El piñoncillo mexicano:
fuente de energía renovable
Jorge Martínez Herrera, Alma L. Martínez Ayala y
Silvia Evangelista Lozano
El piñoncillo mexicano ( Jatropha curcas ) pertenece a la
familia de las Euphorbiaceae. Nativa de México y
Centroamérica, es ampliamente cultivada en estos
países, así como en África y Asia. Es resistente a la sequía y crece
en suelos pobres y arenosos, en climas tropicales y semitropicales
y en altitudes que van desde los 0 a los 1,600 metros sobre el nivel
del mar. El látex de sus hojas se ha utilizado en la medicina tradicional
y también como cerca viva para reforestar zonas erosionadas.
El rendimiento reportado de la semilla de piñoncillo varía de
media tonelada a doce toneladas por año en cada hectárea,
dependiendo del tipo de suelo, fertilización y condiciones de riego.
El arbusto tiene un periodo productivo de más de 40 años. En
tierras apropiadas y con precipitaciones de 900 a 1,200 milímetros ,
puede esperarse un promedio anual de producción de semillas de
alrededor de cinco toneladas.
En México, la planta se encuentra en forma silvestre en
diversos estados de la República Mexicana , como Morelos,
Chiapas, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Yucatán, Hidalgo, Veracruz,
Michoacán, Sinaloa, Sonora y Quintana Roo; sin embargo, sólo es
utilizada de manera tradicional por los pobladores de la región de
Papantla y Puebla en la preparación de diferentes platillos, como
tamales, pollo en pipían (mezclado con semillas de calabaza y ajonjolí),
con huevo o simplemente tostada en comal.
Tradicionalmente conocida como piñón, piñoncillo o pistache
mexicano, sólo en México existen variedades denominadas
"no tóxicas", pues no poseen las sustancias responsables de la
toxicidad, por lo que su empleo en la alimentación
humana y animal es posible. No
obstante, las variedades "tóxicas" son sembradas
en Nicaragua, Brasil, Malí, Mozambique, India,
China e Indonesia, aunque limitando su uso.
Las semillas de piñoncillo mexicano contienen
entre 55 y 60% de aceite, que puede ser
convertido en biodiesel mediante un proceso llamado
transesterificación. La conveniencia de convertir
el aceite en biodiesel ha sido claramente
demostrada por diversos investigadores, ya que
tiene rendimientos superiores a 92%. El biodiesel
obtenido de esta planta cumple con los estándares
internacionales europeos debido a sus propiedades
físicoquímicas; además, aventaja al diesel pues disminuye la emisión de una gran variedad de contaminantes.
Aunque las emisiones de dióxido de carbono
de esta planta no se han medido aún, se ha
demostrado en Estados Unidos que el uso del
biodiesel obtenido a partir del aceite de soya reduce
dichas emisiones de dióxido de carbono y de dióxido
de azufre en 80 y 100%, respectivamente, en
comparación con el petrodiesel.
La pasta residual obtenida después de la
extracción de aceite contiene entre 50 y 60% de
proteína cruda cuando se le compara con la
harina de soya, que sólo tiene 45%, por lo que
puede emplearse en la elaboración de alimentos
balanceados, e incluso es posible incorporarla y
combinarla con diferentes productos alimenticios.
En nuestro país la demanda de esta
planta ha aumentado en diversas entidades
debido a sus ventajas agronómicas, fácil propagación,
excelente rendimiento por hectárea, alto
contenido de aceite y posible uso de la pasta
residual en la alimentación humana y animal.
Con el propósito de conocer más el piñoncillo, colectamos
e identificamos las plantas provenientes de los estados de Cuautla
y Yautepec, Mor. y de Castillo de Teayo, Pueblillo y Coatzacoalcos,
Ver., en el herbario de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas.
Las plantas de Morelos crecen en altitudes que van de 1,100 a
1,300 metros sobre el nivel del mar, y las de Veracruz entre 0 y 80
metros.
Las semillas de piñoncillo de las regiones estudiadas tienen
un alto contenido de proteína y grasa. La pasta residual, obtenida
después de la extracción de aceite, contiene una gran proporción
de proteína cruda, si se le compara con algunas otras semillas de
cereales y leguminosas.
Las semillas provenientes de Coatzacoalcos son tóxicas,
pero no las de Castillo de Teayo, Pueblillo, Yautepec y Cuautla.
