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Dos visiones de la ciencia: Wartofsky y Hacking1

Jacob Buganza-Torio2

Este trabajo está divido en dos partes. En primer lugar comentaré en el apartado inicial, de manera muy general y sucinta, una concepción sobre la ciencia que Marx Wartofsky (1928-1997) elabora en su libro Introducción a la filosofía de la ciencia, publicado en 1968, y que, pese a tener muchos años de escrito, mantiene ideas que todavía se sostienen hoy en día con respecto a su descripción de la ciencia. En el siguiente apartado revisaré algunos conceptos de la segunda parte del libro Representar e intervenir de Ian Hacking (1936 ), advirtiendo que lo haré sin entrar en todos los detalles y recovecos que sigue su autor, pues sería menester todo un libro consagrado a ello.

Primer desarrollo:
Marx Wartofsky

Me parece que es a partir de la observación (a la que Wartofsky dedica el capítulo quinto, en donde realiza serias reflexiones epistemológicas) de donde arranca la ciencia. En otras palabras, a partir de la observación comienza la construcción de la ciencia, que se edifica de diversas maneras. ¿En qué consiste la ciencia? Wartofsky lo sintetiza genialmente con las palabras que siguen: "Es un intento de ordenar los hechos observados, de representarlos de una forma coherente y sistemática dentro de la articulada estructura de cierto lenguaje", y más adelante añade: "Una gran parte de la ciencia comienza allí donde la observación deja de actuar y, según hemos visto y a, gran parte también se ocupa de lo que suceda antes de que se empiecen a hacer observaciones". Esta salvaguarda la hace Wartofsky porque no sólo observando hacemos ciencia, sino que es a partir de ella, en el momento en que ordenamos y representamos, cuando, stricto sensu, se realiza el trabajo científico.
Todos los hombres observamos, pero no todos sistematizamos, representamos y ordenamos las observaciones; sólo quienes hacen esto último están llevando a cabo la labor científica (aquello de lo cual se ocupa la filosofía de la ciencia, porque la ciencia, en cuanto tal, no existe; lo que existe es el científico y su trabajo científico, es decir, la persona y su labor sistematizadora, ordenador a y representadora). También Wartofsky menciona que la ciencia se ocupa de lo que sucede antes de la observación, y me parece que esta afirmación puede ser interpretada de dos maneras. Por un lado, en el sentido de una teoría del conocimiento, o gnoseología, que no es ajena para nada al campo de la ciencia y de la que brinda algunas pinceladas en el capítulo quinto del texto citado cuando habla del empirismo, el racionalismo y el pragmatismo, ya que es la pregunta filosófica sobre el alcance y el valor del conocimiento humano. En efecto, es imprescindible tener, antes de hacer ciencia, una teoría del conocimiento que valore el saber, ya que el conocimiento científico es, como su nombre lo indica, una especie del saber (hay otros, como el conocimiento ordinario, el filosófico, el religioso, etcétera). Por otro lado, una manera adicional de entender la afirmación de Wartofsky es en el sentido de que el científico prepara su campo de observación antes de observar, esto es, busca poner las condiciones adecuadas para que cierto fenómeno (u objeto en la terminología de Wartofsky) ocurra y pueda observarse, lo cual implica que ese fenómeno u objeto debe ser observable, común y público, o sea, que todo mundo pueda observarlo si se lo propone. Si no tenemos las condiciones para que el objeto pueda ocurrir o acaecer, pareciera entonces muy difícil llevar a cabo la labor científica.
Ahora bien, los objetos se observan desde una cierta perspectiva y nos dan como resultado observaciones que se enuncian en un cierto lenguaje, observaciones que pretenden ser verdaderas o falsas en virtud de referirse a los hechos u objetos observados y, en última instancia, al modo en que son las cosas, "rompiendo el caparazón del lenguaje", es decir, saliendo a la referencia, al mundo. Esto, según me parece, es una presuposición filosófica de la ciencia, en el sentido de que nuestros enunciados sobre los hechos pretenden ser verdaderos, lo cual se enlaza directamente con el emisor, quien pretende ser un científico veraz, alguien que emite enunciados verdaderos (nadie quiere decir, por naturaleza, la mentira, y ningún científico, a mi parecer, quiere ser mentiroso).
Sin embargo, el panorama se complica cuando tocamos el tema de la referencia de los términos usados para realidades microscópicas, como los componentes atómicos (protones, neutrones y electrones), e incluso es más problemático cuando se habla de los quarks, las cuestiones biológico-evolutivas, la teoría del Big Bang o las diversas teorías sobre la evolución. También pareciera problematizarse aún más si se considera a la historia como ciencia, pues su objeto material y formal de estudio -es decir, lo que ésta estudia y la perspectiva desde donde lo hace- no es presente, ni tampoco es común ni público ya que no podemos observarlo. Desde mi punto de vista, es aquí donde podría traer dificultades una concepción neopositivista de la ciencia, porque la referencia de los enunciados históricos está en el sentido mismo (y en última instancia en el texto completo, concibiéndolo como verdad sintáctica); además, ciertos enunciados científicos se alejan mucho de la objetividad que presupone esta teoría del conocimiento científico (que se reduce a simple epistemología) como en los casos antes mencionados (hay quien ha dicho que con ese tipo de enunciados la ciencia parece más poesía que otra cosa).
Aparte de estas consideraciones, es cierto que los objetos se observan desde un marco teórico que se presupone. Por ejemplo, no es lo mismo estudiar el ente móvil desde el marco conceptual de la física aristotélica que desde el de la física newtoniana, pues a partir de cada uno de ellos se sigue una interpretación distinta del movimiento.
