EDITORIAL
Este número concluye el volumen correspondiente a 2005. Fue, por consiguiente, un buen año para La Ciencia y el
Hombre. Como ya advertimos anteriormente, nuestros colaboradores,
todos ellos reconocidos científicos y humanistas, fueron
capaces de poner de lado su lenguaje consuetudinario que les
sirve para comunicarse entre ellos, a cambio de volcarlo en tintas
accesibles a todos, cumpliendo así, superlativamente, las exigencias
que impone la divulgación de las ideas científicas.
Este número, pues, contiene textos que los lectores podrán
comprender sin mayor esfuerzo. En el primero de ellos, una
psicóloga en extremo laboriosa, Zoila Edith Hernández, nos pone
de frente al fenómeno de la creatividad, esa capacidad para entresacar
de la imaginación una novedosa visión del mundo, y nos
habla de quiénes son los que pueden lograrla.
Y en otro breve e interesante artículo, Fernando Winfield
aborda lo que él llama “el poder de la abstracción”, es decir, la
manera en que nos valemos los seres humanos para representar
las ideas.
Un incansable escritor español, José Repiso, hace a su vez un
recuento histórico somero del método científico, para lo que parte
de la figura señera de Francis Bacon, para tratar adelante los
métodos inductivo y deductivo, característicos de esta fundamental
rama del conocimiento.
En ese mismo orden de ideas, Jacob Buganza-Torio, del
Tecnológico de Monterrey, aborda dos visiones acerca de la ciencia:
las de Wartofsky y Hacking, las que mucho ayudarán a aclarar
las ideas sobre aquélla.
Otra nueva colaboradora, Viridiana Platas, egresada recientemente
de Filosofía, nos introduce al conocimiento de una hasta
hoy ignorada científica del siglo XVII: Anne Finch, vizcondesa de
Conway, mediante un escrito a propósito de la generación espontánea,
que sirve de prefacio de una nueva sección que, páginas
adelante, se inaugura en este número.
Los pinos son, sobre todo en esta época, los árboles simbólicos
de las fiestas navideñas, y Yamilet Tivo y Lourdes Iglesias nos
hablan de las diversas clases de pinos y del polen de cada uno de
ellos, lo que será muy ilustrativo para los lectores.
También en el área de la botánica, Dora Trejo, Liliana Lara,
Ramón Zulueta, Héctor López y César Moreira nos llevan a las
regiones microscópicas de las raíces de las plantas y nos hablan
del mundo de las bacterias y hongos que ahí habitan.
¿Estudiar ecología con vacas y toros?, se preguntan Magda
Domínguez y Gilberto Silva, y responden que sí, que eso es necesario
para conocer los efectos de la ganadería en el medio ambiente,
para lo que hacen un recuento de las especies bovinas y
del impacto que han tenido en nuestra entidad.
Por su parte, Rosa Infanzón y Stefan Walizewski abordan la
historia del modelo de la doble hélice del ADN y detallan qué es y
cómo funciona este ingenioso mecanismo natural.
La cebolla no sólo sirve para formar parte de las salsas de
nuestra exquisita cocina, nos dicen Socorro Fernández, José
Armando Lozada y Mario Caba, y nos hablan de los múltiples e
insospechados usos de este bulbo en la biomedicina y como biomotor
ambiental.
Manuel Lozanía, por su parte, nos informa sobre los sistemas
de información geográfica, basados en la computadora, como
herramientas extremadamente útiles para mapear y analizar los
eventos que ocurren en una determinada área geográfica.
El doctor Arturo Gómez Pompa es nuestro entrevistado en esta
oportunidad. Gracias a la entrevista llevada a cabo por nuestras
permanentes colaboradoras Liliana Calatayud y Aída Pozos, este
renombrado científico nos habla un poco de su vida, vocación e
intereses, lo que servirá de ejemplo vivo para aquellos que aspiran
a seguir sus pasos.
Angélica Salmerón, filósofa, comienza hoy una sección que
engalana este número y que sin duda despertará un gran interés:
las mujeres en la ciencia, tratando las aportaciones y la vida de
Hipatia de Alejandría. Tal sección se suma a la acostumbrada
sobre curiosidades científicas, a cargo de Heriberto G. Contreras,
quien hace el recuento del insólito hallazgo de un documento perdido
de Albert Einstein, a cincuenta años de su muerte.
El lector encontrará, pues, en este número la interesante miscelánea
que ya es característica de nuestras páginas y que refleja
el arduo y maravilloso mundo del quehacer científico.