Distribución de
la vegetación y cambio
climático como proceso
de selección natural
Lázaro Rafael Sánchez Velásquez
y María del Rosario Pineda López
en este ensayo se ofrece una breve explicación sobre el
origen de las especies a través de la selección natural,
las evidencias de este proceso, el papel del clima como
presión de selección natural en el tiempo geológico y el cambio
climático en tiempos humanos. El cambio climático (un tema que
cada día la sociedad discute más), como presión de la selección
natural y su impacto en la distribución de la vegetación, se analiza
igualmente, y se concluye con una propuesta de cómo las especies
del bosque mesófilo de montaña responderían al cambio climático
de acuerdo a los atributos funcionales de las especies de árboles y
arbustos que lo componen.
La diversidad de la selección natural
En la teoría del origen de las especies por medio de la selección
natural, Darwin señala que para que esto ocurra son fundamentales
tres aspectos: la variación dentro de los caracteres, la presión de la
selección y la transmisión de los caracteres expuestos a la presión
de la selección a las siguientes generaciones. Uno de los mecanismos
de presión de la selección para la especiación en el que Darwin se apoyó es la competencia, es decir, que
bajo la presión de esta interacción sólo aquellos
individuos más aptos podrían sobrevivir y dejar
descendencia gracias a los atributos heredados
que los hizo más aptos. Para fortalecer su teoría,
Darwin, de una manera ingeniosa, demuestra
cómo se pueden lograr cambios en los organismos,
y toma como ejemplo la domesticación de
palomas y la selección de caracteres de acuerdo
al propio capricho del hombre. Él seleccionó caracteres
muy sobresalientes y obtuvo una gran
variedad de fenotipos marcadamente diferentes y
heredables de palomas. En la época de Darwin
no se sabía sobre los procesos que disparaban la
diversidad genética (o sea, mutaciones genéticas),
y era este uno de los elementos que algunos
científicos de la época cuestionaban. Sin
embargo, esto ya quedó atrás con la aparición de
la genética moderna.
En la naturaleza ocurren di ferentes
agentes de presión de selección; por ejemplo,
supóngase una población de plantas con una
amplia variación genética en el contenido de
pelos (tricomas); si el clima cambia hacia una
mayor aridez, entonces se espera que las plantas
con mayor cantidad de tricomas serán las que
mejor se adapten y puedan sobrevivir, ya que les
permite resistir la luz directa y evitar una mayor
transpiración. Si este caracter es heredable y
ventajoso, entonces sus descendientes tendrán
mayores posibilidades de sobrevivir, y por lo
tanto de dejar un mayor número de individuos
con estos atributos, obteniendo una población de
individuos con una gran cantidad de tricomas.
El clima es uno de los elementos importantes
en el proceso de especiación, es decir,
de presión de selección. En general, la presión
de selección natural puede estar dada por las
interacciones ecológicas, los recursos (bióticos
y abióticos) y las condiciones ambientales (clima, suelo y agua, entre otras). Actualmente, se sabe que el
fenotipo (F), o sea, lo que percibimos físicamente de un individuo,
es el resultado del genotipo (G) (reservorio genético) más el ambiente
(A) y la interacción entre ambos; en otras palabras,
F = G + A + AG.
Este proceso evolutivo que actualmente parece trivial, se llevó
varios siglos para poder desmenuzarlo y sacarlo a la luz de una manera
simple y clara. El gran éxito de Darwin fue que su planteamiento
se podía entender sin ser un experto en la materia. Su obra, como la
de Freud, cambiaron a la humanidad en la manera de percibir al
mundo, y estas obras, que carecen de fórmulas, no por ello tuvieron
un impacto menor en todas las sociedades del mundo.
El proceso de selección natural ocurre en la naturaleza y
actúa sobre muchos atributos o caracteres de las especies; es uno
de los procesos que explican los cambios evolutivos de los organismos
y la extinción de especies. La selección natural, como proceso
evolutivo, es evidente e incuestionable. Esta teoría no sólo es importante
para explicar los cambios y la diversidad de organismos, sino
también por su impacto en los viejos paradigmas y porque entraña la
implantación de un parteaguas que revolucionó las ciencias biológicas
con implicaciones fundamentales en otras áreas de la ciencia y
la sociedad.
