José Luis Blanco Rosas, Eckart Boege y Miguel Ángel Escalona Aguilar.
Juan Carlos Plata
El agua y la amplia diversidad de flora que existe en el país se encuentran en regiones indígenas que desde siempre han tenido una relación muy cercana con su entorno natural y lo respetan, cuidan y conservan, aseguraron expertos.
Durante la presentación del libro Patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México, del antropólogo Eckart Boege, los también antropólogos Losé Luis Blanco Rosas y Miguel Ángel Escalona Aguilar coincidieron en que la obra es una lectura fundamental para los trabajos que tienen que ver con biodiversidad y pueblos indígenas.
“El libro deja en claro que es necesaria la implementación de políticas públicas explícitas que protejan in situ la biodiversidad y agrodiversidad de los territorios indígenas porque es ahí donde está el bando de germoplasma más importante que puede tener el país”, dijo Miguel Ángel Escalona.
Además, sostuvo que una manera de conservar esta biodiversidad sería retribuyéndole a los pueblos indígenas, de alguna manera, por los servicios ambientales que generan los territorios que ellos conservan y respetan. El dióxido de carbono que esos territorios capturan se calcula en alrededor de 121 mil billones de metros cúbicos.
Por su parte, José Luis Blanco aseguró que con base en la conservación de los recursos naturales que llevan a cabo los pueblos indígenas de México, se puede organizar un plan de desarrollo más viable y benéfico para el país y todos sus habitantes.
“Muchas veces el extremado pensamiento científico y la tecnocracia se olvidan que los pueblos originales de Mesoamérica alcanzaron niveles de relación con la naturaleza que nosotros apenas podemos imaginar y es ahí, en esos conocimientos antiquísimos, donde se pueden encontrar soluciones a problemas actuales.”
Explicó además que, como bien se detalla en el libro, los territorios indígenas han sido, son y serán los grandes laboratorios de domesticación y mutación y manipulación de semillas, que dan como resultado variedades más fuertes y nutritivas; contrapuso esto a que el 90 por ciento de las semillas de maíz que se siembran en México son comparadas a las cinco gigantes compañías que dominan el marcado mundial.
El libro de Eckart Boege, aseguró Blanco Rosas, tiene una precisión que muy pocas veces se ha visto en estudios de esta naturaleza, porque no sólo detalla plantas, cuencas y recursos naturales, sino que también es un diagnóstico casi exacto de los pueblos indígenas del país, sus territorios, áreas de influencia, tipos y técnicas de cultivos y relación con la naturaleza.