RESEÑA: VOLUNTAD AMERICANA
por: Rafael Toriz

Reseña literaria
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"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele
por este signo: todos los necios conjuran contra el"
Jonathan Swift


Hablar de escritores suicidas y de su valiosísima obra póstuma, como bien sabemos, es la regla, no la excepción. Sin embargo, en el caso de John Kennedy Toole, el despectivo axioma se rompe. Toole no es otro imberbe escritor pretencioso, ni un novelista maratónico de esos que pretenden meter el mundo en un libro, tan comunes en la literatura norteamericana plagada de bestseleristas. Por el contrario, fue uno de los pocos que conocía el valor de la precisión y la brevedad, cualidades principales y exigibles de la buena prosa. Por tal razón no es de extrañar que dentro de su producción no se cuenten mas de dos obras: La Biblia de neón que según sus biógrafos y su propia madre escribió a los quince años, y la popularísima y genial Confederacy of dunces (La conjura de los necios), narración sobre la que versa esta reseña.

La obra de Toole, si bien reducida, ha sido acogida con regocijo en numerosos lugares. La conjura de los necios fue galardonada con el premio Pulitzer y considerada en Francia, en el año de su publicación, como la mejor novela escrita en lengua extranjera. Se ha traducido a más de diez idiomas y anualmente la lista continúa su vertiginosa marcha. Esto constata que la buena literatura, aunque huérfana (Toole se suicidó sin ver su trabajo publicado), sabe abrirse camino por el intrincado y pedregoso sendero literario.
Por estos motivos considero pertinente y sobre todo obligatorio, reseñar y desempolvar esta excelente novela, que pese a todos sus atributos, sigue permaneciendo en el baúl del olvido en nuestro país, acumulando carcajadas y constriñendo satisfacciones a innumerables lectores que seguramente le darían cobijo en sus libreros y en sus vidas.

La novela es una excelente caricatura de la cultura norteamericana, ambientada en el carnavalesco paraíso concupiscente que es Nueva Orleáns, el lugar más mediterráneo y latino de Estados Unidos, donde abundan, conviven y se consumen todos los hombres pertenecientes a la fauna de "entes decadentistas" y patéticos, el varadero de las vanidades en donde su habitantes, modernos inquilinos de su particular Sodoma y Gomorra, se disuelven en la fatuidad de la vida contemporánea, sociedad con múltiples becerros de oro y estatuas de sal como congéneres.

Ignatius Reilly es un personaje memorable, obeso intelectual que pugna por una sociedad con la suficiente "teología y geometría" como para ser habitable por un espíritu robusto como el suyo. Nuestro héroe es una especie de misántropo que a sus treinta años aún vive con su represora y asfixiante madre, en una cuartucho sucio y minúsculo, imbuido en sus innumerables cuadernos en los que se propone redactar una exhaustiva denuncia contra la sociedad de nuestro siglo, marcadamente vulgar y vacía. Si otros personajes son propensos a los vicios, al maquillaje o al dinero, el rosáceo bigotón es un adicto al caos. Este sabio de cualidades quijotescas y rabelesianas -en opinión de la contraportada- viene a ser una especie de Mesías redentor dentro de un mundo plástico y abyecto.

El obeso y sofocado personaje es el mejor ejemplo del eclecticismo trepidante y voraz del pensamiento americano, cita a Boecio para desacreditar los horrendos bodrios cinematográficos que sin embargo ejercen una escatológica fascinación sobre él, denosta, a través del puritanismo cristiano, a su madre y sus amigas acartonadas, irreflexivas y sin criterio, ocasiona efímeras revueltas sociales e infunde comicidad y tragedia en todo lo que hace, con plena conciencia y sin miramientos.

Ignatius desenmascara al stablishment anglosajón y escupe a la cara sus miserias, les muestra la podredumbre y se burla de ellos. Remedando a Dante, hace su propio viaje por el infierno urbano, al que es insertado por la necesidad, lugar en donde deberá combatir sin tregua para no sucumbir ante los ataques constantes de los necios que no lo comprenden y lo juzgan. Pensar en los Simpson como resultado de este ambiente no es una idea descabellada. Homero y Lisa son los polos que conforman a Reilly.

Si bien es cierto que la sociedad tritura a los hombres, en el caso de nuestro portento esta se ve reflejada y burlada a manos de un glotón inteligente que no deja de sorprender por sus disparatadas ocurrencias.

La conjura no es otra cosa que el mejor y mas bello emblema de la cultura estadounidense, el verdadero génesis de la voluntad americana, el talón de Aquiles del imperio. Ignatius es la representaci6n material de lo que no se ve, de lo que incomoda por cierto, por triste, por crudo.

Etiquetar esta novela como una comedia, aunque lo sea, sería reducir su amplio dominio temático a un solo aspecto, ya que aunque a lo largo de la narración uno no pare de reírse de Ignatius o con Ignatius, la obra no deja de tener una fuerte carga melancólica, un sentimiento que aflora a cada momento, ya sea por los infortunios que la acompañan y adoban, o por la tragedia que envuelve al autor, quien un buen día de marzo de 1969 decide acabar con su corta existencia (tenía treinta y un años) ahogándose con el escape de su auto en una solitaria carretera de Biloxi, Mississipi en la costa del Golfo de México. Una verdadera lástima, ya que la novela deja un inquietante sabor de boca, que hace suponer la continuación de las aventuras del excéntrico personaje.

Leer a Toole, es algo que no puede dejarse pasar, hacerlo es similar --guardando las respectivas distancias--, a encontrar un tesoro, afortunadamente el libro no se puede devaluar. Este escritor es uno de los pocos que podemos considerar como bíblico, similar a lo que pasa cuando se conoce a Gombrowicz o al joven Radiguet. Comprender a Ignatius es comprender el esqueleto de nuestros vecinos, un microcosmos voraz, divertido y trágico, que pese a todo, sigue enriqueciendo, para bien o para mal, los gruesos tomos de la comedia humana.

Bibliografía

K. Toole, John; LA CONJURA DE LOS NECIOS, Anagrama, Barcelona, 1998, 365 pp.