Santiago Mario Vásquez Torres, investigador del Instituto de Investigaciones Biológicas de la UV.
Karina de la Paz Reyes
Santiago Mario Vásquez Torres, investigador del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Veracruzana (UV) y residente desde hace varios años en el Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de esta misma casa de estudios, rechazó categóricamente tener algún vínculo con la empresa minera canadiense Goldgroup Mining que impulsa el proyecto Caballo Blanco, como lo señaló la Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental, A.C.
Por el contrario, recordó que desde hace cuatro años –junto con el equipo académico que coordina– han estado enfocados en desarrollar una serie de actividades que desemboquen en la posibilidad de crear la reserva de la biosfera “Cuencas de los ríos Nautla, Misantla y Colipa”, zona geográfica con gran riqueza en diversidad biológica que incluye 28 municipios como Alto Lucero –donde se desarrolla el proyecto minero en mención.
“Cuando analizamos con detenimiento las imágenes satelitales de la región y luego comparamos por medio de travesías físicas en toda esta zona, llegamos a una triste conclusión: más de 70 por ciento de la cubierta vegetal original está transformada y esa transformación obedece al hecho de que cada vez ha ido aumentando la necesidad de transformar las superficies originales en áreas de cultivo, ganaderas y para otros fines”, explicó Vásquez Torres.
“En términos generales, puedo asegurar que la respuesta de las autoridades ha sido unánime, en términos de que no hay que esperar más y adquirir el compromiso de participar a fin de que un proyecto como éste se lleve a cabo”, agregó.
Precisamente por el proyecto de la reserva de la biosfera, dijo, se han realizado estudios muy concretos en la región, y los materiales obtenidos están depositados en el herbario de la UV, “sin ningún otro interés, más que acrecentar el conocimiento científico de esta riqueza”.
Aun cuando fue un estudio relativamente corto, “podemos asegurar que ahí está concentrada entre una octava y una décima parte de la riqueza florística cualitativa de todo el estado, no me estoy refiriendo a los 28 municipios, sino a este lugar tan particular que está en Alto Lucero”, enfatizó el Doctor Honoris Causa por la Universidad Federico II de Nápoles, Italia.
Vásquez Torres, con un trabajo de más de 43 años en la UV, subrayó: “Nuestro interés está dirigido y centrado en el conocimiento de la riqueza biológica de la región, los demás aspectos que tengan que ver con las actividades de esas instancias no entran para nada en nuestro campo de investigación”.
Hablar de una reserva de la biosfera –como “Cuencas de los ríos Nautla, Misantla y Colipa”– “tiene muchos bemoles, no es tan sencillo, pero nosotros seguimos convencidos de que definitivamente vale la pena y no sólo en razón de la perspectiva estrictamente biológica, no perdemos de vista que los recursos hay que aprovecharlos, pero hay que saber cómo, y en especial los bióticos que tienen esa cualidad de ser autorrenovables”.
En el caso concreto del área donde realizan estudios de exploración para actividad minera, “yo creo que hay suficiente material, y no solamente obtenido por nosotros, como para que se dé la propuesta, se haga la vigilancia, de modo que se mantengan en las mejores condiciones posibles los ecosistemas que están al interior”.
Sobre el proyecto Caballo Blanco dijo no tener conocimiento, pero que a partir de lo que se puede ver “hacen zanjas, hoyos, represas, implica transformación y ciertamente por mínima que ésta sea influye en los procesos naturales a nivel micro”.
Finalmente, recalcó que en Veracruz “debemos ser sumamente cuidadosos de aquí en adelante del destino de nuestros ecosistemas”, pues queda menos de 20 por ciento de la cubierta vegetal, “como para no seguir permitiendo toda una serie de actividades que cambian los ecosistemas de manera tan extrema”.