
Estimados jóvenes universitarios:
La Universidad Veracruzana, a partir de hoy, les pertenece; será su casa durante una etapa fundamental de su vida, pero será su alma mater para siempre.
No quiero concluir sin pedirles dos cosas: todo el tiempo que vivan en esta casa, aprendan a quererla, a cuidarla, a respetarla; sepan ser dignos habitantes de ella; hónrenla, protéjanla; contribuyan a su enriquecimiento y a su grandeza; siéntanse orgullosos y orgullosas de ella. No permitan que nadie la mancille.
Una segunda cuestión: en la Universidad Veracruzana estamos llevando a cabo una gran Reforma Académica, orientada a elevar la calidad de todos nuestros programas. Ustedes, los estudiantes, están en el centro de esta gran transformación. Quiero contar con su participación en esta gran travesía que nos conducirá a la excelencia académica.
Finalmente, deseo que al final de este caminar por sus aulas, ustedes sean mejores seres humanos y la Universidad Veracruzana sea una casa de estudios todavía mejor de lo que es. Estoy seguro que unidos, estudiando y trabajando, a la Universidad Veracruzana y a cada uno de ustedes les espera un futuro promisorio.
¡Bienvenidos!
¡Viva la Universidad Veracruzana!