Universidad Veracruzana

Dirección General del Área Académica de Artes

Hacemos música para nuestra comunidad, no para ganar Grammys

11 junio, 2013 Sección:Musica Noticias Prensa Relevante Autor:

Aseguró Benito Cortés, integrante de Los Cojolites

cojolites
 
– Es muy importante conocer y estar en contacto con el contexto en el que se crearon y en el que persisten todas las expresiones artísticas y culturales que dan forma al son y lo que éstas significan en las comunidades en las que nacieron y que las conservan y desarrollan, afirmó
– La iniciativa universitaria al organizar el festival ¡Qué viva el son! contribuye a que la tradición del son perdure y encuentre nuevos públicos, dijo
 
Juan Carlos Plata
 
Como grupo hacemos música para darle más difusión a las tradiciones de nuestras comunidades y para contribuir al desarrollo del son, en nuestros 15 año de trabajo nunca hemos escrito música o grabado un disco pensando en ganar unGrammy. Hacemos nuestra música como la sentimos y desarrollando las ideas que tenemos, aseguró Benito Cortés Padua, integrante de Los Cojolites, durante su participación en el festival ¡Que viva el son! que organiza la Universidad Veracruzana (UV).
         “Esta música nace en un contexto histórico y social específico, nace en el campo, nace de una hibridación cultural que se dio en comunidades de todo el estado de Veracruz y es muy importante conocer todo este contexto en el que se crearon todas las expresiones artísticas y culturales que dan forma al son y lo que éstas significan en las comunidades en las que nacieron y que las conservan y desarrollan”, explicó Cortés Padua.
         El jaranero del grupo originario de Jáltipan, Veracruz –que recibiera en 2012 una nominación al Grammy en la categoría Mejor álbum de música regional mexicana, por su disco Sembrando flores– sostuvo que el son da un reconocimiento comunitario muy importante, y alguien que no tiene todo ese contexto ideológico del son sólo usa ese reconocimiento para su beneficio personal, cuando el son y su resurgimiento son una cuestión totalmente colectiva.
         “Es necesario acercarse al contexto comunitario del son para que puedas contribuir de mejor manera a su desarrollo, cuando no se tiene esa base es muy fácil dejar de lado los fandangos y querer presentarse sólo en foros y dar conciertos, lo que no es malo de por sí, porque también se vuelve un trabajo, pero los músicos tienen que regresar a las comunidades para devolver un poco de lo que la música y el son les dan”, aseguró.
         Por esta razón –sostuvo Cortés Padua– es que Los Cojolites realizan talleres en diferentes comunidades de los municipios de Chinameca, Cosoleacaque, Acayucan, además de los talleres permanentes del Centro de documentación del son jarocho, ubicado en Jáltipan y fundado en 1999 por Ricardo Perry.
         “Nuestra música no tiene mucha difusión en medios de comunicación masiva, por lo tanto nosotros estamos comprometidos a buscar canales para llegar a la gente que no conoce el son jarocho o que lo conoce y le gusta pero no tiene acceso a él. Intentamos llegar con una nueva propuesta basada en los pilares musicales del son jarocho tradicional. Tratamos de contribuir al desarrollo musical del son”, aseguró.
         Cortés Padua resaltó la importancia de que hoy en día el son jarocho se tome como base para hacer diferentes tipos de música, “podemos decir que ahora el son jarocho es una influencia musical –como lo son el blues y el jazz–para muchos artistas de todo el mundo”.
         Sobre cómo influye este contacto comunitario en el trabajo artístico de Los Cojolites, Benito Cortés explicó que el grupo compone su música con el mismo patrón con el que se desarrolla un fandango: “alguien tiene una idea y todos los demás trabajamos en base a ella, contribuimos con nuestro instrumento y todo el proceso se desarrolla de manera colectiva”.
         Sobre la iniciativa de la UV al crear el festival ¡Qué viva el son!, el jaranero sostuvo que es digna de reconocimiento porque contribuye a que la tradición perdure y encuentre nuevos públicos.
         “Además, considero que también es un reconocimiento al trabajo que se ha hecho de manera independiente. El renovado interés por el son es benéfico en muchos aspectos, y es bien importante transmitir los aspectos profundos de la tradición, sus fundamentos y eso se logra escuchando a nuestros viejos exponer de manera vivencial de lo que es el son, de dónde vino y qué significa cada elemento.
         “Conocer todo este contexto crea un lazo más fuerte con la tradición del son y con la identidad cultural de todos los veracruzanos. Somos afortunados de tener esta riqueza cultural que ahora le ha dado la vuelta al mundo”, aseguró.
 
Pies de foto:
Foto 1:
Los cojolites durante su presentación en el festival ¡Que viva el son!, en Coatzacoalcos.
 
Foto 2:
Benito Cortés.