ARNi: golpe de estado
al ADN
Jorge Luis Hernández García*
Etodo ser vivo cuenta con innumerables genes –segmentos
de ácido desoxirribonucleico (ADN)– donde almacena celosamente
su información genética; en esos genes se hallan las
instrucciones necesarias para fabricar proteínas específicas para la
célula. Este proceso es de vital importancia ya que las proteínas se
consideran como los engranes de la maquinaria celular; sin ellas, le
sería prácticamente imposible a la célula llevar a cabo las funciones
metabólicas necesarias para mantenerse con vida.
Para realizar semejante obra, es necesario que los planos
genéticos –es decir, la información codificada en el ADN– llegue
hasta los obreros celulares, conocidos propiamente como ribosomas
(ARNr)-, para que, junto con los acarreadores de aminoácidos
o ARN de transferencia (ARNt), lean y traduzcan las instrucciones
para la elaboración de las proteínas.
En los organismos donde el material genético se localiza en
un núcleo celular delimitado (a los que se les llama “eucariontes”), la
síntesis de proteínas es harto más compleja, pues si bien es cierto
que el ADN es el acervo genético de la célula, no tiene la capacidad
para abandonar al núcleo y fijarse a los ribosomas durante este
proceso, pues, de hacerlo, el resultado podría ser fatal.
Al hallarse imposibilitado, el A D N se vale del apoyo de un
copión para llevar el mensaje desde el núcleo hasta el citoplasma,
al que se denomina ARN mensajero (ARNm), que, como su nombre
lo indica, copia el mensaje del ADN y, dada su capacidad de abandonar
el núcleo, se dirige hacia los ribosomas para ensamblar las
proteínas. Estos procesos se conocen como transcripción y traducción.
Durante mucho tiempo, la función que se le
otorgó al ARN estaba únicamente resumida en
dos grandes aspectos. Como se mencionó anteriormente,
los ARNm son “simples” intermediarios
en la expresión genética, y su papel consiste en
transmitir la información entre el ADN y las proteínas, mientras que los ARNr y ARNt se encargan de
procesarla e integrarla en la fabricación de dichas
proteínas.
No obstante, en 1998, el rango que se le
había otorgado al ARN pareció no importarle y
comenzó a sublevarse junto con su ejército al
descubrirse el ARN de interferencia (ARNi) –que es
un mediador del silenciamiento genético mediante
moléculas de ARN bicatenario– en ciertos gusanos
nematodos. A partir de entonces, se demostró
que el ARN de doble cadena (ARNdc) posee la
capacidad de reprimir la expresión de un gen
determinado debido a la destrucción de su ARNm
intermediario, evitando con ello la síntesis de la
proteína a la cual codifica, así como el bloqueo de
la transcripción (la síntesis de los ARNm desde el
ADN) y la inhibición de la traducción (la síntesis de
proteínas desde los ARNm). Así, el ARNi no sólo acecha a los ARNm para su destrucción: dirige además el silenciamiento
directo del ADN, eliminando por completo –en el caso
más extremo– los genes del genoma, aunque en la mayoría de los
casos el ADN no se destruye, sino que únicamente experimenta un
empaquetamiento más denso para que no pueda ser transcrito.
El primer contacto con el silenciamiento genético se
remonta al año 1990, cuando los investigadores Jorgensen y Mol,
trabajando independientemente y con el propósito de producir
petunias que tuvieran flores de un color púrpura intenso, inyectaron
a las plantas copias adicionales del gen que codifica la proteína
que produce ese color. Para sorpresa de todos, las flores
resultantes mostraban grandes coloraciones blancas y eran variegadas.
Así pues, dedujeron que, debido a la presencia de los
genes adicionales, se había despertado algún mecanismo silenciador
que los identificaba como extraños, eliminándolos no sólo a
ellos sino también a los propios de la célula, fenómeno conocido
como “co-supresión”.
Algunos años más tarde, otros investigadores, Fire y
Mello, inyectaron en la especie Caenorhabditis elegans el ARNdc
del gen unc-22, cuya función primordial se centra en la contracción
muscular, lo cual les producía grandes espasmos. El mismo
fenómeno también se ha observado en plantas, hongos, algas,
platelmintos y moscas Drosophila, que son ramas muy dispares
del árbol evolutivo. Sin embargo, determinar su presencia en
células humanas y de otros organismos vertebrados superiores
se volvió una ardua tarea.
Cuando una célula humana es infectada por un virus
que produce ARN bicatenario, se despierta un mecanismo conocido
como “respuesta mediada por interferón”, que responde a
la presencia del ARNdc, induciendo la muerte celular por apoptosis. Ésta se dispara por dos vías distintas: el ARNdc activa a la
proteína PKR, la cual inactiva al factor de inicio de la traducción,
eI F2a, lo que conlleva la represión total de la síntesis de proteínas.
En segundo plano, el ARNdc activa también a la ARNasa L,
cuya función es degradar todos los ARNm de la célula de una
manera no específica, lo cual implica un paro total de labores
en la fábrica celular.
Por desgracia, cuando los investigadores introducían ARN
bicatenarios artificiales, se encendía la respuesta del interferón, con
sus respectivas consecuencias. Fue hasta el año 2001 cuando se
determinó que ciertos fragmentos de ARNdc de 21 a 23 pares de
bases (pb) eran capaces de accionar la maquinaria del ARNi sin despertar la respuesta del interferón, la cual se desentiende de los
ARNdc menores de 30 pb. A principios de este año se observó que
el uso de fragmentos de 27-29 pb, en vez de los convencionales
21-23 pb, incrementa de una manera potencial la eficiencia del
ARNi en las células de los mamíferos.
¿Cómo opera
el frente del ARNi?
