Revista La Ciencia y el Hombre
Enero•Abril
de 2009
REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TECNOLÓGICA DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Volumen XXII
Número 1
Editorial
Con la fotosíntesis en casa
Célula:
¿“pequeños animálculos” o unidades de vida?
Agua subterránea:
el agua que no vemos
La biodiversidad desde la perspectiva de la conservación
La conservación de la vida salvaje
La vainilla
La vainilla y sus beneficios en el sistema de acahual
¿Es factible producir alimentos sin agroquímicos?
La produccion de biocombustibles en México:
la caña de azúcar
El problema de la técnica en Ortega y Gasset
La Sociedad de Reformulación Científica
Viajeros en el tiempo: mi encuentro con Turing
ENTREVISTA
Gerardo Jiménez Sánchez:
el conocimiento del genoma humano ha derrumbado el concepto de raza
DISTINTAS Y DISTANTES: MUJERES EN LA CIENCIA
Carolina Herschel:
la astronomía sideral o la canción de las estrellas
CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
Cuidar, invertir:
la economía de la vida
 

EDITORIAL

Al final de cuentas, afirman Mario Vázquez y Samaria Armenta en el artículo con que comienza este número, sin fotosíntesis no habría vida, pues “está en nosotros” y en esta nuestra casa, el minúsculo planeta que habitamos; gracias a este fenómeno se produce la energía que sostiene plantas y animales y, finalmente, a nosotros mismos.

Y si es en la célula donde se llevan a cabo los complicados procesos de aquel fenómeno, María del Socorro Fernández, Beatriz Palmeros, María del Carmen Ramírez, Rebeca García y José Armando Lozada dan un paso adelante y nos llevan a conocer un poco más esta maravillosa estructura, al tiempo que nos ilustran sobre la aventura de siglos que condujo a la comprensión de su funcionamiento y arquitectura, así como de las desviaciones que en ocasiones aparecen.

Pero la célula no vive sin agua, y es justamente el agua –en este caso la subterránea, esa “agua que no vemos”– el tema que aborda Iris Neri Flores en su interesante artículo, en el que nos habla del ciclo de esta sustancia vital, sus etapas, movimientos e importancia, de modo que, al concluir la lectura, sabemos bastante más acerca de los vericuetos que recorre este líquido que sostiene nuestra vida.

Gilberto Silva, con la excelente prosa que acostumbra, distingue entre conservacionistas, preservacionistas, ecologistas y ambientalistas –términos que a los ojos del hombre de la calle significan lo mismo–, todo ello en referencia a las maravillosas y múltiples manifestaciones de la vida, es decir, la biodiversidad, así como las íntimas implicaciones que tiene para nosotros, los seres humanos.

Esa biodiversidad, sin embargo, está continuamente amenazada, como nos dice Brenda Solórzano, a continuación de lo cual nos facilita la valiosa información contenida en las llamadas “listas rojas” sobre el riesgo de que desaparezcan muy diferentes especies en el planeta; por fortuna, nos aclara, también hay “listas azules”, que hablan de los éxitos en la tarea de preservar incontables especies animales y vegetales.

Veracruz ha sido un estado productor de vainilla desde los tiempos prehispánicos; tiene este producto un gran potencial económico que hasta hoy se ha pasado por alto o no ha tenido el impulso necesario. En sendos artículos, Rebeca Alicia Menchaca y Juan Bautista Santiago nos proporcionan la información necesaria para conocer más acerca de esta peculiar orquídea, sus potencialidades y los problemas que enfrentan su cultivo y comercialización. Como veracruzanos, debiéramos leer estos valiosos textos.

Y si la vainilla es un producto de gran valor, no supera sin embargo al de la caña de azúcar, también característica de nuestra entidad. Su creciente importancia mundial en la producción de combustibles es analizada con todo detalle por Roberto Bravo Garzón y Raúl Cortés García, reconocidos investigadores en esta área, quienes insisten en que México debe ser una de las principales fuentes en el orbe de tales biocombustibles.

Luis Alberto Canela, en un tenor muy distinto de los anteriores textos, examina las implicaciones que la técnica y la tecnología significaron para don José Ortega y Gasset, el brillante filósofo español, fundador de la Escuela de Madrid. Siendo filósofo el propio autor del artículo, recorre con buena mano los escritos de Ortega, y entre éste y nuestro colaborador nos dejan el siempre dulce saborcillo de la más atinada reflexión.

Un filósofo más, Rubén Sánchez Muñoz, en un excelente monólogo, revisa los alcances de lo que se ha dado en llamar la “nueva ciencia”, divorciada de los procedimientos, principios, leyes y demás de la acostumbrada. El estilo que sigue el autor es, además de irónico, muy adecuado a los propósitos que pretende.

Y si queremos ironías, gracejos y la risa franca, nada mejor que el artículo de Manuel Martínez, en que relata su inaudito e hilarante encuentro –¡en el Parque Juárez!– con Alan Turing, el padre de la Inteligencia Artificial, muerto hace 54 años. Realmente el texto, tras su lectura, nos pone con el humor necesario para seguir el batallar cotidiano con un espíritu más agradecido.

En nuestra acostumbrada entrevista, Alma Cruz y Liliana Calatayud conversan con el doctor Gerardo Jiménez, director del Instituto Nacional de Medicina Genómica sobre el tema que en los años recientes ha venido a acaparar la atención de los genetistas y, de paso, de todos nosotros por sus importantísimas implicaciones: la decodificación del genoma humano. Este renombrado científico nos habla aquí acerca del tema con el gran conocimiento que su trabajo pionero le ha aportado.

Angélica Salmerón, por su parte, en la sección que ya es su sello en nuestra revista, aborda la vida y obra de Carolina Herschel, no ya como la hermana del gran astrónomo descubridor del planeta Urano, sino como una científica, matemática y astrónoma por propio derecho. En un tiempo en que tales conocimientos estaban prácticamente vedados a las mujeres, Carolina se hace merecedora de numerosas distinciones que la colocan a la par de otros grandes descubridores.

Cerrando este número, el lector hallará la infaltable aportación de Leticia Garibay y Heriberto Contreras, quienes en su habitual zona de curiosidades científicas nos ilustran sobre la que llamaremos “economía” de la reproducción biológica de las diversas especies en términos de inversión y gasto, al tiempo que extienden sus hallazgos al terreno del hombre.

En fin, como ya es una tradición, el lector que nos honra al leer las páginas de La Ciencia y el Hombre confirmará en este número que la ciencia es más interesante de lo que se supone.