La Ciencia y el Hombre
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Enero•Abril
de 2011
Volumen XXIV
Número 1
Editorial
El pleito de los agujeros negros
El padre Sol: el origen de la ritmicidad circadiana
La variación: manantial de especies
El abominable misterio de Darwin
Aprovechamiento de plantas y animales en Mesoamérica:
domesticación de especies
Un mil usos: el plátano
La feminidad en la muerte prehispánica
La importancia de la educación para reducir la inequidad
La decreciente salud reproductiva masculina
La corrosión atmosférica y su impacto en la economía veracruzana
La inocuidad en los alimentos: un derecho del consumidor
La interacción en el aprendizaje
RESEÑA / Reflexiones en torno al significado del tiempo y la historia económica
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Lady Viruela: Mary Wortley Montagu
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
Personalidad, perronalidad,avelanidad, pezonalidad...
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

La importancia de la educación para reducir la inequidad

Francisco Javier Laez Rincón
y Miguel Ángel Jiménez Montaño

Tradicionalmente se ha modelado la distribución de la renta mediante el llamado “modelo de Pareto”, introducido por el economista y sociólogo italiano Vilfredo Pareto. Esta distribución se caracteriza porque la mayor parte de la riqueza de un sistema económico siempre tiende a ser acaparada por un sector muy pequeño de la población; además, ofrece una descripción que solo corresponde adecuadamente al sector de la población conocido como la “cola de Pareto”, esto es, el sector con los mayores ingresos, precisamente.

En artículo anterior1 se propuso que la distribución que se ajusta mejor al caso de una economía recesiva es la distribución conocida en física estadística como la distribución de Bose-Einstein. Esto es así porque dicha distribución se basa en un proceso de retroalimentación que tiende a llenar los niveles más bajos de energía (riqueza, en nuestro caso), lo que se acentúa debido a la disminución de oportunidades en los periodos recesivos. En el mismo artículo se señala el punto que constituye la base y tesis principal de este trabajo y que se cita a continuación: “A diferencia de lo que sostenía Pareto y algunos economistas y políticos en la actualidad, el modelo implica que la desigualdad del ingreso no puede reducirse sólo por medio del crecimiento económico sostenido […] Solo la educación puede aminorar en forma permanente y progresiva la desigualdad que es inherente al sistema capitalista”.

De manera que en este escrito analizaremos el nivel educativo de la población mexicana, así como la relación entre el salario obtenido y el grado de estudios, con el objetivo último de poder concluir si es posible aminorar la injusticia en la repartición de la riqueza por medio de la educación y, de ser así, hasta qué grado y bajo qué condiciones.

Nivel educativo-salario promedio y desempleo

Analicemos primero la relación que hay entre el ingreso promedio de la población y su grado de estudios. Para el lo, podemos observar en la figura 1, cuyos datos fueron proporcionados por el Consejo Estatal de Población y tomados de los censos nacionales del INEGI.

Un técnico superior (graduado de una carrera técnica y con preparatoria terminada) tiene un ingreso promedio 43% superior del que podría esperar si no hubiese estudiado más; un profesionista (graduado de derecho o ingeniería), por su parte, percibe casi 80% más de lo que ganaría si no hubiese concluido su carrera. El siguiente salto notable se encuentra entre el posgrado (graduados de maestría o doctorado) y la carrera profesional, donde, en promedio, una persona con un posgrado terminado gana un salario 40% superior al del profesionista promedio.

Algunas otras observaciones interesantes que se pueden hacer son, por ejemplo, que la diferencia entre los salarios de un técnico superior y un profesionista corresponden a cerca de 26%, lo que implica que por dos años más de estudios, en promedio, se puede aumentar la expectativa de ingreso en una cuarta parte. De igual forma, la diferencia entre los salarios que percibe un individuo sin primaria a uno con ella es bastante significativa (aproximadamente de 28%).

