RESEÑA: EL AGUA
Por: Heriberto G. Contreras Garibay.


Reseña literaria

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"Es por las propiedades del agua, en particular por su gran capacidad de disolver otras sustancias que es tan fácil maltratarla...hacerla inservible para la vida"

Esta es quizá la frase más representativa del libro El Agua, obra escrita por el físico mexicano Manuel Guerrero, y una de las tantas piedras preciosas que conforman el tesoro del saber escenificado por la colección Ciencia desde México, editada por el Fondo de Cultura Económica.

Después de leer las palabras de Manuel Guerrero, lo primero que se me vino a la mente fue guardar silencio, situación que no es común en mí, según los que me conocen.

Pero ¿qué hacer entonces después de cerrar un pequeño libro de 117 páginas, que es capaz de enseñarte que algo tan cotidiano, tan cercano a nosotros los seres vivos, sea tan universal, tan sublime, tan violento, pero sobre todo, que no le hemos dado la importancia que merece por esa cada vez más devaluada capacidad de asombro, que los humanos hemos perdido con el paso de nuestra propia historia?

El empaparse del contenido de El Agua resulta un acto realmente vital para todos aquellos que gustan del conocimiento más simple pero concreto. Si a usted le gusta impresionar a sus amigos, con argumentos tan simples como que el 71 por ciento de la superficie de nuestro planeta está conformada por agua, que los presocráticos la eligieron como un motivo de reflexión primaria en sus debates por ser estimada como generadora del espíritu y la materia, o que puede hervir mucho más rápido y a menor temperatura en la cumbre del Pico de Orizaba que en las Playas de Veracruz, entonces lo invito a que le eche un vistazo a esta lectura.

El libro, está divido en cuatro secciones o temas centrales en donde se realzan múltiples aspectos del vital líquido. Resulta más que acertado, y aquí resalta el valor de la expresión escrita en sí, el contexto que Manuel Guerrero maneja. Como en cualquier asunto, será primordial actualizarse y asegurarse de que el receptor va a comprender de lo que se está hablando, como en este texto, que antes que nada, propone varias respuestas hacia lo que es el agua.

Lo primero que recordé en el amanecer de esta lectura fue mi época de secundaria. Qué buenos tiempos aquellos en las aulas, escuchando y recibiendo información del maestro, quizá de los de biología y química, sobre que el agua es el "solvente universal", el compuesto más simple y que su propiedades se contemplan en ser "inolora-incolora, insabora".

Seguramente en aquel momento repetí esto como cualquier loro para aprobar el examen. Hasta ahí todo quedó como una simple anécdota; pero hoy te das cuenta que eso que algún día recibiste es parte de tu propia vida, y que además, alguien es capaz de capturarlo y contarte una historia, con ese compuesto llamado agua que está formado por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno.

El texto es capaz de mantenerte atrapado por cuatro, quizá cinco horas, que son las necesarias para devorarlo. El inicio explica qué es el agua, sus usos, su propiedades químicas y físicas, su importancia para la vida (y claro que es importante, de ahí provenimos), y vale la pena rescatar la frase con la que el autor culmina esta sección; El mensaje de este capítulo es que el agua no es tan común y corriente como a veces parece.

Si usted no se conmueve, o como los que leen a menudo dicen, "si no lo atrapó el libro en esta parte", mejor corra hacia el control remoto de la televisión y no dude en buscar algún programa que llene ese vacío, porque seguramente el resto de la lectura, que por cierto es aún mejor, no logrará interesarlo en lo mínimo.

Y es que la siguiente etapa va más allá. Imaginemos por un momento esta escena: En un rincón soleado de la antigua Grecia, con el mar Mediterráneo de fondo, digamos en El Pireo, el puerto de la ciudad de Atenas, se encuentra Aristóteles meditando sobre este nuevo elemento para él. Recargado en la pared, sentado en el suelo de su habitación donde sólo penetran los rayos de luz, ahí, Aristóteles incluyó al agua entre los cuatro elementos básicos, junto con la tierra, el aire y el fuego... aunque hoy sabemos que es un compuesto.

Pues esa es la capacidad de esta obra, que nos transporta a otros tiempos y espacios en torno al agua, como en el capítulo que cita a H.H.V. Vernon, quien postuló en 1891 que las moléculas de agua se adherían unas a otras, confiriendo al líquido altas densidades; y ni qué decir del Poliagua, que se suponía, llegaba a tener hasta 40 por ciento más densidad que el agua convencional, postulada por un investigador ruso -de quien encontrará el nombre en el texto- que sin embargo, resultó ser sólo una mala interpretación.

