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LA CERÁMICA DEL NORTE
CHIHUAHUA, SINALOA, SONORA, DURANGO, AGUASCALIENTES Y SAN LUIS POTOSÍ
CHIHUAHUA
En el noroeste del Estado se encuentra la zona arqueológica más importante de esa región del país, el complejo cultural de Paquimé, en donde hace más de novecientos años se desarrolló la Cultura Mogollón, destacada por su arquitectura e ingeniería hidráulica, que respondió a las necesidades de la población en un clima inhóspito y extremoso en medio del desierto. Con reminiscencias de la cerámica encontrada en el lugar, los actuales habitantes de la población de Juan Mata Ortiz, Municipio de Casas Grandes, producen una de las más bellas expresiones de la cerámica ornamental en México, hecha con barro de la región, de varios tonos, una color marfil, casi blanca, otra rojiza, otra negra y una combinada con arcillas de diferentes tonos que los artesanos denominan “marmoleada”, que le dan a las piezas una apariencia única y diferente entre todas las del país.
Es conveniente mencionar que la mayoría de las piezas son vasijas que ellos llaman ollas, sin embargo todas las piezas tienen un carácter decorativo. Si bien las formas que podríamos llamar “clásicas” son de ovoides anchos por el medio y de base y boca reducidas, lo cierto es que muchas otras formas van siendo estilizadas por los artesanos de la comunidad, buscando nuevas alternativas como ollas gemelas unidas por su cuerpo o por su asa, y vasijas con formas de animal entre los que se destacan las tortugas, lagartos y víboras.
Las técnicas de producción son primitivas. No utilizan el torno alfarero, sino sólo un molde base para las ollas y luego la colocación de “churros” o tiras de barro alrededor de las piezas para formar las paredes, mismas que van raspando hasta adelgazarlas a tal grado que quedan finas pero resistentes. Son elaboradas en una cochura y la quema se hace a ras de suelo, utilizando tinas, ollas o cubetas como cámaras refractarias, lo que no impide el control del calor para un horneado parejo. El combustible es de boñiga –o excremento de res- así como leña de diferentes árboles, el álamo y el pino los más comunes.
Las técnicas de decoración son diversas: el bruñido, que le da a las piezas un extraordinario brillo y suavidad; el decorado con pincel utilizando básicamente los colores rojo quemado y negro; es conveniente mencionar que el detalle y la delicadeza de los trazos se debe, naturalmente, a la capacidad técnica de los decoradores, pero utilizando siempre pinceles elaborados por ellos mismos con pelo de niño. También practican la decoración con aplicaciones y “pastillajes”, cuyos relieves son modelados a mano y luego pegados dándole forma a la decoración misma
El esgrafiado que permite distinguir texturas en dibujos sobre piezas inclusive de un solo color, por ejemplo, decoración negra sobre fondo negro, esgrafiado uno y bruñido el otro. Para lograr el barro negro tienen dos técnicas, la de reducción de oxígeno en la cámara de combustión y el grafitado que aplicado a las piezas les otorga un brillo metálico.
Otra técnica de decoración es el de la incisión, que se aplica en crudo. Normalmente en Mata Ortiz es grabado, de una misma forma, y algunas veces acanalado. Otra técnica de decoración es el jaspeado, pero no en el tratamiento de esmaltes, que no los usan, sino en la mezcla de arcillas de diferentes colores o tonalidades sin llegar a la fusión total, lo que da como resultado un original jaspeado en el barro, que los artesanos llaman “marmoleado”. Con frecuencia se comparten en una pieza dos y hasta tres técnicas de decoración de las ya descritas.
Loa temas de decoración son también variados y van desde las composiciones geométricas influenciadas por la cerámica encontrada en los registros arqueológicos de la región, que va de los años 1200 a 1450 de nuestra era, hasta novedosas e intrincadas composiciones también geométricas con variantes en la distribución equilibrada del dibujo, el “trenzado” o “tejido” de la decoración. Líneas rectas y curvas, círculos y cuadrados, animales, lagartos, víboras, pescados y aves, dibujados unos y modelados otros, siempre con elementos del desierto.
