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Los mamíferos amenazados de Veracruz

Alvar González Christen

En la ciencia de la ecología, de entre el vasto conjunto de herramientas con que cuenta, destacan aquellas que le permiten generar el conocimiento fundamental para la comprensión del origen, la distribución y la condición de los componentes de la gran variedad de formas de la vida o diversidad biológica (biodiversidad). Esta información le permite detectar, entre otras muchas cosas, los impactos negativos que tiene el ser humano en el ambiente, y en ocasiones emprender las acciones para su remediación, como el diseño y ejecución de diversas propuestas para el manejo y la conservación de las especies y de los sistemas ecológicos de los que forman parte los seres vivos.
El conocimiento y uso de los animales en Veracruz se pierde en la historia misma de la presencia humana en el estado; por ejemplo, entre los numerosos restos dejados por los olmecas, considerados la primera gran civilización de América, son frecuentes las representaciones de animales, como es el caso de los grandes felinos, y en particular del jaguar. Es extenso el uso de los mamíferos silvestres por los veracruzanos, que siempre han recurrido a su rico y variado entorno natural para tomar los satisfactores para cubrir sus necesidades de alimento, medicina, vivienda y placer.
Hasta donde se tiene conocimiento, la cacería tradicional prehispánica, por sus características, sólo afectó ligeramente su entorno natural; sin embargo, a partir de la Conquista española, con la llegada de nuevas técnicas de explotación, gradualmente se fue olvidando y perdiendo este conocimiento y se fomentó la idea del máximo beneficio en el mínimo tiempo, sin importar que se agotaran o extinguieran numerosas especies. Esta tendencia, aunada a una mayor demanda por parte de la población, se aceleró en las últimas décadas. Todo ello ha propiciado la ruptura del equilibrio ecológico y provocado la desaparición de algunas especies silvestres de la fauna veracruzana, como el anteburro o tapir, el marin o jabalí de labios blancos, el león de montaña o puma, y el tigre real o jaguar, todos ellos mamíferos.
En la entidad todavía son cuantiosas las especies de mamíferos que son capturadas (especies cinegéticas), y junto con los estados de Campeche y Chiapas tiene el mayor número de mamíferos de impor-tancia cinegética de nuestro país. Desafortunadamente, la abundancia y generosidad de la naturaleza en Veracruz ha facilitado el uso inconsciente de las tierras, el agua, las plantas y los animales, bajo la idea de que se trata de recursos renovables y, por ende, eternos. Hasta hoy, los veracruzanos continúan modificando y destruyendo el entorno natural de una manera sin precedentes en la historia del estado.
Por su biodiversidad, Veracruz es de gran importancia nacional, pues ocupa uno de los tres primeros lugares en el país; por ejemplo, en cuanto a reptiles se refiere, ocupa el primer lugar, y en mamíferos silvestres se coloca en el segundo lugar nacional. Los mamíferos son una parte muy importante dentro del funcionamiento de las selvas y bosques veracruzanos, donde la mayoría de las especies son de talla pequeña o mediana, como los roedores (ratas, ratones, ardillas, tuzas, puercoespines, ceretes y coautuzas), quirópteros (murciélagos), insectívoros (musarañas), marsupiales (tlacuaches), pilosa (brazo fuerte y osito mielero) y cingulata (armadillo, toche). También los hay de talla mediana o grande, como los primates (monos y changos), carnívoros (tigre, puma, lince, zorrillo, coatí, mapache, etc.), artiodáctilos (venado, temazate, jabalí, marin), sirénidos (manatí) y perisodáctilos (anteburro).
Para comprender la importancia de la biodiversidad y su conservación, es importante tener muy claro cómo se produjo ésta. Dicho de una manera simple, los organismos que forman las selvas, los bosques y todos los ambientes naturales que existen son el resultado de la selección natural, que actúa sobre ellos durante millones de años, por lo que cada organismo debe ser considerado como único. Los patrones de distribución y abundancia de las especies, así como las especies en sí mismas, están adaptados y son el resultado del medio ambiente regional y de sus fluctuaciones cíclicas, y a su vez contribuyen a su organización y funcionamiento. En un sitio o en una región, la riqueza de las especies es favorecida por la variedad de ambientes, y en este proceso destacan por su importancia evolutiva las especies endémicas, que son aquellas de distribución restringida.
Por el área que abarca la distribución de todas las poblaciones de una especie, se consideran como endémicas aquellas que sólo existen dentro de los límites territoriales de una nación; en efecto, algunas especies pueden tener una distribución
amplia dentro del país, en tanto que otras especies se distribuyen de manera más restringida en unos cuantos kilómetros, como es el caso de una tuza que se conoce únicamente en los alrededores del poblado de Suchil, por lo que se le considera una especie microendémica. El término “especie endémica” es contrario al de “especie pandémica”, que son las especies de distribución geográfica extensa. El que haya especies endémicas es muy importante en términos de conservación, pues al desaparecer de la región en que habita, dichas especies se extinguen
México es un país abundante en especies endémicas; en el caso de los mamíferos, tiene 146 especies exclusivas, por lo que ocupa el tercer lugar entre los países con mayor número de especies endémicas. Son 33 las especies de mamíferos con estas características en México, y trece de estas especies tienen la mayor parte de su área de distribución conocida en los límites geográficos de Veracruz. Seis de esas especies sólo se encuentran en el estado y en ninguna otra parte del mundo: una de musaraña, una de tuza, tres de ratones y una de una rata de campo. En Veracruz, los roedores son los mamíferos con el mayor número de especies endémicas.

