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ARTE CON CIENCIA, CIENCIA CON ARTE.
Dr. Emil Awad

 

 

 


I. Inteligencia, conocimiento y comunicación

En el siguiente ensayo se diferenciará entre la memorización de información, definido simplemente como información, y conocimiento. El conocimiento se generalizará como la buena asociación de información selecta y ordenada, asociación impulsada gracias a los estímulos, experiencias y orden de presentación en el proceso de enseñanza y aprendizaje, o en su caso, como resultado de la metodología de investigación creada con la apreciación del contexto del objeto de estudio. Por consiguiente, se puede deducir que fuera de la mente hay información y que el conocimiento solo puede existir en la mente; el conocimiento implica redes de información en movimiento, movimiento dirigido por asociaciones, dentro de la mente.

Si generalizamos la enseñanza en acuerdo a este concepto de conocimiento, ésta buscará la presentación de información ordenada y selecta, experiencias y estímulos, elementos creativamente organizados tras la comprensión del objeto de estudio, que impulsan al estudiante a formar las asociaciones necesarias para formar un conocimiento nuevo en su mente. Evaluar la formación de conocimiento, las habilidades relacionadas con conocimientos específicos, es en ocasiones difícil. Para evaluar o valorar el conocimiento hay que considerar qué acceso tiene a la comunicación, cómo se expresan las diferentes habilidades de la inteligencia humana.

La inteligencia incluye habilidades que no pueden ser medidas por instrumentos convencionales. Si dividimos el cerebro en cuatro áreas generales según las funciones asociadas a la inteligencia, dos de estas no tienen acceso directo al lenguaje. Debido a que la inteligencia es dinámica e integral, muchas habilidades no pueden ni deben evaluarse por exámenes escritos y de solución de problemas de razonamiento lineal.

Cuando un niño lanza una pelota a un punto específico (como un aro de basketball), su mente calcula tiro parabólico, entre muchas otras operaciones mucho más complejas, como las que le permiten simplemente "estar de pie". La mente de un niño puede realizar cálculos más complejos que los que la matemática puede generalizar; claro que el niño no puede expresar dichos cálculos en un lenguaje matemático. Estas habilidades no se pueden comunicar directamente por medio del lenguaje o la matemática. El área posterior del cerebro se dedica a la codificación físico-sensorial, donde radican habilidades del deporte y las artes de escenario como la danza y la habilidad para tocar un instrumento musical. Comúnmente, las habilidades relacionadas con la codificación físico-sensorial se eval˙an por un panel de sinodales especializados.

En el lóbulo frontal radican gran parte de nuestras habilidades de anticipación (intuitivas), abstracción e inferencia. La corteza auditiva cuenta con conexiones al lóbulo frontal, mismo que toma parte importante en la percepción musical e inteligencia musical. Se cree que aquí radican funciones integradoras de las demás áreas del cerebro. El área frontal y posterior del cerebro, dos partes fundamentales de la inteligencia sin acceso directo al lenguaje, albergan muchas de las habilidades que requiere la comprensión e interpretación de la música.

Es más fácil evaluar por las vías convencionales a un producto académico que estudia con un enfoque científico el efecto del conocimiento de una composición en el cerebro, su efecto psicológico en la mente, así como el contexto histórico de una composición, compositor o instrumento musical, que a los imprescindibles productos de los cuales parte casi toda investigación relacionada a la música, la composición y la interpretación musical. La composición de música de concierto es generación de conocimiento; el conocimiento en la música no es evaluable por instrumentos relacionados al razonamiento lineal, instrumentos que están comprobados como insuficientes para evaluar la inteligencia humana y el conocimiento.

Se puede encontrar información sobre el cerebro útil para el educador en: (Diamond, M. C. 1988; Gazzaniga, M. S. 1992; Hart, L. A. 1975; 1978; 1981; Hunt, M. M. 1981; Kandel, E. R. y Schwartz, J. H. 2000; Ornstein, R. E. 1991; Restak, R. M. 1885; 1979; 1986; 1991; 1994; Sagan, C. 1977; Springer, S. P. y Deutsch, G. 1997; Wills, C. 1993; Wittrock, M. C. 1980). Se puede encontrar información relacionada a creatividad, conocimiento, enseñanza, inteligencia y su evaluación en: (Amabile, T. 1983; 1989; 1996; Amabile, T. y Stubbs, M. L. 1982; Bamberger, J. S. 1981; Clark, B. 1997; Freeman, J. 1991; Friedman, R. C. y Shore, B. M. 2000).


II. Inteligencia musical: un puerto de acceso a la inteligencia humana

Está científicamente comprobado que la participación en y/o audición de música de concierto asegura mejores resultados en materias relacionadas a las ciencias para estudiantes de pre-primaria en adelante.