En el pueblo existen más de 300 ceramistas pero hemos de destacar la labor de Juan Quezada, Premio Nacional de Ciencias y Artes 1999, quien inició este movimiento de rescate primero y de búsqueda luego, en formas y técnicas de la cerámica de Mata Ortiz para su posterior proyección hacia el exterior de la comunidad.
En otras regiones del Estado, en la vasta sierra Tarahumara, este grupo indígena que se hace llamar a sí mismo como Rarámuri, es notoriamente productivo en todas sus manifestaciones de arte entre las que se encuentra su cerámica. Es muy apreciada la producción de “tesgüineras”, ollas en forma ovoide que se utilizan para preparar el tesgüino, bebida fermentada de maíz, utilizada durante las ceremonias rituales; se producen también vasijas y otros enseres domésticos en barro alisado de una sola cochura.
Sin embargo otras formas de su cerámica, más ornamentales que utilitarias, son las que llaman la atención por su diseño y calidad en comunidades lejanas a la información que masifica a las culturas. La cerámica de Bocoyna, en donde se encuentra Creel, el principal centro comercial de la región, es de barro muy claro al natural, de una cochura o quema, finamente decorada con tierras rojas y sepias en forma de estrella la mayor de las veces, y con elegantes líneas en otros. Son generalmente vasijas de todos tamaños, desde las miniaturas de cuatro o cinco centímetros hasta las de treinta y cuarenta centímetros. En algunas ocasiones se incorporan figuras de bulto, especialmente zoomorfas como cabezas de res o víboras.
Finalmente hemos de mencionar la producción de ollas y vasijas ornamentales hechas por la población mestiza de la sierra. Son piezas de paredes gruesas y de una cochura, unas con formas globulares y otras extendidas en el medio y reducidas en boca y base a manera de platillo que se untan de chapopote y luego se decoran con un hermoso tejido de cuero de res por encima de la pieza. Este tejido deriva del de las angarillas –canastos para la carga de las bestias- y los desgranadores de maíz en la región.
SINALOA
Es una Entidad cuyo arte popular no ha sido lo suficientemente divulgado por los especialistas, quizás por la lejanía del centro de la República, o porque se ha regateado su pertenencia al complejo cultural de Mesoamérica, al cual pertenece la zona sur del Estado. Sin embargo hemos de reconocer en él, una importantísima producción artesanal, particularmente en los municipios en que habita el grupo étnico Mayo. En esas manifestaciones artesanales destaca su cerámica.
Resulta lógico, a la luz de la tradición cultural mesoamericana, encontrar algunos productos de barro con influencia prehispánica como los molcajetes, ollas, apaxtles, comales, braseros y reproducciones de figuras antropomorfas. Es en general una cerámica apegada a sus más ancestrales raíces, en la que no se advierte, salvo en algunos objetos hechos en Concordia, ningún intento de modificar técnicas o diseños. Existen sólo dos acabados: al natural y la cerámica engretada. Generalmente se modela a mano y eventualmente se usa el molde de base que se hace girar para levantar la pieza a base de churros. En algunos lugares como El Rosario y Escuinapa se trabaja con el torno de pedal.
El centro alfarero más importante del Estado es Concordia, cabecera municipal del mismo nombre, en donde se hace una cerámica muy variada generalmente engretada: ollas, apaxtles, platos, macetas, platones, salseras, ceniceros de barro engretado. Abundan los molcajetes con incisiones y algunas veces con decoraciones al pincel en café. En el mismo lugar se elaboran fuentes o centros de mesa con figuras femeninas a manera de cariátides pero destacan sobre todo los singulares braseros o anafres engretados con formas de pescado o con una cabeza de cerdo. Es importante también la producción de macetas de barro natural en forma de animales y otras redondas o inclusive modernistas, decoradas con algunas aplicaciones en volumen.
La alfarería producida en las comunidades habitadas por los mayos es al natural de una cochura y de formas primitivas. Destacan los jarritos y los hermosos molcajetes de barro natural de una cochura en El Desengaño-Ahome; las vasijas de reminiscencia prehispánica de El Carricito-Choix; las ollitas rústicas de barro de Sinaloa de Leyva; y la alfarería levantada a mano sin molde y decorada al pincel con discretas hojas blancas, de El Naranjo-El Fuerte.
