La Ciencia y el Hombre
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero•Abril
de 2011
Volumen XXIV
Número 1
Editorial
El pleito de los agujeros negros
El padre Sol: el origen de la ritmicidad circadiana
La variación: manantial de especies
El abominable misterio de Darwin
Aprovechamiento de plantas y animales en Mesoamérica:
domesticación de especies
Un mil usos: el plátano
La feminidad en la muerte prehispánica
La importancia de la educación para reducir la inequidad
La decreciente salud reproductiva masculina
La corrosión atmosférica y su impacto en la economía veracruzana
La inocuidad en los alimentos: un derecho del consumidor
La interacción en el aprendizaje
RESEÑA / Reflexiones en torno al significado del tiempo y la historia económica
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Lady Viruela: Mary Wortley Montagu
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
Personalidad, perronalidad,avelanidad, pezonalidad...
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Aprovechamiento de plantas y animales en Mesoamérica: la domesticación de especies

Ramón Zulueta Rodríguez,
Liliana Lara Capistrán y Dora Trejo Aguilar

Desde épocas muy remotas, la supervivencia de los grupos inmigrantes que fueron poblando Mesoamérica dependió de la gradual selección de animales y plantas con las cuales satisfacían sus necesidades alimentarias y de salud, circunstancias inseparables que, de manera natural e intuitiva, coadyuvaron al impulso psíquico y corporal de las antiguas civilizaciones.

Al mismo tiempo, la posición geográfica y el relieve de esta región fueron fundamentales para la creación de ambientes donde la interacción de factores favoreció la proliferación de formas de vida tan diversas que no resulta tan sorprendente la descripción de más de 600 animales y 2,500 plantas útiles dentro del territorio prehispánico ocupado en la actualidad por la República Mexicana.

Algunos investigadores reconocen el perfeccionamiento de tácticas que sustentaron la supervivencia de nuestros antecesores, como la caza, la recolección y la pesca. La captura de distintos peces y la cacería de armadillos, tlacuaches, víboras y demás fauna silvestre permitió la ingesta de proteínas de origen animal. En cuanto al aprovechamiento de las especies arbóreas, arbustivas y herbáceas se refiere, es muy factible que la apropiación de la totalidad o de algunas de sus partes se remonte al periodo de 3800 a 1700 a. de C.

Ahora bien, aunque la base de la alimentación en las aldeas e imperios que florecieron en el área mesoamericana fueron el frijol, el maíz, el chile y la calabaza, el uso de consumibles como los nopales, tunas y pitahayas era común. Sin embargo, el aprovisionamiento de todos ellos dependía del comportamiento fenológico de la planta en turno, sobre todo cuando se deseaban recolectar las flores de maguey, colorín, izote o mayo, vainas de mezquite, semillas de amaranto y diversas leguminosas, así como también las inflorescencias del quelite y el loroco, entre otras.

Con referencia a los procedimientos de obtención de sus satisfactores, se afirma que el progreso de las sociedades de recolectores-cazadores ocurrió desde la llegada del hombre al continente americano hasta el momento justo cuando los saberes acumulados tras el contacto cotidiano con los recursos florísticos favoreció el modo de interactuar de los tribus nómadas o seminómadas con su entorno, pues al volverse sedentarias surgieron las primeras aldeas, donde se debía superar la escasez de materiales para el sustento que la naturaleza por sí sola les ofrecía.

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Perro de piso (tlalchichi o telchichi, en lengua náhuatl). Tan buena era la carne de este cánido, que los españoles le intercambiaban por vacas o cerdos. Su consumo excesivo les llevó a la extinción. (Fuente: http://www.perrosdemexico.com.mx/ especiales/xolo2/historia.html) Tomado del Códice Florentino escrito por Fray Bernardino de Sahagún entre 1547 y 1587.

De esta manera, es probable que en toda Mesoamérica surgiera la imperiosa necesidad de centrar la atención en los ciclos de vida de las referidas plantas y así saber dónde era más propicia su siembra o su cuidado. Justamente este aprendizaje fue el punto de partida para superar la etapa protoagrícola (o sea, la de la agricultura incipiente) y comenzar su cultivo y domesticación.

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Límites geográficos y áreas culturales de Mesoamérica. (Tomado de la Red Mundial en diciembre de 2009. http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mesoamérica.png)

Si bien es cierto que se han descubierto valiosos vestigios referidos a la cría y venta ocasional de animales como guajolotes, tepezcuintles, pecaríes o puercos de monte, xoloitzcuintles y perros, resulta casi imposible precisar cuántas y cuáles eran las especies que se cultivaban en tan vasto territorio antes de la Conquista.

No obstante, del trabajo de muchos botánicos notables se deduce que los pobladores aquilataban la utilidad de hasta trescientas plantas porque sus frutos, semillas, raíces o tubérculos eran comestibles, medicinales, condimenticios, textiles, tintorios, estimulantes o narcóticos, o bien porque les servían para hospedar insectos como la grana cochinilla y obtener colorantes vegetales de las hojas del añil, de las semillas del piñoncillo o del achiote para la celebración de rituales mágico-religiosos o el embellecimiento de sus hogares.

