La palabra consorcio proviene del latín consortium, se usaba en el siglo XVII para nominar el contrato establecido entre cónyuges. La descripción de asociación o participación fue la definición más común en el 1800. En los años 70 cuando Ruth Patrick hizo la guía para la cooperación en las bibliotecas: desarrollo de cosnsorcios de bibliotecas académicas (Guidelines for library cooperation: development of academic library consortia) instauro definitivamente el termino en el área de Bibliotecología. Un estudio realizado en EE.UU. en los 70 da cuenta de la creación consorcios desde 1931, pero entre los 60 y 70 creció el número a 115 consorcios.