En Camotete Municipio de Badiraguato, Quilá Municipio de Culiacán, y Cosalá se elaboran ollas de barro natural alisado, de una cochura y de paredes gruesas modeladas a mano, algunas veces con ligeras incisiones alrededor del cuello.
En El Rosario se hace loza utilitaria con greta chorreada y discretas ornamentaciones florales al pincel. Allí mismo y en Escuinapa se elaboran cazuelas de barro vidriado y ollitas y juegos de cazuelitas de juguete de barro engretado. También en Escuinapa se producen tinajitas y cantaritos de barro al natural con decoración simple de hojas blancas en una cochura. En El Desengaño-Ahome, y en El Valle-Mocorito, se elaboran jarritos y salseras engretadas y chorreadas
Existe una buena producción de loza de uso cotidiano y macetas sencillas sin greta, como las de Capomos y El Naranjo, Municipio de El Fuerte, Mocorito, Higueras de Abuya y Quilá, Municipio de Culiacán, o las engretadas de San Javier y San Ignacio.
SONORA
En la población de Álamos se elabora una alfarería ornamental y de uso cotidiano, engobada y bruñida que se distribuye en el norte del estado y aun para los Estados Unidos. Las técnicas tradicionales que consisten en modelar, engobar con óxido de fierro, llamado también almagre, y quema en hornos de tipo árabe, se han sustituido poco a poco y en la actualidad es común encontrar las mismas formas de vasijas, cántaros y platos, pero decorados con una base de esmalte y policromados.
DURANGO
La producción cerámica del Estado observa dos aspectos: en las zonas rurales se elaboran objetos de uso cotidiano -una gran variedad de ollas, platos y comales -, y los objetos de uso ritual -muñecos y animales rústicos con barro-; generalmente la mujer es quien trabaja la cerámica. Destaca la alfarería con aplicaciones de laca en todo el cuerpo cerámico que se realiza en la población tepehuana de Santa María Ocotán. Esta técnica es la última reminiscencia prehispánica que se conserva del uso de la laca en los terminados de la alfarería para lograr su impermeabilización.
También es importante mencionar la cerámica llamada de “Canatlán”, nombre del Municipio en donde se produce. Se trata de cántaros de cerámica de una cochura, bruñida y engobada con listones en rojo. Su presencia en la zona es muy antigua y aún se conservan ejemplares arqueológicos que mantienen el mismo diseño y que influenciaron la producción actual.
Por su parte en las zonas urbanas, como Lerdo y Gómez Palacio, se han establecido recientemente talleres de experimentación cerámica y en la actualidad se producen obras de pastas cerámica con motivos mudéjares o con decorados que buscan recordar los antiguos motivos de la mayólica que se llegó a México.
AGUASCALIENTES
La capital del Estado es una de las ciudades depositarias de la cerámica mayólica desde la época colonial, sin embargo su producción no alcanza la importancia de otros adentros de producción como Guanajuato o Puebla. También allí se elabora loza vidriada tradicional para uso doméstico y una pequeña producción de cerámica de alta temperatura con decoración en azul cobalto sobre pastas cerámicas grises.
En la comunidad Rincón de Romos se elabora una loza vidriada y chorreada de singular belleza, con un engobe anaranjado y decorado con estampados de molde en forma de flor, cuadros y círculos: ollas, jarras y jarros chocolateros. También se detecta la producción de juguetería de barro hecha en algunas comunidades de la región de los valles para los días de muertos.
SAN LUIS POTOSI
En la capital del Estado se produce loza vidriada de uso cotidiano. En Ciudad del Maíz, los pames producen loza blanca al natural sin decoración, alisada y de una cochura, lo que la hace muy frágil; son básicamente cántaros para agua y grandes tinajas para almacenar granos. En Tancanhuitz, los huastecos o Tenek, producen esculturillas de barro que pueden ser quemadas o no, para ser usadas en las ofrendas; son figuras zoomorfas –tigres, venados y zorrillos- pintadas con anilinas o acrílicos industriales; otras figurillas, éstas con forma humana en escenas de la vida cotidiana o religiosa, son para uso exclusivo de los niños del grupo, pero otra parte de la producción es para su venta. En la comunidad de Venado se produce cerámica mayólica de tipo talavera.
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