Revista La Ciencia y el Hombre
Mayo•Agosto
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 2
Editorial
El alcance de la mente
La confrontación falaz
humanidad-naturaleza
Darwin y la decoloración del mar: marea roja y FAN
Las catarinas, guardianas de huertos y jardines
Cómo controlan la erosión las las raíces de las plantas
El manejo ecológico de los suelos
Periodo de ablactación en el mono araña
Obesidad: más que un problema de peso
Obesidad y disfunción sexual
El intruso no toca a la puerta
Open acces: ¿conocimiento para todos?
Nanociencia y nanotecnología
Nanorrobótica
Una mirada escéptica al mundo extraterrestre
CUENTO / Clovius en Yusímedes
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Teano y la ciencia pitagórica
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
En contra de nosotros mismos
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Obesidad: más que un problema de peso

José Arnold González Garrido,
Guillermo Manuel Ceballos Reyes
y Enrique Méndez Bolaina

La muerte súbita es más frecuente en los individuos que son
obesos en forma natural que en aquellos que son delgados.
HIPÓCRATES

La obesidad -incluido el sobrepeso como un estado previo a esta enfermedad– es un problema crónico en el que se entremezclan factores genéticos, ambientales y de estilos de vida que conducen a un trastorno metabólico. Se caracteriza por un balance positivo de energía, que ocurre cuando la ingestión de calorías excede al gasto energético, lo que ocasiona un aumento de los depósitos de grasa corporal y, como consecuencia, una ganancia de peso. La obesidad es el principal factor de riesgo de la diabetes mellitus tipo 2, enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, dislipidemia, padecimientos cerebro-vasculares y osteoarticulares, ciertos tipos de cánceres –como el de mama o de próstata– y otros padecimientos.

No hace mucho tiempo, los ricos eran por lo regular obesos, los pobres delgados y la mayor preocupación era cómo alimentar a los desnutridos. Actualmente, los ricos son delgados, los pobres obesos –además de desnutridos–, y la mayor preocupación es la obesidad.

La obesidad fue considerada en 1998 como epidemia mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a que en ese año había más de mil millones de adultos con sobrepeso (de los que por lo menos 300 millones eran clínicamente obesos) y que se había convertido en uno de los principales factores que contribuían a la aparición de enfermedades crónicas e incapacitantes.

Aunque frecuentemente la obesidad coexiste con la desnutrición, en los países en desarrollo es sin embargo una condición compleja, con dimensiones sociales y psicológicas graves que afectan virtualmente a todas las edades y grupos socioeconómicos.

El creciente consumo de alimentos con elevada densidad energética, pero pobres en nutrientes, con altos niveles de azúcar y grasas saturadas, y también la marcada disminución en la actividad física, han llevado a alcanzar niveles de obesidad que se han elevado hasta tres veces o más desde 1980 en algunas áreas de Norteamérica, Reino Unido, Europa central y del este, islas del Pacífico, Australia y China.

La epidemia de la obesidad no es exclusiva de las sociedades industrializadas; de hecho, su aumento es más rápido aún en los países en vías de desarrollo. En Estados Unidos es muy grave esta epidemia. Comparando el periodo de 1967-1980 con el de 1999-2000, el problema de sobrepeso ha aumentado en 40% y el de obesidad en 110%, lo que convierte a esa nación en el país con más obesos en el mundo.

Los últimos cálculos de la OMS indican que en 2005 había en todo el mundo aproximadamente 1,600 millones de personas mayores de 15 años con sobrepeso, por lo menos 400 millones de adultos obesos y al menos 20 millones de menores de 5 años con sobrepeso; además, ese organismo calcula que en 2015 habrá aproximadamente 2,300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

Aunque antes se consideraba un problema exclusivo de los países con altos ingresos, el sobrepeso y la obesidad están aumentando rápidamente en los países con ingresos medios y bajos, sobre todo en el medio urbano.

