El estudio experimental
de la ansiedad
Miguel Molina Hernández
Norma Patricia Téllez Alcántara1
Jorge Manzo Denes y Porfi rio Carrillo Castilla
El miedo y la ansiedad excesivos son síntomas de que
hay problemas de salud mental; su alta incidencia en la
población general constituyen lasegunda causa de los
trastornos psiquiátricos. Los pacientes que sufren trastornos de
ansiedad deben ser atendidos mediante fármacos ansiolíticos o
recibi r terapia psicológica. A pesar de que se han hecho
numerosos estudios acerca de estos trastornos, aún es poco comprendida
su etiología en virtud de la carencia de información concluyente
en varios aspectos; por ejemplo, su relación con el
género, pues se reporta una elevada incidencia de ansiedad en las
mujeres; los efectos secundarios indeseables que todos los fármacos
ansiolíticos producen; la comorbidez que puede aparecer entre
los trastornos por ansiedad y otros padecimientos, tales como la
depresión; la imposibilidad de realizar ciertas aproximaciones
metodológicas empleando seres humanos, y el incremento constante
de la ansiedad en la población de jóvenes.
Diversos estudios han revelado una alta incidencia de
trastornos de ansiedad en jóvenes en edad escolar en México y en
otros países, lo que se ha atribuido a los excesivos niveles de
estrés que producen las ciudades modernas. Se ha responsabilizado
de ello a los problemas económicos, a los altos índices de
delincuencia, a la sobrepoblación, a la contaminación y a otros
muchos factores. También se culpa a la desintegración familiar,
que con frecuencia se acompaña de violencia intrafamiliar; a la violencia
que se percibe en las zonas habitacionales y en los colegios,
y asimismo al creciente consumo de drogas, entre otros. Los
trastornos de ansiedad que pueden llegar a padecer los jóvenes de cualquier nivel dificultan el desarrollo académico y
social ya que disminuyen sus capacidades cognitivas
en la escuela, lo que causa a su vez un bajo
nivel académico y aumenta los problemas
sociales, pues la educación de la población es
uno de los factores que más contribuyen al
desarrollo de los países.
Una de las alteraciones fundamentales
que desemboca en los trastornos por ansiedad
en los jóvenes en edad escolar ocurre en la cognición.
En efecto, los pacientes que sufren desórdenes
de ansiedad tienen pensamientos
indeseables y recurrentes acerca de posibles
daños a su persona, y también de muerte o de
volverse locos, lo que les produce un miedo
pánico. Los pacientes que experimentan estrés
postraumático tienen ideas horribles que les
recuerdan los sucesos asociados al estrés; estas ideas son, como en el caso del miedo pánico,
pensamientos intrusivos, pesadillas y regresiones
al momento que generó ese estrés. Lo anterior
sugiere que la información almacenada referida al
peligro se caracteriza por el fácil acceso a ella en
los pacientes que padecen trastornos por
ansiedad. Ese acceso inmediato a la memoria de
los acontecimientos traumáticos promueve o
exacerba los estados de ansiedad crónicos. De
hecho, se ha demostrado que la amígdala cerebral,
una estructura implicada en el miedo, se
encuentra hiperactiva y vigilante, lo que altera la
función correcta del cerebro.
Los pacientes que padecen ansiedad
muestran un fácil acceso a los “engramas” de
memor ia de las situaciones que evocan
ansiedad; es decir, dichos pacientes y las personas
sanas tienen mecanismos de memoria
similares, pero los primeros pueden recordar
con mayor facilidad eventos con valencia negativa.
También presentan otro trastorno en la
memoria que les dificulta recordar acontecimientos
específicos asociados a palabras clave, esto
es, acceder a información autobiográfica específica.
Tal alteración en la memoria implica que si
los pacientes son incapaces de recordar los
eventos que se asocian a algún problema en
particular ocurrido en el pasado, tendrán
asimismo dificultad para recordar las estrategias
específicas que emplearon para resolver los
problemas. Esta alteración de la memor ia
aparece principalmente en quienes sufren de
estrés postraumático.
Una alteración más en la memoria de
tales personas es el trastorno obsesivo-compulsivo,
o sea, tienen serias dificultades para distinguir
entre los recuerdos que provienen de
sucesos reales y los ficticios que los mismos
pacientes han inventado. Eso explica la inspección
compulsiva de roperos, archiveros, gavetas
o puertas que se observa en ellos.