Ahora bien, el "marco real", desde la perspectiva de Wartofsky, es cada vez más inaprehensible, entendiendo por marco real un punto de partida propio y no contaminado, por decirlo de alguna manera. Y esto es también un punto de vista filosófico muy difundido el día de hoy, cosa que vemos muy clara en Gadamer y en los prejuicios positivos (que utiliza para distinguir de los prejuicios negativos, en el sentido ilustrado) que nos hacen posible interpretar la realidad y, en este caso, lo observable. Sin embargo, parece imposible llegar a un punto de partida que esté exento de prejuicios. Este tema permanece abierto puesto que depende del punto de partida filosófico que se tome, ya que dependiendo de éste será el tipo de conclusiones a las que se lleguen. Lo que sí parece evidente es que lo observable se relaciona con el marco científico, con las creencias de la comunidad científica, en lo que se acerca, según creo, a Thomas Kuhn (1922- 1996) y su tesis sobre los paradigmas científicos, al interpretar la realidad a partir de ellos (creando, a partir del paradigma seleccionado, "ciencia ordinaria").
¿Por qué concede tanta importancia a lo observable? Porque dependiendo de lo observable se encuadra lo que puede ser objeto del conocimiento científico, es decir, la materia de estudio, además de que parece necesario justificar también el aspecto formal de la ciencia en muchos de los casos (que es lo que veníamos diciendo acerca del alcance o los límites del conocimiento científico y general). Y esto tiene que ver con el observar, que no consiste única y exclusivamente en acumular datos sino en encontrar un orden en ellos. Con esto me parece que se llega a un punto medular del pensamiento de Wartofsky, y que es, precisamente, el concepto de orden.
El concepto de orden siempre ha sido motivo de discusión a lo largo de la historia. Algunos lo han colocado del lado objetivo; otros, del subjetivo. Sin embargo, me parece que hay parte y parte, como la analogía; en otras palabras, en parte es objetivo y en parte subjetivo. Sería con fundamento in re, pero formalmente su objetivo. Lo que siempre parece necesario es cierto patrón o relación (que sería lo que busca Wartofsky) a partir del cual una serie de cosas se dice ordenada o no, y ese patrón es sobre el cual tenemos que ponernos de acuerdo, porque si no lo hacemos, una cosa puede estar ordenada para mí, pero no para otro. Un ejemplo magnífico de lo que es un patrón sobre el que nos hemos puesto de acuerdo es el metro como unidad de medida.
Nuestro pensador, después de realizar una serie de reflexiones semióticas de las que se sirve par a justificar el lenguaje utilizado en la ciencia, el cual siempre tiende a la univocidad, dice que lo que hace la ciencia es, en resumidas cuentas, representar. En efecto, las palabras, los números y toda la gama de símbolos que usamos representan la realidad en un papel, en una gráfica y demás. Estos símbolos convencionales son una copia (que pretende ser lo más exacta posible) de lo visto, de lo que ha sido observado, de lo que ha sido medido. Lo que se pretende es que en esas representaciones se indique el orden y las relaciones que hay en la realidad. El concepto que utiliza Wartofsky es el de mapa (noción que recoge del científico S. S. Stevens [1906-1973]), y me parece adecuado que así sea pues hay otro tipo de metáforas que hablan de representaciones, como el cuadro de Wittgenstein (1889-1951). El concepto de mapa se une a la idea de "modestia" en el sentido de que es difícil dar una copia exacta de la realidad, hasta el punto de llegarse a confundir lo que se representa y lo representado. El mapa, si n embargo, pretende decirnos cómo es lo observable buscando, como ideal, la exactitud; aunque, como bien dice nuestro autor, sólo damos prioridad a unos rasgos (o relaciones) y dejamos de lado otros (lo que él llama abstracción, en cuanto que se prescinde de ciertos aspectos para enfocar otros). Se busca, en resumidas cuentas, la verdad de la representación, esto es, que las relaciones que realiza (pues la representación se construye con base en relaciones) mediante enunciados sintéticos se refieran a los hechos, o, tal como señala el propio Wartofsky, a "cuestiones fácticas exteriores al lenguaje".
¿Y dónde queda el concepto de orden que he mencionado? El mismo autor contesta mi pregunta de manera magistral: "Lo que la indagación científica se propone no es nunca simplemente señalar o identificar casos o ejemplos únicos, sino descubrir relaciones o pautas que sigan los hechos, ordenarlos o ligarlos entre sí de alguna manera inteligible". Cuando se descubren ciertas relaciones, ligazones y hechos ordenados que son universales, entonces se dice que es una ley, y esto precisamente es lo que busca la ciencia: conocimientos universalmente válidos y verdaderos. Esto, desde la terminología kantiana, es lo que busca la ciencia, porque teniendo leyes puede llevarse a cabo otra tarea de la ciencia: la predicción.
La ciencia pretende, ciertamente, predecir los hechos, saber qué es lo que puede suceder si se separan, por ejemplo, los componentes del átomo; busca predecir las catástrofes naturales (muchas veces producidas por el hombre) y quiere saber cómo combatirlas. Parecieran subsistir, en este punto de la naturaleza de la ciencia, los viejos ideales humanos de saber el futuro, eso que llamamos, paradójicamente, predecir el porvenir, decir lo que sucederá, ver mediante un oráculo qué debemos esperar. Y esto es lo que comprobamos cotidianamente en la ciencia, pues vemos a los científicos emitir juicios hipotéticos, tales como: "Si no realizamos en este momento X acción, seguiremos destruyendo Y". Nuestro autor lo dice de la siguiente manera: "Si con semejante proyección formulamos la hipótesis de que la relación entre los parámetros observados es invariable, predeciremos que la misma invariancia se cumplirá en los casos que observemos en el futuro, y podremos poner a prueba la hipótesis formulada contrastándola con tales casos futuros". El futuro es algo que ansía conocer el hombre, y ahora, con la ciencia, pareciera que actualizamos la vieja tendencia a predecirlo mediante el oráculo, la interpretación de las entrañas de los bueyes, la lectura de los astros.