La OMS reconoce a la obesidad como una enfermedad y la asocia a las enfermedades crónicas no transmisibles, por cuya causa se producen alrededor de 60% de todas las defunciones y 47% de la carga de la morbilidad mundial. Además, considera que esos porcentajes aumentarán notablemente en el presente siglo, principalmente por la evolución de las tendencias demográficas y de los modos de vida, en particular por las dietas poco saludables y la falta de actividad física.

Un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) establece que México es ahora el segundo país con más obesos, solo después de Estados Unidos.

En México, al igual que en otros países en vías de desarrollo, la prevalencia de las enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, han mostrado un crecimiento exponencial en las últimas dos décadas, llegando a superar la prevalencia de las enfermedades trasmisibles en el adulto. Una encuesta sobre salud citada por The Economist, reveló que 35% de las mujeres padecen sobrepeso y que otro 24% pueden considerarse obesas. El Instituto Nacional de Salud Pública asegura que 55% de los mexicanos son obesos.

El riesgo de obesidad es cada vez más frecuente en México, al grado que dos de cada tres mayores de 20 años, ocho de cada diez diabéticos y tres de cada cuatro personas con hipertensión arterial tienen sobrepeso u obesidad. En Veracruz, además

  • 15% de niños menores de cinco años tienen talla baja.
  • Una cuarta parte de los niños y niñas en edad escolar y un tercio de los adolescentes sufren exceso de peso, es decir, una combinación de sobrepeso más obesidad.
  • Seis de cada diez adultos mayores de 20 años presentan exceso de peso, y 75% de este grupo poblacional tiene obesidad abdominal.

Definición y diagnóstico

Se puede distinguir entre obesidad exógena, debida a una alimentación excesiva, y obesidad endógena, causada por alteraciones metabólicas, aunque según la distribución de grasa corporal existen los siguientes tipos: obesidad androide, que se localiza en la cara, cuello, tronco y parte superior del abdomen, que es la más frecuente en los varones, y obesidad ginecoide, que predomina en el abdomen inferior, caderas y glúteos y es más vista en las mujeres.

La Norma Oficial Mexicana (NOM-174-SSA1-1998) define la obesidad como una enfermedad caracterizada por el exceso de tejido adiposo en el organismo (índice de masa corporal [IMC] > 27 k/m2) y en población adulta de talla baja (> 25 k/m2), y al sobrepeso como un estado previo de la obesidad (IMC > 25 k/m2 y < 27 k/m2) en población adulta general y en población adulta de talla baja (>23 k/m2 y < 25 k/m2).

La OMS define el sobrepeso como un índice de masa corporal mayor o igual a 25 kilos sobre estatura en centímetros, y la obesidad como igual o mayor a 30.

Para propósitos de pronóstico y tratamiento, la obesidad se clasifica de acuerdo al IMC en la tabla 1.

Tabla 1. Clasificación de la obesidad en adultos de acuerdo con el IMC.

Fuente Bajo peso Normal Sobrepeso Obesidad
        Grado 1 Grado 2 Grado 3
OMS < 18.5 18.5-24.9 > 25 30.0-34.9 35.0-39.9 > 40
NOM - - 25.0-26.9   ≥ 27  
IMC = Peso actual (kg)/estatura (m)
IMC saludable: ≤24
Peso saludable:
IMC saludable = (24) x talla (en centímetros)
Rango de peso saludable:
IMC saludable (escoger un IMC menor a 25) (ej.: 24.9 x 1.60 m)
Peso saludable mínimo = 18.5 x 2.56 = 47.3
Peso saludable máximo = 24.9 x 2.56 = 63.7

Otros criterios útiles para el diagnóstico del sobrepeso u obesidad son el índice cintura-cadera (ICC), que evalúa la distribución del tejido adiposo y que se obtiene al dividir en centímetros la circunferencia de la cintura entre la circunferencia de la cadera; este índice permite estimar los riesgos a la salud, según se muestra en la tabla 2.

