El monitoreo
de las plantas invasoras
Isabel López Zamora
Algunas de las plantas invasoras exóticas pueden ser
definidas como aquellas plantas introducidas, de origen
foráneo, que llegan a establecerse rápidamente en un
nuevo ambiente, donde fácilmente proliferan y se propagan exitosamente,
convirtiéndose en un problema debido a su elevada
densidad. Estas son consideradas como malezas.
La propagación de las plantas invasoras resulta exitosa
debido a que los diversos controles naturales que permiten
mantenerlas bajo control en sus
sitios nativos, tales como depredadores
y agentes patológicos
causantes de enfermedades, no
existen en el nuevo hábitat.
Estas plantas aparecen
en todo el mundo. Tienden a crecer
agresivamente mostrando
gran competitividad por espacio
y recursos disponibles, aun en
aquellos que resultan difíciles a
otras especies; aparecen en
terrenos cultivados, jardines,
orillas de caminos, sitios perturbados
y diversos ecosistemas.
La mayoría de las
malezas son especies que
provienen de otros países y
regiones que tienen un clima
similar. En su mayor parte provienen de Europa o
Euroasia. Su introducción en nuestro ambiente
data desde la llegada y establecimientos de los
primeros colonizadores y emigrantes. En efecto,
los desplazamientos humanos en pequeña o gran
escala trajeron consigo variedades de malezas
agrícolas que lograron filtrarse y almacenarse en
los materiales utilizados para empaquetar, en los
alimentos para el ganado, dentro de bolsas de
semillas y en el agua de lastre de las embarcaciones,
lo que hizo posible su entrada a los
nuevos sitios donde llevan a cabo la invasión
inmediatamente después de su introducción
intencional o accidental. Algunas de las plantas
que fueron traídas para utilizarlas como fuente de
alimento o por sus propiedades medicinales u
ornamentales, también llegaron a establecerse y
convertirse en plagas. Tal invasión no ha cesado
a lo largo del tiempo, y sigue teniendo lugar en la
actualidad y en todo el orbe.
Especies invasoras exóticas,
un tema internacional
El proceso de invasión biológica representa un
fenómeno global que afecta a diversos sectores
de la sociedad. Ante esta situación, no es sorprendente
reconocer que la rápida y exitosa
propagación de las especies invasoras exóticas
ha llegado a convertirse en un tema de importancia
internacional. El impacto de su presencia ha
sido reconocido en el Convenio sobre Diversidad
Biológica, cuya posición es respaldada por la
Unión Mundial para la Naturaleza ( UICN ), que
plantea y propone el control y monitoreo de las
especies exóticas que amenazan nuestros ecosistemas
y especies nativas. El Convenio sobre
Diversidad Biológica establece en el artículo 8
que "cada parte contratante, en la medida de lo
posible y según proceda, impedirá que se introduzcan,
controlará o erradicará las especies
exóticas que amenacen a ecosistemas, hábitats
o especies". Reconoce también la necesidad de
establecer sistemas de información que reúnan
datos sobre las especies que tienen impactos
ambientales significativos. Algunas iniciativas
específicas que han respondido a dicha necesidad incluyen el establecimiento de grupos de
trabajo de especialistas en especies invasoras
que faciliten el intercambio de información
y realicen investigaciones sobre tales
especies.
El manejo de las especies invasoras
exóticas debe considerar en particular la
necesidad de orientar a las partes interesadas
en la implementación y aplicación de
los puntos tratados y señalados en el ya
citado artículo del Convenio sobre Diversidad
Biológica, lo que conduciría al desarrollo de
principios rectores para la prevención, introducción
y mitigación del impacto de las
especies invasoras exóticas, y además permitiría
que se identifiquen las tareas prioritarias
correspondientes al tema de las especies invasoras en
diversos ecosistemas, incluyendo a aquellos geográfica y evolutivamente
aislados, donde el proceso de invasión ocurre con mayor
intensidad y con una frecuencia inesperada.
Un adecuado manejo del problema de las invasiones
biológicas podría realizarse si estas son tratadas como temas
ambientales que generan serios impactos ecológicos negativos
que en muchos casos resultan irreversibles y afectan también el
desarrollo socioeconómico. Aunado a ello, sería muy productivo
proponer y examinar continuamente el desarrollo de programas
sobre especies invasoras en los niveles local, nacional y mundial.
Dichos programas tendrían como objetivo llevar a cabo acciones
variadas relativas a la invasión de especies exóticas en los ecosistemas,
así como desarrollar propuestas específicas para generar,
intercambiar y difundir eficazmente la información sobre el tema
global de esas especies, según las pautas establecidas por el
Convenio sobre la Diversidad Biológica.
¿Por qué es necesario
el monitoreo?