El hecho es que la posición geográfica privilegiada de este territorio lo convierte en una zona en donde la interacción de los elementos climáticos, la latitud y el relieve ha favorecido la mezcla y especiación de componentes de procedencia Neártica y Neotropical, que desde siempre y hasta el día de hoy le permiten presumir una alta biodiversidad.

En cuanto a la evolución biótica se refiere, existen varias teorías biogeográficas, destacando entre ellas la propuesta por Morrone al matizar y describir los fenómenos geológicos que culminaron con la formación de montañas y la creación de innumerables condiciones ambientales, caracterizadas aún hoy por la existencia de un complejo mosaico de nichos ecológicos y estrategias adaptativas desplegadas por animales y plantas.

Si bien la domesticación de animales no tuvo relevancia en Mesoamérica, otra situación muy distinta fue la que prevaleció en los ecosistemas boscosos, donde se estima el cobijo de unas 24 mil especies de plantas vasculares, de las que todavía se consumen al menos 100 de ellas en todo el mundo, ya sea por el valor nutricional que les confiere su contenido de carbohidratos,fibras, proteínas o minerales, o por los efectos benéficos derivados de las sustancias bioactivas que poseen, las cuales estimulan el sistema inmunitario y, en consecuencia, previenen o reducen diversas enfermedades crónicas y ciertos tipos de cáncer con bastante regularidad.

De este modo, y sin poner en tela de juicio el continuum milenario que de seguro debieron invertir en la acumulación de conocimientos y el acopio de innovaciones tecnológicas imprescindibles para asegurar el abasto oportuno de materiales y productos vegetales como fuentes de vida y de supervivencia de todos sus pobladores, finalmente lograron la subsistencia sin depender de la estacionalidad climática.

Así, el manejo y cultivo de las plantas se fue perfeccionando hasta predominar como medio de subsistencia, pudiéndose citar vestigios arqueológicos de labrantíos de maíz, frijol, chayote, calabaza, chi le, cacao, amaranto y algodón que datan de hace 9,500 años, aproximadamente.

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Tasa de crecimiento promedio anual (porcentaje) proyectada para los principales cultivos alimentarios hasta el año 2020. (Tomado de la Red Mundial en diciembre de 2009, tp://www.cipotatoorg/publications/annual_reportts9/99spa/06.asp)

Por tal motivo, y no obstante que a lo largo de la historia el hombre dependió de un sinfín de plantas si lvestres (cerca de 10 mil, entre hierbas, arbustos y árboles) para procurar su manutención, vestido, salud y ornamentación de espacios habitacionales, resulta sorprendente que hoy día solo sean doce las especies vegetales que aportan las tres cuartas partes de los víveres que consume el hombre moderno, tres de las cuales son plataforma del sistema alimentario mundial contemporáneo: trigo, arroz y maíz.

En cuanto a la sobreexplotación y deterioro de nuestros ecosistemas y sistemas agroproductivos, diversos estudios señalan que el problema se torna cada vez más crítico y pone en inminente peligro la seguridad alimentaria y ambiental de todo el planeta, de tal suerte que, desde el punto de vista de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), esta involución no solamente ha incrementado la vulnerabilidad de la agricultura, sino que también ha empobrecido de manera alarmante la dieta humana.

Con base en lo anterior, resulta imprescindible reflexionar acerca del papel que las especies silvestres y los cultivos marginados pueden llegar a tener en el mantenimiento de la diversidad biológica, cuya valía genética es incalculable en términos agrícolas, así como también en la implementación de estrategias de manejo y conservación de los recursos naturales en pro de hacer más eficiente su uso para satisfacer las necesidades básicas del presente sin comprometer el desarrollo de las generaciones que nos sucederán en el futuro.

Para el lector interesado

Cruces C., R. (1992). Lo que México aportó al mundo. México: Panorama Editorial.
García A., V. (1990). Los señores del maíz. Tecnología alimentaria en Mesoamérica. México: Pangea Editores.
Hernández X., E. (1985). Biología agrícola: los conocimientos biológicos y su aplicación a la agricultura. México: CECSA.
Hernández X., E. (1985). Apuntes para una clase de botánica económica. En Universidad Autónoma de Chapingo (Ed.): Xolocotzia; Obras de Efraím Hernández Xolocotzin(pp. 29-36). México: Universidad Autónoma de Chapingo.
Morrone, J.J. (2005). Hacia una síntesis biogeográfica de México. Revista Mexicana de Biodiversidad, 76(2), 207-252.
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2009). Informe sobre el desarrollo humano 2009: Superando barreras. Movilidad y desarrollo humanos. Madrid: PNUD/Mundi Prensa.
Rojas R., T. (1991). La agricultura en la época prehispánica. En T. Rojas (Coord.): La agricultura en tierras mexicanas desde sus orígenes hasta nuestros días(pp. 15-138). México: Grijalbo.
Wolf, E. (2004). Pueblos y culturas de Mesoamérica. México: Ediciones.Era.
Zulueta R., R. (1995). El chile verde (Capsicum annuum L., Solanaceae) en México. Una breve reseña de sus orígenes y su industrialización. La Ciencia y el Hombre, 20(7), 151-155.