En general, la selección natural se clasifica en tres tipos:
direccional, estabilizadora y disruptiva. En la naturaleza, la selección
direccional se puede producir cuando uno de los fenotipos
extremos se selecciona a favor o en contra, normalmente como
consecuencia de cambios ambientales. Por otro lado, la selección
estabilizadora tiende a favorecer los tipos intermedios, los que son
seleccionados en contra de los dos fenotipos extremos; este tipo
de selección actúa manteniendo a la población bien adaptada a su
ambiente. La selección disruptiva actúa contra los intermedios y a
favor de los fenotipos extremos, por lo que puede considerarse
como opuesta a la selección estabilizadora. Esta situación puede
existir en poblaciones naturales y en ambientes heterogéneos.
La evidencia
Darwin fortaleció parte de su teoría con la observación de la
variación, en los pinzones de las islas Galápagos, de los tamaños y
formas de sus picos y de los individuos, los cuales
se sabe que están correlacionados con la disponibilidad
de los recursos y, en general, con el ambiente.
Gracias a los estudios de Peter y Rosemary
Grant, hoy se sabe que el tamaño del pico y del
cuerpo cambia de una generación a otra como
consecuencia de las alteraciones del clima, como
el llamado “El Niño“. De igual manera, los dos
volúmenes que escribió su tocayo Charles Lyell
(Principios de geología), mismos que leyó Darwin
en su viaje en el Beagle, lograron fortalecer su
explicación de los procesos de divergencia y
extinción de las especies. Por otro lado, Mendel
demostró, con sus experimentos en chícharos,
que los caracteres se heredan y que pueden ser
modelados y predichos con el uso de las matemáticas
(álgebra). Si bien se pensaba que el proceso
evolutivo era largo, hoy existe evidencia en
tiempo real (perceptible en términos humanos) de
que la selección natural y la especiación ocurren
en ambientes naturales; por ejemplo, en los cíclidos
(África), peces espinosos, peces guppies y
ranas (América).
Ya no cabe duda de que la selección
natural es un proceso que puede explicar el origen
de las especies. La genética moderna es
una de las sólidas herramientas que a través de
marcadores moleculares –y específicamente de
los marcadores genéticos– nos permite evaluar
los niveles de especiación. Estas herramientas
también hacen posible dilucidar la separación
de especies cuando los fenotipos de los individuos
no son tan claros como para diferenciar
una especie de otra. La evolución neutra y la
deriva genética, como fuerzas evolutivas, explican
también los cambios genéticos de las
poblaciones.
El clima como presión
de selección natural
Tiempo geológico. El clima de la Tierra lo conforman
el océano, la atmósfera, la geosfera, la criosfera
y la biosfera, los que interactúan de manera
compleja y están dirigidos por la energía solar.
Cualquier cambio en la interacción de estos componentes
o la variación en la energía recibida,
pueden producir una modificación de las condiciones
climáticas. El clima ha cambiado a lo largo
de la historia del planeta, y la evidencia geológica
así lo demuestra. La Tierra ha presenciado cinco
grandes extinciones catastróficas y se estima que
en ellas han desaparecido 65% de las especies
vivientes. En general, la extinción y la especiación
son procesos naturales que ocurren a lo largo de
la historia de la vida en nuestro planeta. Sin embargo,
Lawton y May señalan que la tasa de extinción
de especies ha aumentado considerablemente
por la presencia de los seres humanos.
Tiempo humano. Si bien la incertidumbre
juega un papel central en las proyecciones desde
la perspectiva del cambio climático, hoy se
acepta que los efectos de éste sobre los sistemas
naturales y humanos están ocasionando
graves e importantes modificaciones. Así, se
estima que, por ejemplo, considerando solo el
tema de las especies, han estado ocurriendo
cambios en los patrones fenológicos y en la
extinción de muchas de ellas.
