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Microorganismos que benefician a las plantas: las bacterias PGPR
Luis
G. Hernández
Montiel y Miguel A. Escalona Aguilar1
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papel importante para las plantas juegan las bacterias benéficas
del suelo, ya que al asociarse con ellas les permiten, por una parte,
aumentar su crecimiento y desarrollo y, por otra, las protegen contra
otros organismos del suelo que causan enfermedades. Ecológicamente,
a esta relación benéfica entre las bacterias y las
plantas se le denomina “mutualismo”, el cual se define como la condición
en la que dos seres vivos de diversas especies viven juntos habitualmente
(pero no necesariamente), con beneficio recíproco para el
hospedero (planta) y el simbionte (bacteria).
¿Cómo
se asocian bacterias y plantas?
La
mayoría de estas asociaciones ocurren al nivel de la rizosfera;
pero, ¿qué debemos entender por rizosfera? Lynch la
define como toda aquella porción de suelo que está fuertemente
influenciada por las raíces de las plantas, la cual a su vez
se divide en tres partes: rizoplano (microorganismos pegados a la
raíz), endorrizosfera (microorganismos dentro de la raíz)
y ectorrizosfera (microorganismos que actúan de manera circundante
a la raíz). Dicha asociación se inicia como respuesta
al llamado “efecto rizosférico”, el cual sucede a través
de un intercambio de señales que se disparan a partir de la
interacción microbio-planta, con resultados claramente benéficos
para los dos.
Cerca
del 40% del carbono fijado en la fotosíntesis, en la
parte aérea de la planta, puede ser excretado a la rizosfera,
lo que afecta positivamente a la mayoría de las bacterias
que ahí habitan, las cuales se nutren de los exudados de las
raíces que emiten las plantas, como azúcares, vitaminas,
factores de crecimiento, ácidos orgánicos, glúcidos
y mucigel.
¿Qué son
las bacterias PGPR?
Kloepper
definió en 1978 a un tipo de bacteria como PGPR
(por sus siglas en inglés, que significan plant growth promoting
rhizobacteria, o rizobacteria promotora del crecimiento vegetal),
la cual mostró ser un organismo altamente eficiente para aumentar
el crecimiento de las plantas e incrementar su tolerancia a otros
microorganismos causantes de enfermedades. En años recientes
se ha creado cierta controversia respecto de cuándo considerar
a una rizobacteria como PGPR, por lo que se han establecido algunas
características que definen a este grupo. En primer lugar,
que tengan una elevada densidad poblacional en la rizosfera después
de su inoculación en las plantas, ya que una población
que declina rápidamente tiene una baja capacidad competitiva
con la microflora nativa del suelo. Después, que posean capacidad
de colonización efectiva en la superficie de la raíz
y, como consecuencia, puedan influir positivamente en el crecimiento
de la planta. Además, que puedan controlar de manera natural
y eficiente a otros microorganismos del suelo capaces de enfermar
a las plantas; y por último, que no produzcan daño
en el hombre. La aplicación de este tipo de rizobacterias
ha dado como resultado la promoción evidente del crecimiento
en plantas, observándose un incremento en la emergencia, vigor,
biomasa, desarrollo en sistemas radiculares e incrementos de hasta
30% en la producción de cultivos de interés comercial,
tales como papa, rábano, jitomate, trigo y soya, entre otros.
Actualmente, el uso de microorganismos representa sólo 1.4%
(380 millones de dólares) del mercado global para el control
de plagas y enfermedades. Ejemplo de ello es el producto generado
a partir de la rizobacteria Bacillus thuringiensis, que ha mostrado
ser un organismo altamente eficiente para el control de plagas, siendo
el bioplaguicida más abundante en el mercado mundial.
Influencia de las rizobacterias en el crecimiento
La
promoción del crecimiento en las plantas inoculadas con
rizobacterias ocurre por varios factores; uno de ellos es por la
síntesis de ciertas sustancias reguladoras de crecimiento,
como giberelinas, citocininas y auxinas, las cuales estimulan la
densidad y longitud de los pelos radicales, aumentando así la
cantidad de raíces en las plantas, lo que incrementa a su
vez la capacidad de absorción de agua y nutrimentos y permite
que las plantas sean más vigorosas, productivas y tolerantes
a condiciones climáticas adversas, como las heladas o las
sequías.
Otro
factor importante por el cual las rizobacterias ayudan a las plantas
es que existen
ciertas especies que las hacen nutrirse mejor;
por ejemplo, las Pseudomonas sp., las cuales, al solubilizar algunos
nutrimentos poco móviles del suelo, como el fósforo,
mejoran el ingreso de este macronutrimento hacia la planta, lo que
se traduce en una mayor cantidad de biomasa. Otras especies, como
Rhizobium sp. y Bradyrhizobium sp., aumentan el aporte de nitrógeno,
influyendo directamente en el crecimiento, desarrollo y rendimiento.
Recientes investigaciones demuestran que existen algunos mecanismos
indirectos que influyen en el crecimiento y desarrollo de las plantas,
como la producción de ciertos metabolitos que, al funcionar
como antagónicos de microorganismos perjudiciales, hacen que
las plantas se desarrollen en un ambiente idóneo libre de
patógenos y tengan un mayor crecimiento y desarrollo.
