Editorial
      La divulgación de la ciencia: una tarea fundamental
     
      Las paradojas de la vida
     
      ¿Descubrimiento, casualidad o hallazgo?
     
      ADN: a medio siglo... ¿de comprendernos más?
     
      De acertijos y razonamiento común
     
      Sistema inteligente para detectar y eliminar ratones
     
      ¿Emociones en un robot?
     
      Retos de la biomasa en el desarrollo sustentable
     
      Las publicaciones sobre la fauna de Veracruz
     
      Catálogo de pescados y mariscos del litoral veracruzano (II)
     
      La búsqueda de la eterna juventud
     
      De grandes cirugías a la mínima invasión
     
      ¿Qué es la prueba del papanicolau?
     
      El infarto se puede evitar
     
      El VIH no es el causante del sida
     
      Los textiles del Veracruz actual
       
      ENTREVISTA /
      Liliana Gutiérrez Carbajal
       
      CIENCIA TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD /
       
      La sociedad del conocimiento
       
      CURIOSIDADES CIENTÍFICAS
       
      Desde que el hombre imagina
       
      De verdades, química y mal olor
       
 
     

EDITORIAL

No puede menos que agradecerse a José Luis Rocha Fernández, el autor del primer artículo en el número de La Ciencia y el Hombre que el lector tiene en sus manos, la visión panorámica de lo que es la divulgación de la ciencia. Ya antes hemos abordado de distintas maneras este tema crucial, pero Rocha hila más fino aún en el mismo, por lo que el lector comprenderá a cabalidad la importancia social y los empleos de la divulgación científica y tecnológica, propósito último de nuestra publicación.
Con el tono chispeante que le es característico, Angel Rodríguez Kauth (y ponemos “Angel” sin acento, pues así lo prefiere él) aborda las paradojas lógicas de un modo tal que, comenzando por lo que se cuenta de Herodes el Grande, concluye con lo que ocurre en el consultorio del psicoanalista. El lector no puede dejar de tener una sonrisa leyendo —y seguramente releyendo— el texto del docto argentino.
Curiosamente, un músico de renombre, Fernando Ávila, nos lleva por el camino de los descubrimientos matemáticos, para lo cual nos ofrece una deleitosa anécdota en la que nos relata cómo pudo alcanzar la solución del conocido dilema del burro de Buridan —el que murió de hambre al no decidirse a comer uno u otro de los fardos de heno que tenía a cada lado— y la indiferencia que su logro mereció de sus amigos físicos.
A cincuenta años del descubrimiento de la doble hélice del ADN por James Watson y Francis Crick, Juan Corral Aguirre nos habla de la importancia de este fundamental hallazgo, rescata del anonimato la invaluable contribución que al efecto hizo Rosalind Franklin, abunda sobre las implicaciones de aquél y concluye su artículo describiendo la encrucijada en que se halla el hombre moderno: “¿Podrá el hombre —se pregunta— darse cuenta a tiempo de la necesidad de cambiar su forma de vivir?”.
Angélica García Vega, tal como ya nos va acostumbrando, nos habla sobre acertijos y el llamado “pensamiento lateral”, para lo cual nos presenta tres casos: el de Romeo y Julieta, el de la sopa de gaviota y el de san Nicolás. El lector encontrará aquí, además de una comprensible lección sobre los tipos de pensamiento, un reto a su imaginación. Más adelante, esta misma autora nos relata cómo los robots se han comenzado a usar para explorar las emociones, la conciencia y la inteligencia humanas.
Valido de sus conocimientos sobre la inteligencia artificial y de su versatilidad como escritor, Luis Martínez Negrete nos da una deliciosa muestra de cómo puede conceptuarse como sistema un ser que nos es muy familiar.
Noé Aguilar Rivera nos propone a su vez el empleo de la biomasa como una importante fuente energética que aliviará la creciente contaminación y favorecerá el desarrollo sustentable, tema tan en boga hoy. Bien hará el lector en emprender la lectura de este texto para percatarse de la utilidad y usos de la biomasa.
En un sólido recuento histórico, Fernando Hernández Baz nos proporciona una valiosa descripción de los largos y añejos esfuerzos que se han realizado para adquirir una información veraz y precisa de la fauna veracruzana y, a la vez, de lo que falta por hacer y descubrir en este sugestivo campo. De algún modo contribuye a lo anterior el texto de Pedro Sáenz Martínez cuando nos ilustra sobre los pescados y mariscos del litoral veracruzano, incorporando —al igual que en el número anterior y en los que vendrán— sabrosas recetas culinarias en cuya preparación se emplean algunas de esas especies.
¿ Será posible alguna vez detener el proceso de envejecimiento de los seres humanos?, se pregunta Julio Solís Fuentes, y a partir de ahí nos habla de la posibilidad futura de que la bioquímica, la genética, la biología molecular y otras ciencias logren finalmente ese propósito.
Cuatro breves artículos de este número tienen que ver con el campo de la medicina. En primer lugar, el de Carlos Bravo Matus, que trata sobre las nuevas técnicas endoscópicas que evitan hoy día las operaciones invasivas; después, el de Pedro Coronel Pérez, que describe de un modo comprensible el método de Papanicolau y su gran utilidad para prevenir problemas graves; en tercer lugar, el de Humberto Silva Mendoza, quien aborda el tema del infarto cardíaco y su posible prevención mediante el empleo de la proteína C reactiva, y, por último, el de Tania Romo González, quien cuestiona con sólidos datos el que el virus de inmunodeficiencia humana sea la causa del sida.
Lourdes Beauregard García examina con amplitud y gran detalle en su interesante texto los textiles que se utilizan hoy día en nuestra entidad, no sin antes describir los empleados en el México prehispánico, contra los cuales compara aquellos. Para finalizar el conjunto de artículos “formales”, José Antonio Hernanz Moral nos habla en su siempre inteligente sección “Ciencia, tecnología y sociedad” acerca de la dimensión social del conocimiento, de cómo se genera, se promueve y se accede a él.
Por último, en nuestra infaltable sección de “Curiosidades científicas”, nuestros permanentes colaboradores Heriberto G. Contreras y Leticia Garibay Pardo abordan dos temas insólitos: la caligrafía como parte fundamental del desarrollo de la humanidad y... los malos olores: por qué se producen y cómo los percibimos. Como siempre, dada la variedad de los artículos que incluimos en este número, nuestros lectores lo hallarán tan interesante como ya es costumbre.