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Pulmones de México: los bosques de oyamel

Yamilet Tivo Fernández y Lourdes G. Iglesias Andreu

El oyamel (Abies religiosa), conífera de la familia de las Pinaceae, es una hermosa especie arbórea del territorio mexicano protagonista en varios escenarios: sus bosques son santuarios para la mariposa monarca y pulmones de la ciudad más grande del mundo, así como de los estados de Morelos, Hidalgo, Puebla, Michoacán, Jalisco, Guerrero, Tlaxcala, Veracruz y Distrito Federal.
En el Distrito Federal se localizan sobre la cadena montañosa que se halla al suroeste, y sus bosques más densos se ubican en la sierra del Ajusco, en el parque del Desierto de los Leones y en la sierra de Las Cruces. Los oyameles del valle de México se encuentran también en la cañada de Contreras, igualmente al suroeste de la capital. En el estado de Veracruz, los bosques de oyamel se hallan en tres grandes sistemas montañosos: la zona de Huayacocotla, que pertenece a la Sierra Madre Oriental; el Cofre de Perote y el Pico de Orizaba, que corresponden al eje neovolcánico, y la sierra de Acultzingo, que forma parte de la Sierra Madre de Oaxaca.
El bello árbol mexicano mide de 40 a 60 metros de altura, prefiere una altitud de 1,700 a 3,500 metros sobre el nivel del mar, y siempre habita en lugares con grandes pendientes y fríos o templados, donde forma bosques húmedos. Esto conlleva que tenga un tipo de distribución muy dispersa y que sus poblaciones estén aisladas geográficamente entre sí.
La palabra “oyamel” procede del náhuatl oyametl, que significa abeto, nombre que este árbol recibe en la parte central del país; sin embargo, el nombre ha ido cambiando de acuerdo a las regiones y al grupo étnico, como se indica en el cuadro anexo.
Algunas creencias consideran al oyamel como mensajero de Dios. Durante la Colonia, este árbol llamó la atención de los evangelizadores por la posición en cruz de sus ramillas, por lo que los frailes lo rebautizaron partiendo del vocablo indígena con el que se le conocía en México. El oyamel forma parte de nuestras creencias y tradiciones, pues aparece en testimonios y en la tradición popular en forma de leyendas.
Los oyameles han estado presentes en el territorio mexicano desde tiempos prehispánicos; sin embargo, las oportunidades que brindan para trabajar su madera propició un aprovechamiento sistemático y exagerado que contribuyó fuertemente al deterioro de su entorno y, consecuentemente, a la reducción de sus poblaciones.
Los conos o piñas de los abetos están cubiertos de escamas, son blandos y de aproximadamente siete centímetros de largo, en cuya base interna se desarrollan dos óvulos que después de la polinización se transforman en semillas. Su corteza es grisácea (lisa en los árboles jóvenes y áspera y agrietada en los adultos), y sus hojas son lineales y puntiagudas. Su madera es ligera y poco durable, pese a lo cual se aprovecha en construcciones y preferentemente en la elaboración de papel.
La resina del árbol –trementina de abeto, de palo o de oyamel– tiene propiedades balsámicas y se emplea como ingrediente de pinturas, en la fabricación de jabones y otros productos. Por otro lado, la especie es utilizada como ornamento en parques y jardines. Sus puntas y ramas se emplean para adornar iglesias y como arbolitos de navidad, aunque de modo restringido, pues la tala inmoderada de ejemplares jóvenes puede provocar la desaparición del bosque.
Por sus características, el oyamel podría ser exportado como árbol de Navidad y generar así ingresos económicos al país. Pero desde hace muchos años los bosques mexicanos de abetos, al igual que las de otras coníferas, se encuentran bajo una fuerte presión debido a su uso como madera y leña. Algunas especies, como A. hickeli, que tiene rangos de distribución muy pequeños, se encuentran en las listas de especies amenazadas.
Al ser uno de nuestros árboles más queridos, el oyamel necesita ser cuidado y protegido por todos los mexicanos debido a que es el asiento preferido de la mariposa monarca durante el invierno. Cada año, millones de individuos de esta especie, procedentes del Canadá, llegan a la Reserva Especial de la Biosfera “Mariposa Monarca”, ubicado en Michoacán, y pasan ahí la temporada invernal.
Por todo ello, los bosques de oyamel destacan por su atractiva majestuosidad y belleza. Por tal motivo, el Laboratorio de Biotecnología y Ecología Aplicada (LABIOTECA) de la Universidad Veracruzana se encuentra realizando estudios demográficos, ecológicos y bioquímicos con especies de A. religiosa y A. hickelli, con la finalidad de establecer plantaciones con potencial genético para la producción de árboles de navidad en la zona del Cofre de Perote, y sea así la base para el uso sustentable de este tipo de bosques.

Nombres empleados en diferentes regiones

Región
Grupo étnico

Abeto y pinabete,
acxoyatl y xalócotl

Nahuas del valle de México
Bansú
Otomíes, en Hidalgo y el Estado de México
Jalocote
Valle de México
Huallame
Coahuila
Guayame
Nuevo León
Pino oyamel
Generalizado