Revista La Ciencia y el Hombre
Mayo•Agosto
de 2010
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXIII
Número 2
Editorial
El alcance de la mente
La confrontación falaz
humanidad-naturaleza
Darwin y la decoloración del mar: marea roja y FAN
Las catarinas, guardianas de huertos y jardines
Cómo controlan la erosión las las raíces de las plantas
El manejo ecológico de los suelos
Periodo de ablactación en el mono araña
Obesidad: más que un problema de peso
Obesidad y disfunción sexual
El intruso no toca a la puerta
Open acces: ¿conocimiento para todos?
Nanociencia y nanotecnología
Nanorrobótica
Una mirada escéptica al mundo extraterrestre
CUENTO / Clovius en Yusímedes
DISTINTAS Y DISTANTES, MUJERES EN LA CIENCIA
Teano y la ciencia pitagórica
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
En contra de nosotros mismos
NUESTROS COLABORADORES EN ESTE NÚMERO
Contenido
 

Open acces: ¿conocimiento para todos?

Claudia Juárez Portilla, Elvira Morgado Viveros,
Enrique Meza Alvarado y Mario Caba

Historícamente, la circulación de la información científica se ha enfrentado a barreras culturales, políticas y de lenguaje. En la actualidad, la difusión de dicho conocimiento es un gran negocio y las editoriales importantes mantienen su monopolio. Debido a tal monopolización, acceder a las revistas científicas resulta muy costoso, a tal grado que la mayoría de las universidades públicas de los países en vías de desarrollo no logran suscribirse a aquéllas, lo que representa una situación paradójica ya que una gran parte de los científicos, pese a que reciben financiamientos públicos, no pueden acceder a sus propias publicaciones, siendo ellos mismos los que producen y proporcionan gratuitamente los contenidos de esas revistas. Esto no es lo peor, sin embargo, pues algunas revistas, después de un riguroso proceso de evaluación de la calidad científica de los artículos, cobran incluso el derecho de publicar en ellas. La divulgación de la ciencia es crucial para las actividades de investigación y desarrollo, pero enfrenta el grave problema de su libre difusión.

Este panorama está cambiando rápidamente y de manera irreversible con el movimiento de libre acceso a la información especializada que se conoce en inglés como “Open access”.

¿Qué es y dónde surge?

El Open access es el acceso y uso de la información científica sin restricciones. Este movimiento promueve la equidad, haciendo posible que los científicos de los países en vías de desarrollo puedan contribuir más a la ciencia. La tecnología de la red enlaza a los investigadores de todo el mundo debido a que la mayor parte de la literatura especializada se crea ahora en forma digital. Internet ofrece la oportunidad de eliminar las barreras que limitan el uso de los hallazgos científicos, con la idea que se pueda compartir la información de manera gratuita con todos los lectores potenciales; sin embargo, esto aún no es posible por completo.

Desde la década de los 90, alrededor del mundo se fundaron organismos dedicados a la compilación de información científica en revistas electrónicas. La creación de SciELO (Scientific Electronic Library Online) fue la divisa de este movimiento en América Latina, y hasta hoy es reconocida internacionalmente como una de las más exitosas iniciativas de Open access.

Este movimiento surge con gran fuerza en diciembre de 2001 con la declaración de la Budapest Open Archives Initiative, la que se consolidó con otras declaraciones, como la Bethesda Statement on Open Access en junio de 2003 y la Berlin Declaration on Open Access en octubre de ese mismo año. Hoy, 33,824 científicos de 183 países han firmado una carta de la Public Library of Science, que promueve la desaparición de las grandes editoriales, pues las ediciones en línea son ahora la norma para la mayoría de las revistas, y la vinculación de las referencias en línea ha hecho más fácil “navegar” por la literatura especializada. El Directory of Open Access Journal (DOAJ), fundado por el Open Society Institute-Budapest, es el directorio de revistas en Open access más amplio que hay en internet. La finalidad de este directorio es incrementar la visibilidad y fomentar el uso del conocimiento científico.

Por definición, en dichas declaraciones el Open access significa el uso de información de todas las disciplinas científicas y académicas sin costo alguno. La única restricción para su reproducción y distribución es que los autores sean reconocidos y citados correctamente; además, que garanticen a todos los usuarios por igual el derecho gratuito de acceder y usar la versión completa de su trabajo de manera responsable. Los trabajos a publicar deben someterse a revisión por medio de un comité editorial, y por su parte las revistas involucradas deben publicar sus números periódicamente.

