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Cristales
fotónicos:
una armadura en las alas de las mariposas1
Juan Corral Aguirre2
En
años recientes los científicos han descubierto
que la iridiscencia de varias criaturas coloridas, desde los escarabajos
y las aves hasta las mariposas, se debe a menudo a estructuras microscópicas
conocidas como cristales fotónicos.
Diferentes
a los pigmentos que absorben o reflejan ciertas frecuencias de
luz
como resultado
de su composición química, la
forma en que los cristales fotónicos reflejan la luz es una
función de su estructura física. Esto es, un material
que contiene un arreglo periódico de agujeros o baches de
cierto tamaño puede reflejar luz azul, por ejemplo, y absorber
otros colores aun cuando el cristal en sí mismo es incoloro.
Ya que un arreglo de cristales se ve ligeramente diferente desde
distintos ángulos (diferente a los pigmentos, los cuales son
iguales desde cualquier ángulo), los cristales fotónicos
pueden cambiar los matices del color iridiscente de modo que puedan
ayudar a algunos animales a conseguir parejas o establecer territorios.

Un
estudio de investigadores de Hungría y Bélgica
puede haber dilucidado por qué los machos en ciertas poblaciones
de mariposas licaénidas portan la encendida coloración
del cristal fotónico, y los machos en otras poblaciones de
licaénidos no lo hacen. Los investigadores examinaron las
escamas de las mariposas a través de microscopios electrónicos
rastreadores de alta resolución, y confirmaron que incluso
las coloridas escamas de las mariposas incluyen arreglos de agujeros
de tamaños ¡menores a una millonésima de metro!,
que forman los cristales fotónicos naturales (ver figuras).
Sus
parientes de elevaciones mayores, pero estrechamente relacionados,
no tienen
este arreglo
de agujeros en sus escamas, y sus alas son
de color café mate más que azul iridiscente.

La
diferencia, parece, puede deberse a una cuestión de sobrevivencia.
Los investigadores hallaron que las sencillas alas de la mariposa
café se calentaron mucho más que las iridiscentes alas
azules cuando cada una fue expuesta a idéntica iluminación.
Los
investigadores creen que las mariposas en las mayores elevaciones
intercambian
la luminosa
iridiscencia por un café que absorba
la luz, de modo que puedan soportar temperaturas más frías
y sobrevivir lo suficiente para aparearse.
Si
los cristales fotónicos pueden tener ese dramático
impacto sobre el manejo térmico de la mariposa, sugieren los
estudiosos, los cristales fotónicos hechos por el hombre pueden,
algún día, proporcionar una flexible protección
térmica en ambientes extremos, posiblemente incorporándolos
en cosas tales como trajes espaciales o prendas para el desierto.

Además, nuevas investigaciones sugieren que los cristales
fotónicos mantienen frías las alas de las mariposas,
tanto como las embellecen. A grandes elevaciones, donde las mariposas
dependen más de la luz solar para mantenerse calientes, algunos
de los insectos han evolucionado hacia escamas en las alas en las
cuales los cristales fotónicos han sido desbaratados (como
se muestra en la imagen c), mejorando las oportunidades de que sobrevivan
lo suficiente para aparearse a pesar del clima frío. Estas
fueron las pequeñas estructuras halladas en las imágenes
del microscopio electrónico rastreador de la escama de ala
de mariposa:
a)
cristales fotónicos
naturales que le dan a las alas de algunas mariposas sus brillantes
colores azules iridiscentes.
b) Estas estructuras son responsables de una iridiscencia azul-violeta.
c)
Como puede observarse, las pequeñas estructuras están
casi totalmente ausentes, y las escamas del ala de la mariposa son
de un tono café mate.
1 A partir de un texto de L. P. Biro et al., Physical Review, febrero
2003.
2
Laboratorio de Ecología, Facutad de Biología,
corralj@uv.mx
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