Existe poca información disponible sobre la mayoría de las plantas
invasoras exóticas, con la excepción de algunas malezas agrícolas
que han sido el objeto de diversos controles en el largo plazo. El
monitoreo biológico implica el registro de información específica
sobre una especie en forma constante a lo largo del tiempo, proporciona
datos que conducen a un mejor entendimiento de las
especies exóticas y contribuye a su manejo más efectivo. Es
ampliamente reconocido que se necesita una considerable información
sobre las especies invasoras, como su rango, abundancia,
preferencias de hábitat, propagación, impactos sobre otras
especies, ventajas para la fauna nativa, agentes de control natural y
respuestas a los intentos de control. La información sobre eventos
que se ven influidos por las estaciones, tales como la primera floración
y la fructificación en diferentes zonas climáticas, resulta
valiosa y aclara muchos aspectos virtualmente desconocidos sobre
el desarrollo y el ciclo de vida de dichas plantas.
Se requiere también monitorear a las plantas invasoras
exóticas para identificar cuáles son las nuevas especies que están
llegando a establecerse en un área determinada, lo cual sirve como
un sistema de alerta a tiempo. El monitoreo subsiguiente de la
expansión de las especies recién llegadas, basado en las poblaciones
individuales o grupos de especies, permite realizar una
extrapolación sobre el futuro impacto y la necesidad de controlar
especies exóticas que son particularmente agresivas e invasoras.
El conocimiento generado a partir de dichos estudios indica qué
acciones inmediatas necesitan ser tomadas para erradicar ciertas
especies en una etapa temprana de
invasión, antes de que logren establecerse
sobre una amplia área geográfica
y la infesten.
Es particularmente importante
monitorear la aparición y propagación
de plantas exóticas en terrenos de
gran valor desde el punto de vista de
la conservación, como parques y
reservas naturales. Estos sitios han
sido reservados específicamente, por
su importancia en la historia natural,
como áreas importantes de diversidad
biológica o como lugares donde existen
especies raras o amenazadas. La
información desprendida del monitoreo
de dichos sitios podría ser de
gran utilidad para desarrollar programas
de control efectivos que conducirán
a la protección de la diversidad biológica
nativa dentro de estas áreas especiales de vida
silvestre.
El impacto negativo de algunas plantas
invasoras exóticas sobre las especies que se consideran
en riesgo, representa otra razón más para
llevar a cabo el monitoreo y la evaluación de su
impacto.
¿Cuál es el tiempo adecuado
para el monitoreo?
La mayoría de las investigaciones que documentan
la diversidad biológica duran comúnmente
sólo una estación o, idealmente, varias estaciones
de crecimiento. Aun cuando se cuente con
numerosos muestreos y datos adicionales (por
ejemplo, el clima y los suelos de un área), dichos
estudios sólo proporcionan un conocimiento de la
estructura de un sistema complejo y dinámico
durante un corto periodo. Los cambios a lo largo
del tiempo y las influencias del clima, los ciclos
bióticos y los impactos del hombre únicamente
pueden determinarse mediante un monitoreo en
el largo plazo. El monitoreo a intervalos regulares
por un mínimo de cinco años hace posible
reconocer fluctuaciones significativas en los
parámetros observados; dichos datos conducen
a la elaboración de mejores conclusiones e informaciones
acerca de la biología de un organismo
o de las interacciones dentro de un ecosistema
que surgen en respuesta a otras variables. En
algunos casos, para obtener respuestas definitivas
se requiere que el monitoreo se haga a lo
largo de varias décadas, tal como ocurre en los
estudios sobre la longevidad de las semillas bajo
diferentes condiciones de almacenamiento.
El monitoreo regular de una planta,
población o de un hábitat específico de una
forma estructurada y reproducible quizá no sea
una actividad que resulte atractiva para
cualquiera. Sin embargo, aun cuando se trata de
reportes ocasionales a alguna agencia o grupos
de conservación de la vida silvestre que se encargan de monitorear la propagación de una especie o las ocurrencias
de grandes infestaciones de una planta exótica, esos reportes
representan contribuciones muy valiosas. Los datos del monitoreo
logran que entendamos mejor el cambio de los patrones de distribución
y abundancia de las especies exóticas. Así también, dan
lugar a propuestas más informadas para su control y proporcionan
información sobre la eficacia de los programas de control y manejo
de invasiones biológicas. La principal razón de la colecta de estos
datos es el control y, cuando es factible, la erradicación temprana
de las especies invasoras que son potencialmente nocivas y que
ocasionan graves impactos en las áreas naturales. Incluso si el
intento de fomentar el interés en las plantas invasoras no tiene otro
efecto inmediato que el de adquirir conciencia sobre los efectos de
su propagación en nuestros ecosistemas, esto ya traería resultado palpables.