Temas de debate

Obviamente, un cambio tan drástico como el que propone Open access genera oposición y recelo en muchos sectores. Así, la Federation of American Societies for Experimental Biology (FASEB) teme que se incremente la piratería si no hay limitación alguna para reproducir los artículos; de aquí el deseo de muchos investigadores en defender rigurosamente su propiedad intelectual dentro del ambiente digital a través de la imposición de ciertas restricciones. Otro peligro es que se produzca una disminución de la calidad de las publicaciones. Pero el problema de fondo es una cuestión económica: las grandes editoriales no
están dispuestas a perder sus largas listas de clientes (universidades, instituciones gubernamentales, empresas privadas) que compran sus revistas. El sistema Open access ha recibido fuertes críticas puesto que las editoriales académicas se han visto perjudicadas económicamente con la aparición de dicho sistema. Por ejemplo, la Universidad de Oxford reportó pérdidas financieras desde la apertura de sus revistas en Open access.

Mucho se ha debatido acerca de los métodos de almacenamiento de información tradicionales contra los modernos. Si bien es cierto que estos últimos ofrecen gran capacidad en poco espacio y con escaso costo, están propensos a perecer con el avance tecnológico o con el descuido de su manejo. Por el contrario, la información impresa, con los cuidados adecuados para su preservación, puede estar disponible a lo largo de varias generaciones. En otras palabras, o las grandes editoriales invierten recursos en mantener sus archivos y páginas electrónicas, o de lo contrario éstos se perderán si nadie se responsabiliza de su mantenimiento.

Beneficios del Open access

El manejo de la información científica bajo el modelo convencional únicamente proporciona ganancias a la organización editorial; sin embargo, un mayor acceso a los resultados científicos proporcionaría considerables beneficios a la población.

En su publicación Main Science and Technology Indicators, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en un artículo firmado por J. Houghton y P. Sheehan, reportó que la accesibilidad de las publicaciones científicas en los Estados Unidos recupera cerca de 160 mil millones de pesos anuales de su inversión global de alrededor de tres billones de pesos. Un estudio hecho en Alemania reflejó que la accesibilidad a las publicaciones científicas significaría una recuperación de 30 mil millones de pesos por año de su inversión global de 587 mil millones. Por su parte, la accesibilidad de las publicaciones científicas en México recupera cerca de 180 millones de pesos de su inversión de alrededor de 3 mil millones de pesos.

El acceso a la información científica debe considerarse un derecho universal, independiente de las diferencias regionales. Es por ello que los países en vías de desarrollo encabezan el movimiento Open access en todo el mundo. Hoy día se publican unas 24 mil revistas que sacan a la luz unos dos millones y medio de artículos al año, y el valor promedio de una revista reporta un beneficio de aproximadamente 30%. Por mencionar un ejemplo, el catálogo de Elsevier, el mayor emporio editorial, incluye aproximadamente dos mil revistas, lo que le supone beneficios de hasta 900 millones de pesos, los que provienen principalmente de las instituciones que son usuarias de sus servicios. Las cifras que las editoriales cobran por acceder a sus acervos son tan enormes que hasta las instituciones más ricas tienen problemas para encarar tales gastos. En México, solo las grandes instituciones con altos presupuestos pueden pagar dichos servicios, lo que significa una gran desventaja para los investigadores que se hallan en las universidades de provincia, pues las propias instituciones, el Sistema Nacional de Investigadores y la comunidad internacional solicitan que los artículos contengan información actualizada, lo que representa una limitante adicional a la producción científica. Aunado a ello, debe considerarse que las grandes editoriales se localizan en los países más desarrollados, lo que implica precios que están muy por encima de las tasas de inflación de los países de origen. Así, la adquisición de la información científica se hace particularmente difícil para los científicos de los países con economías pobremente desarrolladas.