Las
rizobacterias como control natural de agentes patógenos
Rizobacterias
como las del género Pseudomonas sp., suprimen
numerosos fitopatógenos del suelo, tales como bacterias, hongos,
nematodos y virus (Cuadro 1), mismos que pueden llegar a reducir
las cosechas de forma espectacular en los cultivos establecidos tanto
en invernadero como en campo. Las vías de control que estos
organismos ejercen se da a través de diversos mecanismos de
defensa que involucran la producción de compuestos bacterianos,
como sideróforos, ácido cianhídrico (HCN) y
antibióticos. Incluso se ha comprobado que las rizobacterias
inducen en algunos casos un sistema de resistencia en las plantas
que hace que puedan tolerar el ataque de diversos patógenos
del suelo al mismo tiempo.

Cuadro
1. Control biológico de1algunos patógenos
de diversas plantas utilizando rizobacterias como agentes supresivos
| Patógeno |
Cultivo |
Bacterias
Erwinia
carotovora
Erwinia tracheiphila |
Papa
Pepino |
Hongos
Phytopthora spp
Pythium spp
Rhizoctonia solani
Sclerotium rolfsii
Verticillum dahliae
Colletotrichum orbiculare
Fusarium oxysporum
Alternaria alternata |
Soya, papa
Trigo y lechuga
Algodón, papa y cacahuate
Tomate
Papa
Pepino
Pepino, papaya, jitomate
Manzano |
Nematodos
Onconomella xenoplax
Heterodera glycines
Meloidogyne incógnita |
Melocotón
Soya
Algodón, pepino, cacahuate y tomate |
Virus
Virus del mosaico
Virus del mosaico |
Pepino
Tomate |
¿Cuáles
son los compuestos que producen el biocontrol de enfermedades?
El
hierro es un elemento esencial para el crecimiento de la mayoría
de los microorganismos que habitan en el suelo debido a su función
en la reacción enzimática de óxido-reducción
que utilizan para su crecimiento y desarrollo, por lo que es importante
para ellos contar siempre con fuentes constantes de este nutrimento.
Algunas rizobacterias aplican cierta estrategia para tratar de asimilar
este elemento cuando se encuentran en el suelo en pequeñas
cantidades: producen una sustancia de bajo peso molecular afín
al ion Fe+, denominado sideróforo, mismo que se encarga de
atraparlo, impidiendo que esté disponible para otros microorganismos
que carezcan del sistema de asimilación, lo que asegura que
sea el único capaz de utilizarlo, ejerciendo así el
control biológico de enfermedades importantes, tales como
Fusarium sp., Pythium sp., Rhizoctonia sp. y Phytophtora sp.

Otro
compuesto producido por estos microorganismos es el ácido
cianhídrico (HCN), que juega un papel muy importante en el
control biológico de los agentes patógenos del suelo.
Sin embargo, estas sustancias, producidas en grandes cantidades,
pueden alterar considerablemente la actividad fisiológica
de la planta y llevarla a su muerte. En los últimos años
se ha demostrado que la producción en pequeñas cantidades
de HCN por las rizobacterias inducen un sistema de resistencia en
las plantas que las lleva a producir ciertos metabolitos que las
ayudan directamente a tolerar el ataque de algunos patógenos
del suelo y de las hojas. Con relación a la producción
de antibióticos, entre los casos más comunes de rizobacterias
productoras de estas sustancias están las Pseudomonas fluorescens
y P. putida, las cuales tienen la capacidad de sintetizar algunos
compuestos que causan la muerte de aquellos microorganismos (principalmente
hongos) que entren en contacto con ellas.
El
potencial de las rizobacterias en la producción agrícola
El
uso a gran escala de estos microorganismos como biofertilizantes
en cualquier
sistema
de producción agrícola traería
grandes beneficios, puesto que son más baratos que los de
origen inorgánico, tienen efectos positivos en las plantas
(similares a los de un fertilizante químico) y no ejercen
un impacto ecológico perjudicial en el ambiente ni en la salud
humana. Pese a que muchas instituciones nacionales se han esforzado
en la investigación y uso de estos organismos en el campo
mexicano, estos generalmente provienen del extranjero pues se introducen
microorganismos en nuestros sistemas de producción que están
poco adaptados a los sistemas productivos del país. Ello ha
dado la pauta para que en el Laboratorio de Biotecnología
de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana
en Xalapa se estén realizando estudios con el propósito
de aislar y seleccionar cepas rizobacterianas que representen una
fuente eficaz de inoculantes biológicos para la agricultura
de nuestro Estado. Adoptar este tipo de innovación tecnológica
que se inclina hacia la conservación del ambiente, incrementará la
productividad de los cultivos y bajará los costos de producción,
contribuyendo, en suma, a una agricultura sustentable que trata de
usar los recursos naturales con respeto al ambiente y sin comprometer
a nuestras generaciones futuras.
1
Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana,
Circuito Gonzalo Aguirre Beltrán s/n.
CP 91090,
Xalapa, Ver.
correo electrónico:
luisg73@prodigy.net.mx
mescalona@uv.mx
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