EDITORIAL
Al final de cuentas, afirman Mario Vázquez y Samaria Armenta en el artículo con que comienza este número, sin fotosíntesis
no habría vida, pues “está en nosotros” y en esta nuestra
casa, el minúsculo planeta que habitamos; gracias a este fenómeno
se produce la energía que sostiene plantas y animales y,
finalmente, a nosotros mismos.
Y si es en la célula donde se llevan a cabo los complicados
procesos de aquel fenómeno, María del Socorro Fernández,
Beatriz Palmeros, María del Carmen Ramírez, Rebeca García y
José Armando Lozada dan un paso adelante y nos llevan a conocer
un poco más esta maravillosa estructura, al tiempo que nos
ilustran sobre la aventura de siglos que condujo a la comprensión
de su funcionamiento y arquitectura, así como de las desviaciones
que en ocasiones aparecen.
Pero la célula no vive sin agua, y es justamente el agua –en
este caso la subterránea, esa “agua que no vemos”– el tema que
aborda Iris Neri Flores en su interesante artículo, en el que nos
habla del ciclo de esta sustancia vital, sus etapas, movimientos e
importancia, de modo que, al concluir la lectura, sabemos bastante
más acerca de los vericuetos que recorre este líquido que
sostiene nuestra vida.
Gilberto Silva, con la excelente prosa que acostumbra, distingue
entre conservacionistas, preservacionistas, ecologistas y
ambientalistas –términos que a los ojos del hombre de la calle significan
lo mismo–, todo ello en referencia a las maravillosas y múltiples
manifestaciones de la vida, es decir, la biodiversidad, así
como las íntimas implicaciones que tiene para nosotros, los seres
humanos.
Esa biodiversidad, sin embargo, está continuamente amenazada,
como nos dice Brenda Solórzano, a continuación de lo
cual nos facilita la valiosa información contenida en las llamadas
“listas rojas” sobre el riesgo de que desaparezcan muy diferentes
especies en el planeta; por fortuna, nos aclara, también hay “listas
azules”, que hablan de los éxitos en la tarea de preservar incontables
especies animales y vegetales.
Veracruz ha sido un estado productor de vainilla desde los tiempos prehispánicos; tiene
este producto un gran potencial económico que hasta hoy se ha pasado por alto o no ha tenido
el impulso necesario. En sendos artículos, Rebeca Alicia Menchaca y Juan Bautista Santiago nos
proporcionan la información necesaria para conocer más acerca de esta peculiar orquídea, sus
potencialidades y los problemas que enfrentan su cultivo y comercialización. Como
veracruzanos, debiéramos leer estos valiosos textos.
Y si la vainilla es un producto de gran valor, no supera sin embargo al de la caña de azúcar,
también característica de nuestra entidad. Su creciente importancia mundial en la producción
de combustibles es analizada con todo detalle por Roberto Bravo Garzón y Raúl Cortés
García, reconocidos investigadores en esta área, quienes insisten en que México debe ser una
de las principales fuentes en el orbe de tales biocombustibles.
Luis Alberto Canela, en un tenor muy distinto de los anteriores textos, examina las implicaciones
que la técnica y la tecnología significaron para don José Ortega y Gasset, el brillante filósofo
español, fundador de la Escuela de Madrid. Siendo filósofo el propio autor del artículo,
recorre con buena mano los escritos de Ortega, y entre éste y nuestro colaborador nos dejan el
siempre dulce saborcillo de la más atinada reflexión.
Un filósofo más, Rubén Sánchez Muñoz, en un excelente monólogo, revisa los alcances
de lo que se ha dado en llamar la “nueva ciencia”, divorciada de los procedimientos, principios,
leyes y demás de la acostumbrada. El estilo que sigue el autor es, además de irónico, muy adecuado
a los propósitos que pretende.
Y si queremos ironías, gracejos y la risa franca, nada mejor que el artículo de Manuel
Martínez, en que relata su inaudito e hilarante encuentro –¡en el Parque Juárez!– con Alan Turing,
el padre de la Inteligencia Artificial, muerto hace 54 años. Realmente el texto, tras su lectura, nos
pone con el humor necesario para seguir el batallar cotidiano con un espíritu más agradecido.
En nuestra acostumbrada entrevista, Alma Cruz y Liliana Calatayud conversan con el doctor
Gerardo Jiménez, director del Instituto Nacional de Medicina Genómica sobre el tema que en
los años recientes ha venido a acaparar la atención de los genetistas y, de paso, de todos
nosotros por sus importantísimas implicaciones: la decodificación del genoma humano. Este
renombrado científico nos habla aquí acerca del tema con el gran conocimiento que su trabajo
pionero le ha aportado.
Angélica Salmerón, por su parte, en la sección que ya es su sello en nuestra revista,
aborda la vida y obra de Carolina Herschel, no ya como la hermana del gran astrónomo descubridor
del planeta Urano, sino como una científica, matemática y astrónoma por propio derecho.
En un tiempo en que tales conocimientos estaban prácticamente vedados a las mujeres,
Carolina se hace merecedora de numerosas distinciones que la colocan a la par de otros
grandes descubridores.
Cerrando este número, el lector hallará la infaltable aportación de Leticia Garibay y
Heriberto Contreras, quienes en su habitual zona de curiosidades científicas nos ilustran sobre la
que llamaremos “economía” de la reproducción biológica de las diversas especies en términos
de inversión y gasto, al tiempo que extienden sus hallazgos al terreno del hombre.
En fin, como ya es una tradición, el lector que nos honra al leer las páginas de La Ciencia y
el Hombre confirmará en este número que la ciencia es más interesante de lo que se supone.