Artículo semanal del Rector

 

 

 

Lunes 8 de marzo de 2010

 

Descentralización

 

Raúl Arias Lovillo

 

La Universidad Veracruzana se hace todos los días. Formamos parte de ella miles de universitarios. Todos participamos en su desarrollo y en su progreso, y para nosotros es un privilegio estudiar o trabajar en sus aulas y en sus dependencias.
 
La estructura orgánica de la UV es considerablemente grande y cada vez más compleja. Estamos hablando de una institución que cuenta con cinco campus que recorren de norte a sur el estado de Veracruz: Poza Rica-Tuxpan, Veracruz-Boca del Río, Xalapa, Orizaba-Córdoba-Ixtaczoquitlán y Coatzacoalcos-Minatitlán-Acayucan. Somos ya más de ochenta mil estudiantes, académicos y trabajadores dispersos a lo largo del estado. Cientos de dependencias ofrecen sus servicios a todos ellos y a la propia comunidad de nuestro estado.
 
Hemos crecido como institución y con frecuencia nos damos cuenta de que en la medida que esto sucede los problemas también son muchos y más complejos. Al mismo tiempo es una buena señal. Crecemos no sólo por razón de la demografía, sino porque nuestro prestigio aumenta, y se requieren más espacios, más servicios. También los maestros, los trabajadores, los estudiantes se vuelven más demandantes: quieren ser mejores y reclaman nuevas y más sofisticadas condiciones para lograrlo.
 
Nuestra Universidad Veracruzana está viviendo esa dinámica de crecimiento y de desarrollo académico,  que vuelve una necesidad la planeación estratégica que le permita prever y organizar todo ese proceso institucional.
 
Del espíritu universitario y fruto de nuestra propia experiencia –y de las ajenas, sin duda– es la voluntad de prever nuestro trabajo futuro y la de planear el desarrollo de la UV. En esa obligación que tenemos de ser eficaces y eficientes en la administración, gestión y planeación de la vida universitaria, la descentralización ocupa un lugar especial en nuestro programa de trabajo.
 
No podemos, en las circunstancias geográficas y políticas descritas, con el número de universitarios que somos, con los proyectos académicos que tenemos, seguir manteniendo las brechas y las diferencias provocadas por un centralismo que venimos arrastrando desde hace muchos años en la UV.
 
Lo dije ante el Consejo Universitario: vamos a adecuar la oferta educativa a las necesidades y oportunidades regionales y locales; vamos a transferir jurídica, financiera y académicamente la gestión institucional a los diferentes campus de la UV. O sea, política académica y administrativa, van indisolublemente unidas.
 
¿Cuál será el propósito de descentralizar la vida universitaria? Pues, precisamente eso: ser más eficaces, más eficientes, gastar menos tiempo, recursos materiales, desaprovechar recursos humanos. Y en lo orgánico, construir una organización académica y administrativa con altos niveles de autonomía de gobierno y ejercicio presupuestal.
 
¿Se trata de que nos alejemos de tal manera que cada campus sea una universidad, que fragmentemos a la UV? No, al contrario: la descentralización nos unirá aún más porque habrá normas, mecanismos tecnológicos, redes, que nos unirán más como una comunidad integral, académica y culturalmente comprometidas. Lo que nos separa en realidad es el centralismo, una situación que experimento como Rector con mucha frecuencia. A pesar de que me mantengo en comunicación permanente vía electrónica, recibo muchas solicitudes de orden administrativo de manera personal y cuando acudo a los campus las peticiones tienen que ver con decisiones que se toman en Xalapa. Los mismo ocurre con otras entidades de la UV que concentran funciones y procedimientos.
 
Asimismo, muchos universitarios de Tuxpan no saben lo que están haciendo los de Coatzacoalcos y ni unos ni otros saben lo que hacen los de Xalapa. Y no es culpa de ellos. Es parte de este centralismo que les comento, y es por ello que vamos a acortar, con esta descentralización, las trayectorias, distancias y burocratismos, a fin de fortalecernos como comunidad y consolidar nuestros proyectos comunes.
 
Esto es, precisamente, lo que nos permitirá fortalecer e incentivar las capacidades académicas, creativas, artísticas y culturales de las comunidades de todos los campus e iniciar el cierre de esas brechas de las que hablamos siempre.
 
Es por ello que tendremos que apresurar la aplicación de las  orientaciones del Foro Universitario, en el sentido de mejorar los procesos de gestión académico-administrativa.
 
Esto habrá de ocurrir de inmediato a fin de superar los niveles de calidad de las funciones sustantivas de la Universidad. Y en el proceso de descentralización, retomó los objetivos que en el propio Foro recogimos: primero, mejorar la estructura organizativa, la gestión institucional y los procesos administrativos, y en segundo lugar, consolidar la descentralización de la gestión institucional con base en la reestructuración organizativa, manteniendo la unidad de propósitos y las políticas institucionales.
 
Esto nos llevará a la elaboración de una nueva legislación y a una nueva y más moderna estructura de la Universidad Veracruzana. Y para ello, vamos a empezar por lo básico. Reuniremos toda nuestra experiencia testimonial y documental; escucharemos a expertos en seminarios y conferencias, analizaremos y discutiremos experiencias en nuestras propias Vicerectorías, y a partir de los objetivos señalados, procederemos a elaborar una propuesta de la propia comunidad, la cual llevaremos al Consejo Universitario General.
 
La comunidad universitaria, con su  participación activa y decidida, ha sentado las bases de una cultura democrática y se asume como una entidad con capacidad autocrítica, de análisis y de propuestas en torno al presente y la proyección que la UV necesita hacia el futuro. En el proceso de descentralización, de nuevo será la comunidad universitaria la protagonista de nuestro proyecto de hacer cada vez mejor a la Universidad Veracruzana.