Sólo las semillas de Morelos se utilizaron para establecer
una parcela experimental debido a la escasez de las provenientes
de otros estados. Esas semillas germinaron casi en su totalidad a
los cuatro o cinco días a temperaturas de 28 a 30 ºC ; una vez germinadas,
se plantaron en bolsas de papel y se dejaron ahí durante
tres semanas, hasta que alcanzaron una altura promedio de 30 a
40 centímetros . Posteriormente, se transplantaron a campo.
La primera cosecha de piñoncillo fue a los nueve meses,
obteniéndose en promedio 32.5 gramos por arbusto; la mitad de
los arbustos creció dos metros y la otra sólo un poco más de
metro y medio. El bajo rendimiento obtenido tiene que ver con la
falta de riego y de fertilizantes, por lo que se recomiendan por lo
menos tres aplicaciones de fertilizante y dos riegos por semana en
temporada de sequía.
El contenido de proteína y aceite en las semillas
cosechadas de Morelos fue de 30% y de 53%, respectivamente,
que son valores significativamente diferentes a los obtenidos para
la misma semilla silvestre colectada en el año 2003, que fueron de
32% de proteína y 55% de aceite.
El contenido de proteína y grasa de las plantas de piñoncillo
provenientes de Veracruz y Morelos son significativamente
más altos a los valores encontrados en semillas provenientes de la
India, Nicaragua, Costa Rica y Cabo Verde, y similares a los reportados
sobre otras semillas provenientes de nuestro país. Las semillas
de México se caracterizan por ser más grandes que las de
África y Asia. En algunas de ellas, al aumentar el porcentaje de
aceite disminuye el contenido de proteína, y viceversa. La harina
desgrasada contiene más de 60% de proteína, la cual puede ser
utilizada para la alimentación humana y animal. Se
han realizado pruebas empleando la harina de
piñoncillo en la elaboración de dietas para peces,
sobre todo tilapia y carpa.
Sólo en las semillas de Coatzacoalcos se
detectaron los ésteres de forbol que lo hacen tóxico,
por lo que, al ser mayor el número de variedades
no tóxicas en México, se abre un enorme
campo de posibilidades para su utilización en la
alimentación humana y animal, pues en países
como la India y Cabo Verde, por sólo mencionar
algunos, únicamente existe la variedad tóxica, lo
que limita el empleo de la pasta residual ya que se
requieren procesos adicionales para su destoxificación.
La planta de piñoncillo ha demostrado
tener una gran resistencia a la sequía; si bien en
los primeros años su rendimiento de ve afectado
cuando no tiene el riego adecuado, se adapta
fácilmente y desde el primer ciclo agrícola se
obtiene una buena producción. Actualmente, se
ha establecido en el Centro de Desarrollo de
Productos Bióticos (Ceprobi) del Instituto
Politécnico Nacional el cultivo experimental de
plantas no tóxicas provenientes de diferentes
regiones de México, en colaboración con la
Universidad de Hohenheim, Alemania, con el
propósito de tener un banco de germoplasma y
poder así seleccionar los mejores ejemplares para
su propagación y resiembra en campo. Algunos
de los beneficios del cultivo consisten en que es
una fuente de energía renovable, controla la
erosión y mejora el suelo, promueve el empleo y
reduce la pobreza. En México no hay aún
grandes plantaciones de piñoncillo debido a que
hay poca semilla; sin embargo, ya hay interés en
varios estados, como Michoacán, Puebla,
Chiapas, Yucatán, Morelos, Veracruz y Nuevo
León, para establecer las primeras hectáreas de
este cultivo con el propósito de obtener biodiesel
a partir de su aceite, lo que nos da una clara idea
de la importancia y relevancia que tendrá en el
futuro en nuestro país.
Para el lector interesado
Francis, G. Edinger R. y Becker K. (2005). "A concept for simultaneous
wasteland reclamation, fuel production, and socio-economic
development in degraded areas in India : Need, potential and perspectives
of Jatropha plantations". Nature Research Forum , 29,
12-24.
Makkar H. P. S., Becker K. y Schmook B. (1998). "Edible provenances of
J. curcas from Quintana Roo state of México and effect of roasting
on antinutrient and toxic factors in seeds". Plant Food for
Human Nutrition, 52, 31-36.
Schmook B. y Serralta-Peraza L. (1997). " J. curcas : distribution and uses
in the Yucatan Peninsula of Mexico ". En G. M. Gübitz, M.
Mittelbach y M. Trabi (Eds.): Biofuels and industrial products from Jatropha curcas (pp. 53-57). Graz (Alemania): DBV.