
Susana Castillo Lagos
El compromiso, la organización y la participación constante de 12 ganaderos lecheros –de la zona alta de Veracruz– en un proyecto para innovar sus procesos productivos, constituyen la clave del éxito que ha tenido el Grupo Ganadero de Validación y Transferencia Tecnológica (GGAVATT) de Acatlán, relató Gustavo Salas Flores, uno de sus integrantes.
Durante su participación en el “Primer foro sobre ganadería lechera de la zona alta de Veracruz”, convocado por la Universidad Veracruzana (UV), dijo que dicha organización fue la primera en constituirse como tal en esa región, hace más de 20 años.
Refirió que antes de aplicar el modelo GGAVATT, cuyo objetivo es hacer más competitiva y rentable la producción ganadera y mejorar el nivel de vida de los productores, el promedio de producción por vaca en lactancia de 305 días, era de tres mil 870 kilogramos de leche. Actualmente se producen seis mil 500 kilogramos por vaca lactante en 345 días.
“Veníamos de una ganadería atrasada, sin planeación, dependiendo de forrajes externos para la alimentación, y con producciones con un margen mínimo de ganancia.”
Salas Flores explicó que en junio de 1989 los ganaderos de la región dialogaron con especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), quienes les presentaron un nuevo modelo en procesos productivos y de organización.
Aplicar nuevas tecnologías les permitió transformar tanto la metodología de la producción lechera local, como la visión sobre las ventajas del trabajo organizado.
Beneficio comunitario
Gustavo Salas comentó que los procedimientos aplicados por los 12 productores fueron replicados por una gran cantidad de pequeños ganaderos de la misma comunidad.
“Aunque muy pocos han participado en los grupos GGAVATT, la gran mayoría realiza las mismas prácticas en el manejo de su hato ganadero.”
A partir de esta experiencia, la ganadería se ha convertido en una actividad muy importante en la región; actualmente representa una de las principales fuentes de ingreso para la zona alta.
Dijo que si bien el beneficio directo ha sido para quienes se dedican a la ganadería lechera, también ha generado fuentes de trabajo e incrementos en los sistemas de distribución de insumos para este sector.
“Y aunque los productores de queso aumentaron en número y son quienes más consumen la mayoría de leche, nuestro problema ha sido la comercialización a un precio adecuado.”
Lo anterior porque el precio por litro vigente en 2010 no difiere mucho del de hace cuatro años: “Nos mantenemos porque hemos bajado los precios de producción”.
Para contrarrestar esta situación, informó que en 2003 formaron sociedades de producción rural (SPR) en la región; a la fecha hay constituidas nueve, en siete municipios aledaños a Acatlán (Miahuatlán, Landero y Coss, Naolinco, Tonayán, Coacoatzintla y Jilotepec).
“Con dichos municipios formamos una empresa integradora para gestionar recursos que nos permitieran construir nuestra propia planta de derivados lácteos y así darle un valor agregado a nuestra leche.”
La idea, expresó, es crear una compañía en donde los ganaderos participen activamente en todos los procesos que implica la cadena productiva.