Segundo desarrollo: Ian Hacking

Antes de entrar de lleno a la propuesta de Hacking, misma que hallamos en su libro Representar e intervenir, me limitaré a recordar dos cosas : i ) que la obra está dividida en dos partes: "Representar" e "Intervenir"; y ii) que ofreceré una muy breve introducción sobre el pensamiento general de Hacking -quien es considerado un experimentalista, pues en el contexto de la filosofía de la ciencia ha insistido fuertemente en el trabajo experimental del científico , que se estructura en tres consideraciones que no hay que olvidar en ningún momento.
La primera es que Ian Hacking se considera a sí mismo partidario del realismo científico. ¿Qué es lo que entiende por ser un "realista científico"? Él mismo lo explica con precisión en las primeras páginas del libro: "El realismo científico dice que las entidades, los estados y los procesos descritos por teorías correctas realmente existen. Los protones, los fotones, los campos de fuerza y los hoyos negros son tan reales como las uñas de los pies, las turbinas, los remolinos de una corriente y los volcanes". Esta posición sostiene, pues, que las entidades mencionadas en las teorías científicas en verdad son reales y que "tienen ser". Esto lo hace en contraposición con algunas otras filosofías, llamadas generalmente antirrealistas, que sostienen que las entidades mencionadas en las teorías no existen realmente, sino que son creaciones del científico para dar razón de lo observado; ya lo decía aquel adagio griego: "¡Salvar los fenómenos!" (sotzein ta fainómena). Hacking piensa que este problema debe ser abandonado, lo que tendrá que llevarse a cabo mediante la defensa del realismo de entidades.
La segunda consideración es que Hacking lucha para que la experimentación tome un lugar privilegiado dentro de la filosofía de la ciencia, que ha dado cabida únicamente a la historia de las teorías, como denuncia el mismo autor, quien ejemplifica la situación con los casos de Boyle (1627-1691) y Hooke (1635- 1703). Boyle era un científico noble que estaba interesado por la teoría; Hooke, a su vez, era un experimentador pobre y autodidacta al que casi nadie recuerda. Tal pareciera que hay una analogía entre pertenecer al gremio de los teóricos o al de los experimentalistas.
La última consideración se desprende de las dos anteriores, y es que el criterio para saber si una entidad existe es median te la experimentación y no precisamente mediante la explicación o poder explicativo de una teoría. Lo dice más claramente Ignacio Antón: "La creencia en la existencia de los electrones no viene garantizada por el poder explicativo que ésta puede proporcionarnos, sino por la práctica experimental". La creencia en la existencia de la referencia no vendrá por la teoría sino por la experimentación, que nos permite legitimar el creer que hay una entidad que no podemos ver, pero que es responsable de los efectos que sí podemos ver. En otras palabras, se puede creer que existen las entidades (como los electrones) porque podemos experimentar con ellas y ver los efectos de tal manipulación. Es un criterio epistemológico más que metafísico u ontológico. Creemos que existen y es legítimo creerlo, mas a fin de cuentas no sabemos si existen.