Finalmente, podemos observar que la diferencia más pequeña en aumento de expectativa salarial es la que corresponde a los niveles de primaria y secundaria (16%). La razón de que la diferencia entre estos niveles sea menor que entre otros radica en que la mayoría de las vacantes disponibles no requieren una preparación especializada, además de que el paso de la primaria a la secundaria no significa un incremento notable en las habilidades del individuo. Si bien en la secundaria se refinan los conocimientos adquiridos durante la educación primaria, este refinamiento no implica un salto considerable en las capacidades laborales.

Así pues, la expectativa de mayores ingresos está relacionada con el grado de preparación que realmente tienen los estu- diantes, no solo con el paso de un nivel académico a otro. Una mayor especialización en los conocimientos y habilidades se refleja en una mayor remuneración en el ámbito laboral.

Un tema de suma importancia en la actualidad es el tema del desempleo. Como es de esperarse, el grado de estudios que cada persona posee está íntimamente relacionado con éste (figura 2). El porcentaje de desempleo varía exponencialmente de acuerdo al grado de estudios, lo que significa que entre mayor es el nivel educativo, menor es el nivel de desempleo. Aunque durante una crisis económica el desempleo incide también gravemente en los niveles educativos más elevados, una buena educación siempre conlleva un menor índice de desempleo.

Nivel educativo-salario promedio y desempleo

Analicemos ahora el nivel de estudios en función de la población económicamente activa (figura 3). Como se puede ver, la mayor parte de la población en nuestro país se encuentra en los niveles de preparatoria e inferiores (educación básica y media). Para ser más precisos, el promedio nacional en 2005 era de 8.1 años de estudio, lo que corresponde al segundo año de la secundaria (figura 4).

Porcentualmente, en Estados Unidos se tiene más del doble de graduados de carreras profesionales o técnicas de los que tenemos en México; además, apenas 21.5% de la población mexicana tiene estudios de preparatoria terminada, mientras que en Estados Unidos casi 62% posee el grado de estudios equivalente2.

El impulso a la educación en nuestro país debe abarcar todos los niveles y sectores educativos. Al mismo tiempo que se debe tratar de incrementar el nivel educat ivo promedio, debemos impulsar el desarrollo tecnológico, así como atender la necesidad de dotar al individuo de conocimientos y habilidades que le permitan obtener un mejor ingreso, siendo por ello importante fomentar la educación técnica a fin de que se pueda tener una mejor capacidad laboral y así contribuir significativamente al desarrollo del país.

Resumiendo, en general podemos decir que entre mayor es el nivel educativo promedio de la población, mayor es su ingreso promedio, pero este aumento no alcanza a constituir un incremento significativo del ingreso promedio más que a partir de la educación especializada.

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Figura 1. Salario promedio (en salarios mínimos), en función del nivel educativo.

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Figura 2. Desempleo en función del nivel de estudios.

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Figura 3. Nivel de estudios de la población económicamente activa.

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Figura 4. Distribución de la educación en a) México y b) en Estados Unidos.

La sociedad actual es la sociedad del conocimiento, por lo que el conocimiento especializado y aplicado constituye la verdadera riqueza. La competitividad económica de un país aumenta conforme aumenta la capacitación y productividad de las personas que lo conforman. Las capacitaciones específicas (principalmente las enfocadas al desarrollo de actividades productivas) constituyen verdaderos impulsores del crecimiento económico, tecnológico e industrial de una nación.

Podemos decir que los esfuerzos hechos en México para impulsar la educación en los últimos años no han sido en vano; prueba de ello es el incremento de 6.6 años de estudio promedio en 1990 a 7.5 en 2000, y luego a 8.1 en 2005. Pese a ello, internacionalmente seguimos estando rezagados en lo que al nivel educativo promedio se refiere (véase anexo).

Debemos tener claro que el número de años promedio de estudios, que es el indicador usado generalmente para medir el desarrollo educativo de una nación, no se refleja necesariamente en un aumento en el crecimiento económico y en un mayor bienestar social . Por consiguiente, lo importante no es sólo aumentar el grado promedio de estudios de la población o la cantidad de años de estudio, sino también las capacidades y conocimientos específicos y la competitividad de los egresados. Concentrar los planes de desarrollo educativo en el incremento de los indicadores podría, en el peor de los casos, llevarnos a dejar de lado la calidad y el contenido de la enseñanza, obteniendo en consecuencia una población con una preparación deficiente.

