EDITORIAL
En estos tiempos, cuando términos como “crisis”, “globalización” y “sostenibilidad” se leen y escuchan en cualquiera de los ámbitos en que nos desenvolvemos, La Ciencia y el Hombre nos acompaña nuevamente. Pero, ¿para qué y por qué tendríamos que leer acerca de ciencia y tecnología, cuando tal parece debiéramos dedicarnos a buscar alternativas para mantenernos a salvo de la crisis que azota al mundo globalizado?
Simplemente, creemos que sin ciencia no hay avance, y sin avanzar quedamos estancados e irremediablemente destinados a la descomposición. El uso de la ciencia es necesario e indispensable.Entendemos la ciencia como parte de nuestra cultura, como la herramienta más poderosa que tenemos para saber por qué ocurren las cosas en nuestro mundo. Tiene entonces sentido seguir en el camino. Nuestra revista se hace para compartirse con quienes nos hacen el favor de leerla, y conocer así lo que en la Universidad Veracruzana y en otras instituciones hermanas se produce en este campo tan extenso, y por ello también tan desconocido y siempre interesante, para aprender o al menos para inquietarnos.
Comenzamos este número con un artículo de nuestro filósofo José Antonio Hernanz, quien, a tono con los tiempos, reflexiona acerca de la crisis que también aqueja a la ciencia cuando se ha aceptado que no existe un interés real por conocerla; señala esa profunda distancia que separa al científico de la sociedad común y, analizando el desarrollo de la ciencia, nos motiva a buscar –e incluso sentir– de forma casi apasionada el conocimiento científico, percibiendo sus bondades y buscando la felicidad en el conocimiento. ¿Una alternativa más? Quizá hallemos un poco de lo que buscamos.
Y mostrándonos cómo se busca la pasión en la vida, nos acompaña Jorge Borja, quien debate acaloradamente acerca de la nueva actividad tan de moda entre los psicólogos: la prevención de la salud, bajo cuya égida encontramos un número cada vez mayor de enfermos que no son atendidos, pero que sí están “bien prevenidos” de los males que padecerán o que ya les afectan si
acusan “ciertas conductas”. Apela al tratamiento práctico, eficiente y acorde a los tiempos del profesional de la psicología no moralista, sino realista. Es casi un grito que nos lleva a la reflexión profunda de nuestra sociedad, que exige ya el ejercicio de construcción del conocimiento entre la sociedad toda. Plantea que “educar es construir una percepción de la realidad, erigir un universo”, por lo que exige a los psicólogos no confundir su labor con la educación.
Y en asuntos de salud, toca su turno a una enfermedad también de nuestro tiempo: el cáncer, que es abordado desde el punto de vista fisiológico en un claro e interesante artículo: “La cronoterapia: cáncer al compás del reloj”. Los ritmos circadianos y los relojes biológicos nos dan luz acerca del tratamiento actual de la enfermedad a través de la cronofarmacología; leyendo el texto, nos reconoceremos como organismos sincronizados y al cáncer como una alteración de dicha sincronía.
En el Instituto de Medicina Forense se realizan estudios locales sobre el virus del papiloma humano, información importante de conocer ya que actualmente compromete a un alto porcentaje de nuestra población. Además, abordan en este número el tema de la muerte, dado su carácter especial, acorde a la idiosincrasia mexicana, y lo analizan como un proceso natural más de la vida a partir de la disciplina científica que la estudia: la tanatología.
Íñigo Verdalet, por su parte, nos informa en este número acerca de los alimentos y el índice glucémico, proveyéndonos una útil tabla en donde podremos consultar nuestra ingesta diaria para mantenernos saludables manejando los productos contenidos en la alacena y controlando lo que conoceremos como la carga glucémica de los alimentos que consumimos.
El equipo de trabajo del Inbioteca-UV nos ilustra acerca de las diferentes especies con las que convivimos y que poco a poco iremos conociendo para acercarnos a ellas y coadyuvar así a su protección. Nos presenta ahora el tan conocido árbol de navidad, especie amenazada y que fácilmente arrojamos cada año al camión de la basura. Sabremos acerca de sus asociaciones con los hongos micorrícicos, organismos benéficos desconocidos por muchos. Por si fuera poco, también nos muestran al murciélago, víctima inocente debido a los muchos mitos que hay acerca de él, los que iremos eliminando de nuestra mente al conocer sus variadas especies y la importancia que brindan a nuestro entorno y al hombre mismo.
Y siguiendo en esta temática de la protección y el conocimiento, diversos autores nos hablan de las especies exóticas invasoras y de los diferentes programas de educación ambiental que actualmente se desarrollan, o bien de las áreas naturales protegidas, patrimonio natural de México que enfrenta una serie de obstáculos que impiden su adecuada gestión, todos ellos, sin duda, temas de la mayor actualidad.
Finalmente, para mantener vivo el interés por la ciencia, en las secciones de reseña, traducción, “Mujeres en la ciencia” y “Curiosidades científicas”, encontrará el lector materiales interesantes, que no debe omitir de su lectura, para conocer la ciencia, tener una comprensión más amplia del universo y simplemente vivir.
Aída Pozos Villanueva
Editora adjunta