Comentarios sobre la
"Intervención"

El primer capítulo de la segunda parte de la obra de Hacking se titula "El experimento". Con él vamos a empezar la revisión propuesta al comienzo de este breve artículo filosófico.
Pues bien, parece que el problema de fondo de Hacking es con Karl Popper (1902- 1994), pues ambos tienen respuestas diferentes para la pregunta "¿qué viene primero, la teoría o el experimento? Para sir Karl Popper, la teoría precede al experimento. Lo que pretende hacer este último es corroborar la teoría; o sea, para afirmar la veracidad de una teoría se busca ver si ésta es verdadera o falsa mediante la experimentación, aunque hay que recordar que en el sistema de Popper lo que se pretende es refutar la teoría, es decir, se busca la falsación. Si lo experimentado no corresponde con la teoría, entonces la teoría es falsa, pero sin olvidar que es la teoría la que formula la pregunta. Hacking piensa que no es así necesariamente. Y es aquí donde radica una de las grandes riquezas de las ideas de Hacking en Representar e intervenir. Él dice que puede ser tal como dice Popper, pero no exclusivamente; puede ocurrir el caso (que él bien ejemplifica) de que la observación dé origen a la teoría. Hacking atinadamente dice que no hay que olvidar la curiosidad humana. No es que aquéllas sean independientes, sino que una gran cantidad de investigación y de observación precede a la teoría. Lo dice mucho mejor el propio autor: "A veces hay trabajos experimentales profundos que la teoría genera en su totalidad. Algunas teorías importantes salen del experimento preteórico. Algunas teorías languidecen por falta de conexiones con el mundo real, mientras que algunos experimentos no tienen que hacer por falta de teoría". Hacking, en este caso, pretende decir que no hay que dar prioridad a ninguna de las actividades ya que ambas son igualmente importantes.
Con respecto de la observación, me parece que Ian Hacking no es muy claro en su tesis, sino que la va exponiendo conforme va discutiendo con otros pensadores, como van Fraaseen (1941 ), Quine (1908-2000), Lakatos (1922-1974) y Feyerabend (1924-1994). Hacking dice que, desde Francis Bacon (1561-1626), la observación está asociada con el uso de instrumentos, ya que no todo lo observable es lo que se ve a simple vista. El problema es que los positivistas sí lo pensaron de alguna manera y le dieron categoría de "real" sólo a lo que es observable a simple vista. Y eso es problemático porque, desde la visión de Hacking, nosotros hemos heredado muchas cosas de los positivistas. Una de estas cosas que hemos heredado es la distinción entre observación y teoría. Me parece que, en este punto, Hacking no procede ordenadamente; y no es excusa el que su obra esté constituida por apuntes de clase, pues estos también deben pretender el orden. Lo digo porque no ofrece una noción inicial de lo que es la observación. Y conforme se va transcurriendo por los distintos temas, el no contar con esa noción dificulta la lectura, pues incluso puede llegar a confundirse "observación" con "ver" o con "experiencia" (y no con experimentación, que claramente presupone la experiencia y la observación). Me parece que el problema que trae en mente Hacking lo da a conocer cuando vincula "observable" y "observación" (lo que puede ser objeto de observación es lo observable), pues en el fondo -y ésta es únicamente una hipótesis- quiere sustentar que lo que dicen las teorías verdaderamente existen como entidades, como entes, o por lo menos podemos creer que tienen ser. Estas entidades serían, pues, observables, aunque todavía no hemos logrado desarrollar la tecnología necesaria para ello.
Ahora bien, lo que más me interesa rescatar del texto es la idea de que la "amplificación de los sentidos" nos ayuda a la observación. Dice Hacking: "El ojo sin ninguna ayuda no ve ni muy lejos ni muy profundamente [...] Una manera de extender los sentidos es con el uso de telescopios y microscopios cada vez más imaginativos". Hay, como él mismo apunta, extensiones que nos ayudan a percibir más y mejor. De esa manera, podríamos construir un concepto de observación con el cual, según creo, tendríamos que decir que es una percepción concienzuda, pues no todas las percepciones son conscientes sino sólo algunas de ellas, y es a éstas a las que llamamos "observaciones", pues cuando observamos estamos siendo conscientes de la percepción, y es a partir de ahí que se funda el conocimiento. Ahora bien, esto de la extensión de la percepción, tal como quería Bacon, es lo que nos conecta con el tema de los microscopios, pues estos aumentan la percepción que de manera natural tenemos.