El financiamiento para un sistema de publicación abierta es un problema muy complejo. Si el sistema es abierto y gratuito, tal como lo propone Open access, entonces ¿quién y cómo se paga para que este modelo funcione? Como hemos dicho, la información científica es actualmente financiada, sobre todo, con fondos públicos provenientes de nuestros impuestos, y son
también organizaciones públicas los principales clientes de las editoriales privadas. Por lo tanto, bajo los criterios de Open access, esto seguiría así, con la diferencia de que el precio de la versión digital es mucho más barato que la versión impresa, y que estaría disponible sin costo para todos los lectores que cuenten con Internet, sin límite de tiempo.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) de Estados Unidos han dado pasos decisivos para que el sistema de Open access sea una realidad. Esta dependencia agrupa a 27 institutos nacionales y centros relacionados
con la salud, su financiamiento se hace con fondos públicos y es la organización más grande de ese país que financia proyectos de investigación básica y aplicada no solo ahí sino prácticamente en todo el mundo (con excepción de la National Science Foundation [NSF]). Los NIH han establecido una regla para todas las publicaciones que se generen con financiamiento de dicha dependencia: que los autores depositen la última versión de su artículo aceptado para publicación en una página electrónica de libre acceso de los NIH (PubMed Central). Con base en ello, diversas editoriales permiten ya que el artículo final esté disponible libremente en la red en un periodo relativamente corto después de haber sido publicado. Por ejemplo, el Journal of Neuroscience,
la revista oficial de la Society for Neuroscience de Estados Unidos, libera todos sus artículos para su libre acceso a los seis meses de publicación, y Proceedings of the National Academy of Sciences, la publicación de la National Academy of Sciences, permite ya el libre acceso a todos sus archivos, así como a los artículos de reciente publicación.

Es importante puntualizar que este libre acceso promovido por los NIH involucra a revistas de formato “tradicional”, que no deben confundirse con las revistas disponibles en formato electrónico principalmente y que se agrupan en el directorio de revistas de acceso libre (el ya mencionado DOAJ), que incluye más de 3,600 revistas de diferentes países e idiomas; de hecho, las primeras se agrupan en una página de la biblioteca de la Universidad de Stanford (HighWire Press). Existe otro grupo de revistas de acceso libre en las que el investigador o la institución deben pagar una cuota por publicar en ellas. Un ejemplo son las que se agrupan en Biomed Central, en las que el costo institucional más bajo es de alrededor de dos mil dólares.

Como se puede observar, Open access involucra diversas modalidades con un rango muy variable en la “importancia de la revista”, esto es, en su impacto. Sin embargo, es importante resaltar que “acceso libre” no significa necesariamente que sea gratuito. Aún más, las mismas grandes editoriales permiten actualmente ese libre acceso si el autor paga una cuota específica para que su artículo sea colocado en su página electrónica personal, tal como lo anuncia el American Journal of Physiology.

A pesar de las obvias razones para impulsar el libre acceso, los mismos generadores de la información han puesto un importante obstáculo; por ejemplo, hay revistas con un prestigio reconocido de muchos años en las que los investigadores desean publicar, no obstante lo cual consideran como un riesgo enviar un artículo importante a una revista que puede tener una gran difusión, pero que al mismo tiempo tiene un bajo impacto en la comunidad científica a la que se desea llegar. Pese a ello, esta reticencia se está perdiendo ya que un factor importante para un investigador es que su artículo sea leído, consultado y citado en la literatura científica. Se ha calculado que el hecho de que determinado artículo esté disponible desde su publicación favorece enormemente el número de veces que es citado. Otro beneficio que seguramente impulsará dicho movimiento es la disminución de la tala de árboles, que son los que producen la celulosa de la que se hace el papel.

En conclusión, la tendencia del Open access en la actualidad se orienta hacia un verdadero libre acceso en el que haya dependencias encargadas de todo el proceso, que implica la publicación de un artículo y el mantenimiento seguro de dicha información según el continuo avance de la tecnología. Desde el punto de vista científico, este libre acceso es deseable; aun así, llevará tiempo para que sea una modalidad mundialmente aceptada debido principalmente a las cuestiones económicas que todavía deben resolverse.

Para el lector interesado

BioMed Central (2009). Disponible en línea: http://www. biomedcentral.com.

Directory of Open Access Journals (2009). Disponible en línea: http://www.doaj.org/.

HighWire Press (2009). Disponible en línea: http://highwire.stanford.edu/.