Cambio climático. De manera natural, el
clima de la Tierra ha experimentado variaciones
cíclicas en función de los cambios en la órbita
del planeta y la actividad solar. No obstante,
Pujol afirma que el cambio climático que la
humanidad está experimentando actualmente
se debe entre 95% y 99% a causas ant ropogénicas.
El Panel Intergubernamental de
Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por
sus siglas en inglés), en su informe de 200, concluyó que había evidencias sólidas de que el calentamiento
observado en la Tierra durante los últimos cincuenta años era
atribuible a las actividades humanas.
La opinión pública internacional es cada vez más sensible
a la amenaza que representa el calentamiento global, en particular
por los impactos que puede tener en las poblaciones humanas, en
sus economías y en el proceso de desarrollo en general. Aunque
los estudios de prospectiva indican que los modos y grados en
que el cambio climático impactará varían de una región a otra del
planeta, se tiene la seguridad de que el saldo general será negativo.
El impacto dependerá del desempeño de las naciones en el
desarrollo de medidas de mitigación y adaptación.
Hablar de cambio climático implica pensar en impactos
drásticos que muchas especies –incluido por supuesto el hombre–
estamos enfrentando. El principal problema de este cambio
climático radica en el corto periodo de tiempo en el que se
está ocasionando toda una serie de impactos que están modificando
el paisaje mundial a partir de causas de escala local y
con repercusiones planetarias. Los cambios relacionados con la
variabilidad climática nos han dejado ver la vulnerabilidad que el
hombre y las diferentes especies tienen frente a esta.
A partir del reconocimiento de las diversas naciones del
mundo de que este proceso de cambio climático global es un
hecho, se reconoce también la necesidad de generar modelos
que nos permitan evaluar los posibles impactos de ese cambio
climático en los sistemas biofísicos (vegetación, caudales y
plantas cultivadas). En este sentido, encontramos una gran
cantidad de literatura y de escenarios referentes al impacto de cambio climático sobre la vegetación en una escala global, los
cuales indican que se puede esperar la migración de especies a
lo largo de gradientes altitudinales y latitudinales. Estos modelos
son muy útiles regionalmente en aquellos ecosistemas simples,
es decir, dominados por una o pocas especies (por
ejemplo, pastizales y bosques de coníferas), donde claramente
podemos decir que un ecosistema (un bosque de coníferas por
ejemplo) podría cambiar por otro ecosistema (por ejemplo un
pastizal). Sin embargo, el grado de afectación depende de las
especies que conforman el ecosistema; así, se espera que la
distribución natural de Pinus hartwegii (una especie de pino)
disminuya entre 41 y 49%, siendo sustituido por pastizales y
por otra especie de pino de menor elevación, como el P. rudis;
otros ecosistemas sufrirán una afectación menor. Los bosques
de P. pseudostrobus (otra especie de pino) disminuirá su distribución
en tan solo 0.65%, e inclusive se cree que algunos
ecosistemas formados por algunas especies de pinos aumenten
su distribución natural (como P. leiophylla, con 35.46% de
aumento). En los ecosistemas complejos, como el bosque
mesófilo de montaña, no necesariamente todas las especies
que lo componen responderían de igual manera a un cambio
del clima. Se espera asimismo que las especies del bosque
mesófilo de montaña (BMM) tengan un comportamiento diferencial
de acuerdo a los grupos funcionales que lo componen. La
contribución de modelos climáticos que incluyan grupos funcionales
nos permitiría tomar decisiones importantes para mitigar
los efectos del clima en una escala regional. En los últimos años esta necesidad ha impulsado la búsqueda
de variables útiles y aplicables para mitigar el
efecto del cambio climático.