Así, hubiera parecido que Hacking diría tajantemente que los objetos que se observan con el microscopio existen sin más, pero no es así: lo que dice textualmente es que es una recomendación. Traigamos a colación el texto: "Deberíamos permitirnos hablar de ver con el microscopio. Tal recomendación implica una adhesión firme a un realismo respecto a la microscopía, pero no es un argumento por el realismo". Eso es algo muy rescatable de Hacking puesto que no cierra la discusión sino que la mantiene abierta, y más en un tema tan complicado como es el de los microscopios. Sin embargo -y me parece que éste es el argumento más fuerte de nuestro autor-, es que a pesar de utilizar diversos tipos de microscopios, las estructuras se repiten, analógicamente, en el mismo espécimen. En otras palabras, cada vez que observamos un espécimen con un microscopio siempre observamos lo mismo; y no sólo ello, sino que podemos observar varios especímenes y ver que en ellos se repite la misma estructura. Además de lo anterior, es posible interferir en las estructuras, como de hecho se hace (Hacking pone de ejemplo la microinyección). Y eso es parte de la intervención que tanto propone nuestro autor, pues poder manipular nos proporciona el mejor tipo de evidencia para un realismo científico.
Lo siguiente que quisiera comentar brevemente es el tópico de la creación de fenómenos. Me parece que Hacking elabora una desafortunada historia de la palabra "fenómeno", pero no me centraré en eso. Simplemente habremos de decir que el término puede utilizarse en dos sentidos principales, aunque hay otras acepciones: i) Fenómeno es lo que aparece, y esa es la acepción que gusta a Hacking, pues es algo público y regular que puede ser registrado por el observador hábil; ii) Fenómeno es algo insólito y extraño, que sale de la normalidad (como el jorobado de Notre Dame). A partir de ahí, Hacking explica la relación entre efecto (como el efecto Hall) y fenómeno. Es aquí donde propone su tesis: El efecto no existe hasta que alguien lo descubre y sabe cómo aislarlo, purificarlo, es decir, perfeccionarlo. Es el experimentador quien crea, pues, el fenómeno y es todavía perfectible; en otros términos, puede mejorar en precisión ya que el fenómeno es fabricado, en muchas ocasiones, en su laboratorio y con su equipo instrumental. Por ello, la naturaleza que el científico investiga es una naturaleza con la que no sólo interactuamos sino que también manipulamos; por tanto, debe poder repetirse el fenómeno a voluntad, sin que éste sea un artificio sacado de la manga por parte del científico. Y es esto lo que une la creación de fenómenos con la medición, tema del capítulo siguiente del libro, que es el catorce.
Pues bien, para finalizar haré unos comentarios muy breves acerca de la medición. No los extenderé ya que dicho capítulo me parece poco claro, pues adolece de lo mismo que la observación: no hay siquiera una definición inicial. Lo que sí hay es una afirmación muy certera que relaciona la medición con la vida científica. Dice el autor: "La medición es obviamente una parte de la vida científica; adoptar un poco una actitud iconoclasta no haría daño". De hecho, todo lo que ha hecho a lo largo de estos capítulos es adoptar una actitud iconoclasta, pues icono puede llegar a ser, gracias a la analogía que hay en su seno, un ejemplo. A partir de los ejemplos es que construye una imagen de la ciencia (que atinadamente rescata su aspecto experimental) que puede considerarse icónica, es decir, simbólica (icónico-simbólica). Es como una visión que corresponde a lo visualizado. La perspectiva que ofrece Hacking pretende corresponder a lo visualizado en el trabajo científico. Ahora bien, nuestro autor entabla una discusión poco ordenada con Popper y Kuhn, y parece seguir al segundo. Contra Popper (quien afirma que los experimentos se hacen para poner a prueba una teoría) dice que "la gente no hace mediciones precisas para poner a prueba teorías", cosa que me parece errónea y que hubiera sido mejor si siguiese su propia postura expuesta en el capítulo nueve ("El experimento"), en donde se muestra más abierto y no cierra puertas con tanta facilidad. Lo cierto es que, en el contexto general de la obra, no se está hablando de "la gente" sino de los científicos, que son los que hacen experimentos (pareciera ser una simple falacia ad populum). La gente tiene experiencia, muchas veces observa y sólo en contadas ocasiones realiza experimentos. Pero son los científicos los expertos (nótese la misma raíz entre experiencia, experimento y experto) en experimentar. Y en varias ocasiones lo hacen para comprobar y poner a prueba teorías e hipótesis. Así lo indica Mariano Artigas (1938), gran estudioso de Popper y experto en filosofía de la ciencia: "La experimentación es una actividad más específica. Supone una intervención activa en los procesos naturales, con objeto de obtener respuestas a las preguntas formuladas hipotéticamente, de acuerdo con un plan establecido". Es verdad que no siempre se mide para poner a prueba teorías e hipótesis, pero tampoco es viable decir que ese procedimiento nunca se sigue.