Pero el relato del agua corre y sigue a lo largo de sus páginas; el asunto es que además de encajar perfectamente como el protagonista de la canción de Cri-crí, esa en donde una gota de agua vive sus aventuras, primero yéndose a una nube que le regala a una flor su presencia; o que en el invierno crece como nieve para que meses después venga el verano y la funda y así repetir un ciclo, además de todo eso, resulta ser uno de los compuestos menos comunes y corrientes que se conoce.

Retomando el tema de los datos simples pero concretos, qué le parece este; el agua se encuentra en los tres estados en los que la materia es conocida en este planeta; existe agua líquida, agua sólida y agua gaseosa. A riesgo de crear confusión de tipo sintáctica (la cual no existe en este párrafo porque el agua no es el líquido por antonomasia) al mencionar al agua en estos tres estados, resulta harto interesante este señalamiento, toda vez que en sus páginas se detalla este proceso físico- químico, a través de la evaporación o el congelamiento.

Si me preguntaran qué fue lo que más me llamó la atención o me interesó del libro, sería injusto en la respuesta, ya que es cierto, y lo acepto, me dejó perplejo y con ánimo de seguir investigando sobre los nueve tipos de hielo que existen. Sí, así es.
Si alguna vez ha visto los anuncios televisivos durante la época decembrina, habrá notado que el hielo se representa a través de una figura semejantes a una estrella; su imagen es muy semejante a las caprichosas formas reflejadas por un caleidoscopio, ese juguete que en su interior alberga cientos de cuentas de vidrio, que al reflejarse en los tres espejos en forma de triángulo, proyectan tales imágenes.

Pues así es, esos nueve tipos de hielo, son precisamente esas formas tan apasionantes y agradables al ojo humano que en ocasiones, además de parecer estrellas semejan flores; esta característica del agua cuando está en estado sólido se debe a que existe una variedad de hielo conocida como Ih que tiene una estructura hexagonal, claro, a temperaturas muy bajas, y que en su proceso de congelación experimenta esas nueve formas geométricas que tan populares son.
En algún momento de nuestra vida sentimos que estamos en completo equilibrio, sin embargo, los factores externos son capaces de modificar nuestros hábitos, nuestra estructura y nos cambia por completo, sin sentir, sólo de pronto el momento llega y estamos ahí, sin poder salir, sin poder cambiar.

Pues igual pasa con este vital líquido, ya que en su estructura líquida es extremadamente ordenada, en el sólido aumenta este orden y generan incluso esas estrellas de hielo, y puede ser tan desordenada y dispersa como cualquier gas; no cabe duda que el agua semeja a cualquier persona, un adolescente desordenado, un adulto ecuánime y en busca de la estabilidad, y al final se erige en perfecta armonía.

¿ Se puede imaginar la cantidad de agua que llega a la ciudad de México durante nueve horas? En lo personal no; ahora bien, quizá tenga mejor fortuna y me logre imaginar un kilómetro cúbico de agua, pero la realidad es que lejos de resolver la duda, la aumenta. Y si a eso le sumamos mil 460 millones de kilómetros cúbicos, de plano buena suerte en el intento.

Esa cifra de tantos millones de kilómetros cúbicos es más o menos la cantidad de agua que aproximadamente existe en nuestro planeta. Difícil imaginarla pero ahí está para hacer que un físico escriba todo un libro dentro de una colección de divulgación, y que sin duda, resulta bastante interesante el hablar del agua, ya que en su honor corre esta historia, desde el inicio de nuestra propia existencia, que bien podríamos llamar agua.

Si en realidad le gusta conocer historias en donde el protagonista sea tan completo y capaz de ser más natural que la mejor de las actuaciones; si además le interesa conocer cómo es que el agua llega hasta su mesa, a su vaso, a su regadera, incluso en la lluvia; si gusta de contestar varios porqués por el mero placer de hacerlo, si se quiere refrescar en papel; si como el propio Manuel Guerrero señala, tiene un tiempo por ahí mientras viaja o espera; si tan sólo tiene un dejo de curiosidad requiriendo ser saciada, el libro "El Agua" seguro es para usted; feliz lectura.