LA INTERPRETACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA ESCOLAR.

Tradiciones y prácticas académicas
 
 

Juan Manuel Piña Osorio, México, Plaza y Valdéz/CESU-UNAM, 1998, 238 pp.



 

Gilberto Domínguez*

El libro contiene tres informes de investigación. El primero, que conforma el capítulo I, señala el carácter teórico del proyecto realizado entre 1993 y 1994. Su principal objetivo consistió en "destacar la importancia de la vida cotidiana como una temática de estudio". La segunda investigación, materia del segundo capítulo, "La vida cotidiana escolar de los académicos de ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Chapingo", tomó como objeto de estudio a un grupo de académicos de dicha universidad (1993-1995). Y la tercera, "Las prácticas escolares de los estudiantes de la maestría en enseñanza superior de la ENEP-ARAGÓN fue realizada entre los años de 1995 y 1996.

En general, me parece que los tres trabajos son la expresión de una línea de investigación desarrollada por el autor en el terreno de la investigación interpretativa aplicada a la educación, que revela la solidez en su formación y su experiencia en la investigación.

Desde el principio, Piña Osorio hace un análisis exhaustivo sobre el concepto de vida cotidiana, destacando su aporte para los estudios de carácter etnográfico o interpretativo en ciencias sociales, y en educación de manera particular.

Me parece que uno de los méritos del libro radica en la amplia discusión que abre el análisis de la vida cotidiana en la construcción del conocimiento en el campo de las ciencias sociales, en su contribución y alcances para la descripción de universos específicos sin llegar a la elaboración de leyes o generalizaciones universales. Asimismo, se detalla con profusión el tratamiento que este análisis ha recibido desde los diferentes paradigmas de la investigación social, señalando a los autores representantes de diferentes corrientes teóricas y resaltando su tratamiento en la discusión sobre la investigación cuantitativa versus cualitativa.

También se reconoce la importancia de la investigación sobre la vida cotidiana para entender los procesos históricos de la sociedad, las prácticas sociales a través de las cuales las personas se integran e interactúan en su medio, así como el impulso que tales estudios han recibido en el terreno de la educación, lo que ha contribuido a la mayor comprensión de este complejo proceso social.

La exposición se ve complementada con la manera clara y concisa en que los temas son tratados, lo cual hace posible una lectura amena y accesible al lector no especializado en esta temática. Las argumentaciones del autor van siendo enriquecidas con pertinentes citas y referencias a pie de página que, lejos de cansar o desviar la atención del lector, cumplen con su cometido esclarecedor y dan mayores alcances a la comprensión del tema, lo cual confiere a la obra un carácter didáctico.

De manera particular, el autor estudia la vida cotidiana escolar de los docentes que enseñan sociología en la Universidad de Chapingo y que se encuentran adscritos al área de ciencias sociales.

Así, define el concepto de vida cotidiana como un conjunto de hechos que se dan en la institución, tales como la "formación, práctica docente y de investigación, relación entre asociados, participación política, veneración y rechazo de algunas prácticas académicas..."

Este informe, desde sus inicios, se va constituyendo con abundantes juicios del autor y referencias teóricas que contribuyen a clarificar y profundizar el entendimiento de los hechos ahí descritos. Como producto de su análisis resaltan en la descripción su preocupación por conferir sentido a la acción de los docentes, a las interacciones que se dan en el aula o en la vida de la institución, matizadas de significaciones cuyo resultado es un estilo de vida institucional y de práctica docente.

Las afirmaciones del autor invitan a la realización de una aplicación introspectiva de la propia lectura, pues ya desde este momento podemos ver en sus palabras a las instituciones de las que podemos formar parte los lectores. Así, en mi fuero interno empiezo a revisar algunos rasgos característicos de mi ser individual, mi biografía personal y mi práctica como docente.

Un ejemplo de lo anterior podría ser la observación que se hace sobre la influencia de la biografía social y académica del docente para efectos de su práctica: "...un docente no puede separar su historia personal de su actividad profesional". Este tipo de observaciones no hubieran sido aceptadas hace unos cuantos años para evaluar el análisis de la actuación de los docentes en los contextos institucionales.

Por otra parte, el autor aporta abundantes conceptos teóricos que desde la sociología de la educación nos ayudan a comprender el mundo real de la escuela, lo que permite una visión más amplia que va más allá de los análisis de carácter pedagógico.

El cuerpo del informe propiamente dicho se encuentra estructurado en categorías tales como: reconocimiento docente, los estigmas, los de primera y los de segunda, los ingenieros y los licenciados, los sindicalizados y los no sindicalizados, de tal forma que permiten al lector reconstruir el ambiente de la institución donde se lleva a cabo la investigación, situarse como testigo y asomarse al interior de las aulas y sus dependencias, vivir las circunstancias de los docentes, sentir la aprobación y el rechazo ante los acontecimientos ahí descritos y trasladarnos de la Universidad de Chapingo a nuestras instituciones y contrastar actuaciones en nuestras propias circunstancias.

Nos reconocemos y reconocemos nuestras prácticas a través de la opinión de los docentes investigados, de su percepción sobre la docencia y de su ser social e individual. He podido observar a algunos de mis colegas docentes, a mis alumnos, he podido escuchar las opiniones de mis alumnos con relación a sus maestros, he reconstruido asimismo una reunión sindical entre mis compañeros a través de la lectura del análisis que el autor hace, en una afanosa búsqueda de significados en un mundo de tensiones y conflictos, afinidades y afiliación, respeto y reconocimiento mutuo que se da en la institución investigada.

El libro contiene, en su totalidad, un conjunto de criterios que nos llevan a pensarnos como docentes y analizar los eventos de las instituciones educativas con sus intercambios, en los que se entrelazan los significados, valores, actitudes, etc., que determinan la participación de sus actores que, a la vez, están siendo determinados por el grupo de los que forman parte. Nos ubican en procesos de reflexión que nos ofrecen la posibilidad de buscar la autonomía, la propia y la de los otros, ejerciendo una práctica intelectual y no meramente técnica, un proceso de acción y de reflexión cooperativa, de indagación y de respeto mutuo.

El trabajo que hoy se presenta es el resultado de un largo proceso que se inició en el año de 1987. Creo que no ha sido fácil. Investigar la vida cotidiana supone incorporarse al lugar de desarrollo de los acontecimientos, construir datos sobre lo que se dice, lo que se hace, lo que se piensa y se siente dentro de ella, ejercitar la habilidad de observación que se basa no sólo en las percepciones sino fundamentalmente en el deseo de interpretar y encontrar significados a los sucesos desarrollados en una interacción.

La observación implica asistir, con fundamentos teóricos y actitud abierta, al desempeño de los sujetos y relacionar la teoría con los datos. El análisis de lo recogido constituye la explicación de la vida cotidiana en las instituciones.

Así es como este libro contribuye a la comprensión del funcionamiento y organización de esas instituciones educativas a partir del análisis de las interacciones entre sus miembros, que se entrelazan para dar sentido a la vida cotidiana.

Quienes hemos tenido la oportunidad de acercarnos al terreno de la formación docente habremos observado que algunas tendencias en ese campo llamaron la atención del profesorado sobre los aspectos pedagógicos de la docencia. Trabajos como el que hoy nos ocupa permiten observar e interpretar los hechos de la práctica docente desde sus determinantes sociales, lo que produce una visión más integral y una mayor comprensión de lo educativo, por lo que no dudo al decir que este libro debiera estar al alcance de formadores de docentes y de aquellos académicos de la educación superior que están siempre interesados por la transformación y la superación de sus instituciones.
 
 

Gilberto Isidro Domínguez Estrada

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