Recolecciones

En este breve texto he pretendido exponer, con toda la reducción que esta labor implica, algunos tópicos de la filosofía de la ciencia de Marx Wartofsky, por un lado, y de Ian Hacking por otro.
Primero. Lo que hemos visto de Wartofsky es, asimismo, un mapa de la ciencia, en donde el autor se centra en los aspectos que le parecen más sobresalientes de esta labor humana, que es la que realiza el científico. No son los únicos, pero sí parecen ser los centrales. Sin duda alguna, la representación y la predicción son las dos caras de esa moneda a la que llamamos ciencia. No podríamos entender tal labor humana sin estos dos elementos.
Segundo. De Ian Hacking hemos hablado acerca de la intervención del trabajo científico, tratando temas muy teóricos como el experimento, la observación y la amplificación de los sentidos. Se ha perdido mucho de lo que dice su autor, pero es algo que siempre sucede en una empresa sintetizadora como la de este pequeño trabajo. Lo único que queda por decir es que hay que volver a las fuentes, a la labor científica, y en especial a su faceta experimental, que es lo que más reclama Hacking. Una ciencia sin un rostro experimental no es ciencia, cosa que ya entreveíamos desde el comienzo de la modernidad.

Para el lector interesado

Antón Boix, I. (2003). Ian Hacking y el realismo científico. 20 años de representar e intervenir. Estudios Filosóficos (Universidad de Valladolid), LII (150).
Artigas, M. (1999). Filosofía de la ciencia experimental. Pamplona: Eunsa.
Buganza, J. (2004). Metafísica, poesía y literatura a partir del pensamiento de Mauricio Beuchot. Logos, Revista de Filosofía (Universidad La Salle, México), 94.
Bourdieu, P. (2003). El oficio del científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad (trad. Joaquín Jordá). Barcelona: Anagrama.
Hacking, I. (1996). Representar e intervenir (trad. Sergio Martínez). México: UNAM-Paidós.
Popper, K. (2002). The logic of scientific discovery. London: Routledge Classics.
Suárez-Iñiguez, E. (1997). La fuerza de la razón. Introducción a la filosofía de Karl Popper. México: Nueva Imagen.
Wartofsky, M. (1981). Introducción a la filosofía de la ciencia. Madrid: Alianza Editorial.

 

1 Agradezco la lectura de este breve texto a los doctores Adolfo Olea Franco (México) e Ignacio Antón (Madrid).
2 Departamento de Humanidades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Central de Veracruz, correo electrónico: jbuganza@itesm.mx.