Un estudio de caso: el bosque
mesófilo de montaña
El BMM de México es un ecosistema de transición
entre las selvas húmedas y los bosques templados;
puede adoptar diferentes fisonomías (estructura
y composición) dependiendo de la altitud,
latitud, pendiente y clima. Al BMM se le ha caracterizado
como un ecosistema en el cual se presentan
periodos largos de neblina o nubosidad,
característica que ha motivado a llamarlo también
bosque de niebla o “cloud forest”. Su presencia
en México es la más septentrional de América
Latina. De 1993 a 2000, México perdió más de
90% del BMM y más de la mitad de los bosques
templados. El BMM ocupa una superficie aproximada
de 800 mil hectáreas (menos de 1% del territorio
nacional) y se distribuye principalmente en
Chiapas, Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y
Estado de México. En Veracruz, el BMM ocupa
una superficie de aproximadamente 268,566.80
hectáreas.
El BMM tiene una gran diversidad biológica
y de endemismos y es el bosque de México con
mayor número de especies por unidad de superficie.
Es importante por los servicios ambientales
que ofrece y los recursos naturales que provee.
Su lenta regeneración, la reducción de su distribución
y su continua perturbación han ocasionado
que sea calificado como un ecosistema relicto,
frágil, en peligro de extinción y con prioridad para
su conservación. Uno de los tipos de vegetación más sensibles al
cambio climático global en México es justamente
el BMM; se prevé que aquél afectará de 46 a 58%
de su distribución. Los doctores Villers y Trejo
han reconocido que los BMM de México serán
más sensibles al aumento en la temperatura, es
decir, serán más secos y cálidos; además, son
asociaciones vegetales que están en continuo
disturbio causado por agentes naturales y antropogénicos.
Se prevé que este escenario para el
BMM provocaría cambios dramáticos en su estructura,
composición y distribución. De continuarse
los disturbios actuales (tala, incendios,
ganadería extensiva, sobreexplotación, conversión
de tierras a la agricultura, etc.), aunados a
los escenarios del cambio climático (presión de selección), en este estudio de caso nos planteamos la siguiente
pregunta: ¿Qué grupos funcionales del BMM serán más afectados
por el cambio climático?
Grupos funcionales
Según la información de la distribución y atributos funcionales de
las especies del BMM obtenida a partir de la base de datos del
primer autor, se reconocieron seis grupos funcionales, los cuales
se describen a continuación:
Grupo 1: Pioneras. Incluye plantas que se desarrollan en
claros grandes, áreas abiertas y potreros, y resisten o las favorece
el pisoteo del ganado. En general, crecen en zonas secas, áreas altas y expuestas; toleran condiciones de poca humedad, y son
favorecidas por perturbaciones como el fuego, la ganadería y la
tala clandestina. Son especies que no se establecen bajo el dosel
de los árboles.
Grupo 2: Pioneras intermedias. Son plantas que
se establecen en áreas en regeneración o en campos agrícolas
abandonados; especies que se desarrollan en cafetales de sombra;
plantas que se establecen en zonas bajas (de 1,006 a 1,403
metros sobre el nivel del mar) en claros de bosque mixto; por
ejemplo, QuercusyLiquidambar (encino y liquidámbar).
Grupo 3: Pioneras avanzadas. Son especies que se establecen en la vegetación
secundaria joven (de 20 a 25 años) asociada a la agricul
tura o que se establece después de veinte años de
aprovechamiento forestal.
Grupo 4: Intermedias. Plantas que s o n
comunes en la vegetación secundaria derivada de la destrucción
parcial del BMM.
Grupo 5: Intermedias avanzadas. Son especies
de estados sucesionales intermedios (de 40 a 45 años) o vegetación
secundaria de más de 40 años; especies pioneras del
BMM que se establecen bajo el dosel de los pinos y son latifoliadas;
bosque joven de entre 43 y 45 años; especies que se
desarrollan en claros pequeños originados por la caída de árboles
o por el aprovechamiento forestal selectivo.
Grupo 6: Avanzadas.
Especies de estados sucesionales avanzados de bosques relativamente
jóvenes (75 años) y maduros (de 80 a 100 años o más);
vegetación de ambientes no perturbados que se desarrolla en el
interior del bosque (entre 20 y 60 metros de altura). Solo están
presentes en las zonas bajas de las cañadas y prefieren sitios con
humedad intermedia o alta. Se desarrollan en la cercanía de
cauces de ríos o arroyos y en sitios poco expuestos o húmedos.
