CIESAS y UV celebraron
Cátedra Gonzalo Aguirre Beltrán

La Tercera Edición de la Cátedra Gonzalo Aguirre Beltrán, convocada por la UV y CIESAS se llevó acabo en el Salón Azul del área Humanidades, que lució abarrotado de maestros, investigadores y sobre todo alumnos.
Karina de la Paz
Este 12 de octubre fue el día idóneo para celebrar la Tercera Edición de la Cátedra Gonzalo Aguirre Beltrán, convocada por la Universidad Veracruzana (UV) y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores, con la participación de Odile Hoffmann del L'Institut de recherche pour le developpement (IRD) de la Universidad de París.
En el acto estuvieron presentes la Directora General y Regional CIESAS, Virginia García Acosta, Carmen Blázquez Domínguez y el rector de la UV Raúl Arias Lovillo, quienes resaltaron la unión que persiste entre estas dos grandes instituciones educativas y como muestra está precisamente la Cátedra Gonzalo Aguirre Beltrán.
En su conferencia magistral, celebra en el Salón Azul de Humanidades, Espacio e identidad: unas relaciones controvertidas, la francesa Odile Hoffman aseguró que no existe relación ineluctable ni lógica, menos única entre configuración espacial e identitaria.
Mencionó que desde sus inicios, la geografía ha cuestionado la relación que puede existir entre ciertos espacios y las identidades de las poblaciones que los habitan.
Esa búsqueda, dijo, derivó en visiones excluyentes y por ende racistas de esta relación entre identidad y lugar.
A nivel teórico en Antropología, el debate abierto en los años sesentas por F. Barth (1969) acerca de la etnicidad terminó por imponer una nueva concepción de las identidades.
“Concretamente, Barth mostró como la idea de ‘grupo étnico’ no es sino la resultante de negociaciones permanentes de fronteras simbólicas con los vecinos. No existe antes ni fuera de estas negociaciones, no existen solos”, acentuó.

Odile Hoffmann del L'Institut de recherche pour le développement (IRD) de la Universidad de París
Es más, señaló que mientras los teóricos pregonan la construcción y la flexibilidad de las identidades étnicas, la movilización social va por otro camino.
“Los militantes indígenas y sus asesores luchan por un reconocimiento político cuyo fundamento se encuentra en una relación sólida y ancestral entre sus identidades y sus espacios, cada uno legitimando por el otro, en lo que podríamos llamar las identidades territorializadas”, subrayó.
La también Directora Adjunta de la Unidad de Investigación "Migraciones y Sociedad" (URMIS) de la Universidad de Paris expuso que las identidades son flexibles y siempre negociadas.
Enlistó tres corrientes: la de las identidades híbridas o fluídas (Homi Bhabha 1994, en México García Canclini 1990), es decir, donde ninguna identificación es evidente y menos ineluctable; las identidades en diásporas, como los refugiados, exiliados, trabajadores itinerantes, que son entendidas como arquetipo de la globalización, pues propicia identidades des-territorializadas y las partidas y compartidas, particularmente en contextos de migración internacional.
La investigadora también analizó la figura espacial con: los territorios étnicos.
La intensión, dijo, es demostrar que “no existe relación ineluctable ni lógica, menos única entre configuración espacial e identitaria”
Agregó: “Ni la historia ni la geografía, en sí, explican o justifican ciertos complejos identitarios y territoriales encima de otros”.
Actualmente, continúo,” es posible constatar que el neoliberalismo y la globalización se adaptan particularmente bien a la fragmentación social y económica que se nutre de la movilidad a la vez que fabrica bolsones de poblaciones subalternizadas y labelizadas (indígenas, negras), cada una inmersa en su propia retórica que impide o dificulta entablar lazos de solidaridades en las luchas políticas”.
Finalmente, Odile Hoffmann expresó que su tesis consiste en mostrar cómo los grupos subalternos (antes dominados o marginados) han podido aprovechar los intersticios, las complejidades, para construir sus propios mecanismos de negociación y, a veces, de empoderamiento.
“Así como los grupos étnicos han resistido a la racionalización territorial del Estado Nación, podemos creer que las fuerzas de resistencia a la globalización y el neoliberalismo lograrán conservar la gran diversidad de arreglos territoriales e identitarios que, todavía hoy, caracterizan nuestros países”.