Estados
Especies
Endémicos en México
Norma
Amenazadas
Protección especia
En peligro
Chiapas
202
17
67
25
25
17
Veracruz
192
67
64
15
37
12
Oaxaca
189
32
57
26
19
11

La Norma Ecológica Mexicana NOM-ECOL-059-2001 señala que en el país son doscientas (aproximadamente 38%) las especies de mamíferos que se hallan en peligro. En Veracruz, que actualmente cuenta con 192 de las 525 especies nativas de mamíferos conocidos de México, se reconoce que 64 especies (33% de Veracruz) están en riesgo; de esas, son 12 (6%) las que se encuentran en peligro crítico de extinción, seguidas por otras 15 (8%) que se consideran especies amenazadas que podrían llegar a desaparecer en el corto plazo, y otras 37 (19%) que están sujetas a protección especial y que son las especies con menor riesgo dentro de las especies enlistadas y protegidas por las leyes mexicanas.
En peligro crítico de extinción se hallan especies como el mono aullador, el mono araña, el tlacuache arborícola tropical, el tlacuache acuático, el osito mielero, el oso hormiguero, el viejo de monte, el ocelote, el tigrillo, el jaguar, el anteburro y el manatí. Son especies amenazadas el puerco espín, la rata canguro, la ardilla voladora, el murciélago vampiro de alas blancas, el grisón, el yaguarundi, el perro de aguas, la tuza de Suchil, el chichilote, cuatro especies de murciélago y el t lalcoyote. De las 37 especies que se encuentran en peligro, 15 son de murciélagos, 11 de cetáceos (delfines, toninas, ballenas), cinco de roedores, tres de carnívoros y tres de insectívoros.
En nuestro estado hay una alta concentración de especies en riesgo, muchas de las cuales están protegidos por la ley; a pesar de ello, es necesario proteger otras especies que tienen poblaciones muy escasas. También existen 32 áreas naturales protegidas (federales, estatales y municipales), dentro de las cuales se encuentran resguardadas poblaciones de mamíferos silvestres; pese a ello, este esquema de protección no resulta suficiente para evitar su alarmante disminución, como es el caso del puma, una especie muy conocida, atractiva y de importancia cinegética que en el entorno veracruzano está en situación crítica por la cacería y la destrucción ambiental, por lo que prácticamente ha desaparecido del estado.
Las mayores amenazas que pesan sobre los mamíferos silvestres en Veracruz son la ignorancia y la pobreza, que se reflejan en forma de presiones cotidianas que saltan a la vista en todo el estado y sobre las que permanecemos indiferentes.
Son muchas y diferentes las amenazas sobre los seres vivos en la entidad. Mencionaré sólo algunas de las que destacan por la magnitud de su impacto y la amplitud del problema que causan.
En primer sitio se halla la contaminación de los cuerpos de agua, y particularmente los de agua dulce. La contaminación del agua tanto por materiales de naturaleza orgánica como por otros de naturaleza inorgánica está presente en la mayoría de los ríos de México. Los ríos de Veracruz están muy dañados, lo queno sólo perjudica a los animales sino que también afecta directamente al ser humano. La contaminación de var ios ríos veracruzanos comienza en el Valle de México, pues gran parte de las aguas negras contaminadas que salen de la Ciudad de México y zonas conurbanas alcanzan el Golfo de México después de atravesar la entidad. Estos y otros ríos son contaminados también por los numerosos procesos agrícolas e industriales que ocurren en Veracruz.
En segundo término, en la desaparición de las especies es un elemento importante la destrucción de los ambientes naturales, ya sea por el cambio del uso del suelo, la deforestación, los incendios forestales, el pastoreo o el crecimiento de la mancha urbana; se considera que tres cuartas partes del territorio estatal veracruzano se ha transformado, y que además existe una elevada tasa de pérdida de los pocos remanentes de la cubierta vegetal original, lo que, aunado a un fuerte proceso de fragmentación y aislamiento de estos remanentes, reduce el hábitat de calidad real necesario para las especies silvestres y sus poblaciones, lo que afecta negativamente la posibilidad de que sobrevivan en el entorno veracruzano.
En tercer lugar se halla un tipo de presión a que se somete a los mamíferos en el estado y que merece consideración aparte; nos referimos a la cacería “sin ética”, que no respeta vedas o áreas naturales protegidas, mediante la cual se capturan indiscriminadamente machos o hembras, adultos o animales jóvenes. La cacería en las comunidades rurales se justifica principalmente porque es una forma de adquirir carne de monte, lo cual ha ocurrido por siglos; no obstante, el crecimiento de la población ha aumentado la demanda de este producto. Sobre todo, a pesar de estar prohibida por la legislación nacional, aún es frecuente la captura de animales para su venta, tanto como alimento como para los usos de la medicina tradicional, algunos ritos, la elaboración de objetos o para mantenerlos como mascotas.
Es un gran desafío revertir la pobreza, pues se ha demostrado que hay una clara relación entre la pobreza y marginación social y la desaparición de la biodiversidad. Tal resultado se puede lograr si se crean, promueven y ejecutan programas de educación y de restauración ambiental, si se fomentan los valores bioéticos y se inculca en el individuo una cultura de vigilancia y de cumplimiento de la legislación ambiental. Para lograr la conservación de los mamíferos amenazados de Veracruz es
impostergable analizar y replantear nuestra conducta en torno a la naturaleza, pues es el único modo de asegurar la permanencia de la vida silvestre y salvaguardar los innumerables servicios ambientales que nos brinda.
De ahí que el grupo de Zoología del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Veracruzana considere necesario fortalecer las actividades de investigación, documentación y censo de las poblaciones de los mamíferos silvestres de Veracruz, con el objetivo de coadyuvar a su mejor comprensión y manejo.