" ...existe evidencia que los niños que estudian música crecen con mejores habilidades para resolver problemas que los niños sin dicho entrenamiento.

...al desarrollar y ejercitar las habilidades musicales en los niños, se nutre el desarrollo de su inteligencia".

("How Your Brain Listens to Music" Noviembre 13, 1997) http://www.news.harvard.edu/gazette/1997/11.13/HowYourBrainLis.html

La música ha demostrado ser un elemento importante para investigar la naturaleza de las representaciones mentales y su realización neuronal. Los efectos de la música en el oyente son actualmente estudiados tanto por especialistas en música como por especialistas de las ciencias cognitivas, que incluyen a especialidades como la neurociencia, neuropsicología de la cognición, filosofía, matemática, psicología de la cognición, inteligencia artificial, entre otras.

La habilidad innata de la mente humana para procesar la música ha sido denominada inteligencia musical. "La música no es un acto pasivo para el oyente, se requiere de su participación. Lo mismo ocurre con una obra literaria; no se puede leer y asimilar la obra de Paz sin poner atención e involucrarse en sus ideas.
Tal vez la capacidad de la música para enseñarle al oyente cómo procesar los sonidos provoque una falsa ilusión: creer que sólo con atender el concierto o poner una grabación en casa, estamos apreciando el Arte de la Música, ya que con el simple acto de escuchar (y sin darnos cuenta) aprendemos a recordar e identificar melodías.

La cucaracha y las mañanitas (o cualquier otra melodía popular), sin importar la tonalidad en la que se toquen y aunque no escuchemos la letra de la canción, pueden ser reconocidas y diferenciadas por la mayoría de nosotros. Para reconocer y diferenciar melodías se necesita la capacidad de medir cada intervalo melódico y rítmico (oído relativo) en nuestra memoria musical; esta habilidad está en nosotros aunque no sepamos sumar, restar, el nombre de los intervalos o cualquier otro rudimento musical y se afina en directa proporción a la atención y concentración con la que escuchamos.

Para apreciar una composición se requiere de la atención completa del oyente, permitir a la música enseñarnos cómo escucharla y, sobre todo, cómo participar en ella". (Awad, E. 1999) Para encontrar información científica sobre la inteligencia musical, se recomienda (Bamberger, J. S. 1975; 1976; 1991).


III. Conocimiento y afecto

Es bien sabido como la buena integración del área afectiva de la inteligencia permite el desarrollo de habilidades para las relaciones humanas, liderazgo y dedicación / perseverancia para lograr objetivos, entre otros. Sin embargo, dichas habilidades son un reflejo de la compleja relación que existe entre las emociones y el conocimiento en general. Todos hemos experimentado alguna vez la emoción que rodea la comprensión de una ecuación matemática, la solución/ comprensión de un problema X, conocer a una persona asociando sus palabras con sus hechos, o cualquier otro momento de aprendizaje análogo.

En general, las emociones o sensaciones pueden ser indicadores de la recepción de información en la mente, promotores de la generación de redes de asociación y auxiliares en el archivo de conocimiento para su uso futuro, entre otros. Algunas sensaciones son tan pequeñas que pasan casi desapercibidas por nuestro conciente, algo así como el zumbido del refrigerador que apreciamos como molesto cuando se apaga. Otras sensaciones son tan poderosas que normalmente se definen como emociones. E-moción puede ser generalizada como la manifestación en el tiempo de redes de información en-movimiento dentro del cerebro.

Los conocimientos que consideramos vitales están asociados a las más fuertes emociones, emociones que normalmente definimos como sentimientos. Las sensaciones que genera la adquisición del conocimiento hacen a algunos adictos al estudio.

Aunque no todos los artistas consideren a la emoción como un prerrequisito para la creación o interpretación artística, la mayoría de los artistas la consideran una parte importante e incluso indispensable de su oficio. Sin embargo, los artistas profesionales bien saben que sentir no garantiza que el espectador sienta. El estado de alta concentración que demanda la creación artística normalmente va asociado a fuertes emociones. Sea composición o interpretación, el conocimiento de la obra musical en la mente del compositor o intérprete y su manifestación en el tiempo se logran con redes de conocimiento complejas que integran las cuatro áreas generales de la inteligencia.

La generación de conocimiento que afecta emocionalmente al oyente es el producto de la investigación en composición, el producto es una obra nueva. Sin embargo, el conocimiento de una composición sólo existe en la mente del compositor, hasta que el intérprete presenta la información ordenada, experiencias y estímulos que llevan al oyente al aprendizaje, a la buena asociación de la información, al conocimiento.

