@infomed.sld.cu.
3 Centro Municipal de Higiene y Epidemiología de Arroyo Naranjo, La Habana, Cuba.
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