En lo que se refiere a la educación profesional y técnica, es importante que se capacite a los estudiantes en el uso de herramientas computacionales actuales y en la aplicación de los conocimientos adquiridos en situaciones reales. En la mayoría de las instituciones se ofrecen cursos básicos de computación y tecnologías de la información, pero muchas veces las exigencias del ámbito laboral sobrepasan los conocimientos que tales cursos ofrecen. El cumplimiento de estos objetivos no tiene por qué implicar la extensión de los planes de estudio con cursos extras; en lugar de ello se podría, por ejemplo, incluir en los cursos que ya se imparten, el uso de herramientas tecnológicas de vanguardia, así como la aplicación de los conocimientos obtenidos durante los cursos a situaciones específicas que puedan ocurrir en el ámbito laboral.

anexo
Anexo1 3. Nivel de formación de la población adulta (25-64 años) (2005). Tomado de Panorama de la Educación, indicadores de la OCDE 2007, Informe Español.

El salario promedio y la calidad de vida

Una opinión ampliamente compartida por la población mexicana es que en Estados Unidos, donde en promedio se tiene un mayor ingreso que en nuestro país, debe haber una mejor y menos injusta distribución de la riqueza, pero eso es falso. En ese país la inequidad en la distribución de la riqueza es notablemente más marcada que en México. Sin embargo, el norteamericano común tiene un nivel de ingreso promedio suficiente para cubrir sus necesidades inmediatas y mantener una buena calidad de vida. Este nivel promedio de ingresos es, en buena medida, reflejo de un elevado nivel educativo en la población general. Del mismo modo, en nuestro país el nivel promedio de ingresos podría ser aumentado mediante el desarrollo educativo. Una nación con una mejor preparación tiene mayor productividad y, por ende, mayor desarrollo económico y mejores ingresos.

En conclusión, la educación es uno de los más importantes parámetros para definir el nivel de ingreso al que puede aspirar un individuo. En general, podemos decir que a mayor nivel educativo, mayor es el salario que se percibe y menor el porcentaje de desempleo.

Es de suma importancia fomentar los niveles básicos y los niveles superiores. El impulso en los niveles básicos se traducirá en una sociedad más preparada y, en consecuencia, en una mejora en la productividad del sector mayoritario de la población. El desarrollo de los niveles superiores constituye una inversión en el desarrollo económico del país, pues impl ica el impulso de los sectores que potencialmente pueden tener una mayor incidencia en este rubro, principalmente mediante la aplicación del conocimiento en la industria y el desarrollo de nuevas tecnologías.

La inequidad en la distribución de la riqueza, inherente al propio sistema económico, puede ser reducida a través del aliento a una educación que capacite realmente al individuo y lo dote de habilidades que tengan un verdadero impacto en su desempeño laboral. La educación correctamente enfocada es una herramienta muy poderosa, capaz de subsanar una gran cantidad de problemas económicos y sociales y de generar una mejora sustancial en la calidad de vida de la población y en la situación económica del país.

Para el lector interesado

Camilo, D. (1985). Analysis of income distribution and inequality by education and sex in Canada. Advances in Econometrics, 4, 167-227.
Hanushek, E.A. y Woessmann, L. (2009). Schooling, cognitive skills, and the Latin American growth puzzle. Cambridge, Mass.: National Bureau of Economic Research.
Hanushek, E.A. y Woessmann, L. (2008). The role of cognitive skills in economic development. Journal of Economic Literature, 46(3), 607-668.
Ijiri, Y. y Simon, H.A. (1977). Skew distributions and the size of business firms. Amsterdam: North Holland Publishing Company.


1 Jiménez M., M.A. (1995). Impacto de las variaciones bruscas de las variables macroeconómicas sobre la distribución del ingreso”. Memorias del V Coloquio Nacional de Matemáticas y Econometría, 3-8 de septiembre. México: Facultad de Ciencias, UNAM.
2 El equivalente a la preparatoria sería el high-school, cuya acreditación equivale a los primeros doce años de estudios.