IV. Música de Concierto: un lenguaje de acceso a la inteligencia de inmensurable ancho de banda

La música de concierto transmite conocimiento a través de relaciones y transformaciones de intervalos musicales en múltiples dimensiones cognitivas (espacio-orden, tiempo). El concepto de idea musical y el arte de su presentación (Schoenberg, A. 1995), redefinidas desde una perspectiva cognitiva, nos puede ayudar a generalizar algunos aspectos notables del conocimiento en la música. Bajo esta óptica, la idea musical se puede definir como la red de información, ordenada y ramificada en el espacio (orden pero sin tiempo); el arte de su presentación radica en las experiencias y estímulos que se presentan en el tiempo para llevar al oyente al aprendizaje, para hacerlo vivir las redes de información en un conocimiento que requiere de emoción para su generación.

Los elementos que conforman la información en la música no son análogos a las palabras, más bien son análogos a las expresiones algebraicas, ya que no cuentan con un significado hasta establecer su relación con otros elementos. En general, la música presenta elementos que se asocian formando un intervalo musical: el intervalo I se define como la distancia (o espacio) entre S y T. Las redes de asociaciones y transformaciones determinan la función de todas las S, T y sus respectivos I (Lewin, D. 1959; 1960; 1987).

La estructura media (orden y espacio), donde radica la idea musical, se vive como un evento dramático que recordamos con igual jerarquía sin importar si éste ocurrió hace un segundo o hace 15 años; aquí lo importante es antes y después de X (orden-espacio, pero no tiempo). En cambio, el arte de la presentación de la idea musical, donde radica el arte de la interpretación musical, es un desarrollo en el tiempo de eventos dramáticos dirigidos por la idea musical; aquí lo importante es el tiempo, cuándo y dónde ocurre el evento. Esta dimensión musical incluye eventos que podemos olvidar con el tiempo, por eso aquí radica la repetición, repetición de eventos análogos, similares o idénticos que merodean a la idea musical. Es con la retención de los elementos de la idea y su relación a los eventos en el tiempo que se vive el drama del conocimiento.

El modo y velocidad con la que la música consigue transmitir conocimiento logra estimular a la inteligencia humana en forma única. Ningún otro medio de comunicación inventado por el hombre es capaz de comunicar la cantidad de información, estímulos y experiencias por minuto que conllevan al aprendizaje del participante (oyente) como la música de concierto. La música transmite conocimiento a través de redes de sistemas de intervalos musicales y transformaciones, generalizados análogamente por la estocástica, sistemas de grupos algebraicos y sus transformaciones. Se puede encontrar ejemplos y fundamentos de dichas generalizaciones en: (Musical transformation and musical intuition: eleven essays in honor of David Lewin 1994; Lewin, D. 1987; 1993).

La música es conocimiento (estructura media) que se transmite a través de información ordenada, experiencias y estímulos (primer plano de percepción)-- el mejor modelo educativo, la educación centrada en el aprendizaje-- que promueven al oyente a un aprendizaje, a un conocimiento (en movimiento) lleno de e-moción.


V. Conocimiento y Educación

Desde la antigüedad, la mayoría de los centros de investigación (intelectuales), donde se generaron aportaciones de importancia irrefutable, han asociado las Artes con las Ciencias. La meta central de la ciencia no es la tecnología, es el avance del conocimiento; sólo algunos aspectos del conocimiento tienen relevancia para el desarrollo tecnológico. La tecnología se encuentra mejor asociada con la industria y la ciencia con el arte. Es en dicha asociación que los productos del conocimiento se generan en el ambiente apropiado, un entendimiento y apreciación multidisciplinaria, un medio ambiente que no genere como producto la extinción de los alcances humanísticos del conocimiento.

La mente humana se manifiesta en su máximo esplendor cuando crea y resuelve, la mente creativa manifiesta el espíritu humano, el ser humano. La inteligencia bien formada no sólo favorece el razonamiento lineal (1 + 1 = 2; ojo por ojo y diente por diente), sino también integra las intuiciones (racionales, predicciones y transformaciones), emociones / afectos (sentir o vivir de un conocimiento complejo), y codificación físico-sensorial. La asociación de las Artes y Ciencias conlleva a productos y actitudes donde el rigor no es rigidez.

A través de una educación integral se puede estimular la mejor interacción y complementación de las habilidades de la inteligencia, una educación apta para un ser humano. El articulador natural de esta enseñanza es la creatividad. La educación debe incluir la asociación e interacción de las artes, ciencias, humanidades y deportes, integración imprescindible para controlar el arma de destrucción masiva más peligrosa, la malformación de la mente humana.

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