En los casos de jóvenes que han sufrido abuso sexual, la
alteración de la memoria es específica ya que olvidan de forma
directa todos los eventos relacionados con la experiencia
traumática. Esto produce lagunas en la memoria autobiográfica, lo
que implica que todos los eventos relacionados con el hecho violento
sean olvidados, creando con ello graves problemas autobiográficos.
El estudio de los fenómenos de ansiedad, así como de
las estructuras cerebrales implicadas en su desarrollo, debería
realizarse directamente en los pacientes, pero muchas razones éticas lo impiden, de tal forma que se emplean animales de
experimentación para producir modelos por medio de los cuales
se puede estudiar algún rasgo particular de la ansiedad.
Estudios sobre la ansiedad con animales
El miedo es una reacción natural que ocurre cuando hay alguna
amenaza o peligro. El miedo involucra ciertas alteraciones neuroquímicas
en el funcionamiento de diversas estructuras cerebrales.
En los seres humanos, se caracteriza por producir cambios
motores, irritabilidad, agresión o vigilanciaexacerbada. A veces el
miedo llega a convertirse en una patología conocida como
ansiedad; en estos casos, el peligro puede ser real o irreal, e
incluso estímulos irrelevantes pueden desencadenar el trastorno.
Por otro lado, los animales pueden exhibi r algunas
respuestas de miedo que dependen de la estructura cerebral que
es estimulada por el tipo de situación peligrosa. En ocasiones, tienden
a permanecer completamente inmóviles, y de esta manera
pasan desapercibidos; en otras, deciden escapar del riesgo; no
obstante, sólo muy pocas veces llegan a enfrentar el peligro, lo
que hacen sobre todo cuando el escape es imposible.
En los animales no se puede hablar de ansiedad sino de
miedo, de manera que para estudiar la ansiedad en los seres
humanos se debe recurrir a modelos animales que ilustren algunos
aspectos de la psicopatología de los seres humanos. La ventaja de
utilizar modelos de ansiedad con animales es que se pueden ensayar
en ellos diversas técnicas experimentales que en los seres
humanos sería imposible. A pesar de que las reacciones de miedo
entre animales y seres humanos comparten algunos aspectos estructurales, la actividad de los segundos es infinitamente más
compleja, de tal forma que el estudio con animales de laboratorio
sólo permite hacer algunas aproximaciones, lo que es la mayor
desventaja de dichos modelos.
Existen más de treinta modelos animales diseñados para
estudiar la amplia gama que comprenden los desórdenes de
ansiedad. Tales modelos se pueden dividir en dos grandes grupos:
los modelos basados en respuestas incondicionadas y los que se
fundamentan en respuestas condicionadas.
Modelos basados
en respuestas
incondicionadas
Los modelos basados en respuestas incondicionadas
emplean la curiosidad natural de los animales
de laboratorio, la que los lleva a explorar.
Por ejemplo, se pone a ratas de laboratorio en un
aparato que tiene cuatro brazos formando una
cruz y que se encuentra elevado del piso. Dos brazos
opuestos de ese laberinto tienen paredes protectoras,
no así los dos brazos opuestos. En esta
prueba, los roedores son colocados en el punto en
que los brazos se cruzan y se les permite explorar
de forma libre los cuatro brazos. Inicialmente, y
siguiendo su instinto de exploración, los animales
incursionan en los cuatro brazos, y descubren que
en ellos existen dos peligros: uno es la altura a la
que se halla el laberinto del suelo y otro es el espacio
abierto, de suerte que, después de algunos
segundos, evitan definitivamente la exploración de
los brazos abiertos y permanecen el resto del
tiempo en los brazos que tienen pared. Pese a
ello, la aplicación de fármacos que se utilizan para
disminuir la ansiedad (o ansiolíticos) propician la
exploración constante de los brazos abiertos.
Pero esta prueba, como todos los modelos
animales, tiene limitantes. Por ejemplo, es una
prueba que sólo se puede realizar una sola vez,
ya que los roedores desarrollan ansiedad permanente
y no responden a los tratamientos ansiolíticos
en una nueva exposición, además de que no
todos los fármacos ansiolíticos producen efecto.
Además, su utilidad permite demostrar los efectos
ansiolíticos o ansiogénicos de diversos fármacos,
así como de plantas medicinales que tienen reputación
popular de ser medicinales. Asimismo, se
puede explorar el papel que algunas estructuras
cerebrales tienen en el miedo y la ansiedad; por
ejemplo, la estimulación del hipocampo produce
un incremento de la ansiedad.