Entre los resultados de este estudio, hallamos que no
todos los grupos funcionales del BMM se verían igualmente afectados
por el cambio climático que se prevé (secos y cálidos); por
ejemplo, con los continuos disturbios y el clima más cálido y seco
(presión de selección natural), las especies del BMM que tienen
mayores posibilidades de sobrevivir serían aquellas pertenecientes
a los grupos funcionales 1 y 2 (pioneras y pioneras intermedias).
Estos grupos tendrán mayores posibilidades de permanecer y
serían las primeras en emigrar a áreas abiertas adyacentes con un
clima más benigno, y competirían con otros grupos funcionales
similares de otros tipos de vegetación (por ejemplo pinos). Sin
embargo, las poblaciones de algunas de estas especies han sido
reducidas de tal manera que sería muy difícil su dispersión de manera
natural y sólo tendrían éxito bajo un esquema de manejo
como plantaciones sucesionales.
Los atributos necesarios para que las
especies puedan permanecer e invadir otras
áreas son su amplia dispersión, rápido crecimiento,
semillas persistentes, capacidad de
rebrote (tolerancia al ramoneo) y alta plasticidad
(es decir, capacidad de cambiar morfológicamente
para adaptarse a continuos cambios ambientales).
Las especies de los grupos funcionales
5 y 6 (intermedias avanzadas y avanzadas)
serían los grupos más afectados por el cambio
climático (de acuerdo con los escenarios previamente
planteados). Contienen especies que
requieren de condiciones ambientales relativamente
estables para completar su ciclo de vida,
tolerantes a la sombra de ambientes húmedos,
de lento crecimiento y disper sión no muy
amplia. Es decir, se mantendrían con dificultad
en las actuales áreas y di fícilmente podrán
migrar hacia otros lugares debido a su reducida
dispersión. Generalmente, a este grupo pertenecen
muchas de las especies que se encuentran
bajo protección.
Por lo regular, los BMM de Veracruz tendrán
que competir con aquellas especies inmigrantes
de otros tipos de vegetación provenientes
de las áreas adyacentes (pioneras y pioneras intermedias), y las especies emigrantes del BMM
(pioneras) competirán con otros grupos funcionales
de otros tipos de vegetación adyacentes.
Tendrán éxito aquellas especies competitivamente
superiores dentro del gradiente ambiental,
esto es, las áreas adyacentes de dos tipos de
vegetación que comparten algunas de sus especies
características (ecotonos) quizá podrán
ampliarse hasta generar comunidades clímax
(comunidades formadas por especies competitivamente
superiores dentro de un gradiente ambiental).
En conclusión, si bien es cier to que
dependiendo de los modelos que se utilicen para
la construcción de un escenario se obtienen
como resultado diferentes escenarios de cambios
en la vegetación, es importante reconocer que
los bosques son dinámicos y que dentro de ellos
hay grupos funcionales adaptados a los diferentes
estados de sucesión y al clima. Esta
premisa nos lleva a plantear que diferentes grupos
funcionales de un tipo de vegetación tendrán
diferentes oportunidades de permanecer o desaparecer
en un gradiente ambiental cambiante.
Los grupos funcionales del BMM que
podrían permanecer e invadir otras áreas son las
especies pioneras y pioneras intermedias, mientras
que las que se verían más afectadas en términos
de su permanencia son las especies
avanzadas.
Al igual que muchos otros tipos de vegetación,
la determinación de los grupos funcionales
del BMM es aún incipiente. El conocimiento
de las especies y su función ecológica
nos proporcionarían información valiosa para
realizar modelos de cambio de la vegetación de
acuerdo con los escenarios de cambio climático
(presión de selección antural), lo que permitiría
mitigar los efectos a través de plantaciones sucesionales
con diferentes enfoques (comercial, conservación,
captura de CO2 o simplemente para
rehabilitación).
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