Tabla 2. Índice cintura-cadera y su escala de estimación de riesgos a la salud.

Riesgo Hombres Mujeres
Alto > 0.95 > 0.85
Moderado 0.90-0.95 0.80-0.85
Bajo < 0.90 < 0.80

La circunferencia de cintura (CC) evalúa el riesgo de las comorbilidades más frecuentes asociadas a la obesidad, lo cual puede verse en la tabla 3.

Tabla 3. Riesgo para desarrollar complicaciones metabólicas relacionadas con la obesidad, de acuerdo con la CC.

Género Aumentado Sustancialmente aumentado
Masculino ≥ 94 cm ≥ 102 cm
Femenino ≥ 80 cm ≥ 88 cm

Obesidad y distribución de la grasa

La obesidad abdominal se asocia con resistencia a la insulina y diversas anormalidades metabólicas asociadas con su condición, incluyendo una alta morbimortalidad cardiovascular y mayor incidencia de enfermedades, tales como diabetes tipo 2,
dislipidemia, patología de la vesícula biliar y ciertos tipos de cánceres.

La obesidad glúteo-femoral, en la cual la grasa se acumula más en la cadera y en muslos, se relaciona con la aparición de várices y dolor de rodillas, así como aparición de estrías en los sitios en los cuales este tipo de obesidad se localiza.

De la obesidad al “Síndrome X”

Este síndrome, también denominado “cuarteto de la muerte”, “síndrome plurimetabólico” o simplemente “síndrome metabólico”, definido por la OMS desde 1998, es una constelación de cuatro anormalidades metabólicas: obesidad, glucosa elevada en sangre, presión sanguínea alta, dislipidemia (lipoproteínas de alta densidad o colesterol “bueno”) o hipertrigliceridemia y, aunada a estas cuatro, el sedentarismo; dicho síndrome se define por la presencia de tres de estas cuatro anormalidades en la misma persona, y ahora se sabe que eleva al doble la probabilidad de sufrir un infarto agudo del miocardio. La obesidad es la anormalidad más fuertemente ligada a este síndrome, junto con la glucosa elevada en la sangre.

Efectos y problemas sociales de la obesidad

Las personas obesas sufren un estigma social por ser señalados, discriminados y objeto de burlas o comentarios ofensivos que la mayoría de las veces los limita y excluye de la sociedad, por lo que sufren problemas de autoestima y depresión.

Lamentablemente, hemos dejado atrás la etapa en que podíamos ignorar la obesidad, y hoy estamos en la etapa de pagar las consecuencias como sociedad: hábitos alimenticios poco saludables y un estilo de vida en el cual todo es cada vez más automatizado, lo que nos ahorra esfuerzo y tiempo en nuestras tareas diarias. En esta línea se evidencia el crecimiento de este problema de salud pública, así como la necesidad de nuevas estrategias por parte de los organismos nacionales en materia de salud para hacer énfasis en la prevención y tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Por ello, es imperativo cambiar nuestros hábitos alimenticios y estilos de vida, pues de lo contrario se agudizará la carga familiar y gubernamental de individuos enfermos,
quienes lo habrán de pagar con una pobre calidad de vida o, en el peor de los casos, con la muerte.

Para el lector interesado

Boden, G. (2008). Obesity and free fatty acids. Endocrinol. Metab. Clin. Of North Am., 37(3), 635-646.

Lennie, T.A. (2006). Cardiology patient page. The metabolic syndrome. Circulation, 114(15), 528-529.

Sánchez C., C.P. y Pichardo O., E. (2004). The epidemiology of obesity. Gaceta Médica de México, 140(Supl. 2), S3-20.

Secretaría de Salud (2005). Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2005, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. México: SSA.

World Health Organization (1990). Technical report series 797: Diet, nutrition and the prevention of chronic diseases. Geneve: WHO.

World Health Organization (2000). Technical report series 894: Obesity: Preventing and managing the global epidemic: report of a WHO consultation. Geneve: WHO.