Cuando entran las moléculas de ARNdc en el citoplasma,
son recibidas por una enzima llamada
Dicer, que las escinde en fragmentos cortos de 21-26 pb, dejando dos nucleótidos (nt) sin emparejar
en cada uno de los extremos 3’, y que reciben el
nombre de ARN de interferencia pequeños (ARNip ).
Estos se ensamblan en un conjunto proteico
denominado complejo silenciador inducido por ARN
(o RISC), cuyo componente con actividad de helicasa,
Armitage, desenrolla el ARNi dúplex recién
originado (proceso que requiere ATP), dejando
ensamblado en RISC únicamente la cadena del
ARNip que posee la secuencia complementaria al
ARNm objetivo.
El pelotón RISC sale en busca del ARNm
en cuestión. RISC empareja perfectamente al
ARNip con el ARNm, formando un híbrido el cual
es asistido por otro integrante, Ago, el cual
arremete cortando en dos al ARNm inútil para la
fabricación de proteínas. No contento con ello,
RISC da el tiro de gracia a través de otro componente
no identificado (aunque hay una fuerte
evidencia de que pudiese tratarse de un miembro
de la familia de las proteínas Ago), eliminando
por completo los restos del ARNm recién
abatido, al que degrada por completo.
En las plantas y ot ros organismos
(excluyendo al humano), el fenómeno del ARNi se
amplifica. Una vez formado el híbrido RISC - ARNm,
la hebra antisentido del ARNip sirve como primer
o cebador en la formación de moléculas de
ARNdc de novo, comandada por una enzima ARN
polimerasa dependiente de ARN (RdRP); así, se
amplifica el proceso y la eficacia del silenciamiento
genético.
De manera natural, la función primordial
que se le atribuye al fenómeno del ARN de interferencia
tiene que ver con el silenciamiento de elementos genéticos móviles (transposones),
genes repetitivos y ARNviral. Se estima que este
mecanismo de censura de genes surgió aproximadamente
hace mil millones de años como un
sistema de defensa contra estos elementos.
Asimismo, se cree que con el paso del tiempo
el ARNi comenzó a participar en procesos celulares
tan importantes como el del desarrollo.
MicroARN: refuerzos internos
Si bien el mecanismo del ARNi surgió hace
muchísimo tiempo, debe haber un mecanismo
de control interno sobre este fenómeno. Ello
induce a pensar que existen además refuerzos
celulares que intervienen en el silenciamiento
genético, y suponer que hay ARNdc que son
codificados en el propio genoma del organismo.
Lo anterior fue demostrado al encontrarse un
nuevo tipo de ARN con capacidad similar a los
ARNip para silenciar la expresión genética en la
célula, al cual se le denominó microARN ( miARN) .
En la actualidad, se estima que el hombre
posee de 200 a 250 genes de m iARN, lo que
representa el uno por ciento aproximadamente
del genoma humano. Este tipo sorprendente de
genes habían pasado inadvertidos debido a que
los programas informáticos no se habían afinado
para identificar este tipo insólito de gen, cuyo
producto final es un ARN y no una proteína.
El mecanismo de acción de los miARN
es muy semejante al de un ARNip; la diferencia
más notoria es su falta de complementariedad,
lo que lo hace menos agresivo. Al ser codificados
por el propio genoma de un organismo, el
comienzo de la batalla tiene lugar en el núcleo,
donde los genes de miA R N transcriben un A R N
grande con horquilla, conocido como microA R N primario (pri-miA R N). Este es cercenado por la enzima nuclear
Drosha, dando origen a A R Ns más cortos (70 nt) llamados “ m i c r oA R Ns precursores” (pre-miA R N). Exportados hacia el citoplasma, éstos se topan nuevamente con Dicer, la cual vuelve a
escindirlos liberando microA R N maduros de doble cadena (21-22
nt de longitud).
De igual forma que los ARNip se ensamblan en RISC, los
m iARN lo hacen también en un agregado similar, llamado complejo
ribonucleoproetico (miRNP), que desenrolla al miARN dúplex
por medio de las helicasas Gemin3 y Gemin4, dejando cargada
la cadena de mayor complementariedad al A R Nm objetivo. Dada
su falta de precisión, cuando el miRNP sale al frente para interceptar
al ARNm, no ataca con la misma brutalidad que lo hace
RISC, sino que se fija sobre la cadena del ARNm e interfiere con el
transcurso de la traducción, eliminando por completo cualquier
oportunidad de sintetizar su proteína .
Ya en el poder…
Aunque se ha avanzado a pasos agigantados sobre el
conocimiento y comprensión del mecanismo del ARNi, falta aún
mucho por esclarecer; no obstante, las aplicaciones reales y el
potencial que este gran descubrimiento guarda en sus entrañas
comienzan a materializarse de una manera tan asombrosa como
lo fue el primer paso del hombre sobre nuestra luna.
Ent re los logros más representat ivos que se han
obtenido en células humanas, debemos decir que se ha conseguido
detener transitoriamente la proliferación del virus VIH,
causante del sida, el de la poliomielitis y el de la hepatitis C y B.
En algunas enfermedades relacionadas con la producción de
proteínas aberrantes, como ocurre en ciertos tipos de cáncer, el
ARNi promete ser de gran ayuda, y también se han observado
prometedores resultados en las enfermedades de Machado-
Joseph y de Alzheimer.
De explotar y aplicar racionalmente el mecanismo in vivo
del ARNi, literalmente se puede silenciar la expresión genética de
cualquier gen. Lo cual sin duda puede considerarse como otro “gran salto para la humanidad”.
.
* Departamento de Hongos y Orquídeas, Xcaret. Rancho
Xcaret s/n, Playa del Carmen, Q. R., México, tel. (282)
8250284, correo electrónico: tiooye@hotmail.com.