Otras pruebas basadas en la exploración
son la de exploración libre, de ansiedad graduada,
del tablero con hoyos, de luz-oscuridad,
del campo abierto y otras. En todos estos modelos
los investigadores deben estudiar diversas
variables, como la locomoción, la conducta vertical,
la limpieza, la producción de bolos fecales
y demás. Un modelo que se encuentra en auge
es el de la interacción social. En este modelo se
estudia el efecto de la dominancia de los
machos sobre los animales subordinados, al
tiempo que se ensayan los fármacos ansiolíticos .
Modelos basados
en respuestas
condicionadas
Los modelos basados en respuestas condicionadas
incluyen los de conflicto, entre los
cuales se hallan el modelo de Geller-Seifter, el de
Vogel, y las pruebas de conflicto. En tales modelos
se emplean cajas de experimentación en las
que se somete a los animales a la privación de
algunos satisfactores, como agua o alimento. Los
animales, al estar privados de esos satisfactores,
los buscan ávidamente. El satisfactor se proporciona,
pero asociado a la aplicación de descargas
eléctricas, lo que se hace de acuerdo con las
reglas éticas para el manejo de animales de laboratorio;
cuando el animal de laboratorio llega al
satisfactor, recibe una suave descarga eléctrica.
Esto crea en los animales un conflicto: acceder al
satisfactor, pero recibiendo una descarga eléctrica
que, aunque suave, no deja de incomodarlos,
o bien no acceder a aquél. Por lo general, los
animales hacen esto último; aun así, los fármacos
ansiolíticos disminuyen el miedo de los roedores,
por lo que acceden al satisfactor a pesar de
recibir la descarga eléctrica.
Existe un modelo animal de conflicto en el cual las ratas
son entrenadas para darse a sí mismas el satisfactor mediante el
accionar de palancas. Los roedores tienen dos opciones: a)
accionar una palanca y obtener el reforzador de forma inmediata,
pero asociado a una ligera descarga eléctrica, o b) accionar otra
palanca durante ocho veces para recibir un satisfactor, pero sin
recibir la descarga. En otras palabras, una palanca exige poco
trabajo para administrar el satisfactor pero produce un castigo, y
la otra implica un mayor trabajo para acceder al satisfactor, pero
sin que haya el riesgo de recibir la descarga. Es, pues, una clara
situación de conflicto. Usualmente, los animales eligen la
segunda opción. Los fármacos ansiolíticos, algunas plantas
medicinales y las hormonas esteroides cambian la conducta de
los roedores, y estos deciden entonces acceder al satisfactor
asociado al castigo.
En síntesis, los trastornos de ansiedad son alteraciones
cada vez más frecuentes, y se aprecia un aumento significativo
en la proporción de jóvenes que padecen ansiedad. Para estudiar
este padecimiento, se han generado diversos modelos de
ansiedad en los que se emplean animales de laboratorio. Existen
algunos límites en los modelos de ansiedad empleados con animales,
pero su estudio hace posible realizar algunas aproximaciones
que en los seres humanos son imposibles por razones éticas. Los modelos que utilizan animales permiten ensayar fármacos
con acciones potenciales como ansiolíticos, plantas con
reputación popular de ser medicinales y hormonas, entre otros.
Asimismo, se puede estudiar la participación de diversas estructuras
cerebrales en este padecimiento gracias a los experimentos
que se llevan a cabo con animales.
Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad
Veracruzana, Dr. Luis Castelazo Ayala s/n, col. Industrial
Ánimas, 91190 Xalapa, Ver., tel. (228)841-89-00, ext. 13213.
Para el lector interesado
Molina, M., Pérez, J. y Olivera, J. (2002). Female Wistar rats tested during
late proestrus or during pregnancy and ovariectomized rats tested
after receiving progesterone or allopregnanolone displayed
reduced conflict behavior. Prog. Neuro-Psychopharmacol. Biol
Psychiat., 26, 839-844.
Molina, M., Téllez, N.P., Pérez, J., Olivera, J. y Jaramillo, T. (2003).
Anticonflict-like actions of intra-lateral septal infusions of allopregnanolone
in Wistar rats. Pharmacology, Biochemistry & Behavior,
75, 397-404.