El papel de la Universidad Veracruzana es detonar las oportunidades de desarrollo y el crecimiento de las comunidades indígenas.
El estado de Veracruz posee una enorme pluralidad cultural, rasgo que para nuestra institución se torna condición fundamental para orientar sus programas hacia el desarrollo de las potencialidades que ofrecen los saberes tradicionales, a través de una política de vinculación como la que estamos llevando a cabo.
Esta es una de las tareas que con mayor satisfacción y convencimiento llevamos a cabo para responder académicamente a nuestro compromiso social.
La semana pasada la Universidad Veracruzana refrendó en los hechos esta capacidad y disposición para darle impulso al desarrollo regional, justamente en una de las zonas más marginadas de nuestro estado, que lo son porque no han tenido acceso a la educación.
Con un proyecto educativo y productivo a gran escala, que tiene como centro de operaciones las instalaciones recientemente inauguradas de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) sede Grandes Montañas (en el municipio de Tequila) y de la Casa UV ubicada en el municipio de Atlahuilco, vamos a demostrar nuestra capacidad detonadora del desarrollo de la región.
Todos sabemos que la educación y, consecuentemente el conocimiento, son necesarios para promover los cambios sociales y estructurales que el país necesita. Y esto tiene que comenzar a partir del desarrollo de comunidades que cuentan con un recurso de un valor incalculable, como lo es el saber empírico que responde a su tradición cultural y comunitaria.
Ya hemos probado que somos capaces como universidad de abatir niveles de pobreza en algunas partes del Estado. Lo hemos hecho a través de las Casas de la Universidad, las Brigadas Universitarias en Servicio Social (BUSS), los programas de servicios de salud y otras iniciativas que son promovidas principalmente por nuestros estudiantes.
Ahora vamos a contribuir al desarrollo de las comunidades a través de la construcción de una plataforma del conocimiento que emerja de este saber tradicional de nuestras comunidades, las cuales trataremos de convertir en políticas públicas, con el objetivo de que repercutan positivamente en el impulso de un auténtico desarrollo regional.
De esto se trata cuando hablamos de ir a las comunidades, de aprender de ellas y de fortalecer nuestros conocimientos, cumpliendo al mismo tiempo nuestra labor educativa y de vinculación social.
Es, de algún modo, la fusión del saber con la sociedad, de la Universidad con su pueblo.
Las nuevas instalaciones de la Universidad Veracruzana Intercultural en el municipio de Tequila son la demostración de que, por muy graves que sean nuestros problemas, estos no deben ser obstáculo para la consecución de nuestros más nobles objetivos. Cualquier esfuerzo es poco si los resultados se orientan al mejoramiento de la calidad de vida de nuestros conciudadanos.
Los estudiantes: portavoces del porvenir
Lo repito: el compromiso social de la Universidad Veracruzana comienza con nuestros estudiantes. Y no cabe duda que un sector importantísimo de nuestra población estudiantil lo constituyen los jóvenes que acuden a las aulas de la Universidad Veracruzana Intercultural.
Se trata de jóvenes a los que debemos garantizar las mejores condiciones para su formación académica y profesional, porque son ellos quienes a su vez tienen una responsabilidad muy grande con sus propias comunidades, con su pueblo y con su entorno.
La Universidad debe hacer proyección de futuro sin descuidar el presente. Los programas institucionales de hoy deben tener ambas perspectivas: la educación de hoy será el saber comunitario del mañana. Por lo tanto, el progreso, la derrota de la pobreza como fatalidad, deben ser parte del imaginario de nuestras comunidades, y qué mejor que sean los propios estudiantes de la UVI, a la vez que actores, los portavoces del porvenir de sus propios pueblos.
Es la hora de los estudiantes de la UVI; es la hora de fortalecer una gran obra educativa que beneficie a nuestras comunidades indígenas. Estoy seguro que la sede la UVI-Grandes Montañas, logrará ese cometido. Con esa convicción acudo esta misma mañana de lunes a la sede Selvas, para poner en funcionamiento las nuevas instalaciones de la UVI en esta región veracruzana; lo mismo vamos a realizar mañana martes en el municipio de Ixhuatlán de Madero, inaugurando las instalaciones de la sede Huasteca.
Con todo ello, la Universidad Veracruzana crece; crece y es cada vez más fuerte, educativa, social, académica y, sobre todo, moralmente, con la solidaridad, el saber y la fuerza histórica de nuestras comunidades indígenas. |